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miércoles, mayo 4
martes, marzo 1
Crear valor para el rentista, o la política económica del nuevo conservadurismo en Argentina
El anuncio de metas de
inflación acompañó la previsión del ajuste del gasto público en relación al PBI
en lo que refiere al gasto corriente. Aunque no hay aún una nueva ley de
presupuesto que permita estimar concretamente el programa de gastos, al compás
de la abrupta devaluación del 17 de diciembre pasado, siguió el
desfinanciamiento fiscal mediante la reducción de los ingresos vía retenciones
al agro y luego la minería (de yapa la quita de impuestos a los autos de lujo, al
tabaco y al champán). La
modificación del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias fue otro
efecto de incremento el déficit fiscal, aunque el resultado fiscal final está
abierto por la inclusión de nuevos contribuyentes.
La política de metas de
inflación está en sintonía con un recorte del gasto al quitar financiamiento al
sector público mediante un ajuste del crecimiento de la base monetaria. La liberación
de tasas de interés, el negocio de las LEBAC y los plazos fijos, la liberación
de movimiento de capitales y el aumento de deudas para reservas vía BONARs +
Megacanje II, son medidas que apuntan a aspirar pesos sin comprar dólares y
hacerse de dólares mediante toma de deudas, de modo de no incrementar los
billetes y monedas en manos del público. El diagnóstico oficial acerca de la
inflación está circunscripto exclusivamente al financiamiento del déficit
fiscal vía incremento de la masa monetaria. Por otro lado, el arreglo de pago a los Fondos Buitres fue una de las prioridades de la actual administración. El cambio de estudio de abogados que sigue las causas, la cúpula de decisión en materia económica entera viajando a Davos y el reciente pre-acuerdo con litigantes italianos reunidos en Task Force Argentina, fueron señales premonitorias de la costosa media-salida del default. Es que el ámbito fiscal, luego de la desfinanciación y la caída del nivel de actividad, no cierra ni con las quitas de subsidios programadas, por ello es que ayer el Ministro de Hacienda anunció que, de no conseguirse un arreglo con los holdouts, las alternativas están entre una emisión mayor y un ajuste brutal -seguidamente descartó solo la primera alternativa-. De este modo, el Pro extorsiona al Congreso Nacional para que derogue las dos leyes que impiden mejorarle la oferta a los que no entraron a los canjes de deuda pública 2005 y 2010 (leyes cerrojo y de pago soberano).
Recapitulando, el BCRA se endeuda para no salir comprar dólares y el tesoro se endeuda para no financiar gasto corriente con emisión. He aquí los dos problemas fundamentales de la política económica del Pro: la inflación y el crecimiento.
Respecto del diagnóstico inflacionario, la probabilidad de error crece con cada aumento del índice de precios mes a mes. La inflación está mostrando tener un componente cambiario muy significativo coadyuvado por la concentración en la formación de precios, la quita de retenciones al trigo y maíz principalmente, la quita de subsidios a la electricidad y las expectativas futuras (incluyendo los acuerdos salariales en torno al 35/40%). Los anuncios de quitas de subsidios al transporte y al gas, el desmantelamiento de precios cuidados, claramente no contribuyen a morigerar las expectativas inflacionarias.
Si el diagnóstico inflacionario oficial es errado, en Argentina se recrudecerá el estancamiento y la inflación, pero con el agravante de un endeudamiento progresivo. Si la inflación menguara, se corre con el problema adicional de crecer poco y endeudarse mucho, en el mejor de los casos, dilatar una crisis de deuda. La única salida de mediano plazo políticamente viable es crecer rápidamente y mucho. En este ámbito las posibilidades no son alentadoras: la contracción del gasto público anunciada y del consumo (mediante la baja de ingresos populares, salario real y transferencias ANSES) pone la lupa del crecimiento sobre el sector externo y la inversión privada. En cuanto al primero, las posibilidades de crecimiento de las regiones compradoras son menores a las de años anteriores, en este sentido el apoyo público a los sectores agroindustriales, pesqueros, mineros y energéticos parece ser una política de retención de ingresos más que de fomento exportador. Sobre el segundo, resulta un tanto ingenuo creer que la potencial caída de la tasa de interés local (acuerdo con Fondos Buitres mediante) y la flexibilización de importaciones contribuyan a la expansión de la inversión. Los pronósticos de caída del nivel de actividad que arrojan las agencias internacionales, las perspectivas de pérdida del poder adquisitivo, y el crecimiento de la vulnerabilidad externa (tanto por un mundo más hostil en términos comerciales, así como por la mayor exposición a los movimientos de capitales) difícilmente aceleren las proyecciones de inversión en lo que resta del año. La trampa del Pro es que pone en jaque las finanzas públicas y los ingresos populares, con una promesa de estabilidad futura que día a día muestra que lo que al gobierno le falta de realidad le sobra de deseo.
Sin embargo, no hay que descartar la posibilidad que deseo y realidad estén en el mismo lugar. Si ese fuera el caso, se explicaría el énfasis sectorial reprimarizador orientado a las actividades rentísticas y extractivas (que permitiría explicar una gran parte de las concesiones al sector financiero) junto los intentos de cambio del eje en las relaciones internacionales desde Mercosur -China/Rusia, CELAC, etc. hacia Estados Unidos y el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), pasando por el desplante al apoyo de 136 países que realizaron hacia Argentina para conducir un marco regulatorio contra los fondos buitres votada en Naciones Unidas el año pasado.
La historia es conocida: desde fines de la década de 1970 los gobiernos neoliberales prometieron reducir la inflación, lograr más estabilidad e incrementar el bienestar aumentando el crecimiento económico. Hoy se sabe que las leves reducciones de la inflación fueron a costa de logros sociales o de burbujas financieras. También se sabe que los países que siguieron las políticas neoliberales aplastaron el crecimiento económico e intentaron compensar esas caídas con deuda pública y privada. En un contexto internacional negativo, la estrategia del Pro parece una estrategia defensiva de los sectores rentísticos asociados al dinero y los recursos naturales, pagadera con una ofensiva sobre el resto de la población. Lo cierto es que este año tendremos lo opuesto a las promesas neoliberales: menor crecimiento con más inflación.
lunes, febrero 1
El ciclo de la ilusión y el...la ilusión (punto).
El
FMI empeoró sus proyecciones estimadas desde el último dato revelado en octubre
de 2015. Espera contracción estimada del -1% del PBI para Argentina durante
2016 luego de que el mismo organismo publicara tres meses antes que la
contracción sería del -0,7%. Alejandro Werner, analista del FMI señaló en el reporte actualizado de Octubre de 2015 que “Si bien en Argentina la proyección de crecimiento para 2015 sigue siendo levemente positiva gracias, en parte, a un importante impulso fiscal, se espera que la economía se contraiga el próximo año. Además, la combinación de política monetaria y fiscal expansiva sigue ejerciendo presión sobre la brecha entre el tipo de cambio oficial y el de mercado, el nivel de inflación y las reservas internacionales netas.” América Latina y el Caribe: Ajustando bajo presión. hoy señala que “En Argentina, el nuevo gobierno ha iniciado una importante transición para corregir desequilibrios macroeconómicos y distorsiones microeconómicas. Se han tomado medidas significativas para avanzar en esa transición mediante el levantamiento de restricciones al mercado cambiario, la eliminación de varias restricciones al comercio internacional, y el anuncio de las principales directrices del marco macroeconómico y la supresión parcial de los subsidios a la energía. Este nuevo enfoque ha mejorado las perspectivas de crecimiento para el mediano plazo, pero es probable que el ajuste genere una leve recesión en 2016” América Latina y el Caribe en 2016: Ajustándose a una realidad más dura.
El FMI dijo que Argentina estaba bien porque iba mal, pero ahora le va a ir mal para ver si le va mejor...notable cuando creen que las políticas no son acertadas: en octubre de 2014 pronosticaron una contracción del PBI del -1,5% para 2015, en abril corrigieron a una contracción del -0,3%, en octubre 2015 actualizaron a un crecimiento del 0,4% para ese mismo año y terminó arriba cerrando en 1,5%. Es decir, en poco mas de un año tuvieron una reversión de signo de igual magnitud al crecimiento estimado, creyendo que la política era desacertada.
sábado, enero 16
Breves notas sobre “Cuando los economistas alcanzaron el poder” de Mariana Heredia
En 2015 se publicó el libro “Cuando los economistas alcanzaron el poder (o cómo se gestó la confianza de los expertos)”, un libro especial que viene a acelerar la preocupación sistemática por comprender una forma de poder que existe hace por lo menos desde 1975 (y es tema de debate creo, si los inicios no fueron a principios del siglo XX o a partir del golpe del 55). En lo personal me parece un aporte excelente, escrito de una forma interesante para que permee fuera de la academia ya que es un libro de historia, historia de las ideas sobre el tema central de la agenda de los economistas después del Rodrigazo, como fue la inflación, sobre los actores que sustentaron estos debates, sobre cómo se legitimaron esas ideas y por ende sobre cómo se regularon las consecuencias sociales de esas realidades construidas –también- mediante el discurso. Llama más la atención que el tratamiento de las ideas por una investigadora que viene de la sociología tiene una coherencia sobre los conceptos, ideas y consecuencias de política económica que es difícil encontrarla entre economistas instruidos, esto es, un aporte a la historia de las ideas pero que puede estimarse un poco más allá, hacia la epistemología de la economía política. La autora estudia el período posterior a 1975 como un período donde las ideas gravitan alrededor de los éxitos y fracasos en el gobierno de la inflación en Argentina. La tesis planteada es que “la inflación se erigió a partir de mediados de los años setenta en el principal termómetro de la crisis”. Pese a que el lugar destinado a las corporaciones o grupos económicos es escaso, los espacios indagados son numerosos, desde la construcción de los economistas en la universidad, hasta las fundaciones y otros espacios públicos y privados. Desde el estudio de los planes económicos hasta el peso relativo de los economistas en las agencias científicas y el lugar relativo de los think thanks, siempre bajo la lupa de la internacionalización de la ciencia. Queda claro que hay que hacerle lugar a los espacios concretos de poder económico en la discusión pública, que hay un espacio para indagar más allá de la política macroeconómica (que es la que gobierna el discurso, claro está) y que se puede ampliar -y porque no, cambiar- los códigos con los que se tratan a la “ortodoxia” y “heterodoxia”, sobre todo porque el Kirchnerismo ha cambiado fuertemente esta separación siempre a partir del fenómeno evidenciado de la transición de los economistas desde el lugar de expertos hacia los espacios políticos que pareció asomar con las candidaturas de Cavallo, López Murphy y Lavagna no hace tanto tiempo atrás pero que hoy los economistas volvieron a recobrar sus lugares de expertos (Por ejemplo, Lavagna y Blejer realizando los prólogos de libros de economistas de espacios políticos enfrentados como fueron Redrado y Kiguel respectivamente)
Entre sus conclusiones quedan claras las consecuencias del poder de los
economistas y sus formas de articularlo, aunque también se vinculan fuertemente
aspectos del éxito de la política económica pública con el sostenimiento de las
ideas y actores. En su epílogo deja una reflexión que sirve como insumo de la
política, insumo antipático para los sectores progresistas, pero del cual se deben
tomar nota, creo y comparto: “este libro confirma que el regreso de la inflación
como problema público es una mala noticia, y se inscribe en una larga saga
argentina (…) Con el incremento de los precios y la corrida del dólar, vuelve a
erosionarse la autoridad estatal y a desacreditarse el valor de la palabra
política.” Y concluye “…cuando la inflación se afirma como problema publico mayúsculo,
se instruye una separación entre economía y política, entre especulación
racional y compromiso ciudadano, que sólo puede beneficiar a los más
oportunistas y los más fuertes. Es sobre esa base que la delegación del juicio público
y político puede hacerse en funcionarios que no contarían necesariamente con el
apoyo de las mayorías”.
Sin duda es de los libros que se tienen que leer dos veces, no sólo por
gusto sino por justo.
martes, enero 5
Breves notas sobre “Las crisis económicas argentinas. Una historia de ajustes de desajustes” de Miguel A. Kiguel (no es reseña)
Miguel Kiguel forma parte del panorama de expertos en
macroeconomía que, como muchos de su generación, tuvo su paso por instituciones
privadas en argentina (CEMA, FIEL, UTDT) y agencias internacionales. También ocupó
espacios de gobierno durante el menemismo. Hasta hace poco estaba catalogado
como un economista de consulta del actual presidente Mauricio Macri. Notablemente
este libro es prologado por quien fuera un consultor de segunda línea de Daniel
Scioli, Mario Blejer.
Kiguel como muchos de sus colegas hoy en el gobierno parecen tener una trayectoria similar, trabajos más trabajos menos, logran ser reputados por construirse en un lenguaje experto, ser reconocidos por los 10 o 15 macroeconomistas argentinos mayores a 50 años que construyeron sus carreras por pasos similares. Los macroeconomistas “exitosos” sino tienen su propia consultora están en alguna fundación esperando a ser convocados para algún cargo público. Por ahora no es el caso de Miguel quien ha tratado de retratar lo que sucede en Argentina observando solamente tres cosas: el balance de pagos, el tipo de cambio y la inflación. En algunos pasajes se identifican las variables de jerarquía menor como son la deuda pública, la política comercial y los salarios.
Kiguel como muchos de sus colegas hoy en el gobierno parecen tener una trayectoria similar, trabajos más trabajos menos, logran ser reputados por construirse en un lenguaje experto, ser reconocidos por los 10 o 15 macroeconomistas argentinos mayores a 50 años que construyeron sus carreras por pasos similares. Los macroeconomistas “exitosos” sino tienen su propia consultora están en alguna fundación esperando a ser convocados para algún cargo público. Por ahora no es el caso de Miguel quien ha tratado de retratar lo que sucede en Argentina observando solamente tres cosas: el balance de pagos, el tipo de cambio y la inflación. En algunos pasajes se identifican las variables de jerarquía menor como son la deuda pública, la política comercial y los salarios.
Describe tres tipos de crisis: las de balance de pagos, las
macrofinancieras y las hiperinflacionarias. Revisa los distintos períodos de
nuestra historia pos-peronista y tras darse cuenta que gran parte de los 60s y
70s argentina no sufrió grandes crisis llega a la conclusión que….nada, sorprendentemente
no llega a ninguna conclusión. Aunque se le hace evidente que las crisis se
vuelven más frecuentes, más violentas de forma creciente después de 1975…el
autor no encuentra nada extraño allí. No le parece raro que las crisis se
vuelvan así durante el periodo neoliberal, en absoluto…nada…a lo sumo hecha
alguna culpa al Rodrigazo de haber sentado un precedente inflacionario.
El libro tiene pocas novedades, aunque algunas paradojas. Por
un lado hace una crítica liviana al monetarismo ingenuo pero termina abrazando
la idea que la inflación es un fenómeno monetario siempre y que es consecuencia
siempre del accionar del gobierno en cuanto a gastos y manejo del tipo de
cambio. De allí a la conclusión que es un fenómeno populista hay un pasito muy
corto. Asimismo, tiene la contradictoria novedad de declarar que la crisis del
kirchnerismo en realidad no es una crisis, aunque hay muchos indicios –para el
autor- que se esté en una antesala de una crisis, pero esta no sería una gran
crisis macrofinanciera o hiperinflacionaria sino y a lo sumo una crisis de
balance de pagos como las que el mismo autor señaló que a la luz de la
actualidad no se observaban como una crisis muchas veces. En resumen, el
kirchnerismo dejaría (pero para el autor en rigor no deja) una crisis. Es más, se
realiza una estimación muy positiva de los fundamentals
macro por la baja dolarización de la economía, la baja deuda pública y un sistema
bancario sólido y si, del resto de las condiciones económicas se olvida por
completo…El autor declara que ortodoxos y heterodoxos fracasaron, desecha de
entrada los aportes del estructuralismo, de hecho, no incluye ningún espacio al
lugar de la argentina en el mundo ni al entramado productivo de ninguna índole.
Al mismo tiempo identifica dos formas solamente de observar la realidad (casualmente
a la que el autor adhiere y la populista-cepalina). El fracaso argentino se
puede explicar por el uso de la política económica independientemente de los
actores que interactúan, fiel al estilo Pro, la salida es buscar buenos quipos,
usar bien la receta de la abuela y esperar que todos los actores se quieran
comer lo que la abuela cocinaba.
Esperaba encontrarme con una derecha más instruida, mejor
informada de las cosas que se discuten incluso en sus ámbitos de dominio, con
ideas más claras y mejor reflexionadas y con propuestas bien pragmáticas. Incluso
la exposición de datos es muy precaria. En lugar de ello me encuentro con un
libro pobre en su reflexión histórica y teórica, falto de conceptos y con una
propuesta que puede esperarse de algún dirigente Pro en un programa de tv
estilo Intratables pero que es difícil de digerir cuando se lee un libro que
pretende interpretar nada menos que las crisis argentinas de los últimos 70 años.
La idea que los problemas del país se reducen al populismo
económico lleva tantos años como el peronismo, pero quienes sostenían esas
ideas hace tiempo lo hacían con argumentos más atractivos. Aunque hay que
reconocer que reducir a dos o tres variables las explicaciones económicas de la
Argentina es una virtud en el mensaje más allá de lo que el mensaje sostenga. En
este sentido es interesante la propuesta liberal-conservadora, ya que -paradójicamente?,
cada vez lo dudo más- contra de sus propias reglas académicas, contribuye a
pensar que casi cualquier cosa se puede decir y su contenido importa poco al
lado de su forma, sus medios, sus dispositivos y los actores que sostienen esas
ideas y contribuyen a que tengan un correlato social. viernes, septiembre 26
De buenos muchachitos y viejos conservadores
No está mal revisar de otra manera en qué anduvieron y en qué andan los economistas (del establishment).
Hoy tenemos un revival de algunos de aquellos Buenos muchachos, coadyuvados por esos pobres talentos mediáticos de mi generación que quieren pertenecer... Diferencias entre los de clase y los nuevos ricos.
En algunos años desfilarán por libros como estos los buenos muchachitos de hoy, solo que el discurso será mas vulgar.
Hasta me animo a decir que alguno extrañará luchar contra estos siniestros rivales.
¿Quiénes serán el reemplazo de los expertos orgánicos en 15 años?
lunes, agosto 11
de Keynes, Mankiw y buitres
Cuando Keynes publicó en 1936 su Teoría General…, las primeras reacciones
vinieron del corazón de la academia dominante. Ese mismo año Jacob Viner, un
economista de Chicago, dirigió una réplica hacia esas ideas desordenadas pero
poderosas que venían a anunciar el fracaso del libre mercado y la eutanasia del
rentista. Mediante una aproximación teórica, Viner aseguraba que los mercados
estaban diseñados para distribuir los recursos de forma eficiente. Su texto
parecía querer eliminar el daño que Keynes había hecho a la ortodoxia
clásica. Sin embargo el desorden mundial
provocado por la primera guerra mundial, la revolución bolchevique, la gran
depresión y el abandono del patrón oro, en un contexto de cambios de las formas
de producción y hostilidad comercial entre Estados, fue mucho más fuerte que el
discurso liberal-conservador. Los hechos señalaban como hipócritas a estos
defensores del statu-quo. De modo que el mundo occidental prefirió soportar
estos cambios que correr el riesgo de someterse al comunismo.
Hacia 1930 fue el mismo Keynes en un
artículo llamado Las posibilidades
económicas de nuestros nietos quien nos había advertido que
“…por lo menos
durante otros 100 años debemos fingir nosotros y todos los demás que lo justo
es malo y lo malo es justo; porque lo malo es útil y lo justo no lo es. La
avaricia, la usura y la cautela deben ser nuestros dioses todavía durante un
poco más de tiempo, pues solo ellos pueden sacarnos del túnel de la necesidad
económica y llevarnos a la luz del día.”
En los comienzos de la última crisis
económica mundial muchos pensaron que tal vez esa profecía se cumpliría hacia
2030, que tal vez estábamos en un punto de inflexión de aquella revancha de
clase de mediados de los años 70s, que tal vez esa prepotencia del capital se
deterioraría y el rentista preferiría retirarse a que lo retiren. Nada de esto parece
estar sucediendo. Por el contrario, los acontecimientos recientes en materia de
deuda externa pública de Argentina muestran una prepotencia potenciada, tanto
que hasta una parte importante de los conservadores en nuestro país apoya el
reclamo soberano. El incremento de las deudas públicas de los países centrales
y las periferias europeas para salvar al sistema financiero junto a las voces
de austeridad en el resto de los gastos, hace parecer a la última crisis como
un simple espasmo.
Casi a modo de farsa, Gregory Mankiw, un
economista del top 10 en ventas de manuales de economía en la academia mundial
y ex-presidente del consejo de asesores de George W. Bush, se proponía hacer
una defensa del capital concentrado en Wall Street mediante la publicación de
un artículo titulado -nada más ni menos que- Defendiendo al 1%. La crítica que agitó Mankiw se dirigía a las propuestas
redistributivas de Joseph Stiglitz hacia el 1% de los sujetos más ricos en
EE.UU. El contenido teórico y estadístico del artículo no tuvo mucho que hacer
comparado al de Viner, pero el mensaje fue mucho más claro y el contexto le permitió
argumentar su defensa sin ponerse colorado: hay que rescatar al 1% de los que
más concentran ingresos en EE.UU. porque es la forma eficiente y justa que este
sistema tiene para desarrollarse.
Desde 1936 el mundo no ha tenido nada
similar a lo sucedido entre las dos guerras mundiales. Por el contrario, los
gobiernos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, la caída del muro de Berlín, la
disolución de la URSS y el ingreso de China a la Organización Mundial del
Comercio, muestran que una parte importante de la academia no está dispuesta a
aceptar blasfemias y, como mucho se permite escuchar de vez en cuando a algún hereje
(como es el caso reciente de Thomas Piketty).
A poco de los 100 años de la premonición de
Keynes, los rentistas aparecen recargados y no hay señales que quieran abandonar
este mundo.
lunes, febrero 4
Trabajadores y palomas. Un buen recurso didáctico para explicar las "monadas" de la economía
Según
Zalduendo, Leontief -uno de los economistas más relevantes del siglo pasado-
revisó los artículos publicados entre 1977 y 1981 en la American EconomicReview (sino uno de los journals más consultado en la actualidad por los
economistas de todo el mundo) y decidió dejar de publicar en revistas
académicas de economía luego de observar que “el 54% de sus artículos eran
modelos matemáticos sin ninguna observación empírica; 23% extraía inferencias
estadísticas de datos recogidos con propósitos diferentes; 12% eran análisis
sin formación matemática ni datos”.
Leontief también encontró una investigación
empírica sobre la maximización de la utilidad de las palomas. Dicho artículo
fue publicado por Battalio, Green y Kagel en 1981 bajo el título Income-Leisure Tradeoffs of Animal Workers, en sus
objetivos buscaba demostrar la aplicabilidad de la teoría del consumidor para
predecir comportamientos no humanos.
Para
los no entendidos...esto se publicó en el journal más consultado de la economía
moderna en 1981. Esto se publicó en ese journal al que están suscriptos más de
19.000 economistas de todo el mundo...y al que se consulta en todas las
universidades y otras instituciones...esto es la pelotudez más grande del
planeta.
El
texto dice... "En este trabajo se presentan los
resultados
de
los experimentos que muestran que los trabajadores no humanos (palomas) están dispuestos a sacrificar ingresos para el ocio si el precio es correcto…con incrementos en los salarios reales tanto efectos renta y
sustitución
se hacen
más pequeños, pero
el término sustitución
disminuye
más rápidamente que el término ingresos resultante en un flexión hacia atrás la curva de oferta
laboral
en salarios
más altos.”
Salarios de palomas, racionalidad
hedonista en animales. Efectos ingresos. Dichos autores también publicaron en
otros journals muy conocidos, es decir, que podemos descartar un error
editorial:
·
Labor Supply of Animal Workers: Towards an Experimental
Analysis
·
Consumer Demand Behavior with Pigeons as Subjects
·
The Effect of Deprivation Level on Labor Supply in Pigeons:
An Experimental Analysis of Eco-nomic Behavior
·
Ratio Schedules of Reinforcement and Their Relationship
to Economic Theories of Labor Supply
·
Token Economy and Animal Models for the Experimental
Analysis of Economic Behavior
·
Experimental Studies of Consumer Behavior Using
Laboratory Animals
·
Consumer Demand Theory Applied to Choice Behavior of Rats
·
Demand Curves
for Animal Consumers
En
rigor, debemos agradecer que realicen esfuerzos a mostrar de semejante forma el
nulo carácter social de la economía dominante. Está tan alejada de la realidad
de los humanos que hasta serviría para explicar el comportamiento de las ratas
y las palomas.
Resulta
ser que el precio es una categoría tan natural que los animales también lo
comprenden, y resulta ser que la racionalidad humana no es humana, sino que
hasta un animal la sostiene, instintivo. También resulta ser que la relación
salarial es simplemente el pago de un ingreso por satisfacer una necesidad ¿Algo
tan eterno como el capitalismo mismo?
¿Por qué
posteo esto? Porque sirve como anécdota para clases y como un ejemplo –extremo-
de hasta dónde puede llegar la idiotez de los economistas. Pero no sólo por
ello. Resulta que ahora se ha puesto de moda explicar comportamientos no
mercantiles mediante el uso de herramientas mercantiles, como ya hemos dejado
registro en otro post sobre los pavoteconomics.
viernes, enero 4
¿Estamos en otra?
Notas sobre la conferencia de la reunión de economistas más importante y concurrida del planeta y cuna del pensamiento ortodoxo: la American Economic Association (que publica The American Economic Review, The Journal of Economic Literature, The Journal of Economic Perspectives, y los American Economic Journals, rankeados con menor categoría: Applied Economics; Economic Policy; Macroeconomics; Microeconomics. Dicha organización el año pasado tenía 19.795 miembros y suscritores -aunque en 2001 había 23,599).
Desde hoy hasta el domingo se realiza en San Diego (USA) su conferencia anual. La primera sesión nos advierte: "Neuroeconomía de confianza", las siguientes nos confirman. Es interesante a la luz de lo que la mayoría de los economistas ortodoxos miran en el país que domina nuestra ciencia desde hace más de medio siglo.
Recientemente me enviaron (si, porque soy miembro suscriptor de AEA y hasta me permiten votar al único candidato a dirigirla, la libertad de elegir me llegó!) un correo invitándome a utilizar los videos del FMI para fines educativos. Realmente no tienen desperdicio, sobre todo aquel que el funcionario del niño mimado del neoliberalismo en América Latina (Chile, porque no les queda otra) explica a los españoles -que tienen un desempleo record del 25% y una juventud aplastada por el poder económico en España- cómo salir de la crisis subiendo el IVA, sanando a los bancos y flexibilizando el mercado de trabajo en conjunto con el ajuste del gasto fiscal (Claro que voy a usar ese video en las clases).
Faltó que le indiquen una devaluación (no lo van a decir, creo) y ajuste de tarifas de servicios públicos (como quieren los supuestos macroeconomistas heterodoxos de la Argentina). También va a tener que explicarle el incremento fenomenal de la pobreza y la indigencia que van a sufrir, el desprecio y aislamiento de sus primos europeos, la caída abrupta de todos los indicadores de actividad, el incremento de la violencia empresarial y personal y la fragmentación social, claro que con una recuperación posterior (a la caída) de las ganancias que tal vez, sólo tal vez en un mundo en crisis, logre darle otro tipo de cachetazo a los españoles (y depaso a los inmigrantes) para ponerlos a trabajar de nuevo. Ojo, no se malentienda, que España no es Argentina, está en una situación peor porque la pérdida de discrecionalidad de política es amplificada, porque tienen el cepo de la peseta o lo que vaya a venir si viene, que es el Euro. Porque viven un mundo en crisis y los que pueden ayudar han demostrado desprecio, prepotencia y muchas ganas de saquear.
Pero qué se yo de relaciones internacionales -lo digo seriamente-, esto es simplemente una apreciación del discurso.
A la pregunta del post respondo, no estamos en otra, estamos muy en la misma y pensamos distinto. Pero esta es nuestra realidad, es nuestra academia -no es solo la academia en USA-, está en todos lados porque es lo dominante. Si el Varian o Makiw se estudia en micro y algo más allá de Blanchard en macro y, al mismo tiempo, micro y macro son los pilares fundamentales de más del 95% (para ser optimista) de los economistas en Argentina, entonces no estamos en otra, pero al menos estamos advertidos.
Si se habla aunque sea de alguna cosa parecida a las expectativas racionales, la locura más grande que tuvo la economía después de las ideas de Jevons sobre la determinación del precio de los cereales y el movimiento de los planetas (por favor, contextualizar). La cuestión que preocuparse por el calentamiento global y el alimento parece cosa bien de la economía política, aununciar que la información que usan las personas para transaccionar es la mejor accesible, es una pelotudez que sólo cabe en las mentes colonizadas del peor de los saberes, aquel que sirve para esquivar el saber. (Nótese que hace poco escuché a otro macroeconomista argentino conocido argentino que dijo "está bien, ya sabemos que las expectativas racionales hay que dejarlas de lado". ??!!?!?!?!?!?!?!?!?!?! teníamos que responderle, que pensaste para tenerlas en cuenta??).
miércoles, abril 18
Inflación, excedente y ajuste (de 1976 a 1989)
El "Ensayo sobre la economía política en Argentina. Desde 1976 a 1989" tiene por objetivo
cuestionar varias concepciones acerca de lo acontecido desde el nacimiento del
neoliberalismo en Argentina a raíz del modelo implantado por la última
dictadura militar pero que tuvo sus continuadores en el primer gobierno de la
reconquista democrática.
Hace especial hincapié en desmitificar aquellas
concepciones doctrinarias de un liberalismo extremo y aquellas que asemejan el
proceso a lo ocurrido en los países centrales desdibujando una parte relevante
de lo ocurrido.
Asimismo es un texto que denuncia prácticas de
política económica no sólo a partir de datos concretos sino desde una
perspectiva teórica. Claro que es un texto mejorable, en particular el sector
comercial externo está poco tratado.
miércoles, enero 26
La inde(ter)pendencia del banco central por un monetarista
Interesantes comentarios en la publicación de Harvard por Michael G. Rukstad respecto de la independencia del Banco Central.
y el remate esperado....
Se lo podán mostrar al Juez Griesa? o informar a la prensa independiente, que parece ser menos independiente que la Reserva Federal?
En fin, alguno podrá decir..obvio marianito...vos comes vidrio? ya se...pero hay mucha gente que no se enteró..
PD: El texto es recomendado para aquellos que aún reivindican a Volcker o sus políticas ya que hace una defensa del que "toma el control" e intenta disipar responsabilidades por el horror político económico del monetarismo en esta época.
PD2: para aquellos que están un poco más informados este post queda intacto incluso después de tener presente cómo se eligen los ejecutivos del FOMC (Fed Open market Committe)
y el remate esperado....
Se lo podán mostrar al Juez Griesa? o informar a la prensa independiente, que parece ser menos independiente que la Reserva Federal?
En fin, alguno podrá decir..obvio marianito...vos comes vidrio? ya se...pero hay mucha gente que no se enteró..
PD: El texto es recomendado para aquellos que aún reivindican a Volcker o sus políticas ya que hace una defensa del que "toma el control" e intenta disipar responsabilidades por el horror político económico del monetarismo en esta época.
PD2: para aquellos que están un poco más informados este post queda intacto incluso después de tener presente cómo se eligen los ejecutivos del FOMC (Fed Open market Committe)
viernes, enero 21
El neoliberalismo: el hijo esquizofrénico del liberalismo
Sino fuera porque aplicar categorías aplicables a individuos a una categoría completamente social es teóricamente incorrecto, y en la mayoría de los casos prácticamente inconveniente, podría afirmar que el neoliberalismo está muy cercano a la definición de esquizofrenia de Wikipedia (usarla con fines científicos también está pésimo pero encuadra mejor que la del diccionario de la RAE)
La esquizofrenia (reemplazar con El neoliberalismo) causa además una mutación sostenida de varios aspectos del funcionamiento psíquico del individuo (reemplazar con procesos sociales), principalmente de la conciencia de realidad (imaginario colectivo), y una desorganización neuropsicológica más o menos compleja, en especial de las funciones ejecutivas (estructura económica, por excelencia financiera), que lleva a una dificultad para mantener conductas motivadas y dirigidas a metas (multiples ejemplos..el menemato está lleno de ellos), y una significativa disfunción social (pobreza, indigencia, discriminación, exclusión, etc.). hasta se podría agregar algo así como el tratamiento con recetas y antídotos (FMI).
El neoliberaliso toma al liberalismo clásico y lo desfigura, se aleja del sentido de la realidad que tenían aquellos autores y ejecutando sus determinaciones caen en la negación de sus propias metas y por suspuesto logran una disfunsión de "lo social" que ninguna otra doctrina pudo haber llevado tan lejos...En rigor pido disculpas a los liberales.
Dejo unos comentarios sobre aquello llamado Neoliberalismo.....
La nueva base contenía a las instituciones financieras como eje central del funcionamiento de la economía a partir de 1979. Entre ese año y 1982 se producirán giros en las políticas públicas en EEUU y Gran Bretaña con los ascensos al poder de Ronald Reagan y Margaret Thatcher respectivamente y la asunción al poder de la Reserva Federal de Paul Volcker con su impulso sobre la suba de las tasas de interés, pero sobre todo con las restricciones monetarias y la desregulación del sistema financiero so pretexto de combatir la inflación.
Entender al neoliberalismo como la expresión en “lo político” del neoclasicismo en “lo económico” como si ambas cosas fueran capaces de separarse sería un tanto incompleto. Económicamente fracasado pero política, social e ideológicamente exitoso, el neoliberalismo ha logrado algunos de sus propósitos: la reducción de la inflación, el aumento de la desigualdad, la racionalización del empleo mediante el embate hacia las organizaciones de trabajadores de todo tipo pero principalmente sindicatos, el incremento en las ganancias. Sin embargo no pudo cumplir con su promesa última de restaurar altas tasas de crecimiento de la riqueza (Anderson, 1996, pág. 6).
El neoliberalismo, la mundialización financiera, financiarización y globalización han sido términos frecuentemente usados para denotar similares procesos. En rigor han sido procesos conjuntos que difícilmente puedan prescindir uno de otro, No puede darse el proceso de financiarización sin una desregularización del mercado de capitales impulsada por las reformas neoliberales como no puede ampliarse a escalas mundiales el proceso sin la globalización. Más profundamente la noción de riqueza clásica tuvo que ser abandonada para comprender de una forma distinta como se “crea valor” (aunque sea para el accionista).
La financiarización a veces denota el cambio hacia el proceso de creación de valor para el accionista bajo el modelo corporativo, otras veces aparece mostrando el peso relativo de las finanzas en la producción de valor, otras como representación de actividades parasitarias o rentísticas de otras “productivas” con su correlato en la clase que se adueña de esas rentas y muchas otras como sencillamente la generalización de los instrumentos financieros y actores que intervienen en esos procesos (Epstein, 2005, pág. 3). Ciertamente el proceso de financiarización es todas estas explicaciones con distintas medidas.
Asistimos a una tendencia sobre un sistema financiero jerarquizado - con EEUU en la cima - , mundializado, falto de controles y regulación y unificado. Prueba de ello es la aparente separación de las esfera financiera y la producción de bienes y servicios, que continuamente el sistema intenta corregir mediante sus crisis . la concentración de sus movimientos y su libertad entendida como capacidad de liquidez de sus instrumentos.
Entre 1960 y 1979 se sucedieron algunos hechos que formaron la prehistoria del neoliberalismo. EEUU avanza hacia las finanzas por el mercado mediante los mercados off-shore de eurodólares y la comercialización de obligaciones negociables (mercado de títulos de crédito) por parte de los bancos comerciales y por otro lado mediante el derrumbe del sistema de Bretton Woods (a través de los tipos de cambios flexibles) y las políticas discrecionales de protección. Por último, la internacionalización de los bancos norteamericanos y su participación en el endeudamiento del tercer mundo junto con la aparición de los mercados de futuros y opciones (derivados) de las monedas y las tasas de interés.
Entre 1980 y 1985 oficialmente el monetarismo se adueña de la FED produciendo una liberalización de las tasas de interés y de los movimientos de capital y por otro lado los instrumentos y actores financieros cobran relevancia, se expanden los mercados de obligaciones y derivados junto con las prácticas de titularización de las deudas públicas y crecen rápidamente los activos de los fondos de pensión y de los fondos mutuales en sus propios términos y en las operaciones a nivel internacional . Ambas tendencias seguirán a lo largo de los 90´s desregulando los mercados de acciones y materias primas . (Chesnais, 2001, pág. 32)
No es un proceso donde los Estados quedan presos de sus políticas o la trampa en la que se vieron encerrados (como indica Chesnais), sino más bien es la implementación política de la no-política. No hay estados que hayan fallado en sus intentos conjuntos con el sistema financiero de otorgarles garantías, no hay una dominación de las finanzas doblegando a los Estados sino que son éstos partes centrales del surgimiento del neoliberalismo hacia fines de los 70´s.
El incremento en el peso relativo de las finanzas ha traído un cambio en las formas de maximización de beneficios por las firmas. “Crear valor para el accionista” se ha transformado en el lema de la búsqueda de beneficios contables a corto plazo y ha sido un arma importante para imponer rigor a los procesos de trabajo impulsada principalmente en los países angloparlantes - donde la porción del manejo de las corporaciones es mayormente por parte del sector financiero - y potenciada por las dimensiones de los fondos administrados por los inversores institucionales.
El consumo adopta una significación no vista en tiempos pasados y se fue transformando en el motor de crecimiento de la demanda a medida que pasan las décadas, desplazando a otros componentes como determinantes del gasto. La tasa de ahorro de los hogares estadounidenses pasa del 8 al 9,5% desde los 50´s hasta los años 80´s y cae al 1,9% en el período 2000/2003.
La contracara de este proceso ha sido el endeudamiento fenomenal de los hogares, producto de la caída de sus ingresos y, desregulación mediante, de los cambios hacia donde van dirigidas las finanzas alimentadas por el efecto riqueza que producen sobre algunos activos (Glyn, 2006, pág. 52).
Una discusión que merece darse en este contexto es acerca del papel de los incentivos individuales de firmas y gerentes, del papel de los fraudes y de los procesos de mimetización que generan desviaciones permanentes de los supuestos “fundamentos” del valor de los activos. Por un lado la historia ha demostrado que los individuos y sus acciones no son enteramente responsables por sus actos, mal que le pese al neoliberalismo, debido a que actúan en una determinada configuración de instituciones y estructuras. Solamente contemplar la realidad de esta forma debería evitar darle excesiva importancia al rol en la destrucción de capital social que tiene el egoísmo “extremo” y los errores de los “agentes” gerentes y sus “principales” propietarios. Con esto quiero señalar simplemente que el mismo funcionamiento de mercado es riesgoso e incierto y que no hay algo que lo haga seguro. En este sentido tomar en cuenta la distinción que hacía Keynes entre probabilidad e incertidumbre ayudaría, pero no habrá manera que nos lleve a la “eutanasia del rentista”. Por otro lado, el “fundamento” de un activo vuela en el aire, si los activos se valúan por las ganancias futuras esperadas no existe nada más objetivo que el “simplemente no sabemos” de la incertidumbre Keynesiana.
Las regulaciones evitarán parte de las fluctuaciones, volar bajo con los valores aminorará la turbulencia pero de ninguna manera evitará las crisis y recesiones. El sistema es incapaz de eliminar los riesgos, el riesgo sistémico no es reducible con solo intercambiar valores, precisamente porque intensifica lo que lo hace inestable, es decir, el propio mercado. Las posibilidades reales que una compañía o un conjunto incurran en pérdidas dependen de las formas de acumulación sobre las de producción y demanda y no sobre las técnicas de traslación de riesgos sobre su capital comprometido. Objetivamente no hay procesos que permitan controlar la sobreproducción y mucho menos los niveles de consumo de cada mercancía en particular en un sistema con cada vez más protagonismo de mercado. Una mera distinción entre Bretton Woods y su edad de oro versus el consenso de Washington y sus quiebres es precisamente la capacidad del Estado de bienestar para actuar como asegurador de ciertas relaciones mercantiles.
El neoliberalismo ha volcado hacia una mayor injerencia de la actividad mercantil y sobre ella ha sumado los mecanismos precisos para hacerla pender de un hilo: mayor endeudamiento, más instrumentos financieros, más actores con mayor poder, más desregularización, más inestabilidad , mayor frecuencia de crisis financieras, menor crecimiento, una leve caída del promedio anual de inflación con mucho más desempleo.
La analogía del título es falsa, la foto aún más. Simplemente un poco de marketing para una lectura de una nota que pretende ser histórica..saludos!
La esquizofrenia (reemplazar con El neoliberalismo) causa además una mutación sostenida de varios aspectos del funcionamiento psíquico del individuo (reemplazar con procesos sociales), principalmente de la conciencia de realidad (imaginario colectivo), y una desorganización neuropsicológica más o menos compleja, en especial de las funciones ejecutivas (estructura económica, por excelencia financiera), que lleva a una dificultad para mantener conductas motivadas y dirigidas a metas (multiples ejemplos..el menemato está lleno de ellos), y una significativa disfunción social (pobreza, indigencia, discriminación, exclusión, etc.). hasta se podría agregar algo así como el tratamiento con recetas y antídotos (FMI).
El neoliberaliso toma al liberalismo clásico y lo desfigura, se aleja del sentido de la realidad que tenían aquellos autores y ejecutando sus determinaciones caen en la negación de sus propias metas y por suspuesto logran una disfunsión de "lo social" que ninguna otra doctrina pudo haber llevado tan lejos...En rigor pido disculpas a los liberales.
Dejo unos comentarios sobre aquello llamado Neoliberalismo.....
La nueva base contenía a las instituciones financieras como eje central del funcionamiento de la economía a partir de 1979. Entre ese año y 1982 se producirán giros en las políticas públicas en EEUU y Gran Bretaña con los ascensos al poder de Ronald Reagan y Margaret Thatcher respectivamente y la asunción al poder de la Reserva Federal de Paul Volcker con su impulso sobre la suba de las tasas de interés, pero sobre todo con las restricciones monetarias y la desregulación del sistema financiero so pretexto de combatir la inflación.
Entender al neoliberalismo como la expresión en “lo político” del neoclasicismo en “lo económico” como si ambas cosas fueran capaces de separarse sería un tanto incompleto. Económicamente fracasado pero política, social e ideológicamente exitoso, el neoliberalismo ha logrado algunos de sus propósitos: la reducción de la inflación, el aumento de la desigualdad, la racionalización del empleo mediante el embate hacia las organizaciones de trabajadores de todo tipo pero principalmente sindicatos, el incremento en las ganancias. Sin embargo no pudo cumplir con su promesa última de restaurar altas tasas de crecimiento de la riqueza (Anderson, 1996, pág. 6).
El neoliberalismo, la mundialización financiera, financiarización y globalización han sido términos frecuentemente usados para denotar similares procesos. En rigor han sido procesos conjuntos que difícilmente puedan prescindir uno de otro, No puede darse el proceso de financiarización sin una desregularización del mercado de capitales impulsada por las reformas neoliberales como no puede ampliarse a escalas mundiales el proceso sin la globalización. Más profundamente la noción de riqueza clásica tuvo que ser abandonada para comprender de una forma distinta como se “crea valor” (aunque sea para el accionista).
La financiarización a veces denota el cambio hacia el proceso de creación de valor para el accionista bajo el modelo corporativo, otras veces aparece mostrando el peso relativo de las finanzas en la producción de valor, otras como representación de actividades parasitarias o rentísticas de otras “productivas” con su correlato en la clase que se adueña de esas rentas y muchas otras como sencillamente la generalización de los instrumentos financieros y actores que intervienen en esos procesos (Epstein, 2005, pág. 3). Ciertamente el proceso de financiarización es todas estas explicaciones con distintas medidas.
Asistimos a una tendencia sobre un sistema financiero jerarquizado - con EEUU en la cima - , mundializado, falto de controles y regulación y unificado. Prueba de ello es la aparente separación de las esfera financiera y la producción de bienes y servicios, que continuamente el sistema intenta corregir mediante sus crisis . la concentración de sus movimientos y su libertad entendida como capacidad de liquidez de sus instrumentos.
Entre 1960 y 1979 se sucedieron algunos hechos que formaron la prehistoria del neoliberalismo. EEUU avanza hacia las finanzas por el mercado mediante los mercados off-shore de eurodólares y la comercialización de obligaciones negociables (mercado de títulos de crédito) por parte de los bancos comerciales y por otro lado mediante el derrumbe del sistema de Bretton Woods (a través de los tipos de cambios flexibles) y las políticas discrecionales de protección. Por último, la internacionalización de los bancos norteamericanos y su participación en el endeudamiento del tercer mundo junto con la aparición de los mercados de futuros y opciones (derivados) de las monedas y las tasas de interés.
Entre 1980 y 1985 oficialmente el monetarismo se adueña de la FED produciendo una liberalización de las tasas de interés y de los movimientos de capital y por otro lado los instrumentos y actores financieros cobran relevancia, se expanden los mercados de obligaciones y derivados junto con las prácticas de titularización de las deudas públicas y crecen rápidamente los activos de los fondos de pensión y de los fondos mutuales en sus propios términos y en las operaciones a nivel internacional . Ambas tendencias seguirán a lo largo de los 90´s desregulando los mercados de acciones y materias primas . (Chesnais, 2001, pág. 32)
No es un proceso donde los Estados quedan presos de sus políticas o la trampa en la que se vieron encerrados (como indica Chesnais), sino más bien es la implementación política de la no-política. No hay estados que hayan fallado en sus intentos conjuntos con el sistema financiero de otorgarles garantías, no hay una dominación de las finanzas doblegando a los Estados sino que son éstos partes centrales del surgimiento del neoliberalismo hacia fines de los 70´s.
El incremento en el peso relativo de las finanzas ha traído un cambio en las formas de maximización de beneficios por las firmas. “Crear valor para el accionista” se ha transformado en el lema de la búsqueda de beneficios contables a corto plazo y ha sido un arma importante para imponer rigor a los procesos de trabajo impulsada principalmente en los países angloparlantes - donde la porción del manejo de las corporaciones es mayormente por parte del sector financiero - y potenciada por las dimensiones de los fondos administrados por los inversores institucionales.
El consumo adopta una significación no vista en tiempos pasados y se fue transformando en el motor de crecimiento de la demanda a medida que pasan las décadas, desplazando a otros componentes como determinantes del gasto. La tasa de ahorro de los hogares estadounidenses pasa del 8 al 9,5% desde los 50´s hasta los años 80´s y cae al 1,9% en el período 2000/2003.
La contracara de este proceso ha sido el endeudamiento fenomenal de los hogares, producto de la caída de sus ingresos y, desregulación mediante, de los cambios hacia donde van dirigidas las finanzas alimentadas por el efecto riqueza que producen sobre algunos activos (Glyn, 2006, pág. 52).
Una discusión que merece darse en este contexto es acerca del papel de los incentivos individuales de firmas y gerentes, del papel de los fraudes y de los procesos de mimetización que generan desviaciones permanentes de los supuestos “fundamentos” del valor de los activos. Por un lado la historia ha demostrado que los individuos y sus acciones no son enteramente responsables por sus actos, mal que le pese al neoliberalismo, debido a que actúan en una determinada configuración de instituciones y estructuras. Solamente contemplar la realidad de esta forma debería evitar darle excesiva importancia al rol en la destrucción de capital social que tiene el egoísmo “extremo” y los errores de los “agentes” gerentes y sus “principales” propietarios. Con esto quiero señalar simplemente que el mismo funcionamiento de mercado es riesgoso e incierto y que no hay algo que lo haga seguro. En este sentido tomar en cuenta la distinción que hacía Keynes entre probabilidad e incertidumbre ayudaría, pero no habrá manera que nos lleve a la “eutanasia del rentista”. Por otro lado, el “fundamento” de un activo vuela en el aire, si los activos se valúan por las ganancias futuras esperadas no existe nada más objetivo que el “simplemente no sabemos” de la incertidumbre Keynesiana.
Las regulaciones evitarán parte de las fluctuaciones, volar bajo con los valores aminorará la turbulencia pero de ninguna manera evitará las crisis y recesiones. El sistema es incapaz de eliminar los riesgos, el riesgo sistémico no es reducible con solo intercambiar valores, precisamente porque intensifica lo que lo hace inestable, es decir, el propio mercado. Las posibilidades reales que una compañía o un conjunto incurran en pérdidas dependen de las formas de acumulación sobre las de producción y demanda y no sobre las técnicas de traslación de riesgos sobre su capital comprometido. Objetivamente no hay procesos que permitan controlar la sobreproducción y mucho menos los niveles de consumo de cada mercancía en particular en un sistema con cada vez más protagonismo de mercado. Una mera distinción entre Bretton Woods y su edad de oro versus el consenso de Washington y sus quiebres es precisamente la capacidad del Estado de bienestar para actuar como asegurador de ciertas relaciones mercantiles.
El neoliberalismo ha volcado hacia una mayor injerencia de la actividad mercantil y sobre ella ha sumado los mecanismos precisos para hacerla pender de un hilo: mayor endeudamiento, más instrumentos financieros, más actores con mayor poder, más desregularización, más inestabilidad , mayor frecuencia de crisis financieras, menor crecimiento, una leve caída del promedio anual de inflación con mucho más desempleo.
La analogía del título es falsa, la foto aún más. Simplemente un poco de marketing para una lectura de una nota que pretende ser histórica..saludos!
miércoles, enero 19
No te prives de estar en rojo...privatizate
Buscando datos en general sobre el proceso neoliberal me encuentro con un texto que tiene como título (o debería decir un lamento): "Privatization Trends. A Sharp Decline but No Widespread Reversals in 2008". Interesante sitio que depende del Banco Mundial donde solo aparecen estadísticas de la periferia.
Entre otras cosas uno se entera que el título de ese papper es completamente engañoso cuando mira por ejemplo las dos series que ellos mismos publican de forma separada.
¿Una leve caída o una tendencia real? No me puedo responder esto porque no tengo datos netos de privatizaciones vs. vueltas atrás.
Lo cierto es que post crisis 2008 hay algunos indicadores que el neoliberalismo no quiere (como en este caso) ver. Aunque esto no sorprende por la magnitud de la crisis, aún existe una diferencia enrome con el estado de las cosas post crisis del 30´. Es que el neoliberalismo es mucho más profundo en términos reales e ideológicos que el liberalismo clásico del siglo XIX.
Hay que decirlo también, en algunos casos son hasta divertidos, por ejemplo en este mapa se pone con colores de un semáforo a la clasificación privatizadora de los países periféricos, es un excelente ejemplo que podrían tomar los neuroeconomistas de como "pensar al revés". Podrían incluso ver que parte del cerebro se le activa al burócrata del Banco Mundial cuando se clasifica a un país con una luz roja por sus bajos niveles de privatizaciones (variable flujo entiendo que es) y vincularlo con las que se prenten ante idiotez, ignorancia la ingesta de sustancias tóxicas con las disculpas a quienes ingestan. Seguramente encuentren algo..
Entre otras cosas uno se entera que el título de ese papper es completamente engañoso cuando mira por ejemplo las dos series que ellos mismos publican de forma separada.
Lo cierto es que post crisis 2008 hay algunos indicadores que el neoliberalismo no quiere (como en este caso) ver. Aunque esto no sorprende por la magnitud de la crisis, aún existe una diferencia enrome con el estado de las cosas post crisis del 30´. Es que el neoliberalismo es mucho más profundo en términos reales e ideológicos que el liberalismo clásico del siglo XIX.
Hay que decirlo también, en algunos casos son hasta divertidos, por ejemplo en este mapa se pone con colores de un semáforo a la clasificación privatizadora de los países periféricos, es un excelente ejemplo que podrían tomar los neuroeconomistas de como "pensar al revés". Podrían incluso ver que parte del cerebro se le activa al burócrata del Banco Mundial cuando se clasifica a un país con una luz roja por sus bajos niveles de privatizaciones (variable flujo entiendo que es) y vincularlo con las que se prenten ante idiotez, ignorancia la ingesta de sustancias tóxicas con las disculpas a quienes ingestan. Seguramente encuentren algo..
lunes, diciembre 27
Una reflexión de izquierda moderada
Explicarle a la derecha práctica como mejorar las condiciones de su propia acumulación es uno de los problemas teóricos pero que se reflejan en lo ideológico que tiene la izquierda moderada, llamando así a los sectores que no proponen cambios radicales en las formas de acumulación sino que se pretende un sistema de acumulación basado en similares principios – en algunos casos acentuándolos - pero con un reparto del excedente del producto social. El capitalismo global empujado por las premisas de la movilidad y la seguridad puso un fuerte freno al discurso moderado y sigue recordándoselo.
La máxima desde las teorías clásicas seguirá siendo que salarios y ganancias son variables encontradas, porque asalariados y capitalistas están en posiciones encontradas necesariamente pero no sólo por el reparto del excedente, es fácil comprobar que terratenientes, banqueros y empresarios son grupos generalmente opuestos por el reparto de su excedente y sus relaciones sociales son completamente diferentes a las primeras.
Una diferencia que tienen estas teorías desde la postguerra hasta el fin de la edad de oro, es que la reproducción podía estar asociada al incremento del salario, en rigor debía estar asociada. Desde la década del 70 eso dejó de ser el caballo de batalla teórico de las interpretaciones armónicas de los esquemas de reproducción y las dificultades se han acentuado en las naciones que tienen regímenes de demanda impulsados por ganancias e híbridas. Por ello es que muchas alternativas de izquierda han devenido (intencionalmente o no) en discursos que validan el orden del capitalismo "sano" de aquellas épocas, con una retórica melancólica del industrialismo y la sustitución de importaciones.
Sin excedente no hay acumulación y sin producción no hay excedente, es decir, que las formas de apropiación deben basarse en las formas de producción. La actual crisis económica muestra las correcciones del sistema ante el olvido de sus reglas básicas, y son esas mismas reglas básicas de las que no se puede escapar el discurso moderado, no hay riqueza sin acumulación de capital, no hay acumulación sin excedente y no hay excedente sin explotación (dada la existencia histórica de asalariados).
Hablar del "sistema" es una antigüedad, debido a que el "sistema" se dejó de cuestionar cuando la economía política paso a llamarse economía (una mala traducción de economics) lisa y llanamente. Esto es en parte consecuencia del dominio de la derecha en el discurso económico pero validado por la izquierda moderada constantemente porque,
La máxima desde las teorías clásicas seguirá siendo que salarios y ganancias son variables encontradas, porque asalariados y capitalistas están en posiciones encontradas necesariamente pero no sólo por el reparto del excedente, es fácil comprobar que terratenientes, banqueros y empresarios son grupos generalmente opuestos por el reparto de su excedente y sus relaciones sociales son completamente diferentes a las primeras.
Una diferencia que tienen estas teorías desde la postguerra hasta el fin de la edad de oro, es que la reproducción podía estar asociada al incremento del salario, en rigor debía estar asociada. Desde la década del 70 eso dejó de ser el caballo de batalla teórico de las interpretaciones armónicas de los esquemas de reproducción y las dificultades se han acentuado en las naciones que tienen regímenes de demanda impulsados por ganancias e híbridas. Por ello es que muchas alternativas de izquierda han devenido (intencionalmente o no) en discursos que validan el orden del capitalismo "sano" de aquellas épocas, con una retórica melancólica del industrialismo y la sustitución de importaciones.
Sin excedente no hay acumulación y sin producción no hay excedente, es decir, que las formas de apropiación deben basarse en las formas de producción. La actual crisis económica muestra las correcciones del sistema ante el olvido de sus reglas básicas, y son esas mismas reglas básicas de las que no se puede escapar el discurso moderado, no hay riqueza sin acumulación de capital, no hay acumulación sin excedente y no hay excedente sin explotación (dada la existencia histórica de asalariados).
Hablar del "sistema" es una antigüedad, debido a que el "sistema" se dejó de cuestionar cuando la economía política paso a llamarse economía (una mala traducción de economics) lisa y llanamente. Esto es en parte consecuencia del dominio de la derecha en el discurso económico pero validado por la izquierda moderada constantemente porque,
"Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante son también las que confieren el papel dominante a sus ideas"Muy buen 2011
viernes, enero 29
¿Que es la derecha?
¿Quien dijo que la derecha e izquierda no existe más? Tomemos el promedio de estas tres cosas: Avila, Ribas y los consevadores, estos sí que son la derecha, si alguien quiere sentirse orgulloso de ser ultraconservador no tiene que contentarse en votar al Pro, el Pro está queriendo mostrar que llega al centro, éstos otros ni se gastan.
Los ejemplos extremos desvirtúan la realidad, pero en este caso me permití tomarlos para dar una aproximación y porque después de ver lo que dicen estos personajes (afortunadamente sin tanto poder), uno se contenta que exista cierta desordenada y muchas veces incoherente izquierda argentina.
Si este programa gana una elección, lo lamento pero me voy a vivir a Uruguay o a Brasil ya que sigue tan de moda, pero Chile no.
Los ejemplos extremos desvirtúan la realidad, pero en este caso me permití tomarlos para dar una aproximación y porque después de ver lo que dicen estos personajes (afortunadamente sin tanto poder), uno se contenta que exista cierta desordenada y muchas veces incoherente izquierda argentina.
Si este programa gana una elección, lo lamento pero me voy a vivir a Uruguay o a Brasil ya que sigue tan de moda, pero Chile no.
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