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viernes, junio 16
lunes, abril 24
Invitación a la Presentación del libro "Pensar el Kirchnerismo"// Jueves 27 a las 17 Hs
Estimadxs, la actividad se realizará este jueves 27 de abril
a las 17 horas.
lunes, marzo 27
Confusiones monetari(st)as
Alan Cibils y Mariano Arana*
Especial para BAE Negocios
Especial para BAE Negocios
La llegada al poder de Macri marcó un cambio radical en la política económica. Se implementaron rápidamente una serie de medidas que favorecieron a los sectores empresarios concentrados, a las inversiones extranjeras y al sector financiero. Una reforma clave fue la implementación de una política monetaria de metas de inflación -favorita del FMI y del establishment financiero global- que además lleva implícita la “independencia” del Banco Central y un tipo de cambio flotante.
Para los economistas ortodoxos que promueven esta política, la inflación es peor que el desempleo, la pobreza, el hambre, el atraso tecnológico o la recesión. Según la ortodoxia, el exceso de demanda generado por el gasto público y financiado con emisión monetaria es la principal causa de la inflación. La solución entonces, sería recortar el gasto público y eliminar el déficit fiscal. Contra la expresión de la inflación como un fenómeno complejo y multicausal -donde el gasto público es sólo uno de los posibles factores influyentes-, los economistas ortodoxos suelen repetir sus argumentos técnicos en los que poco importan la restricción externa, los tarifazos o la puja distributiva. Para éstos, lo que regula la trayectoria de los precios es la capacidad del Estado para controlar sus gastos.
Al mejor estilo PRO, la restricción presupuestaria un Estado a la de un hogar. La idea de que un hogar limita su gasto acorde a su ingreso se pone como un reflejo de la administración del Estado; a lo que sigue el reclamo de austeridad para ambos. Pero si bien esta idea es una realidad para un hogar particular, resulta absolutamente falsa para el Estado. ¿Por qué? En primer lugar, porque el Estado tiene la capacidad de emitir moneda, cosa que ningún hogar puede hacer. Por otro lado, si para el hogar el ingreso debe anteceder al gasto, para el Estado la secuencia es inversa: emite, gasta y recién después recauda.
La concepción ortodoxa también reconoce al dinero como una mercancía, que al aumentar su oferta reduce su valor (si no hay una nueva demanda que acompañe); ello tiene serias dificultades para comprender cómo funciona el dinero en los Estados modernos con moneda soberana. El problema es que el dinero moderno no es una mercancía cuyo valor está regulado por una relación técnica sino una convención política, respaldada por el Estado emisor y por lo tanto, un instrumento de política económica.
Felicidad y encuentro, sin producción
Además de la analogía del Estado y el hogar, PRO ha realizado más esfuerzos en materia simbólica sobre el dinero. La concepción técnica del dinero como mercancía, opuesto a la política y sus actores, quedó claramente expuesta en la presentación del presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, de los nuevos billetes en junio de 2016. Los pesos no portarán los rostros de la política, ni recordarán los conflictos con el extranjero, en su lugar, los billetes muestran diversas especies de la fauna argentina: desde los conocidos yaguareté ($500) y ballena franca austral ($200), al hornero ($1000), la taruca ($100), el cóndor ($50) y el guanaco ($20). La eliminación de figuras de la historia argentina es una señal clara de los esfuerzos por eliminar su contenido político.
Además de la analogía del Estado y el hogar, PRO ha realizado más esfuerzos en materia simbólica sobre el dinero. La concepción técnica del dinero como mercancía, opuesto a la política y sus actores, quedó claramente expuesta en la presentación del presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, de los nuevos billetes en junio de 2016. Los pesos no portarán los rostros de la política, ni recordarán los conflictos con el extranjero, en su lugar, los billetes muestran diversas especies de la fauna argentina: desde los conocidos yaguareté ($500) y ballena franca austral ($200), al hornero ($1000), la taruca ($100), el cóndor ($50) y el guanaco ($20). La eliminación de figuras de la historia argentina es una señal clara de los esfuerzos por eliminar su contenido político.
Es sugerente que el período anterior al auge agroexportador en 1880, algunas emisiones de bancos provinciales también mostraron animales, entre ellos, frecuentaban el ganado vacuno y ovino. En 1873 el billete de $2 pesos fuertes del Banco Nacional dispuso la imagen de dos ferrocarriles pujantes, probablemente cargados de cereales y carnes. El cambio industrializador posterior a la crisis de 1929 tuvo su lugar destacado en los billetes de $1 en 1947. Junto a los ferrocarriles se dibujaron grandes buques, teléfonos y aviones. Además de la unidad nacional expresada en la política y el territorio, varios billetes argentinos mantuvieron la relación con el modo de desarrollo económico, tanto en el régimen oligárquico como durante la industrialización de posguerra, con la excepción de la serie “Efigie del Progreso” emitida en el período de la Caja de Conversión a fines del siglo XIX, que quitó las figuras de la política de los billetes. La nueva figura dineraria actual no se ahorra analogías entre la contracción monetaria y la fauna en peligro de extinción, ni con el ideal del progreso de una Argentina rentística.
Los pesos no portarán los rostros de la política, ni
recordarán los conflictos con el extranjero
Además, Sturzenegger explicó que el incluir animales en vías de extinción debería servir para crear conciencia ambiental (algo totalmente fuera de las incumbencias del BCRA) y que los nuevos billetes deberían producir alegría y encuentro entre todos los argentinos. Sin embargo, las políticas económicas del macrismo alejan cada vez más a más argentinos del encuentro con el trabajo, los billetes, y la alegría. Estamos, por lo tanto, ante una significativa confusión del oficialismo: en lugar de entender al dinero como un instrumento del Estado, para paliar las insuficiencias inherentes a cualquier economía de mercado, la tratan como una mercancía apolítica y ahistórica, alejada de la forma de producir para desarrollar a la nación
viernes, marzo 10
lunes, enero 23
Cambios en Hacienda
Comparto tres notas de referencia al documento de Economía Política para la Argentina EPPA sobre el cambio en Hacienda.
https://www.pagina12.com.ar/15599-el-plan-dujovne
http://www.tiempoar.com.ar/…/la-economa-a-como-medio-por-gu…
http://www.ambito.com/870136-economistas-advierten-que-quit…
https://www.pagina12.com.ar/15599-el-plan-dujovne
http://www.tiempoar.com.ar/…/la-economa-a-como-medio-por-gu…
http://www.ambito.com/870136-economistas-advierten-que-quit…
miércoles, diciembre 28
viernes, noviembre 18
La semana que viene nos visitan en la UNGS Kicillof, Tomada y Kirchner entre más de 50 investigaciones
MARTES
22/11
18hs:
Mesa de apertura del Congreso CEPPA "El trabajo en Argentina"
MIERCOLES
23/11
11hs: Presentación de Axel Kicillof
18hs: Mesa "Política monetaria y coyuntura
internacional"
JUEVES 24/11
17.30hs: Mesa con intendentes "La gestión municipal en
un marco de ajuste"
19hs: Cierre del Congreso a cargo de Máximo Kirchner y
economistas EPPA
viernes, octubre 21
La vuelta de Argentina al FMI
Un poco de historia para no olvidar
Argentina tiene una larga y sórdida historia con el Fondo Monetario Internacional que conviene comenzar a desempolvar ahora que la alianza Cambiemos ha decidido reestablecer relaciones con el organismo.
Desde 1956 nuestro país pasó la mitad de su historia bajo acuerdos y condicionalidades del Fondo. Estas relaciones se aceleraron después de la crisis de pagos de 1982, con el establecimiento de una serie de requerimientos impuestos por esta institución que se basaron generalmente en reducir los déficits fiscales, en la custodia de reservas internacionales, en el establecimiento de límites al endeudamiento e inflación junto a otras medidas más agresivas orientadas a cambios estructurales de neto corte neoliberal: privatizaciones, reducción de impuestos, represión salarial y flexibilización laboral, liberación de precios y tasas de interés y liberalización comercial y financiera.
Cuando hacia fines de la década de 1990, la recesión argentina ponía en jaque al esquema de convertibilidad, las condicionalidades asociadas a los préstamos del FMI, basadas en el diagnóstico equivocado de un exceso de gasto público (cuando había superávit primario), no hicieron más que profundizar la recesión, a la vez que financiaron la aceleración de la fuga de capitales, sellando la suerte de la convertibilidad. Una vez producido el estallido y default de diciembre de 2001, el FMI volvió a la carga con sus recetas recesivas, priorizando el pago de la deuda por sobre la recuperación económica. La inoperancia del Fondo quedó plasmada en el documento denominado “Argentina, el FMI y la crisis de la deuda” y publicado en 2004 por el Ministerio de Economía que concluyó diciendo “… que el cuerpo técnico del Fondo no parece estar totalmente preparado para hacer frente a una situación en la cual una crisis de gran magnitud ya ha estallado”.
La salida y el regreso del Fondo
En 2006, Argentina se había liberado de las condicionalidades del Fondo con la cancelación anticipada de la deuda del país con dicho organismo y seguidamente desautorizó la confección y difusión de las auditorías anuales en el marco del Artículo IV. Sin embargo, el Fondo siguió realizando sus evaluaciones económicas desde 2007 al 2015 utilizando información pública y sin posibilidad de consultar a las autoridades argentinas. Estos análisis se publicaron recientemente, luego del acercamiento al Fondo del gobierno actual.
El informe preparado durante febrero de 2014 señalaba dos escenarios ilustrativos de mediano plazo. Por un lado, un escenario de continuidad de las políticas del Kirchnerismo y sin ajuste de la demanda agregada. Para el FMI, este escenario habría provocado una caída acelerada de reservas llegando de 17.6 y 12.2 miles de millones de dólares para 2016 y 2018 respectivamente, con un PBI creciendo a tasas promedio de 1.5% anual y un déficit primario estable cercano al 1% del PBI, aunque sin cambios en las relaciones entre inversión y consumo. Por otro lado, mostraba un escenario alternativo -de restricción de demanda- con políticas como las que implementaría un eventual gobierno pro-mercado. Irónicamente, el FMI denominó a este escenario de “fortalecimiento de las políticas” que hubiera logrado un superávit fiscal cercano al 1,5% del PBI en menos de un año, un cambio en la acumulación de reservas internacionales cuya tasa de crecimiento se acercaría al 8% interanual (un poco menos de 3 mil millones de USD anuales) y una caída del consumo sobre el PBI que permitiría el incremento de la inversión en el corto plazo y el superávit de la cuenta corriente (ver cuadro).
El Fondo señalaba que el conjunto de medidas para lograr el ajuste de corto plazo “consistiría en reducir los subsidios a su nivel de 2007 en términos del PIB en un lapso dos años, y mantener sin cambios los salarios del sector público y los pagos de jubilaciones invariados respecto al PIB, a su nivel de 2012. Asimismo, para mantener controlada la demanda interna, las tasas reales de interés deberían subir y mantenerse positivas y el peso debería depreciarse en términos reales.” En resumen: reducir salarios y jubilaciones, quitar subsidios, restringir la política monetaria limitando las trasferencias del BCRA al tesoro, subir las tasas de interés reales y devaluar la moneda.
Es notable la similitud de estas recetas de política económica que se han implementado desde el 10 de diciembre de 2015 y cuáles de ellas han encontrado su correlato en los resultados esperados. Prácticamente se han seguido todas las sugerencias del Fondo, sin embargo, los resultados en términos de nivel de actividad han sido más negativos y aquellos vinculados al sector externo y las cuentas públicas, tuvieron efectos diametralmente opuestos. Las prescripciones del Fondo ejecutadas por el gobierno actual no sólo empeoraron los efectos negativos previstos, sino que crearon nuevos problemas.
FMI recargado
En una conferencia el 15 de abril de este año, Alejandro Werner, Director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI dijo que “…el nuevo gobierno se embarcó en una ambiciosa transición muy necesaria para eliminar los desequilibrios y distorsiones internos y corregir los precios relativos. Los controles de cambios se redujeron. Varias restricciones al comercio internacional se han eliminado. Se han planteado los temas de tarifas de servicios públicos y se ha llegó a un acuerdo con los acreedores externos. Estas medidas han mejorado las perspectivas de crecimiento en el mediano plazo. Si bien en 2016 habrá una desaceleración, se espera una importante recuperación en ese país para el 2017”. En la misma línea se expresó el reciente evaluador enviado por el Fondo, Roberto Cardarelli, que agregó que la situación previa en el país se caracterizó por altos niveles de consumo, baja inversión, déficits públicos inflacionarios y un clima empresarial que erosionó la competitividad.
El 4 de octubre pasado el FMI presentó su World Economic Outlook, allí señaló que “Argentina ha iniciado una transición importante y muy necesaria hacia un marco de política económica más consistente y sostenible, que está teniendo un costo mayor de lo previsto en 2016, proyectándose un crecimiento de –1,8% (en comparación con la tasa de –1% pronosticada en abril). En 2017 se prevé que el crecimiento se afiance en 2,7% gracias a la moderación de la inflación y la adopción de una postura monetaria y fiscal más propicia.”
Perspectivas
Si bien el Fondo no ha cambiado su postura histórica -sino que la viene reafirmando desde el 2014 a la actualidad- lo notable este proceso, de retroalimentación del ajuste con las autoridades argentinas, parece ser la velocidad con que encuentran sus límites. La historia reciente del menemismo y la Alianza y el espejo de la crisis de 2001 son condicionantes de primer orden. En segundo término, resulta difícil que el Pro pueda descargar el costo político de una supuesta “pesada herencia” habiendo duplicado la inflación (producto de las políticas cambiarias y tarifarias), reducido salarios, actividad productiva y consumo, con su consecuente incremento de desempleo, pobreza e indigencia. Por otro lado, el FMI no expone argumentos que le permitan proyectar tal crecimiento para el año que viene, al contrario, muestra una caía mayor para este año y perspectivas de un estancamiento regional liderado por el principal socio comercial en América del Sur (Brasil).
Si bien en esta primera instancia habrá muy poco terreno donde el Fondo exija mayores ajustes, es probable que una vez completada la lista corta enunciada en los párrafos anteriores y, evidenciados los magros resultados fiscales definitivos del 2016, el Fondo vuelva a sugerir lo que históricamente ha pedido con vehemencia: más ajuste fiscal, mayor devaluación y reducción salarial. Por ello es que las vueltas a las relaciones cercanas con el FMI pueden volverse conflictivas, incluso para una gestión como la de Cambiemos.
Argentina tiene una larga y sórdida historia con el Fondo Monetario Internacional que conviene comenzar a desempolvar ahora que la alianza Cambiemos ha decidido reestablecer relaciones con el organismo.
Desde 1956 nuestro país pasó la mitad de su historia bajo acuerdos y condicionalidades del Fondo. Estas relaciones se aceleraron después de la crisis de pagos de 1982, con el establecimiento de una serie de requerimientos impuestos por esta institución que se basaron generalmente en reducir los déficits fiscales, en la custodia de reservas internacionales, en el establecimiento de límites al endeudamiento e inflación junto a otras medidas más agresivas orientadas a cambios estructurales de neto corte neoliberal: privatizaciones, reducción de impuestos, represión salarial y flexibilización laboral, liberación de precios y tasas de interés y liberalización comercial y financiera.
Cuando hacia fines de la década de 1990, la recesión argentina ponía en jaque al esquema de convertibilidad, las condicionalidades asociadas a los préstamos del FMI, basadas en el diagnóstico equivocado de un exceso de gasto público (cuando había superávit primario), no hicieron más que profundizar la recesión, a la vez que financiaron la aceleración de la fuga de capitales, sellando la suerte de la convertibilidad. Una vez producido el estallido y default de diciembre de 2001, el FMI volvió a la carga con sus recetas recesivas, priorizando el pago de la deuda por sobre la recuperación económica. La inoperancia del Fondo quedó plasmada en el documento denominado “Argentina, el FMI y la crisis de la deuda” y publicado en 2004 por el Ministerio de Economía que concluyó diciendo “… que el cuerpo técnico del Fondo no parece estar totalmente preparado para hacer frente a una situación en la cual una crisis de gran magnitud ya ha estallado”.
La salida y el regreso del Fondo
En 2006, Argentina se había liberado de las condicionalidades del Fondo con la cancelación anticipada de la deuda del país con dicho organismo y seguidamente desautorizó la confección y difusión de las auditorías anuales en el marco del Artículo IV. Sin embargo, el Fondo siguió realizando sus evaluaciones económicas desde 2007 al 2015 utilizando información pública y sin posibilidad de consultar a las autoridades argentinas. Estos análisis se publicaron recientemente, luego del acercamiento al Fondo del gobierno actual.
El informe preparado durante febrero de 2014 señalaba dos escenarios ilustrativos de mediano plazo. Por un lado, un escenario de continuidad de las políticas del Kirchnerismo y sin ajuste de la demanda agregada. Para el FMI, este escenario habría provocado una caída acelerada de reservas llegando de 17.6 y 12.2 miles de millones de dólares para 2016 y 2018 respectivamente, con un PBI creciendo a tasas promedio de 1.5% anual y un déficit primario estable cercano al 1% del PBI, aunque sin cambios en las relaciones entre inversión y consumo. Por otro lado, mostraba un escenario alternativo -de restricción de demanda- con políticas como las que implementaría un eventual gobierno pro-mercado. Irónicamente, el FMI denominó a este escenario de “fortalecimiento de las políticas” que hubiera logrado un superávit fiscal cercano al 1,5% del PBI en menos de un año, un cambio en la acumulación de reservas internacionales cuya tasa de crecimiento se acercaría al 8% interanual (un poco menos de 3 mil millones de USD anuales) y una caída del consumo sobre el PBI que permitiría el incremento de la inversión en el corto plazo y el superávit de la cuenta corriente (ver cuadro).
El Fondo señalaba que el conjunto de medidas para lograr el ajuste de corto plazo “consistiría en reducir los subsidios a su nivel de 2007 en términos del PIB en un lapso dos años, y mantener sin cambios los salarios del sector público y los pagos de jubilaciones invariados respecto al PIB, a su nivel de 2012. Asimismo, para mantener controlada la demanda interna, las tasas reales de interés deberían subir y mantenerse positivas y el peso debería depreciarse en términos reales.” En resumen: reducir salarios y jubilaciones, quitar subsidios, restringir la política monetaria limitando las trasferencias del BCRA al tesoro, subir las tasas de interés reales y devaluar la moneda.
Es notable la similitud de estas recetas de política económica que se han implementado desde el 10 de diciembre de 2015 y cuáles de ellas han encontrado su correlato en los resultados esperados. Prácticamente se han seguido todas las sugerencias del Fondo, sin embargo, los resultados en términos de nivel de actividad han sido más negativos y aquellos vinculados al sector externo y las cuentas públicas, tuvieron efectos diametralmente opuestos. Las prescripciones del Fondo ejecutadas por el gobierno actual no sólo empeoraron los efectos negativos previstos, sino que crearon nuevos problemas.
FMI recargado
En una conferencia el 15 de abril de este año, Alejandro Werner, Director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI dijo que “…el nuevo gobierno se embarcó en una ambiciosa transición muy necesaria para eliminar los desequilibrios y distorsiones internos y corregir los precios relativos. Los controles de cambios se redujeron. Varias restricciones al comercio internacional se han eliminado. Se han planteado los temas de tarifas de servicios públicos y se ha llegó a un acuerdo con los acreedores externos. Estas medidas han mejorado las perspectivas de crecimiento en el mediano plazo. Si bien en 2016 habrá una desaceleración, se espera una importante recuperación en ese país para el 2017”. En la misma línea se expresó el reciente evaluador enviado por el Fondo, Roberto Cardarelli, que agregó que la situación previa en el país se caracterizó por altos niveles de consumo, baja inversión, déficits públicos inflacionarios y un clima empresarial que erosionó la competitividad.
El 4 de octubre pasado el FMI presentó su World Economic Outlook, allí señaló que “Argentina ha iniciado una transición importante y muy necesaria hacia un marco de política económica más consistente y sostenible, que está teniendo un costo mayor de lo previsto en 2016, proyectándose un crecimiento de –1,8% (en comparación con la tasa de –1% pronosticada en abril). En 2017 se prevé que el crecimiento se afiance en 2,7% gracias a la moderación de la inflación y la adopción de una postura monetaria y fiscal más propicia.”
Perspectivas
Si bien el Fondo no ha cambiado su postura histórica -sino que la viene reafirmando desde el 2014 a la actualidad- lo notable este proceso, de retroalimentación del ajuste con las autoridades argentinas, parece ser la velocidad con que encuentran sus límites. La historia reciente del menemismo y la Alianza y el espejo de la crisis de 2001 son condicionantes de primer orden. En segundo término, resulta difícil que el Pro pueda descargar el costo político de una supuesta “pesada herencia” habiendo duplicado la inflación (producto de las políticas cambiarias y tarifarias), reducido salarios, actividad productiva y consumo, con su consecuente incremento de desempleo, pobreza e indigencia. Por otro lado, el FMI no expone argumentos que le permitan proyectar tal crecimiento para el año que viene, al contrario, muestra una caía mayor para este año y perspectivas de un estancamiento regional liderado por el principal socio comercial en América del Sur (Brasil).
Si bien en esta primera instancia habrá muy poco terreno donde el Fondo exija mayores ajustes, es probable que una vez completada la lista corta enunciada en los párrafos anteriores y, evidenciados los magros resultados fiscales definitivos del 2016, el Fondo vuelva a sugerir lo que históricamente ha pedido con vehemencia: más ajuste fiscal, mayor devaluación y reducción salarial. Por ello es que las vueltas a las relaciones cercanas con el FMI pueden volverse conflictivas, incluso para una gestión como la de Cambiemos.
Mariano Arana y Alan Cibils[1]
[1]
Investigadores docentes del
Área de Economía Política, Instituto de Industria, Universidad Nacional de
General Sarmiento.
miércoles, abril 13
Congreso de ECONOMIA POLITICA PARA LA ARGENTINA (EPPA)

El grupo de Economía Política para
Entre los objetivos del Congreso se encuentran
promover el intercambio, discusión y reflexión conjunta en torno a las
problemáticas actuales de la economía política con el propósito de contribuir a
la construcción de un espacio sistemático de reflexión crítica sobre la disciplina
y los problemas actuales de nuestro país.
El encuentro se realizará los días 23 y 24 de noviembre de 2016 en el Campus de
congresoceppa@gmail.com, tel (54) 011- 4469 –
7500 / 7552, int. 7160. Para más información visite nuestro link
www.eppa.com.ar, www.ungs.edu.ar/ecopol.Entrada libre y gratuita. Se entregarán
certificados de participación y exposición.
Los trabajos serán
organizados en mesas articuladas en torno a los siguientes ejes temáticos:
1) La actividad económica, el sector industrial
y el sector agrario
2) El mercado de trabajo, sistema previsional,
pobreza y distribución del ingreso3) El sector público: déficit y recaudación fiscal, endeudamiento interno y externo.
4) El sector externo y la política internacional
5) Políticas anti-inflacionarias, monetarias, cambiarias y financieras.
6) La economía social
7) El panorama económico de América Latina y su repercusión en
8) El sector energético
Fechas
límites:
Fecha límite para la recepción de resúmenes: 16de
junio de 2016 Los resúmenes deberán contar con una extensión máxima de 500 palabras. Formato: Hoja A4, fuente Time New Roman, tamaño 12pts., interlineado 1,5pts. Se aceptarán resúmenes y ponencias en castellano y portugués.
La aceptación de los resúmenes será comunicada el
Fecha límite para la recepción de ponencias:
Las ponencias deberán contar con una extensión máxima de 10.000 palabras, incluyendo las notas al pie y las referencias bibliográficas.
Formato: Hoja A4, fuente Time New Roman, tamaño 12pts., interlineado 1,5pts.
Todos los archivos deberán contener: Nombre y apellido del/los/las autores/as, inscripción institucional, título de la ponencia y eje temático elegido.
Inscripción e informes: congresoceppa@gmail.com
Fecha límite de inscripción para recibir certificado de asistencia
COMITÉ ACADEMICO:
Ricardo Aronskind
Demian Panigo
Carlos Martínez
Mariano Kestelboim
Alan Cibils
Andrés Asiain
Emmanuel Álvarez Agis
José Sbattella
Gerardo De Santis
Horacio Rovelli
Guillermo Wierzba
Arnaldo Bocco
Federico Bernal
Paula Español
Alejandro Rofman
COMITÉ ORGANIZADOR:
Santiago Fraschina
Hernan Letcher
Juan Fal
Pablo Lalanne
Sonia Filipetto
Cecilia Allami
Mariano Arana
Pablo Manzanelli
Sergio Carpenter
Arnaldo Ludueña
Alejandro Barrios
Germán Pinazo
Jorge Marchini
Fernanda Vallejos
martes, marzo 1
Crear valor para el rentista, o la política económica del nuevo conservadurismo en Argentina
El anuncio de metas de
inflación acompañó la previsión del ajuste del gasto público en relación al PBI
en lo que refiere al gasto corriente. Aunque no hay aún una nueva ley de
presupuesto que permita estimar concretamente el programa de gastos, al compás
de la abrupta devaluación del 17 de diciembre pasado, siguió el
desfinanciamiento fiscal mediante la reducción de los ingresos vía retenciones
al agro y luego la minería (de yapa la quita de impuestos a los autos de lujo, al
tabaco y al champán). La
modificación del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias fue otro
efecto de incremento el déficit fiscal, aunque el resultado fiscal final está
abierto por la inclusión de nuevos contribuyentes.
La política de metas de
inflación está en sintonía con un recorte del gasto al quitar financiamiento al
sector público mediante un ajuste del crecimiento de la base monetaria. La liberación
de tasas de interés, el negocio de las LEBAC y los plazos fijos, la liberación
de movimiento de capitales y el aumento de deudas para reservas vía BONARs +
Megacanje II, son medidas que apuntan a aspirar pesos sin comprar dólares y
hacerse de dólares mediante toma de deudas, de modo de no incrementar los
billetes y monedas en manos del público. El diagnóstico oficial acerca de la
inflación está circunscripto exclusivamente al financiamiento del déficit
fiscal vía incremento de la masa monetaria. Por otro lado, el arreglo de pago a los Fondos Buitres fue una de las prioridades de la actual administración. El cambio de estudio de abogados que sigue las causas, la cúpula de decisión en materia económica entera viajando a Davos y el reciente pre-acuerdo con litigantes italianos reunidos en Task Force Argentina, fueron señales premonitorias de la costosa media-salida del default. Es que el ámbito fiscal, luego de la desfinanciación y la caída del nivel de actividad, no cierra ni con las quitas de subsidios programadas, por ello es que ayer el Ministro de Hacienda anunció que, de no conseguirse un arreglo con los holdouts, las alternativas están entre una emisión mayor y un ajuste brutal -seguidamente descartó solo la primera alternativa-. De este modo, el Pro extorsiona al Congreso Nacional para que derogue las dos leyes que impiden mejorarle la oferta a los que no entraron a los canjes de deuda pública 2005 y 2010 (leyes cerrojo y de pago soberano).
Recapitulando, el BCRA se endeuda para no salir comprar dólares y el tesoro se endeuda para no financiar gasto corriente con emisión. He aquí los dos problemas fundamentales de la política económica del Pro: la inflación y el crecimiento.
Respecto del diagnóstico inflacionario, la probabilidad de error crece con cada aumento del índice de precios mes a mes. La inflación está mostrando tener un componente cambiario muy significativo coadyuvado por la concentración en la formación de precios, la quita de retenciones al trigo y maíz principalmente, la quita de subsidios a la electricidad y las expectativas futuras (incluyendo los acuerdos salariales en torno al 35/40%). Los anuncios de quitas de subsidios al transporte y al gas, el desmantelamiento de precios cuidados, claramente no contribuyen a morigerar las expectativas inflacionarias.
Si el diagnóstico inflacionario oficial es errado, en Argentina se recrudecerá el estancamiento y la inflación, pero con el agravante de un endeudamiento progresivo. Si la inflación menguara, se corre con el problema adicional de crecer poco y endeudarse mucho, en el mejor de los casos, dilatar una crisis de deuda. La única salida de mediano plazo políticamente viable es crecer rápidamente y mucho. En este ámbito las posibilidades no son alentadoras: la contracción del gasto público anunciada y del consumo (mediante la baja de ingresos populares, salario real y transferencias ANSES) pone la lupa del crecimiento sobre el sector externo y la inversión privada. En cuanto al primero, las posibilidades de crecimiento de las regiones compradoras son menores a las de años anteriores, en este sentido el apoyo público a los sectores agroindustriales, pesqueros, mineros y energéticos parece ser una política de retención de ingresos más que de fomento exportador. Sobre el segundo, resulta un tanto ingenuo creer que la potencial caída de la tasa de interés local (acuerdo con Fondos Buitres mediante) y la flexibilización de importaciones contribuyan a la expansión de la inversión. Los pronósticos de caída del nivel de actividad que arrojan las agencias internacionales, las perspectivas de pérdida del poder adquisitivo, y el crecimiento de la vulnerabilidad externa (tanto por un mundo más hostil en términos comerciales, así como por la mayor exposición a los movimientos de capitales) difícilmente aceleren las proyecciones de inversión en lo que resta del año. La trampa del Pro es que pone en jaque las finanzas públicas y los ingresos populares, con una promesa de estabilidad futura que día a día muestra que lo que al gobierno le falta de realidad le sobra de deseo.
Sin embargo, no hay que descartar la posibilidad que deseo y realidad estén en el mismo lugar. Si ese fuera el caso, se explicaría el énfasis sectorial reprimarizador orientado a las actividades rentísticas y extractivas (que permitiría explicar una gran parte de las concesiones al sector financiero) junto los intentos de cambio del eje en las relaciones internacionales desde Mercosur -China/Rusia, CELAC, etc. hacia Estados Unidos y el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), pasando por el desplante al apoyo de 136 países que realizaron hacia Argentina para conducir un marco regulatorio contra los fondos buitres votada en Naciones Unidas el año pasado.
La historia es conocida: desde fines de la década de 1970 los gobiernos neoliberales prometieron reducir la inflación, lograr más estabilidad e incrementar el bienestar aumentando el crecimiento económico. Hoy se sabe que las leves reducciones de la inflación fueron a costa de logros sociales o de burbujas financieras. También se sabe que los países que siguieron las políticas neoliberales aplastaron el crecimiento económico e intentaron compensar esas caídas con deuda pública y privada. En un contexto internacional negativo, la estrategia del Pro parece una estrategia defensiva de los sectores rentísticos asociados al dinero y los recursos naturales, pagadera con una ofensiva sobre el resto de la población. Lo cierto es que este año tendremos lo opuesto a las promesas neoliberales: menor crecimiento con más inflación.
lunes, febrero 1
El ciclo de la ilusión y el...la ilusión (punto).
El
FMI empeoró sus proyecciones estimadas desde el último dato revelado en octubre
de 2015. Espera contracción estimada del -1% del PBI para Argentina durante
2016 luego de que el mismo organismo publicara tres meses antes que la
contracción sería del -0,7%. Alejandro Werner, analista del FMI señaló en el reporte actualizado de Octubre de 2015 que “Si bien en Argentina la proyección de crecimiento para 2015 sigue siendo levemente positiva gracias, en parte, a un importante impulso fiscal, se espera que la economía se contraiga el próximo año. Además, la combinación de política monetaria y fiscal expansiva sigue ejerciendo presión sobre la brecha entre el tipo de cambio oficial y el de mercado, el nivel de inflación y las reservas internacionales netas.” América Latina y el Caribe: Ajustando bajo presión. hoy señala que “En Argentina, el nuevo gobierno ha iniciado una importante transición para corregir desequilibrios macroeconómicos y distorsiones microeconómicas. Se han tomado medidas significativas para avanzar en esa transición mediante el levantamiento de restricciones al mercado cambiario, la eliminación de varias restricciones al comercio internacional, y el anuncio de las principales directrices del marco macroeconómico y la supresión parcial de los subsidios a la energía. Este nuevo enfoque ha mejorado las perspectivas de crecimiento para el mediano plazo, pero es probable que el ajuste genere una leve recesión en 2016” América Latina y el Caribe en 2016: Ajustándose a una realidad más dura.
El FMI dijo que Argentina estaba bien porque iba mal, pero ahora le va a ir mal para ver si le va mejor...notable cuando creen que las políticas no son acertadas: en octubre de 2014 pronosticaron una contracción del PBI del -1,5% para 2015, en abril corrigieron a una contracción del -0,3%, en octubre 2015 actualizaron a un crecimiento del 0,4% para ese mismo año y terminó arriba cerrando en 1,5%. Es decir, en poco mas de un año tuvieron una reversión de signo de igual magnitud al crecimiento estimado, creyendo que la política era desacertada.
viernes, enero 22
Ocho siglos de necedad financiera, ¿no será mucho tiempo para seguir creyendo que es una cuestión de necios?
En 2009 (2011) Carmen Reinhart y Kenneth
Rogoff publicaron “Esta vez es distinto ocho siglos de necedad financiera”, un
libro preocupado por el espacio de los acreedores de deudas públicas alrededor
del globo y de gran parte de la historia del capitalismo. Lo notable y paradójico
del libro es que se preocupa por la fragilidad financiera y económica
observando solamente lo que normalmente no son causas, sino consecuencias de
crisis: los impagos de deuda, las crisis bancarias, las crisis inflacionarias y
los derrumbes monetarios, estallidos de burbujas.
Afirman que ninguna crisis es muy
distinta, el sistema financiero es frágil y por ello los estados deben mostrar
prudencia y cierta regulación de la cuenta capital junto a la conservación de límites
de deuda pública. Entre los muchos libros comparativos de las crisis que
surgieron post 2007, este tiene la particularidad de concentrarse en la
compilación de datos y de discutir con parte del mainstream de las finanzas y realizar
una obvia crítica “Gran Moderación” y a ciertos lugares comunes como los de la
calificación de riesgo: “Muchas crisis profundas de deuda en las que se
incurrió en impagos…tuvieron lugar justo después de que el país en cuestión recibiera
calificaciones más altas…y se le viera como un modelo que debería imitarse
entre la comunidad internacional (por ejemplo, Argentina a finales de la década
de 1990, antes del derrumbe de 2001)” (p. 311)
Es notable el espacio destinado a
Argentina y más notable aún que no siempre ese espacio es utilizando el sentido
común conservador, por caso, al referirse a los marcos legales internacionales
dice: “el primer caso de un mercado emergente cuya deuda interna estuvo
vinculada a una divisa extranjera moderna y dirigida principalmente a
residentes extranjeros es el de Argentina en 1872.” Y “…si el gobierno de
Argentina (país que ostenta un impresionante historial de impago serial)
obtiene dinero de un banco estadounidense y luego deja de pagar, son limitadas
las opciones que el banco tiene para hacer cumplir sus demandas de manera
directa” (p. 81)
…o sobre las deudas odiosas: “Quizá
todo el mundo coincidirá en que si los gobernantes de un país involucrado en un
genocidio obtuvieran un préstamo para financiar su poder militar; los
prestamistas tendrían que reconocer esa deuda como odiosa y en riesgo de impago
en caso de un cambio de régimen” (p.91).
Asimismo, respecto de la reestructuración
2005 “Argentina posee el record del impago más grande: en 2001 incumplió en el
pago de más de 95.000 millones de dólares de deuda externa. En ese caso el
impago fue gestionado por medio de una reducción y una extensión del pago de
intereses” (p.38)
…pero comparativamente a la reestructuración
Brady (1992): “De hecho, en Argentina y Perú, tres años después del acuerdo
Brady, ¡la proporción de la deuda respecto del PBI fue más grande de lo que
había sido en el año anterior a la reestructuración!”
Tal vez, la compilación de datos sea
lo más interesante del libro, aporta a muchas otras tesis no vulgares sobre las
transformaciones del capitalismo en todo el siglo XX y las perspectivas para el
XXI, expresa muy claramente una posición al interior del mainstream no tan fácil
de dilucidar para quienes estudian la historia del pensamiento económico. En resumen, Reinhart y Rogoff nos dicen que parte de nuestra deuda es odiosa, que no debemos prestar atención a las agencias de calificación de riesgos, que las reestructuraciones incentivadas desde afuera (Brady) no mejoraron la situación pero la empujada desde dentro (2005), aunque con fricciones, provocó quitas y que hasta 2009, un acreedor internacional no disponía de muchos medios (por caso, un Griesa) para presionar sobre los pagos de deuda...también afirmó que Grecia estaría muy próxima a "graduarse" como pagador de deuda soberana, junto con Portugal, Chile y otros tantos..."graduarse" significa pasar de año en la preparatoria para obtener el titulo de economía avanzada...en fin, luego de ocho siglos de necedad financiera, funcionarios públicos argentinos vuelven a permitir que el FMI supervise la economía del país, vuelven a acelerar la toma de deuda externa a través del BID, el BCRA y las nuevas gestiones con títulos públicos y a pegarle otra aceleradita a la IED...¿No será mucho tiempo para seguir creyendo que es una cuestión de necios?
sábado, enero 16
Breves notas sobre “Cuando los economistas alcanzaron el poder” de Mariana Heredia
En 2015 se publicó el libro “Cuando los economistas alcanzaron el poder (o cómo se gestó la confianza de los expertos)”, un libro especial que viene a acelerar la preocupación sistemática por comprender una forma de poder que existe hace por lo menos desde 1975 (y es tema de debate creo, si los inicios no fueron a principios del siglo XX o a partir del golpe del 55). En lo personal me parece un aporte excelente, escrito de una forma interesante para que permee fuera de la academia ya que es un libro de historia, historia de las ideas sobre el tema central de la agenda de los economistas después del Rodrigazo, como fue la inflación, sobre los actores que sustentaron estos debates, sobre cómo se legitimaron esas ideas y por ende sobre cómo se regularon las consecuencias sociales de esas realidades construidas –también- mediante el discurso. Llama más la atención que el tratamiento de las ideas por una investigadora que viene de la sociología tiene una coherencia sobre los conceptos, ideas y consecuencias de política económica que es difícil encontrarla entre economistas instruidos, esto es, un aporte a la historia de las ideas pero que puede estimarse un poco más allá, hacia la epistemología de la economía política. La autora estudia el período posterior a 1975 como un período donde las ideas gravitan alrededor de los éxitos y fracasos en el gobierno de la inflación en Argentina. La tesis planteada es que “la inflación se erigió a partir de mediados de los años setenta en el principal termómetro de la crisis”. Pese a que el lugar destinado a las corporaciones o grupos económicos es escaso, los espacios indagados son numerosos, desde la construcción de los economistas en la universidad, hasta las fundaciones y otros espacios públicos y privados. Desde el estudio de los planes económicos hasta el peso relativo de los economistas en las agencias científicas y el lugar relativo de los think thanks, siempre bajo la lupa de la internacionalización de la ciencia. Queda claro que hay que hacerle lugar a los espacios concretos de poder económico en la discusión pública, que hay un espacio para indagar más allá de la política macroeconómica (que es la que gobierna el discurso, claro está) y que se puede ampliar -y porque no, cambiar- los códigos con los que se tratan a la “ortodoxia” y “heterodoxia”, sobre todo porque el Kirchnerismo ha cambiado fuertemente esta separación siempre a partir del fenómeno evidenciado de la transición de los economistas desde el lugar de expertos hacia los espacios políticos que pareció asomar con las candidaturas de Cavallo, López Murphy y Lavagna no hace tanto tiempo atrás pero que hoy los economistas volvieron a recobrar sus lugares de expertos (Por ejemplo, Lavagna y Blejer realizando los prólogos de libros de economistas de espacios políticos enfrentados como fueron Redrado y Kiguel respectivamente)
Entre sus conclusiones quedan claras las consecuencias del poder de los
economistas y sus formas de articularlo, aunque también se vinculan fuertemente
aspectos del éxito de la política económica pública con el sostenimiento de las
ideas y actores. En su epílogo deja una reflexión que sirve como insumo de la
política, insumo antipático para los sectores progresistas, pero del cual se deben
tomar nota, creo y comparto: “este libro confirma que el regreso de la inflación
como problema público es una mala noticia, y se inscribe en una larga saga
argentina (…) Con el incremento de los precios y la corrida del dólar, vuelve a
erosionarse la autoridad estatal y a desacreditarse el valor de la palabra
política.” Y concluye “…cuando la inflación se afirma como problema publico mayúsculo,
se instruye una separación entre economía y política, entre especulación
racional y compromiso ciudadano, que sólo puede beneficiar a los más
oportunistas y los más fuertes. Es sobre esa base que la delegación del juicio público
y político puede hacerse en funcionarios que no contarían necesariamente con el
apoyo de las mayorías”.
Sin duda es de los libros que se tienen que leer dos veces, no sólo por
gusto sino por justo.
miércoles, enero 13
La “normalidad" de la "convergencia” es la del discurso sobre el ajuste
Van algunas notas sobre la reciente conferencia del Ministro de Hacienda Argentino Prat Gay.
Estuvo llena de contenidos y definiciones políticas y académicas, pero no suman nada a lo que ya conocemos el perfil de los funcionarios del Pro.
Estuvo llena de contenidos y definiciones políticas y académicas, pero no suman nada a lo que ya conocemos el perfil de los funcionarios del Pro.
En detalle abajo pero en resumidas...se viene ajuste fiscal y monetario, represión salarial combinada con desempleo, reconocimiento de la deuda a los buitres y desfinanciamiento del sector público.
1) Ajuste fiscal. Se dijo muy claramente. Si se va
a mantener en % del PBI el gasto social, pero aumentará en términos reales
entonces no queda otra…el gasto público será menor en términos del PBI.
2) El ajuste será en gastos corrientes “reconfigurado”
con más proporción de gasto en capital, es decir, se pagarán menos salarios de
empleados públicos (en precio y cantidad claro). Consecuencias que ya se están viendo.
“uno no está ajustando cuando se gastó de más” dijo su colaborador, en línea con
la “mano dura” en los temas fiscales e inflacionarios que señaló el ministro.
3) Habrá un ajuste monetario del orden del 15% de
la base monetaria aproximadamente. Dejo por allí que la emisión de dinero no se
frenará en términos nominales y la inflación hará su efecto reductor.
4) Se adoptan metas de inflación. Básicamente esto
trata de gobernar expectativas bajo un paraguas de tensión fiscal y monetario. Es
decir, se pone la inflación como target porque se asocia a un problema
monetario, ergo, tratase de hacer rígido el déficit fiscal financiado con
recursos conseguidos por el BCRA. En este sentido hay varias experiencias
mundiales de las últimas dos décadas que muestran coherencia y fracaso, que yo
sepa ninguna adoptada con niveles del orden del 30% (el propio ministro desestimó el caso argentino postcrisis) y con economías tan tipo-de-cambio-dependientes
como la Argentina. Dicho sea de paso, se nunca que el tipo de cambio nominal no
es un variable target. Al ministro dejó ver que el problema de la inflación es
del Banco Central.
5) Expectativas de precios y paritarias, al tiempo
que la subejtividad del ministro señaló un tipo de cambio de $16 y una
inflación de piso del 30% y se mostró preocupado por un “aumento desmedido de
precios” del último mes. El objetivo inflacionario de gobierno para 2016 está
en torno al 1% mensual, pero solamente enero cierra con mucha suerte al 3,7%...y
se espera un febrero más acelerado…es decir, el ajuste va tener que acelerarse
y el mazazo a las paritarias se tiene que transformar en un hecho si quieren
lograr la inflación del 20-25% anual.
6) No realizó voluntariamente anuncios sobre
reservas ni endeudamiento, tampoco se mostró preocupado por los problemas de
empleo.
7) Misceláneas:
a. Deuda. El costo de la deuda acumulada que está
calculando es el que piden los fondos buitres en términos nominales, estimo que
sin quita de ningún tipo. ¿Un buen guiño para quien tiene que cobrar no? Que te
reconozcan toda la deuda y te digan que la gestión que negoció anteriormente se
equivocó.
b. Déficit fiscal primario del 2,3% del PBI, dijo
ser el “más grande de los últimos 30 años”. Buen intento, pero en 1990 fue de 3,08%,
en 1989 fue de 3,66%, en 1988 fue de 5,15%, en 1987 fue de 4,08%, es decir en
los últimos 30 años hubo al menos 4 ocasiones donde el déficit primario fue mayor,
pero en todas esas oportunidades el déficit total fue superior al actual.
c. Fondos del BCRA, una expresión contable que es
magnificada. Brevemente si el BCRA tiene ganancias acumuladas aparecen en su
patrimonio neto, si las distribuye salen de allí, obvio, claro, evidente. El
tema es que el BCRA no tiene la persecución de la felicidad y la ganancia como
cualquier agente privado, ergo lo que gana se lo debe sacar de encima, y si
puede financiar gasto en todo caso es una decisión de política. Para el que no
entiende: el patrimonio neto de un banco central es el tercero en relevancia
entre su pasivo y su activo como primero y segundo…
d. Anuncia
que los jubilados se “descapitalizan” por el uso de los recursos que arroja el Fondo
de Garantía de sustentabilidad. Es muy corta esta elusión, el ingreso
corriente del FGS no es capital porque se espera que su capital rinda parte de
ese fondo, y por demás es un hecho evidente que el fisco consolida el pago de
jubilaciones y otras transferencias con la contribución de otras bolsas (como
las de IVA, ganancias, y comercio exterior).
El ministro se manifestó deseoso de lograr una convergencia
a la "normalidad". Notorio porque el mundo no muestra ni normalidades
sino variedades, ni convergencias, sino divergencias. Y sobre todo en los
bloques de América Latina y África vis a vis los anglosajones y asiáticos.martes, enero 5
Breves notas sobre “Las crisis económicas argentinas. Una historia de ajustes de desajustes” de Miguel A. Kiguel (no es reseña)
Miguel Kiguel forma parte del panorama de expertos en
macroeconomía que, como muchos de su generación, tuvo su paso por instituciones
privadas en argentina (CEMA, FIEL, UTDT) y agencias internacionales. También ocupó
espacios de gobierno durante el menemismo. Hasta hace poco estaba catalogado
como un economista de consulta del actual presidente Mauricio Macri. Notablemente
este libro es prologado por quien fuera un consultor de segunda línea de Daniel
Scioli, Mario Blejer.
Kiguel como muchos de sus colegas hoy en el gobierno parecen tener una trayectoria similar, trabajos más trabajos menos, logran ser reputados por construirse en un lenguaje experto, ser reconocidos por los 10 o 15 macroeconomistas argentinos mayores a 50 años que construyeron sus carreras por pasos similares. Los macroeconomistas “exitosos” sino tienen su propia consultora están en alguna fundación esperando a ser convocados para algún cargo público. Por ahora no es el caso de Miguel quien ha tratado de retratar lo que sucede en Argentina observando solamente tres cosas: el balance de pagos, el tipo de cambio y la inflación. En algunos pasajes se identifican las variables de jerarquía menor como son la deuda pública, la política comercial y los salarios.
Kiguel como muchos de sus colegas hoy en el gobierno parecen tener una trayectoria similar, trabajos más trabajos menos, logran ser reputados por construirse en un lenguaje experto, ser reconocidos por los 10 o 15 macroeconomistas argentinos mayores a 50 años que construyeron sus carreras por pasos similares. Los macroeconomistas “exitosos” sino tienen su propia consultora están en alguna fundación esperando a ser convocados para algún cargo público. Por ahora no es el caso de Miguel quien ha tratado de retratar lo que sucede en Argentina observando solamente tres cosas: el balance de pagos, el tipo de cambio y la inflación. En algunos pasajes se identifican las variables de jerarquía menor como son la deuda pública, la política comercial y los salarios.
Describe tres tipos de crisis: las de balance de pagos, las
macrofinancieras y las hiperinflacionarias. Revisa los distintos períodos de
nuestra historia pos-peronista y tras darse cuenta que gran parte de los 60s y
70s argentina no sufrió grandes crisis llega a la conclusión que….nada, sorprendentemente
no llega a ninguna conclusión. Aunque se le hace evidente que las crisis se
vuelven más frecuentes, más violentas de forma creciente después de 1975…el
autor no encuentra nada extraño allí. No le parece raro que las crisis se
vuelvan así durante el periodo neoliberal, en absoluto…nada…a lo sumo hecha
alguna culpa al Rodrigazo de haber sentado un precedente inflacionario.
El libro tiene pocas novedades, aunque algunas paradojas. Por
un lado hace una crítica liviana al monetarismo ingenuo pero termina abrazando
la idea que la inflación es un fenómeno monetario siempre y que es consecuencia
siempre del accionar del gobierno en cuanto a gastos y manejo del tipo de
cambio. De allí a la conclusión que es un fenómeno populista hay un pasito muy
corto. Asimismo, tiene la contradictoria novedad de declarar que la crisis del
kirchnerismo en realidad no es una crisis, aunque hay muchos indicios –para el
autor- que se esté en una antesala de una crisis, pero esta no sería una gran
crisis macrofinanciera o hiperinflacionaria sino y a lo sumo una crisis de
balance de pagos como las que el mismo autor señaló que a la luz de la
actualidad no se observaban como una crisis muchas veces. En resumen, el
kirchnerismo dejaría (pero para el autor en rigor no deja) una crisis. Es más, se
realiza una estimación muy positiva de los fundamentals
macro por la baja dolarización de la economía, la baja deuda pública y un sistema
bancario sólido y si, del resto de las condiciones económicas se olvida por
completo…El autor declara que ortodoxos y heterodoxos fracasaron, desecha de
entrada los aportes del estructuralismo, de hecho, no incluye ningún espacio al
lugar de la argentina en el mundo ni al entramado productivo de ninguna índole.
Al mismo tiempo identifica dos formas solamente de observar la realidad (casualmente
a la que el autor adhiere y la populista-cepalina). El fracaso argentino se
puede explicar por el uso de la política económica independientemente de los
actores que interactúan, fiel al estilo Pro, la salida es buscar buenos quipos,
usar bien la receta de la abuela y esperar que todos los actores se quieran
comer lo que la abuela cocinaba.
Esperaba encontrarme con una derecha más instruida, mejor
informada de las cosas que se discuten incluso en sus ámbitos de dominio, con
ideas más claras y mejor reflexionadas y con propuestas bien pragmáticas. Incluso
la exposición de datos es muy precaria. En lugar de ello me encuentro con un
libro pobre en su reflexión histórica y teórica, falto de conceptos y con una
propuesta que puede esperarse de algún dirigente Pro en un programa de tv
estilo Intratables pero que es difícil de digerir cuando se lee un libro que
pretende interpretar nada menos que las crisis argentinas de los últimos 70 años.
La idea que los problemas del país se reducen al populismo
económico lleva tantos años como el peronismo, pero quienes sostenían esas
ideas hace tiempo lo hacían con argumentos más atractivos. Aunque hay que
reconocer que reducir a dos o tres variables las explicaciones económicas de la
Argentina es una virtud en el mensaje más allá de lo que el mensaje sostenga. En
este sentido es interesante la propuesta liberal-conservadora, ya que -paradójicamente?,
cada vez lo dudo más- contra de sus propias reglas académicas, contribuye a
pensar que casi cualquier cosa se puede decir y su contenido importa poco al
lado de su forma, sus medios, sus dispositivos y los actores que sostienen esas
ideas y contribuyen a que tengan un correlato social. jueves, diciembre 31
Breves notas sobre "La economía argentina en su laberinto. Lo que dejan doce años de kirchnerismo"
Este año se publicó La economía argentina en su laberinto. Lo que dejan doce años de kirchnerismo de Esteban Mercante, asesor de los ex presidenciables Nicolás del Caño y Miriam Bregman. El libro esta prologado por el "chipi" castillo, en este sentido puede tomarse como una reflexión extendida dentro del FIT. No tengo la intención de hacer una reseña del libro pero si notar críticamente algunas cuestiones.
El libro tiene la intención de explicar al trabajador no necesariamente entrenado en temas económicos y a discutir grandes lineamientos de política económica pasada. En este sentido creo que cumple muy bien esa función. Entiendo que esto presenta un problema significativo por cuento el libro no ubica el lugar político de sus pretendidos lectores, pero tampoco los retoma históricamente, quiero decir, si la salida es de los trabajadores, ¿cómo es posible que no se haga referencia al rol político y económico que tuvo durante los últimos 12 a 22 años de kirchnerismo y peronismo respectivamente? Al mismo tiempo, tampoco evalúa el espacio ocupado por las clases dominantes mas allá de la retomada que hace de los grupos de estudio de FLACSO (que no comparten el mismo espacio político ni las mismas conclusiones que el autor) y de unos cuantos apellidos de la oligarquía pampeana, es decir, una mirada de la lucha de clases que no se concentra en la patronal pero tampoco lo hace en el movimiento obrero, en su lugar es una crítica a una forma de gobierno burgués -porque es un gobierno de democracias capitalistas- al que se representa a veces como un estado capitalista, a veces como un estado populista, o como una forma de bonapartismo, y a veces como un estado en favor de las clases populares pero falto de pericia. En ningún caso hay una complejización del Estado en Argentina (una cosa es complejizar y otra etiquetar de varias formas) y todo se reduce a tres proposiciones que permiten acusar al Estado de no haber representado a los intereses de los trabajadores en los últimos 12 años: 1) En Argentina hay relaciones sociales dentro de un capitalismo semicolonial y dependiente, 2) El Kirchnerismo no hizo la revolución socialista (he aquí todas sus contradicciones...) y 3) El Kirchnerismo deja a los trabajadores en peores condiciones que en los 90s. La primera proposición no es demostrada, es decir el autor la toma como un dato, no cree seguramente que haya necesidad de explicar que significa esa caracterización ni siquiera de justificarla (porque en algunos casos la dependencia no significa necesariamente la semicolonialidad...), en el segundo caso es una obviedad y en el tercer caso hay una elusión y evasión de muchas cosas acontecidas en la ebullición de la crisis entre 2001-2003 y una escasa mirada histórica de lo ocurrido con los sectores populares en las crisis anteriores, sobre todo después de 1945. Respecto de la tercera proposición, no hay mucho que aclarar mas que invitar a los lectores a que observen los años de comparación que usa Mercante para estimar los argumentos críticos. Aunque claramente la crisis 2001-2003 es un aspecto debatido y sobre el cual sigue existiendo polémica dentro de los mismos grupos políticos.
Otro aspecto negativos del libro es que escasea fenomenalmente el escenario internacional en el análisis, no solo porque no recuerdo haber leído "China" sino porque las referencias al lugar de América Latina en el mundo son escasas. Hay muchos aspectos donde es permitido dudar de la honestidad u oportunidad de la crítica, sobre todo en aquellos casos relacionados al manejo de la deuda pública y la distribución del ingreso. Hay un fuerte contraste entre lo que el autor relata y los datos que se exponen.
Sin embargo el proyecto trata de rescatar bibliografía reciente y concentrarse en temas de la acumulación y las formas de la inversión, la tasa de ganancia y una mirada no superficial sobre aspectos macroeconómicos, sobre todo en lo que hacen a la comprensión del rol que tiene tipo de cambio para Argentina. Hay un buen espacio destinado a la industria automotriz y es un estudio de caso que usa todos los componentes de la Economía Política anunciados previamente que logran coherencia en su crítica. Sin embargo esa parte del capítulo es una excepción a lo que ocurre en el resto del libro.
Por último, el trabajo tiene la falta de oportunidad de realizar una crítica a un movimiento social que formó gobierno y dirigió al Estado de forma conflictiva y contradictoria muchas veces, pero que ya no lo es, hoy ganó una forma de la derecha, el Pro, hoy ganaron al Estado los que abrazan sin mirar al capitalismo completito, hoy están quienes no tienen conflictos internos sobre el lugar de Argentina en el mundo y sobre el lugar de los trabajadores en el cambio social, hoy están quienes no aparecen en el libro que pretendía hacer una crítica a una forma de gobierno que ya no existe, sin embargo los intereses que no se expresan en el libro son aquellos que predominan la escena política, los principales movimientos contra esos intereses tampoco están expresados en el libro, en este sentido creo que poco nos puede decir sobre el presente y futuro aunque haya expresado su visión (que no comparto en gran parte) de lo ocurrido en el pasado. Tiene la virtud de ser un libro de historia, de una historia, la que una parte de la izquierda quiere contar sobre los gobiernos kirchneristas, pero no es una historia de las clases dominantes ni de los trabajadores, es decir, no es una historia de la lucha de clases en Argentina.
El libro tiene la intención de explicar al trabajador no necesariamente entrenado en temas económicos y a discutir grandes lineamientos de política económica pasada. En este sentido creo que cumple muy bien esa función. Entiendo que esto presenta un problema significativo por cuento el libro no ubica el lugar político de sus pretendidos lectores, pero tampoco los retoma históricamente, quiero decir, si la salida es de los trabajadores, ¿cómo es posible que no se haga referencia al rol político y económico que tuvo durante los últimos 12 a 22 años de kirchnerismo y peronismo respectivamente? Al mismo tiempo, tampoco evalúa el espacio ocupado por las clases dominantes mas allá de la retomada que hace de los grupos de estudio de FLACSO (que no comparten el mismo espacio político ni las mismas conclusiones que el autor) y de unos cuantos apellidos de la oligarquía pampeana, es decir, una mirada de la lucha de clases que no se concentra en la patronal pero tampoco lo hace en el movimiento obrero, en su lugar es una crítica a una forma de gobierno burgués -porque es un gobierno de democracias capitalistas- al que se representa a veces como un estado capitalista, a veces como un estado populista, o como una forma de bonapartismo, y a veces como un estado en favor de las clases populares pero falto de pericia. En ningún caso hay una complejización del Estado en Argentina (una cosa es complejizar y otra etiquetar de varias formas) y todo se reduce a tres proposiciones que permiten acusar al Estado de no haber representado a los intereses de los trabajadores en los últimos 12 años: 1) En Argentina hay relaciones sociales dentro de un capitalismo semicolonial y dependiente, 2) El Kirchnerismo no hizo la revolución socialista (he aquí todas sus contradicciones...) y 3) El Kirchnerismo deja a los trabajadores en peores condiciones que en los 90s. La primera proposición no es demostrada, es decir el autor la toma como un dato, no cree seguramente que haya necesidad de explicar que significa esa caracterización ni siquiera de justificarla (porque en algunos casos la dependencia no significa necesariamente la semicolonialidad...), en el segundo caso es una obviedad y en el tercer caso hay una elusión y evasión de muchas cosas acontecidas en la ebullición de la crisis entre 2001-2003 y una escasa mirada histórica de lo ocurrido con los sectores populares en las crisis anteriores, sobre todo después de 1945. Respecto de la tercera proposición, no hay mucho que aclarar mas que invitar a los lectores a que observen los años de comparación que usa Mercante para estimar los argumentos críticos. Aunque claramente la crisis 2001-2003 es un aspecto debatido y sobre el cual sigue existiendo polémica dentro de los mismos grupos políticos.
Otro aspecto negativos del libro es que escasea fenomenalmente el escenario internacional en el análisis, no solo porque no recuerdo haber leído "China" sino porque las referencias al lugar de América Latina en el mundo son escasas. Hay muchos aspectos donde es permitido dudar de la honestidad u oportunidad de la crítica, sobre todo en aquellos casos relacionados al manejo de la deuda pública y la distribución del ingreso. Hay un fuerte contraste entre lo que el autor relata y los datos que se exponen.
Sin embargo el proyecto trata de rescatar bibliografía reciente y concentrarse en temas de la acumulación y las formas de la inversión, la tasa de ganancia y una mirada no superficial sobre aspectos macroeconómicos, sobre todo en lo que hacen a la comprensión del rol que tiene tipo de cambio para Argentina. Hay un buen espacio destinado a la industria automotriz y es un estudio de caso que usa todos los componentes de la Economía Política anunciados previamente que logran coherencia en su crítica. Sin embargo esa parte del capítulo es una excepción a lo que ocurre en el resto del libro.
Por último, el trabajo tiene la falta de oportunidad de realizar una crítica a un movimiento social que formó gobierno y dirigió al Estado de forma conflictiva y contradictoria muchas veces, pero que ya no lo es, hoy ganó una forma de la derecha, el Pro, hoy ganaron al Estado los que abrazan sin mirar al capitalismo completito, hoy están quienes no tienen conflictos internos sobre el lugar de Argentina en el mundo y sobre el lugar de los trabajadores en el cambio social, hoy están quienes no aparecen en el libro que pretendía hacer una crítica a una forma de gobierno que ya no existe, sin embargo los intereses que no se expresan en el libro son aquellos que predominan la escena política, los principales movimientos contra esos intereses tampoco están expresados en el libro, en este sentido creo que poco nos puede decir sobre el presente y futuro aunque haya expresado su visión (que no comparto en gran parte) de lo ocurrido en el pasado. Tiene la virtud de ser un libro de historia, de una historia, la que una parte de la izquierda quiere contar sobre los gobiernos kirchneristas, pero no es una historia de las clases dominantes ni de los trabajadores, es decir, no es una historia de la lucha de clases en Argentina.
sábado, diciembre 19
De "Cambiemos" a "Confiemos", la próxima transformación del equipo de Macri
La CEPAL le bajó a la mitad las perspectivas de crecimiento de Argentina para 2016 luego de conocer las medidas recientes del equipo económico de "cambiemos". El razonamiento es elemental (es decir, básico): en un contexto internacional pésimo para la región, las políticas que concentran ingresos y se desnudan ante la volatilidad financiera no pueden ser buena noticia (minuto 51:30), asimismo aun no... se conoce el programa fiscal y el monetario de mediano plazo...cuando se hagan públicos creo que le bajan 2 puntos más...las reservas que mantiene la institución para la economía argentina son: reservas del BCRA, inflación, salarios, consumo, ritmo de reactivación de las expo. Para que se comprenda mejor el mensaje: la CEPAL es una institución que depende de Naciones Unidas, que trata de lavar un poco sus mensajes negativos porque eso le trae costos políticos (tanto que sus funcionarios parecen embajadores mas que economistas políticos). Agrego otro razonamiento básico: si el ingreso por habitante cae en el año que empieza en una semana, no hay chances que no se incremente el desempleo. Asimismo el impacto de aceleración de la inflación junto a la caída del crecimiento del empleo no pueden otra cosa que provocar más pobreza, más desigualdad y mas exclusión.
miércoles, octubre 21
V Jornadas de Enseñanza de la Economía. UNGS (Programa)
V JORNADAS SOBRE
ENSEÑANZA DE LA ECONOMIA
II CIRCULAR
Jueves
29 y viernes 30 de octubre de 2015
Universidad
Nacional de General Sarmiento (UNGS)
JM
Gutiérrez 1150, Los Polvorines, Buenos Aires
Con el objetivo de continuar
construyendo un espacio de reflexión crítica sobre la enseñanza y el
aprendizaje de la economía en los niveles medio y superior, se realizarán los
días 29 y 30 de Octubre en la UNGS las V Jornadas sobre Enseñanza de la Economía.
Las Jornadas están dirigidas a docentes de economía del nivel medio, terciario
y universitario, a estudiantes y graduados de los Profesorados en Economía de la Universidad y de otras
carreras de economía de la universidad, de otras universidades y de institutos
terciarios y a investigadores en el área de la Enseñanza de la
economía, de la economía en general y de disciplinas afines, como así también a
toda la comunidad académica y no académica interesada.
El encuentro contará con
expositores invitados de la UNGS
y de otras universidades y se invita a estudiantes y docentes de economía de
los distintos niveles educativos a presentar trabajos que comenten experiencias
y propuestas de trabajo para el aula o analicen alguna problemática de la
educación vinculada con la enseñanza de las nociones económicas. Se entregarán
certificados de participación y de exposición y se seleccionaran ponencias para
su posterior publicación.
Fecha de
inscripción: hasta el viernes 30 de octubre de 2015.
INSCRIPCION: La inscripción a las V Jornadas Sobre Enseñanza de
la Economía es abierta y gratuita. Se puede hacer completando el siguiente
formulario: http://goo.gl/forms/FON9MCiUBD
PROGRAMA DE LAS JORNADAS
JUEVES 29 DE
OCTUBRE (Todas las actividades se
llevarán a cabo en el aula 103, Módulo 1)
9:30 a 10:00 ACREDITACIONES
10:00 a 11:00. APERTURA DE LAS JORNADAS. REFLEXIONES A CARGO DE:
GABRIELA DIKER (Rectora de la Universidad Nacional de General Sarmiento)
ALEJANDRA FIGLIOLA (Directora del Instituto del Desarrollo Humano)
LUIS BECCARIA (Miembro del Comité del Profesorado en Educación Superior con Mención en Economía)
PATRICIA MONSALVE (Coordinadora del Área de Economía del Instituto del Desarrollo Humano)
MARIANO IGNACIO TREACY (Coordinador del Profesorado en Educación Superior con Mención en Economía)
Moderadora: Verónica Lucía Cáceres
11:00 a 13:00: PANEL DE PONENCIAS N° 1: "La formación actual de
las Carreras de Economía en el nivel superior: evaluación de planes de estudio
y caracterización crítica del pensamiento económico dominante". Moderador:
Mariano Ignacio Treacy
- Buraschi,
Santiago (UNdeC, CONICET), Ciribeni, Federico (UNC), Dvoskin, Nicolás (CEIL-CONICET, UNM, UBA), Fanzini, Julían (UNC, CONICET), Fernández Massi, Mariana (CEILCONICET, UNM, UBA), Olmedo, Gabriel (UNCuyo), Viego, Valentina (UNS): “La formación de los economistas en Argentina y Uruguay: un análisis de la carga horaria por áreas temáticas en nuestros planes de estudio” Comentarista: Martín Rodríguez Miglio (IDEI-UNGS)
- Lis, Diana (UNS): “El nuevo plan de estudios del Profesorado en Economía de la Universidad Nacional del Sur: un proyecto integrado en pos de mejorar la enseñanza de la economía”. Comentarista: Mariana Fernández Massi (CEIL-CONICET, UNM, UBA)
- Rodríguez Miglio, Martín (IDEI/UNGS): “Estructura y Teoría Económica”. Comentarista: Sergio Anchorena (UNMP)
- Anchorena, Sergio (UNMP): “La imperfección del equilibrio en el mercado de competencia perfecta”. Comentarista: Nicolás Dvoskin (CEIL-CONICET, UNM, UBA)
13:00 a 13:45 ALMUERZO
LIBRE
14:00 A 16:00: PANEL DE PONENCIAS Nº2: El campo intelectual de la
economía y su especificidad en la Argentina: Posicionamientos teóricos,
controversias, proyectos educativos y de divulgación científica. Moderadores:
Paul Cooney y Karina Forcinito
-Sisti, Pablo (CIIE-UNGS): “De la Economía Política a
la Economía: ¿Ciencia de la escasez o escasez de la Ciencia?” Comentarista:
Paul Cooney (IDH/UNGS) - Arana, Mariano (UBA): “Prebisch, el peronismo y la creación de economistas en la Universidad” Comentarista: Ernesto Bohoslavsky (IDH/UNGS-CONICET)
- Forcinito, Karina (IDH/UNGS): “El neoinstitucionalismo como el pensamiento neoliberal predominante en la historia económica argentina. Un análisis crítico de los principales diagnósticos y propuestas de política”. Comentarista: Sergio Morresi (IDH-UNGS-CONICET)
-Cooney, Paul (IDH/UNGS): “Evaluación de la validez de la caracterización de la economía argentina como neo-desarrollista para el período de pos-convertibilidad” Comentarista: Karina Forcinito (IDH-UNGS)
16:00 a 16:15: REFRIGERIO
16:15
a 18:00: PANEL: LA ENSEÑANZA DE LA ECONOMÍA EN DISTINTOS NIVELES Y
CONTEXTOS:
DESAFÍOS Y OPORTUNIDADES A PARTIR DE DISTINTAS EXPERIENCIAS
Expositores: Romina Gómez
(Docente de la escuela secundaria de la UNGS), Renée Morh (Docente en formación
de adultos, becaria de posgrado de UNGS), y Pablo Sisti (Capacitador
docente-ETR, DGCYE y Docente de la UNGS). Moderadora: Verónica Cáceres
VIERNES 30 DE OCTUBRE (Todas las actividades se llevarán a cabo en el aula
103, Módulo 1)
9:30
a 10:00 ACREDITACIONES
10:00 a 12:30 PANEL DE PONENCIAS N° 3: Enseñanza de la economía y
prácticas pedagógicas en la educación media y superior (Parte I) Moderadora: Patricia
Monsalve
-
Bustamente, Alberto Jorge (DGCyE-Pcia Buenos
Aires): “La economía y mi familia: Aportes de las TIC como recurso innovador en
las aulas” Comentarista: Verónica Cáceres (IDH-UNGS) - Gomez Bucci, Pamela (Estudiante del Profesorado en Economía UNGS): “(Re) Pensar los libros de texto como recursos did{cticos en paralelo al cambio curricular” Comentarista: Pablo Barneix (IDH-UNGS)
- Boumerá Araceli Raquel; Lastre, Ricardo; Mana, Cecilia; Ferreyra, Nerina; Límido, Andrea (ISP n° 8-Esperanza-Pcia Santa Fe): “Economía: perspectivas teóricas en los textos académicos” Comentarista: Pablo Sisti (Capacitador docente-ETR, DGCYE y Docente de la UNGS)
-López Accotto, Alejandro; Martínez, Carlos; Mangas, Martín y Paparás, Ricardo (ICO/UNGS): “La experiencia de desarrollo de un manual de Gestión Presupuestaria y Finanzas Públicas con una perspectiva heterodoxa y énfasis en las finanzas subnacionales”. Comentarista: Verónica Cáceres (IDH-UNGS)
- Lo Cascio, Jorge (Docente de Economía): “Mercado laboral y sus problemáticas actuales: una propuesta de enseñanza” Comentarista: Pablo Sisti (Capacitador docente-ETR, DGCYE y Docente de la UNGS)
12:30
a 13:15 ALMUERZO LIBRE
13:15 a 15:15: PANEL DE PONENCIAS N° 3: Enseñanza de la economía y
prácticas pedagógicas en la educación media y superior (Parte II) Moderador: Pablo
Barneix
-
Marucco, Marta y Barrios, Alejandro (UNM): “¿Por
qué y para qué es necesario enseñar a estudiar en la Universidad? Comentarista:
Patricia Monsalve (IDH-UNGS) - Lo Cascio, Jorge (Docente de Economía): “La enseñanza poderosa a través del estudio de casos: la megaminería a cielo abierto”. Comentarista: Paul Cooney (IDH-UNGS)
-Dankow, María José y Gomez Bucci, Pamela (Estudiantes del Profesorado en Economía de la UNGS): “La importancia de la enseñanza de la economía ambiental en la escuela secundaria: un aporte para reflexionar sobre el impacto ambiental a la luz del desarrollo capitalista considerando la industria petrolera” Comentarista: Pablo Barneix (IDH-IDH)
- Marangoni, Laura (Docente de Economía): “Enseñar a emprender: una propuesta pedagógica vivencial”. Comentarista: Patricia Monsalve (IDH-UNGS)
15:15
a 15:30: REFRIGERIO
15:30
a 17:30: PANEL: APORTES PARA REPENSAR LA ENSEÑANZA DE LA ECONOMÍA EN LA ESCUELA
SECUNDARIA
Expositores:
Patricia Monsalve (IDH/UNGS), Pablo Barneix (IDH/UNGS), y Verónica Cáceres
(IDH/UNGS) 17:30 a 18:00: CIERRE DE LAS JORNADAS
Palabras a cargo de la Coordinadora del Área de Economía del IDH, Profesora Patricia Monsalve
INSCRIPCION: La
inscripción a las V Jornadas Sobre Enseñanza de la Economía es abierta y
gratuita. Se puede hacer completando el siguiente formulario:
http://goo.gl/forms/FON9MCiUBD
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