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jueves, enero 23

Los journals de economía y sus expertos: nota para el estudio de los métodos para fijar creencias


Los trabajos relacionados a revistas de economía en los medios académicos más difundidos se orientan a contabilizar productividades en un conjunto cerrado de revistas científicas principalmente de la academia norteamericana y británica . Las plataformas de análisis generalmente son: el Journal of Economic Literature[1], en cuya función principal recae el observar lo escrito bajo la disciplina económica, y las revistas específicas que tienen su propio interés en revisarse en la historia. Entre los tipos de trabajo que parecen haber dominado este campo encontramos 1) la reflexión sobre la historia de alguna revista, 2) el estudio de tendencias en las publicaciones junto al impacto de las ideas expresadas y 3) el análisis de cuestiones editoriales.
Los tres párrafos que siguen apuntan a explicar casos de estos estilos identificados, a pesar de que no pretenden resumir todo lo publicado sobre la temática, se considera una aproximación a hechos estilizados del tratamiento de revistas académicas en los medios condicionantes[2].
Para el caso 1), Arrow et al. (2011) producen una selección de artículos publicados por American Economic Review (AER) en sus primeros 100 años basados en criterios de relevancia e influencia que tuvieron esos textos en los economistas profesionales. Cobran importancia los nombres (muchos de ellos premios en honor a A. Nobel) y el conteo de citaciones. Stiglitz (2012) y Pressman (2013) cuentan la historia como fundadores del Journal of Economic Perspectives (JEP) y Review of Political Economy (ROPE) respectivamente teniendo presente el mercado de journals con el que compiten sus editoriales, desde una perspectiva personalista. Mientras que Coats (1969) orienta su análisis al perfil de textos publicados, autores y contexto institucional del AER.
En el caso 2) se encuentran los estudios sobre tendencias, allí Coats (1971) realiza uno de los primeros trabajos en esta línea al mostrar los cambios en el modo de realizar aportes científicos y la necesidad de encontrar esos cambios en los journals a partir de la década de 1950. Si bien el autor realiza sus estudios mediante intensidad de uso de ciertos artículos, lamenta que al momento no existieran indexaciones (como posteriormente será el SCI) para el estudio de la sociología de la economía. Otra influyente publicación de Liebowitz y Palmer (1984) examina el impacto de los principales journals a nivel mundial mediante el Science Citation Index, señalan una corto estado del arte en la cuestión de dichas mediaciones y sus resultados muestran un mercado de ideas concentrado en escasas publicaciones norteamericanas y británicas. Por otro lado, Figlio (1994) estudia rangos de journals acorde a su calidad (basada a su vez en sus citaciones, prestigio e afiliaciones institucionales). El autor revela diferentes enfoques para evaluar de los primeros diez journals de mayor calidad[3]. Similares criterios de éxito utilizan los trabajos de Laband (1990) y Kim, Morse y Zingales (2006) basados en rankings y citaciones, estos últimos, estudiando que ha interesado a la economía desde 1970. Los trabajos de Eagly (1975) y de Pieters y Baumgartner (2002), a diferencia de los trabajos anteriores, usan las citaciones para conocer el impacto y la comunicación que existe entre los diferentes journals, diferentes temáticas y disciplinas (economía, psicología, etc.) respectivamente. Pretenden comprender el grado de multidisciplinariedad en las publicaciones económicas, siempre circunscripto al dominio de un grupo cerrado y pequeño -aunque concentrado- de journals. En el primer caso, el uso de citaciones le ha valido al autor para identificar centros y perifereias en la prduccion y difusion del conocimiento. El útimo trabajo estudiado sobre este estilo corresponde a Card y DellaVigna (2013) cuyo propósito es estudiar grandes tendencias de los primeros cinco journals en los últimos cuarenta años, además del impacto de citaciones, estudian ciertas reglas editoriales de publicación a través de tiempo.

Los casos 3 son aun más comunes y corresponden a diversas preocupaciones editoriales, en nuestro trabajo, asociadas al hacer economía política. Day (1989) concentra su atención en la audiencia de las publicaciones, reflexionar sobre el trabajo de los editores y los roles de las revistas y libros en la profesión de economista, identificando elites en la publicación que mantienen barreras de entrada en el mercado de ideas o, mejor dicho, en el mercado de reputaciones. Las ideas, dice, son primeramente publicadas en journals y luego forman parte de los libros. De este modo, la inserción profesional, vía la actualización de conocimiento, queda asociada directamete a la lectura de revistas.  Otros trabajos estudian por un lado, los problemas de los procesos de recolección, edición, publicación de artículos (Trivedi 1993), aspectos de formación de precios y fallas de competencia en el mercado de revistas acaémicas (Edlin y Rubinfeld 2005) o la revisión de las nuevas formas de difusión de conocimiento (Ekwurzel y McMillan 2001).


[1] El Journal of Economic Literature (JEL), es una publicación de la American Economic Association que se publica desde 1969 y está orientado a gestionar información de diversos medios (tesis, libros, artículos, etc.) para los economistas.
[2] Se utiliza el término condicionante en lugar de dominante en este caso, porque de los pocos trabajos que existen en el país, se considera relevante el uso de citaciones y medidas de productividad científica aunque escasas referencias a estas revistas.
[3] Hay que resaltar que el ranking de journals tiende a ser relativamente estable entre los trabajos que los estudian, principalmente por el uso de la base de datos Social Science Citation Index como su medida de éxito. Puede consultarse una crítica de dicha base de datos en Klein y Chiang (2004) y una crítica del uso de citaciones para medir lo relevante en Lee (2009).
 
Bibliografía:
ard, D. y. (2013). Nine Facts about Top Journals in Economics. Journal of Economic Literature, 51(1), 144–161.
Coats, A. W. (1969). The American Economic Asociation's publications: An historical perspective. Journal of Economic Literature, 7(1), 57-68.
- (1971). The Role of Scholarly Journals in the Hisory of Economics: An Essay. Journal of Economic Literature, 9(1), 29-44.
- (1993). The sociology and profesionalization of economics. British and american economic essays. Volumen II. London: Routledge.
- 1996). Introduction. En A. W. Coats, The Post-1945 Internationalization of Economics (págs. 3-11). Durham and London: Duke University Press.
Day, C. (1989). Journals, university presses, and the spread of ideas. En D. C. Colander, The spread of economics ideas (págs. 61-74). Cambridge: Cambridge University Press.
Eagly, R. V. (1975). Economics Journal mas a Communications Network. Journal of Economic Literature, 13(3), 878-888.
Edlin, A. S. (2005). The Bundling of Academic Journals. American Economic Review, 95(2), 441-446.
Figlio, D. (1994). Trends in the Publication of Empirical Economics. The Journal of Economic Perspectives, 8(3), 179-187.
Kenneth J. Arrow, B. D. (2011). 100 Years of the American Economic Review: The Top 20 Articles. American Economic Review, 101(1), 1-8.
Kim, H. E. (2006). What has mattered to economics since 1970. The Journal of Economic Perspectives, 20(4), 189-202.
Klein, D. B. (2004). The Social Science Citation Index: A Black Box—with an Ideological Bias? Econ Journal Watch, 1(1), 134-165.
Laband, D. N. (1990). Measuring the Relative Impact of Economics Book Publishers and Economics Journals. Journal of Economic Literature, 8(2), 655-660.
Lee, F. (2009). A History of Heterodox Economics. Challenging the mainstream in the twentieth century. New York: Routledge.
Liebowitz, S. J. (1984). Assesing the Relativa Impacts of Economic Journals. Journal of Economic Literature, 22(1), 77-88.
Pieters, R. y. (2002). Who Talks to Whom? Intra- and Interdisciplinary Communication of Economics Journals. Journal of Economic Literature, Vol. XL, 483-509.
Pressman, S. (2013). The Review of Political Economy at 25: Past, Present and Future. Review of Political Economy, 25(4), 533-543.
Stiglitz, J. E. (2012). The Journal of Economic Perspectives" and the Marketplace of Ideas: A View from the Founding. The Journal of Economic Perspectives, 26(2), 19-25.
Trivedi, P. K. (1993). An Analysis of Publication Lags in Econometrics. Journal of Applied conometrics, 8(1), 93-100.

viernes, enero 4

¿Estamos en otra?

Notas sobre la conferencia de la reunión de economistas más importante y concurrida del planeta y cuna del pensamiento ortodoxo: la American Economic Association (que publica The American Economic Review, The Journal of Economic Literature, The Journal of Economic Perspectives, y los American Economic Journals, rankeados con menor categoría: Applied EconomicsEconomic PolicyMacroeconomics; Microeconomics. Dicha organización el año pasado tenía 19.795 miembros y suscritores -aunque en 2001 había 23,599).
 
Desde hoy hasta el domingo se realiza en San Diego (USA) su conferencia anual. La primera sesión nos advierte: "Neuroeconomía de confianza", las siguientes nos confirman. Es interesante a la luz de lo que la mayoría de los economistas ortodoxos miran en el país que domina nuestra ciencia desde hace más de medio siglo.
 
Recientemente me enviaron (si, porque soy miembro suscriptor de AEA y hasta me permiten votar al único candidato a dirigirla, la libertad de elegir me llegó!) un correo invitándome a utilizar los videos del FMI para fines educativos. Realmente no tienen desperdicio, sobre todo aquel que el funcionario del niño mimado del neoliberalismo en América Latina (Chile, porque no les queda otra) explica a los españoles -que tienen un desempleo record del 25% y una juventud aplastada  por el poder económico en España- cómo salir de la crisis subiendo el IVA, sanando a los bancos y flexibilizando el mercado de trabajo en conjunto con el ajuste del gasto fiscal (Claro que voy a usar ese video en las clases).
 
Faltó que le indiquen una devaluación (no lo van a decir, creo) y ajuste de tarifas de servicios públicos (como quieren los supuestos macroeconomistas heterodoxos de la Argentina). También va a tener que explicarle el incremento fenomenal de la pobreza y la indigencia que van a sufrir, el desprecio y aislamiento de sus primos europeos, la caída abrupta de todos los indicadores de actividad, el incremento de la violencia empresarial y personal y la fragmentación social, claro que con una recuperación posterior (a la caída) de las ganancias que tal vez, sólo tal vez en un mundo en crisis, logre darle otro tipo de cachetazo a los españoles (y depaso a los inmigrantes) para ponerlos a trabajar de nuevo. Ojo, no se malentienda, que España no es Argentina, está en una situación peor porque la pérdida de discrecionalidad de política es amplificada, porque tienen el cepo de la peseta o lo que vaya a venir si viene, que es el Euro. Porque viven un mundo en crisis y los que pueden ayudar han demostrado desprecio, prepotencia y muchas ganas de saquear.
 
Pero qué se yo de relaciones internacionales -lo digo seriamente-, esto es simplemente una apreciación del discurso.
 
A la pregunta del post respondo, no estamos en otra, estamos muy en la misma y pensamos distinto. Pero esta es nuestra realidad, es nuestra academia -no es solo la academia en USA-, está en todos lados porque es lo dominante. Si el Varian o Makiw se estudia en micro y algo más allá de Blanchard en macro y, al mismo tiempo, micro y macro son los pilares fundamentales de más del 95% (para ser optimista) de los economistas en Argentina, entonces no estamos en otra, pero al menos estamos advertidos.
 
Si se habla aunque sea de alguna cosa parecida a las expectativas racionales, la locura más grande que tuvo la economía después de las ideas de Jevons sobre la determinación del precio de los cereales y el movimiento de los planetas (por favor, contextualizar). La cuestión que preocuparse por el calentamiento global y el alimento parece cosa bien de la economía política, aununciar que la información que usan las personas para transaccionar es la mejor accesible, es una pelotudez que sólo cabe en las mentes colonizadas del peor de los saberes, aquel que sirve para esquivar el saber. (Nótese que hace poco escuché a otro macroeconomista argentino conocido argentino que dijo "está bien, ya sabemos que las expectativas racionales hay que dejarlas de lado". ??!!?!?!?!?!?!?!?!?!?! teníamos que responderle, que pensaste para tenerlas en cuenta??).