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lunes, febrero 1

El ciclo de la ilusión y el...la ilusión (punto).

El FMI empeoró sus proyecciones estimadas desde el último dato revelado en octubre de 2015. Espera contracción estimada del -1% del PBI para Argentina durante 2016 luego de que el mismo organismo publicara tres meses antes que la contracción sería del -0,7%.

Alejandro Werner, analista del FMI señaló en el reporte actualizado de Octubre de 2015 que “Si bien en Argentina la proyección de crecimiento para 2015 sigue siendo levemente positiva gracias, en parte, a un importante impulso fiscal, se espera que la economía se contraiga el próximo año. Además, la combinación de política monetaria y fiscal expansiva sigue ejerciendo presión sobre la brecha entre el tipo de cambio oficial y el de mercado, el nivel de inflación y las reservas internacionales netas.” América Latina y el Caribe: Ajustando bajo presión. hoy señala que “En Argentina, el nuevo gobierno ha iniciado una importante transición para corregir desequilibrios macroeconómicos y distorsiones microeconómicas. Se han tomado medidas significativas para avanzar en esa transición mediante el levantamiento de restricciones al mercado cambiario, la eliminación de varias restricciones al comercio internacional, y el anuncio de las principales directrices del marco macroeconómico y la supresión parcial de los subsidios a la energía. Este nuevo enfoque ha mejorado las perspectivas de crecimiento para el mediano plazo, pero es probable que el ajuste genere una leve recesión en 2016”  América Latina y el Caribe en 2016: Ajustándose a una realidad más dura.
 
El FMI dijo que Argentina estaba bien porque iba mal, pero ahora le va a ir mal para ver si le va mejor...notable cuando creen que las políticas no son acertadas: en octubre de 2014 pronosticaron una contracción del PBI del -1,5% para 2015, en abril corrigieron a una contracción del -0,3%, en octubre 2015 actualizaron a un crecimiento del 0,4% para ese mismo año y terminó arriba cerrando en 1,5%. Es decir, en poco mas de un año tuvieron una reversión de signo de igual magnitud al crecimiento estimado, creyendo que la política era desacertada.

viernes, enero 22

Ocho siglos de necedad financiera, ¿no será mucho tiempo para seguir creyendo que es una cuestión de necios?


En 2009 (2011) Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff publicaron “Esta vez es distinto ocho siglos de necedad financiera”, un libro preocupado por el espacio de los acreedores de deudas públicas alrededor del globo y de gran parte de la historia del capitalismo. Lo notable y paradójico del libro es que se preocupa por la fragilidad financiera y económica observando solamente lo que normalmente no son causas, sino consecuencias de crisis: los impagos de deuda, las crisis bancarias, las crisis inflacionarias y los derrumbes monetarios, estallidos de burbujas.
Afirman que ninguna crisis es muy distinta, el sistema financiero es frágil y por ello los estados deben mostrar prudencia y cierta regulación de la cuenta capital junto a la conservación de límites de deuda pública. Entre los muchos libros comparativos de las crisis que surgieron post 2007, este tiene la particularidad de concentrarse en la compilación de datos y de discutir con parte del mainstream de las finanzas y realizar una obvia crítica “Gran Moderación” y a ciertos lugares comunes como los de la calificación de riesgo: “Muchas crisis profundas de deuda en las que se incurrió en impagos…tuvieron lugar justo después de que el país en cuestión recibiera calificaciones más altas…y se le viera como un modelo que debería imitarse entre la comunidad internacional (por ejemplo, Argentina a finales de la década de 1990, antes del derrumbe de 2001)” (p. 311)

Es notable el espacio destinado a Argentina y más notable aún que no siempre ese espacio es utilizando el sentido común conservador, por caso, al referirse a los marcos legales internacionales dice: “el primer caso de un mercado emergente cuya deuda interna estuvo vinculada a una divisa extranjera moderna y dirigida principalmente a residentes extranjeros es el de Argentina en 1872.” Y “…si el gobierno de Argentina (país que ostenta un impresionante historial de impago serial) obtiene dinero de un banco estadounidense y luego deja de pagar, son limitadas las opciones que el banco tiene para hacer cumplir sus demandas de manera directa” (p. 81)
…o sobre las deudas odiosas: “Quizá todo el mundo coincidirá en que si los gobernantes de un país involucrado en un genocidio obtuvieran un préstamo para financiar su poder militar; los prestamistas tendrían que reconocer esa deuda como odiosa y en riesgo de impago en caso de un cambio de régimen” (p.91).

Asimismo, respecto de la reestructuración 2005 “Argentina posee el record del impago más grande: en 2001 incumplió en el pago de más de 95.000 millones de dólares de deuda externa. En ese caso el impago fue gestionado por medio de una reducción y una extensión del pago de intereses” (p.38)
…pero comparativamente a la reestructuración Brady (1992): “De hecho, en Argentina y Perú, tres años después del acuerdo Brady, ¡la proporción de la deuda respecto del PBI fue más grande de lo que había sido en el año anterior a la reestructuración!”

Tal vez, la compilación de datos sea lo más interesante del libro, aporta a muchas otras tesis no vulgares sobre las transformaciones del capitalismo en todo el siglo XX y las perspectivas para el XXI, expresa muy claramente una posición al interior del mainstream no tan fácil de dilucidar para quienes estudian la historia del pensamiento económico. En resumen, Reinhart y Rogoff nos dicen que parte de nuestra deuda es odiosa, que no debemos prestar atención a las agencias de calificación de riesgos, que las reestructuraciones incentivadas desde afuera (Brady) no mejoraron la situación pero la empujada desde dentro (2005), aunque con fricciones, provocó quitas y que hasta 2009, un acreedor internacional no disponía de muchos medios (por caso, un Griesa) para presionar sobre los pagos de deuda...también afirmó que Grecia estaría muy próxima a "graduarse" como pagador de deuda soberana, junto con Portugal, Chile y otros tantos..."graduarse" significa pasar de año en la preparatoria para obtener el titulo de economía avanzada...en fin, luego de ocho siglos de necedad financiera, funcionarios públicos argentinos vuelven a permitir que el FMI supervise la economía del país, vuelven a acelerar la toma de deuda externa a través del BID, el BCRA y las nuevas gestiones con títulos públicos y a pegarle otra aceleradita a la IED...¿No será mucho tiempo para seguir creyendo que es una cuestión de necios?

martes, enero 5

Breves notas sobre “Las crisis económicas argentinas. Una historia de ajustes de desajustes” de Miguel A. Kiguel (no es reseña)

Miguel Kiguel forma parte del panorama de expertos en macroeconomía que, como muchos de su generación, tuvo su paso por instituciones privadas en argentina (CEMA, FIEL, UTDT) y agencias internacionales. También ocupó espacios de gobierno durante el menemismo. Hasta hace poco estaba catalogado como un economista de consulta del actual presidente Mauricio Macri. Notablemente este libro es prologado por quien fuera un consultor de segunda línea de Daniel Scioli, Mario Blejer.
Kiguel como muchos de sus colegas hoy en el gobierno parecen tener una trayectoria similar, trabajos más trabajos menos, logran ser reputados por construirse en un lenguaje experto, ser reconocidos por los 10 o 15 macroeconomistas argentinos mayores a 50 años que construyeron sus carreras por pasos similares. Los macroeconomistas “exitosos” sino tienen su propia consultora están en alguna fundación esperando a ser convocados para algún cargo público. Por ahora no es el caso de Miguel quien ha tratado de retratar lo que sucede en Argentina observando solamente tres cosas: el balance de pagos, el tipo de cambio y la inflación. En algunos pasajes se identifican las variables de jerarquía menor como son la deuda pública, la política comercial y los salarios.

Describe tres tipos de crisis: las de balance de pagos, las macrofinancieras y las hiperinflacionarias. Revisa los distintos períodos de nuestra historia pos-peronista y tras darse cuenta que gran parte de los 60s y 70s argentina no sufrió grandes crisis llega a la conclusión que….nada, sorprendentemente no llega a ninguna conclusión. Aunque se le hace evidente que las crisis se vuelven más frecuentes, más violentas de forma creciente después de 1975…el autor no encuentra nada extraño allí. No le parece raro que las crisis se vuelvan así durante el periodo neoliberal, en absoluto…nada…a lo sumo hecha alguna culpa al Rodrigazo de haber sentado un precedente inflacionario.
El libro tiene pocas novedades, aunque algunas paradojas. Por un lado hace una crítica liviana al monetarismo ingenuo pero termina abrazando la idea que la inflación es un fenómeno monetario siempre y que es consecuencia siempre del accionar del gobierno en cuanto a gastos y manejo del tipo de cambio. De allí a la conclusión que es un fenómeno populista hay un pasito muy corto. Asimismo, tiene la contradictoria novedad de declarar que la crisis del kirchnerismo en realidad no es una crisis, aunque hay muchos indicios –para el autor- que se esté en una antesala de una crisis, pero esta no sería una gran crisis macrofinanciera o hiperinflacionaria sino y a lo sumo una crisis de balance de pagos como las que el mismo autor señaló que a la luz de la actualidad no se observaban como una crisis muchas veces. En resumen, el kirchnerismo dejaría (pero para el autor en rigor no deja) una crisis. Es más, se realiza una estimación muy positiva de los fundamentals macro por la baja dolarización de la economía, la baja deuda pública y un sistema bancario sólido y si, del resto de las condiciones económicas se olvida por completo…El autor declara que ortodoxos y heterodoxos fracasaron, desecha de entrada los aportes del estructuralismo, de hecho, no incluye ningún espacio al lugar de la argentina en el mundo ni al entramado productivo de ninguna índole. Al mismo tiempo identifica dos formas solamente de observar la realidad (casualmente a la que el autor adhiere y la populista-cepalina). El fracaso argentino se puede explicar por el uso de la política económica independientemente de los actores que interactúan, fiel al estilo Pro, la salida es buscar buenos quipos, usar bien la receta de la abuela y esperar que todos los actores se quieran comer lo que la abuela cocinaba.

Esperaba encontrarme con una derecha más instruida, mejor informada de las cosas que se discuten incluso en sus ámbitos de dominio, con ideas más claras y mejor reflexionadas y con propuestas bien pragmáticas. Incluso la exposición de datos es muy precaria. En lugar de ello me encuentro con un libro pobre en su reflexión histórica y teórica, falto de conceptos y con una propuesta que puede esperarse de algún dirigente Pro en un programa de tv estilo Intratables pero que es difícil de digerir cuando se lee un libro que pretende interpretar nada menos que las crisis argentinas de los últimos 70 años.
La idea que los problemas del país se reducen al populismo económico lleva tantos años como el peronismo, pero quienes sostenían esas ideas hace tiempo lo hacían con argumentos más atractivos. Aunque hay que reconocer que reducir a dos o tres variables las explicaciones económicas de la Argentina es una virtud en el mensaje más allá de lo que el mensaje sostenga. En este sentido es interesante la propuesta liberal-conservadora, ya que -paradójicamente?, cada vez lo dudo más- contra de sus propias reglas académicas, contribuye a pensar que casi cualquier cosa se puede decir y su contenido importa poco al lado de su forma, sus medios, sus dispositivos y los actores que sostienen esas ideas y contribuyen a que tengan un correlato social.

lunes, junio 1

Mercantilismo, cepalismo y mainstream

Tal vez una buena explicación para que las prácticas académicas queden fuera del alcance de hacer Economía Política resulta de la aproximación utilitaria y universalista que caracteriza a ésta. Si la teoría es universal (constituida en el pasado en Reino Unido, EE.UU., etc.) y, su única finalidad es la aplicación de medios a fines, entonces importa estudiar como se aplicó y qué resultados tuvo, independientemente de cómo se conformáron esas ideas. Es posible, en ese esquema pensar porqué el estudio de la Economía Política pasa a ser el estudio de la Política Ecónomica casi exclusivamente, o en otros términos, el estudio de su aplicación económica.
La historia del pensamiento económico occidental reconoce dos procesos relacionados con el razonamiento anterior. En primer lugar, el llamado “Mercantilismo”. Por diversas razones se caracterizó a este movimiento histórico de pre-científico (Shumpeter). Lo que tal vez interese a este artículo sea que durante el mercantilismo, la validación del conocimiento no se ralizó bajo las reglas de la ciencia moderna, sino por otros mecanismos, menos sofisticados y más directos.[1] Es por ello que aquellos “panfletos” del siglo XV al siglo XVIII reconocieron su intencionalidad de detención del poder (económico-político indiscriminablemente). En segundo lugar aparece el mainstream económico en la actualidad que rechaza la utilidad del estudio de su historia o la transforma en una mera indagación sobre su evolución (independientemente de cual sea el relato, siempre que reconozca la evolución), donde la forma de validar y excluir conocimiento económico se encuentra muy desarrollada bajo la lupa de los rankings cienciométricos que les permiten mostrarse objetivas y por ende no-políticas. A diferencia del proceso anterior, interesa su aplicación en la medida que es un medio para validar la acumulación de reputaciones académicas, en escasos casos de la cúpula del mainstream económico, al que se llega mediante acumulación de reputaciones, interesa su aplicación política. Ciertamente estamos en un mundo mas complejo que el de siglos atrás.
La Economía Política nacida o transforada en América Latina (específicamente el cepalismo, estructuralismo y enfoques de la dependencia) estuvo orientada a discutir poder, al tiempo que fue caracterizada de pre-científica (Por ej. por Octavio Rodríguez). A diferencia del mercantilismo, en América Latina se reclamó la conducción de poder económico (programas de desarrollo) como algo distinto del poder político, claro, la Economía ya se había separado en 1776 del poder y, también a diferencia del Mercantilismo, la ciencia económica estaba consagrada e internacionalizada, aquí y en el resto de occidente (Coats), por lo que los procesos de validación del saber fueron completamente distintos.
Tal vez comparta con el mercantilismo el carácter polémico que caracteriza la construcción de conocimiento económico en sociedades conflictivas. Pero mas allá de sus semejanzas, son procesos, tiempos y espacios muy dificiles de comparar. El ejemplo sugiere que lo sucedido en Amércia Latina es dificil de encontrar en el resto del mundo occidental.
Así venimos en las historias del pensamiento economico de forma convencional. Se excluyen estudios regionales por su carácter pre-cientpifico y normativo y se incluyen aportes universales de leyes o principios economicos separados de su prescripcion de política o de su accionar político. No es de extrañar que lo que predomine sea el estudio de los grandes economistas o de los grandes libros.

Parece que otra historia no esta escrita, menos aún debatida y por lo tanto, no hay mucho que disputar en ese ámbito. Me parece interesante empezar a construirlo.

[1] En esos tres siglos que van desde XV hasta la aparición de la Riqueza de las naciones en 1776.

viernes, mayo 29

Un curso de ventas para el FMI...The Politics of Adjustment

Videito que te cuenta la agenda del FMI para el resto del año....Christine Lagarde  te cuenta que política monetaria es la salvadora...algo de empleos y algo de medio ambiente pero lo importante es, reforma estructural + política monetaria y parece que se van a cargar -una vez mas o de una vez por todas- a los países subdesarrollados con tasas de interés cercanas a cero...

Pero esta vez te lo dicen al mejor estilo Steve Jobs. las reformas estructurales les atrofiaron la capacidad de persuasión. En fin política monetaria para países de bajos ingreso...pufffffff. que sonso suena sino fuera porque hacen tanto daño no?

No tienen medias tintas esto tipos....ni se cuidan de enunciar "The Politics of Adjustment", este tiene menos desperdicio que el anterior.

El historiador del año 2115 se va a quedar pensando...fue una comedia de mal gusto?

lunes, febrero 23

Pedido de pluralismo de la Asociación Francesa de Economía Política

Comparto el mensaje que me llega por la Societies for the History of Economics
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Dear Heterodox Economists, 
Below is a petition/campaign organized by the French Association of Political Economy. I am forwarding this message on behalf of Bruno Tinel. 

The French Association of Political Economy is now launching an international campaign called "Pluralism Now!". Please sign the petition.

Your help to promote this petition and disseminate informations about it would be much appreciated.
All the best,

Bruno Tinel

Université Paris 1 Panthéon-Sorbonne


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There is some contextual and background information, as well the petition on this page:


with a statistical note: «Evolution of Economics Professors Recruitment since 2000 in France. The End of Pluralism»


an opinion column by André Orléan and 150 social scientists « Economists also need competition » Le Monde 2015/01/19


a letter from Jean Tirole against pluralism


an open letter to Jean Tirole: « Intellectual diversity is not a source of obscurantism and relativism but rather of innovations and discoveries! » January 2015


***
Tae-Hee Jo, PhD

Associate Professor
Economics and Finance Department
SUNY Buffalo State
1300 Elmwood Avenue
Buffalo, NY 14222 USA

Tel:  (716) 878-6933, Fax: (716) 878-6907
Personal Homepage




viernes, septiembre 26

De buenos muchachitos y viejos conservadores


No está mal revisar de otra manera en qué anduvieron y en qué andan los economistas (del establishment).

Hoy tenemos un revival de algunos de aquellos Buenos muchachos, coadyuvados por esos pobres talentos mediáticos de mi generación que quieren pertenecer... Diferencias entre los de clase y los nuevos ricos.

En algunos años desfilarán por libros como estos los buenos muchachitos de hoy, solo que el discurso será mas vulgar.

Hasta me animo a decir que alguno extrañará luchar contra estos siniestros rivales.

¿Quiénes serán el reemplazo de los expertos orgánicos en 15 años?

jueves, enero 23

Los journals de economía y sus expertos: nota para el estudio de los métodos para fijar creencias


Los trabajos relacionados a revistas de economía en los medios académicos más difundidos se orientan a contabilizar productividades en un conjunto cerrado de revistas científicas principalmente de la academia norteamericana y británica . Las plataformas de análisis generalmente son: el Journal of Economic Literature[1], en cuya función principal recae el observar lo escrito bajo la disciplina económica, y las revistas específicas que tienen su propio interés en revisarse en la historia. Entre los tipos de trabajo que parecen haber dominado este campo encontramos 1) la reflexión sobre la historia de alguna revista, 2) el estudio de tendencias en las publicaciones junto al impacto de las ideas expresadas y 3) el análisis de cuestiones editoriales.
Los tres párrafos que siguen apuntan a explicar casos de estos estilos identificados, a pesar de que no pretenden resumir todo lo publicado sobre la temática, se considera una aproximación a hechos estilizados del tratamiento de revistas académicas en los medios condicionantes[2].
Para el caso 1), Arrow et al. (2011) producen una selección de artículos publicados por American Economic Review (AER) en sus primeros 100 años basados en criterios de relevancia e influencia que tuvieron esos textos en los economistas profesionales. Cobran importancia los nombres (muchos de ellos premios en honor a A. Nobel) y el conteo de citaciones. Stiglitz (2012) y Pressman (2013) cuentan la historia como fundadores del Journal of Economic Perspectives (JEP) y Review of Political Economy (ROPE) respectivamente teniendo presente el mercado de journals con el que compiten sus editoriales, desde una perspectiva personalista. Mientras que Coats (1969) orienta su análisis al perfil de textos publicados, autores y contexto institucional del AER.
En el caso 2) se encuentran los estudios sobre tendencias, allí Coats (1971) realiza uno de los primeros trabajos en esta línea al mostrar los cambios en el modo de realizar aportes científicos y la necesidad de encontrar esos cambios en los journals a partir de la década de 1950. Si bien el autor realiza sus estudios mediante intensidad de uso de ciertos artículos, lamenta que al momento no existieran indexaciones (como posteriormente será el SCI) para el estudio de la sociología de la economía. Otra influyente publicación de Liebowitz y Palmer (1984) examina el impacto de los principales journals a nivel mundial mediante el Science Citation Index, señalan una corto estado del arte en la cuestión de dichas mediaciones y sus resultados muestran un mercado de ideas concentrado en escasas publicaciones norteamericanas y británicas. Por otro lado, Figlio (1994) estudia rangos de journals acorde a su calidad (basada a su vez en sus citaciones, prestigio e afiliaciones institucionales). El autor revela diferentes enfoques para evaluar de los primeros diez journals de mayor calidad[3]. Similares criterios de éxito utilizan los trabajos de Laband (1990) y Kim, Morse y Zingales (2006) basados en rankings y citaciones, estos últimos, estudiando que ha interesado a la economía desde 1970. Los trabajos de Eagly (1975) y de Pieters y Baumgartner (2002), a diferencia de los trabajos anteriores, usan las citaciones para conocer el impacto y la comunicación que existe entre los diferentes journals, diferentes temáticas y disciplinas (economía, psicología, etc.) respectivamente. Pretenden comprender el grado de multidisciplinariedad en las publicaciones económicas, siempre circunscripto al dominio de un grupo cerrado y pequeño -aunque concentrado- de journals. En el primer caso, el uso de citaciones le ha valido al autor para identificar centros y perifereias en la prduccion y difusion del conocimiento. El útimo trabajo estudiado sobre este estilo corresponde a Card y DellaVigna (2013) cuyo propósito es estudiar grandes tendencias de los primeros cinco journals en los últimos cuarenta años, además del impacto de citaciones, estudian ciertas reglas editoriales de publicación a través de tiempo.

Los casos 3 son aun más comunes y corresponden a diversas preocupaciones editoriales, en nuestro trabajo, asociadas al hacer economía política. Day (1989) concentra su atención en la audiencia de las publicaciones, reflexionar sobre el trabajo de los editores y los roles de las revistas y libros en la profesión de economista, identificando elites en la publicación que mantienen barreras de entrada en el mercado de ideas o, mejor dicho, en el mercado de reputaciones. Las ideas, dice, son primeramente publicadas en journals y luego forman parte de los libros. De este modo, la inserción profesional, vía la actualización de conocimiento, queda asociada directamete a la lectura de revistas.  Otros trabajos estudian por un lado, los problemas de los procesos de recolección, edición, publicación de artículos (Trivedi 1993), aspectos de formación de precios y fallas de competencia en el mercado de revistas acaémicas (Edlin y Rubinfeld 2005) o la revisión de las nuevas formas de difusión de conocimiento (Ekwurzel y McMillan 2001).


[1] El Journal of Economic Literature (JEL), es una publicación de la American Economic Association que se publica desde 1969 y está orientado a gestionar información de diversos medios (tesis, libros, artículos, etc.) para los economistas.
[2] Se utiliza el término condicionante en lugar de dominante en este caso, porque de los pocos trabajos que existen en el país, se considera relevante el uso de citaciones y medidas de productividad científica aunque escasas referencias a estas revistas.
[3] Hay que resaltar que el ranking de journals tiende a ser relativamente estable entre los trabajos que los estudian, principalmente por el uso de la base de datos Social Science Citation Index como su medida de éxito. Puede consultarse una crítica de dicha base de datos en Klein y Chiang (2004) y una crítica del uso de citaciones para medir lo relevante en Lee (2009).
 
Bibliografía:
ard, D. y. (2013). Nine Facts about Top Journals in Economics. Journal of Economic Literature, 51(1), 144–161.
Coats, A. W. (1969). The American Economic Asociation's publications: An historical perspective. Journal of Economic Literature, 7(1), 57-68.
- (1971). The Role of Scholarly Journals in the Hisory of Economics: An Essay. Journal of Economic Literature, 9(1), 29-44.
- (1993). The sociology and profesionalization of economics. British and american economic essays. Volumen II. London: Routledge.
- 1996). Introduction. En A. W. Coats, The Post-1945 Internationalization of Economics (págs. 3-11). Durham and London: Duke University Press.
Day, C. (1989). Journals, university presses, and the spread of ideas. En D. C. Colander, The spread of economics ideas (págs. 61-74). Cambridge: Cambridge University Press.
Eagly, R. V. (1975). Economics Journal mas a Communications Network. Journal of Economic Literature, 13(3), 878-888.
Edlin, A. S. (2005). The Bundling of Academic Journals. American Economic Review, 95(2), 441-446.
Figlio, D. (1994). Trends in the Publication of Empirical Economics. The Journal of Economic Perspectives, 8(3), 179-187.
Kenneth J. Arrow, B. D. (2011). 100 Years of the American Economic Review: The Top 20 Articles. American Economic Review, 101(1), 1-8.
Kim, H. E. (2006). What has mattered to economics since 1970. The Journal of Economic Perspectives, 20(4), 189-202.
Klein, D. B. (2004). The Social Science Citation Index: A Black Box—with an Ideological Bias? Econ Journal Watch, 1(1), 134-165.
Laband, D. N. (1990). Measuring the Relative Impact of Economics Book Publishers and Economics Journals. Journal of Economic Literature, 8(2), 655-660.
Lee, F. (2009). A History of Heterodox Economics. Challenging the mainstream in the twentieth century. New York: Routledge.
Liebowitz, S. J. (1984). Assesing the Relativa Impacts of Economic Journals. Journal of Economic Literature, 22(1), 77-88.
Pieters, R. y. (2002). Who Talks to Whom? Intra- and Interdisciplinary Communication of Economics Journals. Journal of Economic Literature, Vol. XL, 483-509.
Pressman, S. (2013). The Review of Political Economy at 25: Past, Present and Future. Review of Political Economy, 25(4), 533-543.
Stiglitz, J. E. (2012). The Journal of Economic Perspectives" and the Marketplace of Ideas: A View from the Founding. The Journal of Economic Perspectives, 26(2), 19-25.
Trivedi, P. K. (1993). An Analysis of Publication Lags in Econometrics. Journal of Applied conometrics, 8(1), 93-100.

miércoles, marzo 27

La Economía o el opio de los creyentes


Pero si la Economía es el opio de las almas religiosas, la principal crítica contra los excesos de los adictos a esa droga habría que enderezarla hacia quienes la fabrican…
Joan Robinson

 
A la Economía que ha dominado desde fines del siglo XIX hasta nuestros días se le ha denomina comúnmente Economía neoclásica. Dicho término se ha asignado a un marco teórico ni más ni menos difuso que el resto de los cuadros. Si nuestro propósito es realizar una crítica es preciso delimitar su contenido.
El término neoclásico resulta bastante inadecuado para darle un primer carácter a este cuerpo. Colander (2000) anunciaba la muerte de dicha Economía, no de su contenido, sino del término utilizado para designar las prácticas de cuerpo difuso en la actualidad. Aunque utiliza para ello otras nóminas no menos controversiales como Economía moderna[1] o economía del nuevo milenio. Dicho término es confuso, además, para a los nuevos ingresantes al estudio de nuestra disciplina. Por un lado generaliza la Economía nueva. De un lado, la contrapone a algo antiguo: clásica, marxista, institucionalista y hasta keynesiana. Por otro, si al filtrar lo novedoso se presupone que hemos filtrado los aportes antiguos, también lo novedoso viene a explicar algo corriente. Lo nuevo es por lo tanto lo válido[2].
Sin perjuicio de lo anterior, el término neoclásico vuelve a confundir anunciando una nueva Economía que conserva mucho más en su nombre de los clásicos que de lo nuevo, entonces, no resultará moderna, menos aún posmoderna, sino con fundamentos en un capitalismo distinto (el del siglo XIX). Sin embargo, en los hechos, la Economía neoclásica no ha conservado muchas cosas de los clásicos y hasta podríamos decir que han ignorado los aportes más significativos de aquella Economía Política del siglo XVIII y gran parte del XIX (Volveremos luego con un ejemplo en el caso del estudio del capital y la distribución de valores). ¿Cómo denominar entonces a este cuerpo dominante de la Economía?
Colander, Holt y Rosser (2003) hacen intentos de aclarar el uso de los términos: ortodoxia, mainstream y neoclásico, por separado. Al igual que otros trabajos relacionados, hacen caso omiso al proceso por el cual unos autores forman parte de la elite de la Economía. En cambio, se insiste en que el método utilizado es quien delimita la pertenencia. De este modo, se evita dar una discusión del proceso social por el cual algunos autores son premiados y otros discriminados de los recursos para investigación, premios, etc. (discusión investigada por Lee, 2009). Resulta notable que en los argumentos explicar por qué la Economía de elite está abierta a nuevas ideas se afirme que, pese a que se siguen usando modelos, su naturaleza ha cambiado incorporando los siguientes tópicos:
1)      La teoría evolutiva de los juegos está redefiniendo cómo las instituciones están integradas en el análisis.
2)      La economía ecológica está redefiniendo cómo se relacionan la naturaleza y la economía.
3)      Los aportes desde la psicología están redefiniendo cómo se trata a la racionalidad.
4)      Frente a las limitaciones de la estadística clásica, los estudios econométricos están redefiniendo cómo piensan los economistas de la prueba empírica.
5)      Teoría de la complejidad está ofreciendo una manera de redefinir la forma en que concebimos de equilibrio general.
6)      Las simulaciones por computadora ofrecen una forma de redefinir los modelos y cómo éstos se utilizan.
7)      La economía experimental está cambiando la manera economistas pensar en el trabajo empírico.
Es interesante que los términos, político, Estado, clase, conflicto, crisis, capital, poder y tantos otros relevantes no se asomen en esta reconfiguración. Por el contrario, podríamos decir que respecto a 1) acorde a la experiencia con el neoinstitucionalismo, ha incluido al Estado caracterizándolo funcionalmente como una organización con ventaja comparativa de la violencia que existe en la medida que pueda reducir los costos de transacción; el significado económico del Estado resulta el mismo que el de una empresa privada (Nieves San Emeterio, 2006, Pág 71). De este modo, no entusiasma mucho el hecho de cómo han incluido las instituciones aquellas teorías que buscan adaptarse al cuerpo dominante. Respecto de 2), es notable que la definición clásica de la Economía entre el hombre y la naturaleza, la escasez y la selección de técnicas y consumos sean las únicas que puedan modificarse significativamente para ser utilizada en los aportes hacia la ecología. Sin embargo, toda técnica y ciencia es política y la definición no escapa a ello, se requiere, de nuevo, un cambio radical en la concepción de la disciplina. El punto 3) es curioso que se exponga como una virtud el hecho de haber declarado que los seres humanos no somos racionales en las decisiones económicas luego de haberlo afirmado por decenas de años. Los clásicos no precisaron meterse en semejante embrollo, y, de hecho, la psicología, tiene similares problemas para conocer las conductas de los humanos. Lo notable es creer que ello forma parte del núcleo necesario de nuestro conocimiento. El punto 4) no es otra cosa que fundamentar más aun sus instrumentos de dominación simbólica. No resulta una novedad ya que viene sucediendo hace tiempo. Al menos, luego de las catástrofes evidenciadas por el uso de distribuciones normales en el cálculo de probabilidades de activos financieros, algunos han creído que hay cisnes negros, tormentas perfectas, etc. que sus modelos no alcanzan a visualizar, por ende son incompletos. No tengo mucho más que agregar aquí. En el punto 5) debemos preguntarnos ¿Qué pruebas existen que la Economía dominante adopte epistemologías de la complejidad? En caso que existan (tengo muchas dudas sobre dicha prueba), ¿qué tipo de teoría de la complejidad se está desarrollando? Y, teniendo presente los puntos 4), 6) y 7), ¿resulta contradictoria esta afirmación? 6) y 7) son hechos que ocurren en todas las ciencias y no forman parte de una opción científica sino de una necesidad. Es decir, si ahora podemos procesar millones de datos en segundos, almacenar durante varias generaciones de científicos datos de forma que hasta superan la capacidad de análisis, comunicar científicamente de forma inmediata un resultado interesante es una necesidad impuesta por el desarrollo de las fuerzas productivas, del cual, la misma ciencia compone, ahora bien, si esa difusión, esos datos y esos recursos los utilizamos para estudiar a la libertad de elección y la satisfacción de las palomas (ver nota), entonces la dirección y el contenido no nos llevarán lejos.
 
Dequech (2007), da jerarquía al término mainstream frente al de ortodoxia y ambos al de neoclásico[3]. El termino maistream refiere a un énfasis en el aspecto sociológico de la ciencia, es decir, que un cuerpo de teorías domine el saber requiere una explicación y el uso del término que designa esas teorías hace referencia a ello. Por otro lado, el término ortodoxia refiere a una sujeción de ideas, es decir pone énfasis en lo intelectual -en particular en este caso- asociado a la Economía neoclásica. Lo que el autor llama Economía neoclásica está compuesto por la combinación de las siguientes características: 1) el énfasis en la racionalidad y el uso de maximización de la utilidad como criterio de racionalidad, 2) el énfasis en los equilibrios y 3) el descuido del lugar de la incertidumbre.
Continúa aquí sin hacer hincapié en las categorías fundamentales y los objetos de la disciplina. La Economía no es la ciencia que estudia la racionalidad, o la incertidumbre de forma exclusiva, sino que son aspectos subordinados del estudio de los procesos de producción, distribución, cambio, consumo y con ellos sus categorías fundamentales como el valor, el capital, el trabajo asalariado, el dinero, etc. Es decir, que el objeto de estudio pone el límite a la caracterización de determinadas formas de hacer ciencia. En el caso neoclásico resulta esencial señalarlos acorde a la definición del objeto de la ciencia y la naturaleza de sus categorías, además de sus métodos.
Hay una realidad que discutir y se hace necesario disponer de ciertos parámetros sobre el estado de la Economía Política para pensar el porqué de su crisis. Este hecho, tan simple, tan evidente, que se encuentra en una mayoría de las disciplinas sociales académicas -la filosofía, sociología, psicología, historia, etc.- y que es, el estudio del desarrollo de sus aportes al conocimiento del ser humano, para nosotros -los economistas- nos resulta desdeñable. Es por ello que evitamos investigar con nuestros estudiantes de primeros años de qué viene la Economía Política. La historia del pensamiento económico es sino, el aspecto más desvalorizado de esos cursos iniciales.



[1] Existen publicaciones de autores no-neoclásicas con dicho término. El caso de la Introducción a la economía moderna de Joan Robinson y John Eatwell puede ser un buen ejemplo de ello.
[2] Mark Blaug afirma que debemos evitar “tomar la paja por el trigo y a pretender la posesión de la verdad cuando sólo poseen una serie intrincada de definiciones o juicios de valor disfrazados de reglas científicas. Sólo mediante el estudio de la economía moderna resulta posible darse cuenta de esta tendencia” (Blaug, Teoría económica en retrospección 2001, Pág. 784).
[3] Un economista del mainstream puede no sostener ideas neoclásicas y viceversa. Un economista neoclásico puede tener aspectos no ortodoxos y viceversa.

lunes, febrero 4

Trabajadores y palomas. Un buen recurso didáctico para explicar las "monadas" de la economía

Según Zalduendo, Leontief -uno de los economistas más relevantes del siglo pasado- revisó los artículos publicados entre 1977 y 1981 en la American EconomicReview (sino uno de los journals más consultado en la actualidad por los economistas de todo el mundo) y decidió dejar de publicar en revistas académicas de economía luego de observar que “el 54% de sus artículos eran modelos matemáticos sin ninguna observación empírica; 23% extraía inferencias estadísticas de datos recogidos con propósitos diferentes; 12% eran análisis sin formación matemática ni datos”.
Leontief también encontró una investigación empírica sobre la maximización de la utilidad de las palomas. Dicho artículo fue publicado por Battalio, Green y Kagel en 1981 bajo el título Income-Leisure Tradeoffs of Animal Workers, en sus objetivos buscaba demostrar la aplicabilidad de la teoría del consumidor para predecir comportamientos no humanos.
Para los no entendidos...esto se publicó en el journal más consultado de la economía moderna en 1981. Esto se publicó en ese journal al que están suscriptos más de 19.000 economistas de todo el mundo...y al que se consulta en todas las universidades y otras instituciones...esto es la pelotudez más grande del planeta.
El texto dice... "En este trabajo se presentan los resultados de los experimentos que muestran que los trabajadores no humanos (palomas) están dispuestos a sacrificar ingresos para el ocio si el precio es correcto…con incrementos en los salarios reales tanto efectos renta y sustitución se hacen más pequeños, pero el término sustitución disminuye más rápidamente que el término ingresos resultante en un flexión hacia atrás la curva de oferta laboral en salarios más altos.”
Salarios de palomas, racionalidad hedonista en animales. Efectos ingresos. Dichos autores también publicaron en otros journals muy conocidos, es decir, que podemos descartar un error editorial:
·         Labor Supply of Animal Workers: Towards an Experimental Analysis
·         Consumer Demand Behavior with Pigeons as Subjects
·         The Effect of Deprivation Level on Labor Supply in Pigeons: An Experimental Analysis of Eco-nomic Behavior
·         Ratio Schedules of Reinforcement and Their Relationship to Economic Theories of Labor Supply
·         Token Economy and Animal Models for the Experimental Analysis of Economic Behavior
·         Experimental Studies of Consumer Behavior Using Laboratory Animals
·         Consumer Demand Theory Applied to Choice Behavior of Rats
·         Demand Curves for Animal Consumers
En rigor, debemos agradecer que realicen esfuerzos a mostrar de semejante forma el nulo carácter social de la economía dominante. Está tan alejada de la realidad de los humanos que hasta serviría para explicar el comportamiento de las ratas y las palomas.
Resulta ser que el precio es una categoría tan natural que los animales también lo comprenden, y resulta ser que la racionalidad humana no es humana, sino que hasta un animal la sostiene, instintivo. También resulta ser que la relación salarial es simplemente el pago de un ingreso por satisfacer una necesidad ¿Algo tan eterno como el capitalismo mismo?
¿Por qué posteo esto? Porque sirve como anécdota para clases y como un ejemplo –extremo- de hasta dónde puede llegar la idiotez de los economistas. Pero no sólo por ello. Resulta que ahora se ha puesto de moda explicar comportamientos no mercantiles mediante el uso de herramientas mercantiles, como ya hemos dejado registro en otro post sobre los pavoteconomics.
 

viernes, enero 4

¿Estamos en otra?

Notas sobre la conferencia de la reunión de economistas más importante y concurrida del planeta y cuna del pensamiento ortodoxo: la American Economic Association (que publica The American Economic Review, The Journal of Economic Literature, The Journal of Economic Perspectives, y los American Economic Journals, rankeados con menor categoría: Applied EconomicsEconomic PolicyMacroeconomics; Microeconomics. Dicha organización el año pasado tenía 19.795 miembros y suscritores -aunque en 2001 había 23,599).
 
Desde hoy hasta el domingo se realiza en San Diego (USA) su conferencia anual. La primera sesión nos advierte: "Neuroeconomía de confianza", las siguientes nos confirman. Es interesante a la luz de lo que la mayoría de los economistas ortodoxos miran en el país que domina nuestra ciencia desde hace más de medio siglo.
 
Recientemente me enviaron (si, porque soy miembro suscriptor de AEA y hasta me permiten votar al único candidato a dirigirla, la libertad de elegir me llegó!) un correo invitándome a utilizar los videos del FMI para fines educativos. Realmente no tienen desperdicio, sobre todo aquel que el funcionario del niño mimado del neoliberalismo en América Latina (Chile, porque no les queda otra) explica a los españoles -que tienen un desempleo record del 25% y una juventud aplastada  por el poder económico en España- cómo salir de la crisis subiendo el IVA, sanando a los bancos y flexibilizando el mercado de trabajo en conjunto con el ajuste del gasto fiscal (Claro que voy a usar ese video en las clases).
 
Faltó que le indiquen una devaluación (no lo van a decir, creo) y ajuste de tarifas de servicios públicos (como quieren los supuestos macroeconomistas heterodoxos de la Argentina). También va a tener que explicarle el incremento fenomenal de la pobreza y la indigencia que van a sufrir, el desprecio y aislamiento de sus primos europeos, la caída abrupta de todos los indicadores de actividad, el incremento de la violencia empresarial y personal y la fragmentación social, claro que con una recuperación posterior (a la caída) de las ganancias que tal vez, sólo tal vez en un mundo en crisis, logre darle otro tipo de cachetazo a los españoles (y depaso a los inmigrantes) para ponerlos a trabajar de nuevo. Ojo, no se malentienda, que España no es Argentina, está en una situación peor porque la pérdida de discrecionalidad de política es amplificada, porque tienen el cepo de la peseta o lo que vaya a venir si viene, que es el Euro. Porque viven un mundo en crisis y los que pueden ayudar han demostrado desprecio, prepotencia y muchas ganas de saquear.
 
Pero qué se yo de relaciones internacionales -lo digo seriamente-, esto es simplemente una apreciación del discurso.
 
A la pregunta del post respondo, no estamos en otra, estamos muy en la misma y pensamos distinto. Pero esta es nuestra realidad, es nuestra academia -no es solo la academia en USA-, está en todos lados porque es lo dominante. Si el Varian o Makiw se estudia en micro y algo más allá de Blanchard en macro y, al mismo tiempo, micro y macro son los pilares fundamentales de más del 95% (para ser optimista) de los economistas en Argentina, entonces no estamos en otra, pero al menos estamos advertidos.
 
Si se habla aunque sea de alguna cosa parecida a las expectativas racionales, la locura más grande que tuvo la economía después de las ideas de Jevons sobre la determinación del precio de los cereales y el movimiento de los planetas (por favor, contextualizar). La cuestión que preocuparse por el calentamiento global y el alimento parece cosa bien de la economía política, aununciar que la información que usan las personas para transaccionar es la mejor accesible, es una pelotudez que sólo cabe en las mentes colonizadas del peor de los saberes, aquel que sirve para esquivar el saber. (Nótese que hace poco escuché a otro macroeconomista argentino conocido argentino que dijo "está bien, ya sabemos que las expectativas racionales hay que dejarlas de lado". ??!!?!?!?!?!?!?!?!?!?! teníamos que responderle, que pensaste para tenerlas en cuenta??).