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lunes, enero 29

La CEPAL ayer y hoy

Creada en 1948 a la sombra de la recuperación europea de posguerra, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) celebra este año su 70 aniversario. Al año siguiente, el economista argentino Raúl Prebisch encabezó y potenció esta comisión al publicar el llamado Manifiesto latinoamericano donde expuso el cambio de dominio del escenario internacional y la dinámica económica entre el centro y la periferia latinoamericana. De este modo, daría inicio al cepalismo -conocido posteriormente como Estructuralismo latinoamericano-, un enfoque que creó teoría y práctica para la política económica y que se posicionó en el núcleo de debate de las ciencias sociales en América Latina.

Para muchos intelectuales que participaron activamente de este organismo, como Celso Furtado, aquel documento fue un verdadero “grito de guerra” enfrentado a los conservadores de la región, aunque para los sectores de izquierda constituyó una agencia de difusión de la teoría del desarrollo planeada en los países centrales. Según el economista chileno Osvaldo Sunkel, esta corriente disputó el saber y hacer económico con diversos marcos teóricos (marxistas, neoclásicos y el keynesianos), dando como resultado una teoría específica que contabilizó en sus inventarios al método histórico-estructural, el enfoque centro-periferia, la tendencia a la caída de los términos de intercambio y las técnicas de análisis y proyección para la promoción de la industrialización, entre otros. En sus primeras décadas, la CEPAL formó un enfoque identitario al señalar las condiciones asimétricas de difusión del progreso técnico entre regiones, orientado a la comprensión de espacios subordinados en la circulación del poder internacional. Se enfrentó tempranamente al Monetarismo a través del debate sobre la estabilización, la programación del desarrollo y la teoría de la inflación estructural. 

En el medio de las miradas de la emancipación y la dependencia ideológica, el Estructuralismo cepalino recibió duras críticas durante los años 60 que diseminaron su influencia. La transición entre el período de la industrialización por parte del Estado y el período de las reformas de mercado estuvo mediada por la crisis de la deuda latinoamericana, cuya violencia minó la tendencia del crecimiento en la región y torció los enfoques originarios. Entre los años 80 y 90 estos cambios no solo le bajaron el volumen al “grito”, sino que en muchos casos acompañaron al discurso neoliberal dominante. Los procesos de desindustrialización, apertura económica y la caída del muro de Berlín y de la U.R.S.S. contribuyeron al cambio de la fisonomía de sus publicaciones. No obstante, las diferentes trayectorias políticas, de los modos de desarrollo en América Latina y contexto mundial de la primera década del siglo XXI contribuyeron a una renovación del pensamiento cepalino, el ahora denominado, Neoestructuralismo.

Contra la Gran Moderación

Los economistas neoliberales que pregonaron el fin de las crisis desde fines de los años 70 escribieron el preludio del fin de la historia de Francis Fukuyama. El neoliberalismo se presentó no sólo como el estadio final del capitalismo sino -sobre todo- como un estadio estable, una metáfora del steady state de los modelos de crecimiento económico de los años 50, aquel estado donde el cambio es marginal y en una misma dirección. Antes de la crisis del 2008, esta idea de estabilidad agregada fue difundida por el ex economista jefe del FMI, Olivier Blanchard y bautizada en 2002 como La Gran Moderación por el economista de Harvard, James Stock. El saber convencional de la academia mantuvo sus convicciones de que en un mundo donde los incentivos monetarios estuvieran alienados con la estabilidad global; era un mundo estable. Y en todo caso, si se desestabilizaba, sería consecuencia de un desorden en el diseño de los incentivos.

Los cambios ocurridos a partir de la crisis del 2008 alentaron una crítica de diversos frentes al consenso sobre estabilidad macroeconómica y de las finanzas internacionales, y precipitaron una nueva estrategia para la región. En su reciente libro Neoestructuralismo y corrientes heterodoxas en América Latina a inicios del siglo XXI, la CEPAL estructuró sus ideas y las puso en diálogo con otras corrientes del pensamiento económico heterodoxo (como la poskeynesiana, regulacionista, institucionalista, evolucionista, marxista y radical) con el objetivo de influir en las decisiones de política económica que se toman en las esferas estatales. Se distanció de las visiones dominantes en varios sentidos, pero principalmente porque no apeló conducta individual de los agentes como elementos fundamentales de la regulación sistémica, sino que incorporó una dimensión institucional, ordenadora de comportamientos en el ámbito de la meso-economía y desarrolló esquemas macroeconómicos para las explicaciones de los ciclos en América Latina. A las viejas ideas sobre la estructura observada sobre la densidad de la matriz insumo-producto, le agregó la centralidad de la política industrial y la gestión del ciclo económico a través de políticas fiscales y monetarias estudiadas específicamente para -y desde- estas latitudes.  


Es muy probable que la CEPAL siga siendo receptora neta de críticas, aunque con menor atención que hace 70 años. Probablemente le valgan muchas de ellas por su falta de oportunidad para incorporar al análisis las configuraciones de poder fuera del ámbito de meros agentes, aunque difícilmente podría ser de otra manera, dado que el discurso gravita en el ámbito de la Organización de las Naciones Unidas. De lo que quedan pocas dudas, es que emite un mensaje de fuerte oposición a la ortodoxia identificada en los discursos teóricos de la academia estadounidense y las políticas y diagnósticos que promueven otros organismos multilaterales, como el FMI y el Banco Mundial. De este modo, habilita un espacio de debate sobre prescripciones políticas y legitima varias críticas al mainstream con un impacto que difícilmente se logre desde otra institución. Tal vez, en todos estos años la construcción de este espacio y las épocas de fomento al pensamiento crítico hayan sido la mayor contribución de la CEPAL a la región.  

Mariano Arana y Alan Cibils[1]



[1] Investigadores docentes del Área de Economía Política, Instituto de Industria, Universidad Nacional de General Sarmiento.

lunes, junio 19

Curso Especial de Grado. PRODUCCIÓN DE MERCANCÍAS POR MEDIO DE MERCANCÍAS: CONOCIENDO A PIERO SRAFFA

Desde las coordinaciones de las licenciaturas en Economía Política y Economía Industrial (IDEI-UNGS) tenemos el agrado de invitarlxs a participar del curso sobre la obra de Sraffa.
 El curso se llevará a cabo durante el mes de julio en la Universidad Nacional de General Sarmiento. Andrés Lazzarini es Doctor en Economía por la Università degli Studi Roma Tre, Italia y actualmente es investigador del Conicet. Dicta clases en UNGS / UNSAM y UFRJ.


martes, septiembre 27

Segundo ejemplar de Márgenes, Revista de Economía Política

Estimadxs, les hacemos llegar el segundo ejemplar de la Márgenes, Revista de Economía Política que hacemos desde el Área de Economía Política de la UNGS. Pueden consultarlo aquí. Se agradece difusión. 

El próximo número está en construcción bajo la temática: CAMBIOS POLÍTICOS, ECONÓMICOS Y DISCURSIVOS EN EL CAMPO DEL DESARROLLO ECONÓMICO.

miércoles, abril 13

Congreso de ECONOMIA POLITICA PARA LA ARGENTINA (EPPA)







El grupo de Economía Política para la Argentina (EPPA) y el área de Economía Política del Instituto de Industria de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) han decidido organizar conjuntamente el I Congreso de Economía Política para la Argentina.

Entre los objetivos del Congreso se encuentran promover el intercambio, discusión y reflexión conjunta en torno a las problemáticas actuales de la economía política con el propósito de contribuir a la construcción de un espacio sistemático de reflexión crítica sobre la disciplina y los problemas actuales de nuestro país. 

El encuentro se realizará los días 23 y 24 de noviembre de 2016 en el Campus de la UNGS, (Gutiérrez 1150, Los Polvorines).  Se pone a disposición transporte desde Ciudad de Buenos Aires al campus Universitario previa reserva vía mail a:
congresoceppa@gmail.com, tel (54) 011- 4469 – 7500 / 7552, int. 7160. Para más información visite nuestro link www.eppa.com.ar, www.ungs.edu.ar/ecopol.Entrada libre y gratuita. Se entregarán certificados de participación y exposición.

Los trabajos serán organizados en mesas articuladas en torno a los siguientes ejes temáticos:

1) La actividad económica, el sector industrial y el sector agrario
2) El mercado de trabajo, sistema previsional, pobreza y distribución del ingreso
3) El sector público: déficit y recaudación fiscal, endeudamiento interno y externo.
4) El sector externo y la política internacional
5) Políticas anti-inflacionarias, monetarias, cambiarias y financieras.
6) La economía social
7) El panorama económico de América Latina y su repercusión en la Argentina
8) El sector energético

Fechas límites:
Fecha límite para la recepción de resúmenes: 16de junio de 2016
Los resúmenes deberán contar con una extensión máxima de 500 palabras. Formato: Hoja A4, fuente Time New Roman, tamaño 12pts., interlineado 1,5pts. Se aceptarán resúmenes y ponencias en castellano y portugués.
La aceptación de los resúmenes será comunicada el 29 de junio de 2016.
Fecha límite para la recepción de ponencias: 15 de septiembre de 2016
Las ponencias deberán contar con una extensión máxima de 10.000 palabras, incluyendo las notas al pie y las referencias bibliográficas.
Formato: Hoja A4, fuente Time New Roman, tamaño 12pts., interlineado 1,5pts.
Todos los archivos deberán contener: Nombre y apellido del/los/las autores/as, inscripción institucional, título de la ponencia y eje temático elegido.

Inscripción e informes:  congresoceppa@gmail.com
Fecha límite de inscripción para recibir certificado de asistencia 3 de octubre de 2016.

COMITÉ ACADEMICO:
Ricardo Aronskind
Demian Panigo
Carlos Martínez
Mariano Kestelboim
Alan Cibils
Andrés Asiain
Emmanuel Álvarez Agis
José Sbattella
Gerardo De Santis
Horacio Rovelli
Guillermo Wierzba
Arnaldo Bocco
Federico Bernal
Paula Español
Alejandro Rofman

COMITÉ ORGANIZADOR:
Santiago Fraschina
Hernan Letcher
Juan Fal
Pablo Lalanne
Sonia Filipetto
Cecilia Allami
Mariano Arana
Pablo Manzanelli
Sergio Carpenter
Arnaldo Ludueña
Alejandro Barrios
Germán Pinazo
Jorge Marchini
Fernanda Vallejos
 


jueves, diciembre 31

Breves notas sobre "La economía argentina en su laberinto. Lo que dejan doce años de kirchnerismo"

Este año se publicó La economía argentina en su laberinto. Lo que dejan doce años de kirchnerismo de Esteban Mercante, asesor de los ex presidenciables Nicolás del Caño y Miriam Bregman. El libro esta prologado por el "chipi" castillo, en este sentido puede tomarse como una reflexión extendida dentro del FIT. No tengo la intención de hacer una reseña del libro pero si notar críticamente algunas cuestiones.

El libro tiene la intención de explicar al trabajador no necesariamente entrenado en temas económicos y a discutir grandes lineamientos de política económica pasada. En este sentido creo que cumple muy bien esa función. Entiendo que esto presenta un problema significativo por cuento el libro no ubica el lugar político de sus pretendidos lectores, pero tampoco los retoma históricamente, quiero decir, si la salida es de los trabajadores, ¿cómo es posible que no se haga referencia al rol político y económico que tuvo durante los últimos 12 a 22 años de kirchnerismo y peronismo respectivamente? Al mismo tiempo, tampoco evalúa el espacio ocupado por las clases dominantes mas allá de la retomada que hace de los grupos de estudio de FLACSO (que no comparten el mismo espacio político ni las mismas conclusiones que el autor) y de unos cuantos apellidos de la oligarquía pampeana, es decir, una mirada de la lucha de clases que no se concentra en la patronal pero tampoco lo hace en el movimiento obrero, en su lugar es una crítica a una forma de gobierno burgués -porque es un gobierno de democracias capitalistas- al que se representa a veces como un estado capitalista, a veces como un estado populista, o como una forma de bonapartismo, y a veces como un estado en favor de las clases populares pero falto de pericia. En ningún caso hay una complejización del Estado en Argentina (una cosa es complejizar y otra etiquetar de varias formas) y todo se reduce a tres proposiciones que permiten acusar al Estado de no haber representado a los intereses de los trabajadores en los últimos 12 años: 1) En Argentina hay relaciones sociales dentro de un capitalismo semicolonial y dependiente, 2) El Kirchnerismo no hizo la revolución socialista (he aquí todas sus contradicciones...) y 3) El Kirchnerismo deja a los trabajadores en peores condiciones que en los 90s. La primera proposición no es demostrada, es decir el autor la toma como un dato, no cree seguramente que haya necesidad de explicar que significa esa caracterización ni siquiera de justificarla (porque en algunos casos la dependencia no significa necesariamente la semicolonialidad...), en el segundo caso es una obviedad y en el tercer caso hay una elusión y evasión de muchas cosas acontecidas en la ebullición de la crisis entre 2001-2003 y una escasa mirada histórica de lo ocurrido con los sectores populares en las crisis anteriores, sobre todo después de 1945. Respecto de la tercera proposición, no hay mucho que aclarar mas que invitar a los lectores a que observen los años de comparación que usa Mercante para estimar los argumentos críticos. Aunque claramente la crisis 2001-2003 es un aspecto debatido y sobre el cual sigue existiendo polémica dentro de los mismos grupos políticos.

Otro aspecto negativos del libro es que escasea fenomenalmente el escenario internacional en el análisis, no solo porque no recuerdo haber leído "China" sino porque las referencias al lugar de América Latina en el mundo son escasas. Hay muchos aspectos donde es permitido dudar de la honestidad u oportunidad de la crítica, sobre todo en aquellos casos relacionados al manejo de la deuda pública y la distribución del ingreso. Hay un fuerte contraste entre lo que el autor relata y los datos que se exponen.

Sin embargo el proyecto trata de rescatar bibliografía reciente y concentrarse en temas de la acumulación y las formas de la inversión, la tasa de ganancia y una mirada no superficial sobre aspectos macroeconómicos, sobre todo en lo que hacen a la comprensión del rol que tiene tipo de cambio para Argentina. Hay un buen espacio destinado a la industria automotriz y es un estudio de caso que usa todos los componentes de la Economía Política anunciados previamente que logran coherencia en su crítica. Sin embargo esa parte del capítulo es una excepción a lo que ocurre en el resto del libro.

Por último, el trabajo tiene la falta de oportunidad de realizar una crítica a un movimiento social que formó gobierno y dirigió al Estado de forma conflictiva y contradictoria muchas veces, pero que ya no lo es, hoy ganó una forma de la derecha, el Pro, hoy ganaron al Estado los que abrazan sin mirar al capitalismo completito, hoy están quienes no tienen conflictos internos sobre el lugar de Argentina en el mundo y sobre el lugar de los trabajadores en el cambio social, hoy están quienes no aparecen en el libro que pretendía hacer una crítica a una forma de gobierno que ya no existe, sin embargo los intereses que no se expresan en el libro son aquellos que predominan la escena política, los principales movimientos contra esos intereses tampoco están expresados en el libro, en este sentido creo que poco nos puede decir sobre el presente y futuro aunque haya expresado su visión (que no comparto en gran parte) de lo ocurrido en el pasado. Tiene la virtud de ser un libro de historia, de una historia, la que una parte de la izquierda quiere contar sobre los gobiernos kirchneristas, pero no es una historia de las clases dominantes ni de los trabajadores, es decir, no es una historia de la lucha de clases en Argentina.

lunes, agosto 3

Salió Márgenes, la Revista de Economía Política de la UNGS

Salió Márgenes- Revista de Economía Política del área de Economía Política
y la primera revista académica de la Universidad Nacional de General Sarmiento (con una reseña de mi autoría).
 
Márgenes es un espacio que invita a los diferentes actores sociales a discutir y reflexionar sobre la economía política argentina y latinoamericana. Además es un intento de salvar las distancias que se han trazado en las últimas décadas con los sectores populares; es una propuesta de debat...e riguroso, aunque no necesariamente identificado con los estándares convencionales de argumentación académica.
 
El tema del primer número es “El kirchnerismo, un balance de los últimos 10 años: ¿una alternativa para los sectores populares?” y escriben Ricardo Aronskind, Martín Schorr y Andrés Andres Wainer, Alejandro Romero, Sebastián Sztulwark, Mariano Féliz, Itai Hagman, Christian Castillo y Eduardo Castilla, Julio C. Gambina y Rodrigo Carmona.
En el siguiente link podrán descargar la revista en formato PDF

lunes, febrero 23

Pedido de pluralismo de la Asociación Francesa de Economía Política

Comparto el mensaje que me llega por la Societies for the History of Economics
---
Dear Heterodox Economists, 
Below is a petition/campaign organized by the French Association of Political Economy. I am forwarding this message on behalf of Bruno Tinel. 

The French Association of Political Economy is now launching an international campaign called "Pluralism Now!". Please sign the petition.

Your help to promote this petition and disseminate informations about it would be much appreciated.
All the best,

Bruno Tinel

Université Paris 1 Panthéon-Sorbonne


** 
There is some contextual and background information, as well the petition on this page:


with a statistical note: «Evolution of Economics Professors Recruitment since 2000 in France. The End of Pluralism»


an opinion column by André Orléan and 150 social scientists « Economists also need competition » Le Monde 2015/01/19


a letter from Jean Tirole against pluralism


an open letter to Jean Tirole: « Intellectual diversity is not a source of obscurantism and relativism but rather of innovations and discoveries! » January 2015


***
Tae-Hee Jo, PhD

Associate Professor
Economics and Finance Department
SUNY Buffalo State
1300 Elmwood Avenue
Buffalo, NY 14222 USA

Tel:  (716) 878-6933, Fax: (716) 878-6907
Personal Homepage




lunes, enero 19

La “experiencia” Piketty


Presentación de Thomas Piketty en la fundación OSDE
Tal vez uno de los fenómenos más relevantes que aporte la reciente publicación de El Capital en el Siglo XXI del economista francés Thomas Piketty (43) sea la experiencia recogida por aquellos que indagan el devenir de las actividades de nuestra ciencia y profesión. Mirando atrás la última vez que la economía discutió con este énfasis un gran libro fue en la publicación de la Teoría General… de Keynes en 1936, también siete años después del inicio de una gran crisis.
Hace más de medio siglo que la economía viene cambiando la forma y los contenidos del diálogo. La proliferación de artículos en revistas, la especialización temática y metodológica, su internacionalización e institucionalización, la búsqueda de reputaciones académicas, la competencia de los rankings de los departamentos de economía de las universidades y publicaciones, se hicieron moneda corriente en más de 60 años de norte-americanización de nuestra ciencia.
Matemática ¿Estás ahí?
Hay que decir que el diálogo no es algo frecuente en economía. Datos publicados por el investigador Galés Joe Francis en su blog muestran que para fines de la década de 1960 un poco menos del 24% de los artículos publicados en las cinco principales (léase, condicionantes) revistas académicas contaban con un comentario o réplica. Ese porcentaje cae hasta nuestros días por debajo del 3%. 
En el año 2012, investigadores de la London School of Economics y el FMI estudiaron los efectos académicos del uso de las matemáticas en la economía y encontraron una fuerte tendencia en la matematización dando evidencia sugerente de la intensidad de este cambio: Entre 1895 y 1905 había un promedio de 4 ecuaciones por artículo al año. Entre 1996 y 2006 el promedio anual de ecuaciones por artículo asciende a 70. Antes de 1950 se podía encontrar 1 resultado econométrico cada 10 artículos publicados, posteriormente a esa década se encuentran 12 resultados econométricos cada 10, efecto por supuesto de la incursión informática en los economistas y de sus ganas de matematizar todo lo que tienen a mano. El trabajo señaló también que las probabilidades de ganar un Premio Nobel (Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel) aumentan cuanto más formación y uso de las matemáticas se encuentran en el premiado.
Cuenta un colega que el creador del Análisis Económico Input-Output, Wassily Leontief, revisó los artículos publicados entre 1977 y 1981 en uno de las revistas académicas más consultadas en la actualidad por los economistas de todo el mundo (el American Economic Review) y decidió dejar de publicar en ese tipo de revistas, luego de observar que el 54% de sus revisiones eran modelos matemáticos sin observación empírica, el 23% extraía inferencias estadísticas de datos recogidos con propósitos diferentes y 12% eran análisis sin datos ni formulaciones matemáticas. En esa búsqueda también encontró una investigación empírica sobre la maximización de la utilidad de las palomas. El artículo había sido publicado en 1981 bajo el título Income-Leisure Tradeoffs of Animal Workers, donde se buscaba demostrar la aplicabilidad de la teoría del consumidor para predecir comportamientos de las aves. Este artículo se publicó en la revista más consultada de la economía moderna en el año 1981, al que están suscriptos más de 19.000 economistas de todo el mundo y que es fuente de consulta en muchas instituciones públicas y privadas relacionadas con la producción intelectual y material.
No sorprende que Piketty señale que los economistas estadounidenses no lo convencieron demasiado cuando arribó a ese país a los 22 años de edad. Tampoco sorprende que indique que “…la disciplina económica aún no ha abandonado su pasión infantil por las matemáticas y las especulaciones puramente teóricas y muy a menudo, ideológicas, en detrimento de la investigación histórica y de la reconciliación con las demás ciencias sociales”. La profesión quería al joven Piketty que hacía su tesis con unos teoremas abstractos aunque “…no conocía nada de los problemas económicos del mundo”. Pero es la misma profesión que quiere al maduro Piketty, que dejó las matemáticas, se volvió a Francia y sabe un poco más del mundo real.
Piketty en Argentina
El pasado viernes 16 de enero este economista visitó nuestro país para dialogar con funcionarios públicos, economistas y otras audiencias en la Capital Federal. Una de estas audiencias se desarrolló con un raro conjunto de patrocinantes privados y públicos, en el centro geográfico de las administraciones de las empresas transnacionales, a pasos de nuestro subdesarrollado centro financiero (microcentro) y a metros donde una parte del dinero de dudosa procedencia va a parar, Puerto Madero.
Este autor convoca a faranduleros como a científicos sociales. Evoca críticas desde la izquierda, el centro, hasta los conservadores y libertarios. Lo discuten desde hombres de negocios y embajadores hasta intelectuales y sindicalistas. La experiencia Piketty tiene esa extraña combinación de interpelar a muchos ¿Por qué razón? Cuando se lo pude preguntar respondió “No sé, tal vez tuve suerte” y señaló que existía una demanda de la democratización del pensamiento. Mostró particular interés en decir que el lenguaje del libro es accesible al público no especializado y señaló que los economistas “ya no escriben, ni leen libros”.
Evocar a la suerte no fue la mejor respuesta que esperaba del ocupante del puesto trece entre los economistas más influyentes del mundo (según The Economist). En principio diré que la experiencia Piketty no es fácil de estudiar. Para tener una imagen nítida de los fenómenos del conocimiento pueden pasar décadas, cierto. Sin embargo eso no nos impide especular acerca del porqué de esta difusión, de este debate, de esos lectores, etc.
Piketty analizó un proceso de largo plazo que gran parte de sus estudiosos reconocía, aunque con datos parciales. Apareció en un momento en que dejó de mostrar urgencias la principal economía del mundo, EE.UU. Desde el año 2007, una batería de publicaciones sobre la crisis llamaba la atención a la luz de la decadencia de la economía americana. ¿De qué servía pensar el largo plazo si se desconocía el presente? O mejor ¿Cómo íbamos a debatir sobre el capital en los dos siglos pasados si queríamos revisar qué le pasaba al capitalismo en los últimos 30 años? Asimismo concentró su ataque al indicador más grosero desde los años 70s: la desigualdad. No sólo de ingresos, sino de propiedades. Recién cuando los debates sobre la crisis del 2007 se habían logrado ordenar en sus respectivos espacios, apareció un libro con un título sugerente. ¿Una reinterpretación del El Capital de Marx para el nuevo siglo?
En las primeras páginas del libro el autor deja ver que no es un aporte desde el marxismo. Su discurso provocó al mundo de las finanzas y negocios (Financial Times, Wall Street Journal, Foreign Affairs, Forbes, etc.), hizo eco tanto en un mainstream de voces críticas como Joseph Stiglitz y Paul Krugman como al mainstream en persona: Gregory Mankiw. El título del libro evocó a estudiosos de izquierda que se vieron interpelados por la ignorancia de la derecha que acusaba al propio Piketty de marxista, pretendiendo con ello disparar contra su mensaje reformista y de paso, asegurarse que el marxismo seguirá marginado de la academia.
Pero este abanico de interlocutores no son tantos como para convertir al libro en un best seller. Queda sin explicar por qué la publicación fue un éxito editorial. Las librerías de EE.UU. lo ponían en vidrieras junto a los grandes libros de cocina, las novelas del momento y otros libros de chismerío político. Creo que una mirada del mensaje de Piketty puede aportar algo a esa explicación: la separación de la propiedad y gestión se aceleró después de las décadas de 1970 y 1990, el 10% más rico de EE.UU pasó de tener el 35% de la riqueza anual en 1980 hasta casi el 50% en los años previos a la crisis del 2007. Unos días atrás un informe señaló que en dos años el 1% de los más ricos del mundo podría quedarse con la mitad de lo producido en un año (oxfam.org). Éste es el hecho que motiva la reacción del movimiento Occupy Wall Street nacido en 2011 en las calles del distrito financiero de Manhattan cuando dicen: “somos el 99%” que “patea el culo de la clase dominante”.
No obstante lo anterior, los hombres de negocios, gerentes medios y demás no estuvieron exentos del discurso dominante de las finanzas, por el contrario, formaron parte de él. Hace tiempo asistimos a que las profesiones encuentren su cultura financiera de alguna forma, ya sea incorporando ese discurso en los currículums de grado y posgrado, a través los libros sobre la gestión del patrimonio (How to Make Money While you Sleep!) y su vínculo con los mercados financieros o mediante cursos online introductorios a las finanzas. El mensaje de la economía de tu vida cotidiana y la financiarización es contundente: el arquitecto, el vendedor, el odontólogo, el dueño de un comercio, el farmacéutico, etc., todos deben saber cómo hacer dinero mientras duermen. No olvidemos el éxito editorial -simétrico del fracaso intelectual- que provocó el famoso Freakonomics no hace tantos años al señalar que la economía es un método y se puede aplicar a casi cualquier cosa. 
El batallón de revistas y periódicos que durante años contribuyeron a instalar el discurso económico-financiero en la ciudadanía, ahora se ocupaba de señalar o criticar el mensaje de Piketty, que por cierto, también era una buena salida para dejar de dar explicaciones sobre el desastre que sus defendidos lideraron. Si en los mercados de valores el comportamiento por imitación provoca corridas de ventas y compras, ¿cómo no podría suceder ello con un libro que va a hablar parcialmente de quienes poseen, desean o aborrecen esos valores? Seguramente esa suerte a la que hacía referencia el autor sea parte del comportamiento mimético que existe en nuestra sociedad y que coadyuvó a su éxito editorial.
Más allá del debate Piketty
Recientemente en Argentina, se publicó una compilación de artículos denominada El Debate Piketty donde se exponen algunas repercusiones teóricas que tuvo el libro entre distintos actores. El título de esa compilación es interesante porque delimita una parte del fenómeno: el debate. El problema adicional a las ideas -independientemente de cómo fueran estimadas- de Piketty, es que provoca no sólo debate sino una experiencia distinta a la que estamos acostumbrados en la forma de producir, difundir y debatir pensamiento económico, y lo hace además, en unas décadas de conflicto espasmódico contra el pensamiento dominante.
No digo que estemos cambiando la forma de dialogar a causa de la experiencia Piketty -personalmente creo que ello no sucederá-, lo que resulta interesante es preguntarse por qué razón en la academia, la política y los negocios se ha prestado atención a un autor que no dice lo que el 1% con más poder de compra quiere escuchar, que no lo hace de la forma que la mayoría académica respeta (sino que acusa a la profesión de infantil) y que lo hace en un libro de más de 650 páginas que difícilmente un ciudadano corriente esté llamado a comprar.
Hace un tiempo que estudio a la academia, he visto y concluido que la debilidad intelectual puede durar mucho y que deben ocurrir eventos muy groseros antes que el frasco se rompa. Tal vez hayan querido dejar de formalizar tonterías, de hablar de blancas palomitas y algunas semillas de pensamiento crítico se plantaron después de décadas de cambios geopolíticos y crisis económicas. Pero la debilidad intelectual puede permanecer en el tiempo y la experiencia de las ideas económicas del siglo XX muestra que la economía que domina se ocupó muy bien de traducir los mensajes problemáticos al idioma de la armonía y la conservación.   
En fin
Piketty es profesor de la École d’Économie de Paris y ciertamente uno de los pensadores globales más influyentes. Recibió en 2013 el premio Yrjö Jahnsson de la European Economic Association (YJEEA) y recientemente rechazó la distinción de la Legión de Honor que otorga el Estado Francés al indicar que no es el gobierno quien debe decidir quién es honorable.
Teniendo presente que Piketty ha hecho mucho ruido en la profesión, que recibió el premio YJEEA en Europa (comparable a la John B. Clark Medal en EE.UU), que también el actual francés premio Nobel en economía Jean Tirole en 1993 recibió el YJEEA, que el 40% de economistas que titularon el premio del Banco de Suecia habían recibido anteriormente la medalla John B. Clark, parecen ser pistas suficientes como para ignorar que pueda ser propuesto por el Banco de Suecia al premio en honor a Alfred Nobel en un futuro, tal vez no tan cercano.
Decía una no-ganadora de premios bancarios como Joan Robinson que “…si la Economía es el opio de las almas religiosas, la principal crítica contra los excesos de los adictos a esa droga habría que enderezarla hacia quienes la fabrican.” Me gusta creer que Piketty no fabricó opio, que llegado el momento su contribución posterior a este intenso debate argumentará que a ningún banco le toca decidir quién se lleva los laureles y esta experiencia habrá sido realmente constructiva para lograr un cambio en las formas de pensar la economía.

miércoles, marzo 27

La Economía o el opio de los creyentes


Pero si la Economía es el opio de las almas religiosas, la principal crítica contra los excesos de los adictos a esa droga habría que enderezarla hacia quienes la fabrican…
Joan Robinson

 
A la Economía que ha dominado desde fines del siglo XIX hasta nuestros días se le ha denomina comúnmente Economía neoclásica. Dicho término se ha asignado a un marco teórico ni más ni menos difuso que el resto de los cuadros. Si nuestro propósito es realizar una crítica es preciso delimitar su contenido.
El término neoclásico resulta bastante inadecuado para darle un primer carácter a este cuerpo. Colander (2000) anunciaba la muerte de dicha Economía, no de su contenido, sino del término utilizado para designar las prácticas de cuerpo difuso en la actualidad. Aunque utiliza para ello otras nóminas no menos controversiales como Economía moderna[1] o economía del nuevo milenio. Dicho término es confuso, además, para a los nuevos ingresantes al estudio de nuestra disciplina. Por un lado generaliza la Economía nueva. De un lado, la contrapone a algo antiguo: clásica, marxista, institucionalista y hasta keynesiana. Por otro, si al filtrar lo novedoso se presupone que hemos filtrado los aportes antiguos, también lo novedoso viene a explicar algo corriente. Lo nuevo es por lo tanto lo válido[2].
Sin perjuicio de lo anterior, el término neoclásico vuelve a confundir anunciando una nueva Economía que conserva mucho más en su nombre de los clásicos que de lo nuevo, entonces, no resultará moderna, menos aún posmoderna, sino con fundamentos en un capitalismo distinto (el del siglo XIX). Sin embargo, en los hechos, la Economía neoclásica no ha conservado muchas cosas de los clásicos y hasta podríamos decir que han ignorado los aportes más significativos de aquella Economía Política del siglo XVIII y gran parte del XIX (Volveremos luego con un ejemplo en el caso del estudio del capital y la distribución de valores). ¿Cómo denominar entonces a este cuerpo dominante de la Economía?
Colander, Holt y Rosser (2003) hacen intentos de aclarar el uso de los términos: ortodoxia, mainstream y neoclásico, por separado. Al igual que otros trabajos relacionados, hacen caso omiso al proceso por el cual unos autores forman parte de la elite de la Economía. En cambio, se insiste en que el método utilizado es quien delimita la pertenencia. De este modo, se evita dar una discusión del proceso social por el cual algunos autores son premiados y otros discriminados de los recursos para investigación, premios, etc. (discusión investigada por Lee, 2009). Resulta notable que en los argumentos explicar por qué la Economía de elite está abierta a nuevas ideas se afirme que, pese a que se siguen usando modelos, su naturaleza ha cambiado incorporando los siguientes tópicos:
1)      La teoría evolutiva de los juegos está redefiniendo cómo las instituciones están integradas en el análisis.
2)      La economía ecológica está redefiniendo cómo se relacionan la naturaleza y la economía.
3)      Los aportes desde la psicología están redefiniendo cómo se trata a la racionalidad.
4)      Frente a las limitaciones de la estadística clásica, los estudios econométricos están redefiniendo cómo piensan los economistas de la prueba empírica.
5)      Teoría de la complejidad está ofreciendo una manera de redefinir la forma en que concebimos de equilibrio general.
6)      Las simulaciones por computadora ofrecen una forma de redefinir los modelos y cómo éstos se utilizan.
7)      La economía experimental está cambiando la manera economistas pensar en el trabajo empírico.
Es interesante que los términos, político, Estado, clase, conflicto, crisis, capital, poder y tantos otros relevantes no se asomen en esta reconfiguración. Por el contrario, podríamos decir que respecto a 1) acorde a la experiencia con el neoinstitucionalismo, ha incluido al Estado caracterizándolo funcionalmente como una organización con ventaja comparativa de la violencia que existe en la medida que pueda reducir los costos de transacción; el significado económico del Estado resulta el mismo que el de una empresa privada (Nieves San Emeterio, 2006, Pág 71). De este modo, no entusiasma mucho el hecho de cómo han incluido las instituciones aquellas teorías que buscan adaptarse al cuerpo dominante. Respecto de 2), es notable que la definición clásica de la Economía entre el hombre y la naturaleza, la escasez y la selección de técnicas y consumos sean las únicas que puedan modificarse significativamente para ser utilizada en los aportes hacia la ecología. Sin embargo, toda técnica y ciencia es política y la definición no escapa a ello, se requiere, de nuevo, un cambio radical en la concepción de la disciplina. El punto 3) es curioso que se exponga como una virtud el hecho de haber declarado que los seres humanos no somos racionales en las decisiones económicas luego de haberlo afirmado por decenas de años. Los clásicos no precisaron meterse en semejante embrollo, y, de hecho, la psicología, tiene similares problemas para conocer las conductas de los humanos. Lo notable es creer que ello forma parte del núcleo necesario de nuestro conocimiento. El punto 4) no es otra cosa que fundamentar más aun sus instrumentos de dominación simbólica. No resulta una novedad ya que viene sucediendo hace tiempo. Al menos, luego de las catástrofes evidenciadas por el uso de distribuciones normales en el cálculo de probabilidades de activos financieros, algunos han creído que hay cisnes negros, tormentas perfectas, etc. que sus modelos no alcanzan a visualizar, por ende son incompletos. No tengo mucho más que agregar aquí. En el punto 5) debemos preguntarnos ¿Qué pruebas existen que la Economía dominante adopte epistemologías de la complejidad? En caso que existan (tengo muchas dudas sobre dicha prueba), ¿qué tipo de teoría de la complejidad se está desarrollando? Y, teniendo presente los puntos 4), 6) y 7), ¿resulta contradictoria esta afirmación? 6) y 7) son hechos que ocurren en todas las ciencias y no forman parte de una opción científica sino de una necesidad. Es decir, si ahora podemos procesar millones de datos en segundos, almacenar durante varias generaciones de científicos datos de forma que hasta superan la capacidad de análisis, comunicar científicamente de forma inmediata un resultado interesante es una necesidad impuesta por el desarrollo de las fuerzas productivas, del cual, la misma ciencia compone, ahora bien, si esa difusión, esos datos y esos recursos los utilizamos para estudiar a la libertad de elección y la satisfacción de las palomas (ver nota), entonces la dirección y el contenido no nos llevarán lejos.
 
Dequech (2007), da jerarquía al término mainstream frente al de ortodoxia y ambos al de neoclásico[3]. El termino maistream refiere a un énfasis en el aspecto sociológico de la ciencia, es decir, que un cuerpo de teorías domine el saber requiere una explicación y el uso del término que designa esas teorías hace referencia a ello. Por otro lado, el término ortodoxia refiere a una sujeción de ideas, es decir pone énfasis en lo intelectual -en particular en este caso- asociado a la Economía neoclásica. Lo que el autor llama Economía neoclásica está compuesto por la combinación de las siguientes características: 1) el énfasis en la racionalidad y el uso de maximización de la utilidad como criterio de racionalidad, 2) el énfasis en los equilibrios y 3) el descuido del lugar de la incertidumbre.
Continúa aquí sin hacer hincapié en las categorías fundamentales y los objetos de la disciplina. La Economía no es la ciencia que estudia la racionalidad, o la incertidumbre de forma exclusiva, sino que son aspectos subordinados del estudio de los procesos de producción, distribución, cambio, consumo y con ellos sus categorías fundamentales como el valor, el capital, el trabajo asalariado, el dinero, etc. Es decir, que el objeto de estudio pone el límite a la caracterización de determinadas formas de hacer ciencia. En el caso neoclásico resulta esencial señalarlos acorde a la definición del objeto de la ciencia y la naturaleza de sus categorías, además de sus métodos.
Hay una realidad que discutir y se hace necesario disponer de ciertos parámetros sobre el estado de la Economía Política para pensar el porqué de su crisis. Este hecho, tan simple, tan evidente, que se encuentra en una mayoría de las disciplinas sociales académicas -la filosofía, sociología, psicología, historia, etc.- y que es, el estudio del desarrollo de sus aportes al conocimiento del ser humano, para nosotros -los economistas- nos resulta desdeñable. Es por ello que evitamos investigar con nuestros estudiantes de primeros años de qué viene la Economía Política. La historia del pensamiento económico es sino, el aspecto más desvalorizado de esos cursos iniciales.



[1] Existen publicaciones de autores no-neoclásicas con dicho término. El caso de la Introducción a la economía moderna de Joan Robinson y John Eatwell puede ser un buen ejemplo de ello.
[2] Mark Blaug afirma que debemos evitar “tomar la paja por el trigo y a pretender la posesión de la verdad cuando sólo poseen una serie intrincada de definiciones o juicios de valor disfrazados de reglas científicas. Sólo mediante el estudio de la economía moderna resulta posible darse cuenta de esta tendencia” (Blaug, Teoría económica en retrospección 2001, Pág. 784).
[3] Un economista del mainstream puede no sostener ideas neoclásicas y viceversa. Un economista neoclásico puede tener aspectos no ortodoxos y viceversa.

viernes, enero 18

Hobsbawm te dice "Cómo cambiar el mundo"

Recientemente falleció el historiador Eric Hobsbawm cuyas obras son archiconocidas.

Este post refiere al último de sus escritos Cómo cambiar el mundo, que pretende reflexionar sobre el impacto de Marx y Engels en el pensamiento contemporáneo.

Comencé a leerlo con entusiasmo y finalicé con amargura. El libro no me ha provocado mayor conflicto que el de la seriedad con que me tomo lo escrito por Hobsbawm, pero no porque no crea que es un valioso estandarte de la historiografía universal (si tal cosa es posible en un sujeto), sino porque resultó ser un libro (en su segunda parte) de opinión más que de historia, donde priman las ausencias de referencias, cuando no informaciones más que cuestionables sobre el estado de las ideologías en otras partes del mundo que no fueran europeas.

Las virtudes del escrito se evidencian cuando el autor pretende hacer una historia de los textos de Marx y Engels (sobre todo del Manifiesto) y creo muy valioso su aporte al estudio y el significado del socialismo antes de Marx -defecto, si se quiere, de aquellos no revolucionarios- aunque llama la atención su referencia a Marx como el “último y más abrumadoramente grande de los socialistas ricardianos”, problema que creo interpretativo de varios marxistas pero sobre todo, de la economía desde Eugen von Böhm-Bawerk hasta la actualidad.

Llama extremadamente la atención su pretensión de universalidad habiendo subestimado de manera tan burda el pensamiento y la política latinoamericana, al menos. Es notable que cuando exprese las ideas marxistas en América Latina señale sólo a dos intelectuales no latinoamericanos como Andre Gunder Frank e Immanuel Wallerstein, habiendo un listado enrome e otros, incluso más relevantes, para ocupar esos nombramientos. O cuando al pensar el peronismo señalara que su “ideología consiste básicamente en la lealtad a un general demagogo (…) dispuestos a fomentar los movimientos obreros como parte de su lucha contra las viejas elites de terratenientes…”. Sorprende más aún porque, si el libro hace justicia a algo, es en su crítica hacia el comunismo demagogo estalinista, que sorpresivamente sigue vigente para afortunadamente pocos marxistas en Argentina hoy en día. La misma demagogia es utilizada por Hobsbawm para pensar eurocéntricamente a América Latina, el autor evidentemente no le ha preocupado la región, pero estemos advertidos al menos (no recuerdo una sola referencia bibliográfica latinoamericana).

Tal vez esta valoración sea un poco exagerada ¿Quién seré yo para criticar a esta figura de la cultura universal que sin lugar a dudas ha hecho historia? Simplemente un latinoamericano más que le cansa que lo piensen y le digan cómo nos ha sido el mundo y de qué forma somos tan irrelevantes para el curso de nuestra historia. No lamento que fuera así, el centro-centrismo no es exclusivo de los norteamericanos (disculpen canadienses), también es llamativo siendo que -como señalara muy bien el autor- incluso a una figura como Marx se le había pasado pensar en Rusia como un potencial revolucionario.

Finalmente el libro termina sin estudiar el impacto del pensamiento marxista para reflexionar sobre la crisis actual, de hecho, siquiera la caracteriza.

Sin lugar a dudas la idea del libro (a pesar de mis comentarios negativos) sigue siendo un intento que justifica mayores esfuerzos. Creo que la dirección ha sido la correcta, el contenido infelizmente no, al menos para la segunda parte del libro. Tal vez pueda contentarme en que el historiador más conocido ha querido poner de nuevo (luego de los 70s) en debate al marxismo a la luz de los acontecimientos recientes.

Recientemente un ex-amigo de Bernardo Neustard reflexionaba de forma subdesarrollada:

“Lo de que Carlos Marx cada vez escribe mejor alude al esfuerzo de algunos, de reescribir lo que éste dijo a mediados del siglo XIX, para aplicarlo a la situación actual. Al respecto mi recomendación es la siguiente: bastantes problemas tenemos con los problemas. ¿A qué gastar energías, que podrían tener usos alternativos, para imaginar lo que Marx diría hoy, si viviera?”

Y sentenciaba de una manera burda, luego de haberse señalado a una historia del pensamiento económico de autores:
 
“Yo parto de la realidad, no de los autores”

Pues bien, estimados, hemos de comprender que si este economista puede partir de los hechos sin tener presente las influencias de su contorno, entonces es la prueba viva del materialismo histórico más evolucionista que se haya comprobado. Amigo economista, la estructura lo ha absorbido de forma tal que no fue necesario que usted fuera argentino, amigo del jet set noventista, que escribiera los newsletters instruyendo a Escasany y cía sobre las vicisitudes de la coyuntura, ni que leyera a ningún otro economista. La realidad y los hechos le han dicho a usted hacia dónde vamos. ¡Tomen nota los pocos estalinistas que quedan por allí., es prueba!

Hemos de advertir al lector de ambos (...los hay?), Hobsbawm no tiene esas pretensiones, sino las de poner a un autor en lectura que evidentemente es quien más molesta a los liberales, porque es aquel cuyos razonamientos no pueden (aunque hubo intentos) de una forma racional, unírseles ni concederles terreno alguno.

 

 

 

 

 

jueves, enero 10

Revisando...A History of Heterodox Economics de Frederic Lee

Es un libro que vale la pena consultar por varias razones:

1) Es una buena aproximación al estado de la Economía Política en USA y UK en el siglo XX. El autor se tomó un tiempo para explicar y dar pruebas de sus tesis. No se discuten ideas y teorías casi, aunque sí la formación de la academia dominante en el período. 

2) Resulta llamativa la relación de lo ocurrido en la segunda posguerra en los países centrales y las periferias. El autor mantiene la tesis de una unificación de la heterodoxia a mediados de los años 80s y una consolidación una década posterior, en pleno auge de neoliberalismo. Sin embargo, señala al período de posguerra como un período de reclutamiento y de retraso de la formación de una heterodoxia en la economía política. Algo que estimo es completamente contrario a lo sucedido en América Latina cuyo auge puede fecharse en los años 60s y 70s y su destrucción posterior durante el neoliberalismo. Una línea muy interesante para comprobar y seguir estudiando. 

En relación a esto conviene decir que el autor no se preocupa en vincular la fuerza de las ideas al período histórico y ello puede mostrar esa brecha que se evidencia cuando se piensa la formación de resistencias ideológicas en la región.

3) Tiene una pretensión unificadora del discurso crítico, algo que estimo muy necesario en el ámbito académico. Infelizmente sólo se ven actitudes de este tipo en autores postkeynesianos (M. Lavoie es otro ejemplo en su percepción de un paradigma post-clásico, pero los primeros intentos podemos encontrarlos en Joan Robinson) por lo que las posibilidades de una comunión con el marxismo -incluso teniendo presente los ejemplos que se exponen en el libro- resulta debilitada por los distintos matices burgueses de dichas teorías. De cualquier modo, el panorama de lo que Screpanti & Zamagni (2005) denominan la posmodernidad de la Economía Política, parece ser muy heterogéneo pero crítico al mismo tiempo; es por ello que estos intentos publicados pero sobre todo aquellos contados (seminarios, congresos, journals, etc.)  resultan fundamentales para combatir críticamente los límites de la Economía Política (aunque utilizando instrumentos tal vez fuera de sus límites).

4)  Los apartados relacionados con los rankings de journals y demás, permiten tener una visión del estado de los medios donde se discuten ideas en estos dos países centrales al menos. y sobre el manejo de parte de la academia en dichos lugares. Resultan llamativas las distancias y preocupaciones relacionadas con la calificación y el acceso a cargos existentes entre los economistas de USA y UK con, por caso, Argentina y el acercamiento en la discusión de los contenidos de nuestras licenciaturas. 

5) Por último, la sección bibliográfica es el capítulo más grande, por lo que sirve de referencias para estudiar algunos temas,

Dan ganas de disponer de algo así para América Latina.