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jueves, enero 23

Los journals de economía y sus expertos: nota para el estudio de los métodos para fijar creencias


Los trabajos relacionados a revistas de economía en los medios académicos más difundidos se orientan a contabilizar productividades en un conjunto cerrado de revistas científicas principalmente de la academia norteamericana y británica . Las plataformas de análisis generalmente son: el Journal of Economic Literature[1], en cuya función principal recae el observar lo escrito bajo la disciplina económica, y las revistas específicas que tienen su propio interés en revisarse en la historia. Entre los tipos de trabajo que parecen haber dominado este campo encontramos 1) la reflexión sobre la historia de alguna revista, 2) el estudio de tendencias en las publicaciones junto al impacto de las ideas expresadas y 3) el análisis de cuestiones editoriales.
Los tres párrafos que siguen apuntan a explicar casos de estos estilos identificados, a pesar de que no pretenden resumir todo lo publicado sobre la temática, se considera una aproximación a hechos estilizados del tratamiento de revistas académicas en los medios condicionantes[2].
Para el caso 1), Arrow et al. (2011) producen una selección de artículos publicados por American Economic Review (AER) en sus primeros 100 años basados en criterios de relevancia e influencia que tuvieron esos textos en los economistas profesionales. Cobran importancia los nombres (muchos de ellos premios en honor a A. Nobel) y el conteo de citaciones. Stiglitz (2012) y Pressman (2013) cuentan la historia como fundadores del Journal of Economic Perspectives (JEP) y Review of Political Economy (ROPE) respectivamente teniendo presente el mercado de journals con el que compiten sus editoriales, desde una perspectiva personalista. Mientras que Coats (1969) orienta su análisis al perfil de textos publicados, autores y contexto institucional del AER.
En el caso 2) se encuentran los estudios sobre tendencias, allí Coats (1971) realiza uno de los primeros trabajos en esta línea al mostrar los cambios en el modo de realizar aportes científicos y la necesidad de encontrar esos cambios en los journals a partir de la década de 1950. Si bien el autor realiza sus estudios mediante intensidad de uso de ciertos artículos, lamenta que al momento no existieran indexaciones (como posteriormente será el SCI) para el estudio de la sociología de la economía. Otra influyente publicación de Liebowitz y Palmer (1984) examina el impacto de los principales journals a nivel mundial mediante el Science Citation Index, señalan una corto estado del arte en la cuestión de dichas mediaciones y sus resultados muestran un mercado de ideas concentrado en escasas publicaciones norteamericanas y británicas. Por otro lado, Figlio (1994) estudia rangos de journals acorde a su calidad (basada a su vez en sus citaciones, prestigio e afiliaciones institucionales). El autor revela diferentes enfoques para evaluar de los primeros diez journals de mayor calidad[3]. Similares criterios de éxito utilizan los trabajos de Laband (1990) y Kim, Morse y Zingales (2006) basados en rankings y citaciones, estos últimos, estudiando que ha interesado a la economía desde 1970. Los trabajos de Eagly (1975) y de Pieters y Baumgartner (2002), a diferencia de los trabajos anteriores, usan las citaciones para conocer el impacto y la comunicación que existe entre los diferentes journals, diferentes temáticas y disciplinas (economía, psicología, etc.) respectivamente. Pretenden comprender el grado de multidisciplinariedad en las publicaciones económicas, siempre circunscripto al dominio de un grupo cerrado y pequeño -aunque concentrado- de journals. En el primer caso, el uso de citaciones le ha valido al autor para identificar centros y perifereias en la prduccion y difusion del conocimiento. El útimo trabajo estudiado sobre este estilo corresponde a Card y DellaVigna (2013) cuyo propósito es estudiar grandes tendencias de los primeros cinco journals en los últimos cuarenta años, además del impacto de citaciones, estudian ciertas reglas editoriales de publicación a través de tiempo.

Los casos 3 son aun más comunes y corresponden a diversas preocupaciones editoriales, en nuestro trabajo, asociadas al hacer economía política. Day (1989) concentra su atención en la audiencia de las publicaciones, reflexionar sobre el trabajo de los editores y los roles de las revistas y libros en la profesión de economista, identificando elites en la publicación que mantienen barreras de entrada en el mercado de ideas o, mejor dicho, en el mercado de reputaciones. Las ideas, dice, son primeramente publicadas en journals y luego forman parte de los libros. De este modo, la inserción profesional, vía la actualización de conocimiento, queda asociada directamete a la lectura de revistas.  Otros trabajos estudian por un lado, los problemas de los procesos de recolección, edición, publicación de artículos (Trivedi 1993), aspectos de formación de precios y fallas de competencia en el mercado de revistas acaémicas (Edlin y Rubinfeld 2005) o la revisión de las nuevas formas de difusión de conocimiento (Ekwurzel y McMillan 2001).


[1] El Journal of Economic Literature (JEL), es una publicación de la American Economic Association que se publica desde 1969 y está orientado a gestionar información de diversos medios (tesis, libros, artículos, etc.) para los economistas.
[2] Se utiliza el término condicionante en lugar de dominante en este caso, porque de los pocos trabajos que existen en el país, se considera relevante el uso de citaciones y medidas de productividad científica aunque escasas referencias a estas revistas.
[3] Hay que resaltar que el ranking de journals tiende a ser relativamente estable entre los trabajos que los estudian, principalmente por el uso de la base de datos Social Science Citation Index como su medida de éxito. Puede consultarse una crítica de dicha base de datos en Klein y Chiang (2004) y una crítica del uso de citaciones para medir lo relevante en Lee (2009).
 
Bibliografía:
ard, D. y. (2013). Nine Facts about Top Journals in Economics. Journal of Economic Literature, 51(1), 144–161.
Coats, A. W. (1969). The American Economic Asociation's publications: An historical perspective. Journal of Economic Literature, 7(1), 57-68.
- (1971). The Role of Scholarly Journals in the Hisory of Economics: An Essay. Journal of Economic Literature, 9(1), 29-44.
- (1993). The sociology and profesionalization of economics. British and american economic essays. Volumen II. London: Routledge.
- 1996). Introduction. En A. W. Coats, The Post-1945 Internationalization of Economics (págs. 3-11). Durham and London: Duke University Press.
Day, C. (1989). Journals, university presses, and the spread of ideas. En D. C. Colander, The spread of economics ideas (págs. 61-74). Cambridge: Cambridge University Press.
Eagly, R. V. (1975). Economics Journal mas a Communications Network. Journal of Economic Literature, 13(3), 878-888.
Edlin, A. S. (2005). The Bundling of Academic Journals. American Economic Review, 95(2), 441-446.
Figlio, D. (1994). Trends in the Publication of Empirical Economics. The Journal of Economic Perspectives, 8(3), 179-187.
Kenneth J. Arrow, B. D. (2011). 100 Years of the American Economic Review: The Top 20 Articles. American Economic Review, 101(1), 1-8.
Kim, H. E. (2006). What has mattered to economics since 1970. The Journal of Economic Perspectives, 20(4), 189-202.
Klein, D. B. (2004). The Social Science Citation Index: A Black Box—with an Ideological Bias? Econ Journal Watch, 1(1), 134-165.
Laband, D. N. (1990). Measuring the Relative Impact of Economics Book Publishers and Economics Journals. Journal of Economic Literature, 8(2), 655-660.
Lee, F. (2009). A History of Heterodox Economics. Challenging the mainstream in the twentieth century. New York: Routledge.
Liebowitz, S. J. (1984). Assesing the Relativa Impacts of Economic Journals. Journal of Economic Literature, 22(1), 77-88.
Pieters, R. y. (2002). Who Talks to Whom? Intra- and Interdisciplinary Communication of Economics Journals. Journal of Economic Literature, Vol. XL, 483-509.
Pressman, S. (2013). The Review of Political Economy at 25: Past, Present and Future. Review of Political Economy, 25(4), 533-543.
Stiglitz, J. E. (2012). The Journal of Economic Perspectives" and the Marketplace of Ideas: A View from the Founding. The Journal of Economic Perspectives, 26(2), 19-25.
Trivedi, P. K. (1993). An Analysis of Publication Lags in Econometrics. Journal of Applied conometrics, 8(1), 93-100.

domingo, diciembre 8

La irritante práctica de resaltar que no todo está mal en economía

El pasado 30 de noviembre, el "buen" liberal de Krugman afirmaba que no todo está mal en economía. En todo caso estaríamos buscando mal, ya que hay mucho de lo que necesitamos en algunos libros viejos.

La cosa sería así...cambiemos la macro (poco), bien por los que conocen la historia económica, una moneda para la historia del pensamiento económico y eso si, modifiquemos bien la forma en que enseñamos la economía. Como ha señalado hace mucho, solo deberíamos enseñarle a los estudiantes a "ser heterodoxos cuando sea necesario".

Conviene aclarar que en principio, no conozco ningún economista (productor, repetidor o difusor de ideas...) del no-mainstream  que se sienta aludido cuando alguien acusa a nuestra disciplina, profesión o ciencia de amplificar males sociales (y creo que muchos de ellos, que se sienten fuera del de la ciencia dominante, igual deberían hacerlo).

En segundo lugar, la idea de ir a buscar a los libros viejos ideas nuevas o correctas (enfoque sostenido originalmente por Schumpeter en el primer caso) puede resultar peligrosa. Da un poder a las ideas separadas del contexto que sigue orientando la universalidad del pensamiento. Esa universalidad no es desdeñable en sí misma, pero, ¿qué aseguraría esta vez que el maistream con sus categorías podrá encontrar el camino correcto siendo tan poco critico de los papelones que han hecho?

En tercer lugar, no sólo hay que cambiar el contenido dominante en la enseñanza de la economía, sostenido en el enfoque de grandes ideas y autores, sino que debemos lograr la transición de los trabajos individuales tan enfocados en el éxito del economista por trabajos colectivos que valoren la reflexión. Krugman hace todo lo contrario a lo que dice, quiere volver a buscar en esos libros...casi que me puedo imaginar un libro marrón, de tapa dura, ilustrado y con telaraña en algún rincón de una biblioteca gigante que guardaría el secreto de la economía (el de la mercancía ya lo habría revelado Marx, claro está).

En cuarto lugar, la forma de evaluación de las teorías que propone Krugman es absolutamente desechable. Khun -tan repetido por la etimología barata del economista- ha hecho unas excelentes reflexiones sobre los cambios científicos desde las ciencias naturales. Nosotros en cambio, a eso de "muéstrenme algo mejor..." tendríamos que agregarle, ¿con que criterios evalúa "mejor"? pregunta que los epistemólogos se siguen debatiendo, pero que el mainstream ya hace tiempo que no lo hace más (no sé, arriesgaría desde Mill, pero dudo). las formas de validar lo "mejor" por parte del maistream son dos: 1) lógica (matemática) y 2) dominio social (premios en honor a A. Nobel, etc.).

En nuestras latitudes está lleno de estos defensores de la conservación. Argumentos muy similares aunque menos persuasivos ya que siquiera hablan de historia. El texto de Krugman ayuda a seguir sosteniendo que el maistream es capaz de reciclarse para lograr eso "mejor"... No creo que esté en sus capacidades siquiera lograrlo, no son tan dueños de su destino como creen. 

martes, agosto 6

Aspectos centrales del desarrollo económico en la periferia de la Economía Política

Así se titula una parte del trabajo que presentaré en las próximas Jornadas de Economía Crítica en Mendoza.

Adelanto el resumen:
El presente trabajo busca caracterizar el debate en torno al desarrollo económico en Argentina durante el período de posguerra hasta la segunda industrialización por sustitución de importaciones, observándolo desde las ideas industrialistas conservadoras, las del peronismo, las izquierdas tradicionales, la nueva izquierda, el desarrollismo y la izquierda nacional.
Se señalan los antecedentes del discurso de izquierda previos al ascenso del peronismo, las ideas de esta doctrina sobre el desarrollo de las fuerzas productivas, el debate sobre su significado para el desarrollo y las formaciones intelectuales posteriores al golpe Estado de 1955, indagando cómo cada uno de los actores se posicionó ante el modo y las relaciones de producción.

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miércoles, marzo 27

La Economía o el opio de los creyentes


Pero si la Economía es el opio de las almas religiosas, la principal crítica contra los excesos de los adictos a esa droga habría que enderezarla hacia quienes la fabrican…
Joan Robinson

 
A la Economía que ha dominado desde fines del siglo XIX hasta nuestros días se le ha denomina comúnmente Economía neoclásica. Dicho término se ha asignado a un marco teórico ni más ni menos difuso que el resto de los cuadros. Si nuestro propósito es realizar una crítica es preciso delimitar su contenido.
El término neoclásico resulta bastante inadecuado para darle un primer carácter a este cuerpo. Colander (2000) anunciaba la muerte de dicha Economía, no de su contenido, sino del término utilizado para designar las prácticas de cuerpo difuso en la actualidad. Aunque utiliza para ello otras nóminas no menos controversiales como Economía moderna[1] o economía del nuevo milenio. Dicho término es confuso, además, para a los nuevos ingresantes al estudio de nuestra disciplina. Por un lado generaliza la Economía nueva. De un lado, la contrapone a algo antiguo: clásica, marxista, institucionalista y hasta keynesiana. Por otro, si al filtrar lo novedoso se presupone que hemos filtrado los aportes antiguos, también lo novedoso viene a explicar algo corriente. Lo nuevo es por lo tanto lo válido[2].
Sin perjuicio de lo anterior, el término neoclásico vuelve a confundir anunciando una nueva Economía que conserva mucho más en su nombre de los clásicos que de lo nuevo, entonces, no resultará moderna, menos aún posmoderna, sino con fundamentos en un capitalismo distinto (el del siglo XIX). Sin embargo, en los hechos, la Economía neoclásica no ha conservado muchas cosas de los clásicos y hasta podríamos decir que han ignorado los aportes más significativos de aquella Economía Política del siglo XVIII y gran parte del XIX (Volveremos luego con un ejemplo en el caso del estudio del capital y la distribución de valores). ¿Cómo denominar entonces a este cuerpo dominante de la Economía?
Colander, Holt y Rosser (2003) hacen intentos de aclarar el uso de los términos: ortodoxia, mainstream y neoclásico, por separado. Al igual que otros trabajos relacionados, hacen caso omiso al proceso por el cual unos autores forman parte de la elite de la Economía. En cambio, se insiste en que el método utilizado es quien delimita la pertenencia. De este modo, se evita dar una discusión del proceso social por el cual algunos autores son premiados y otros discriminados de los recursos para investigación, premios, etc. (discusión investigada por Lee, 2009). Resulta notable que en los argumentos explicar por qué la Economía de elite está abierta a nuevas ideas se afirme que, pese a que se siguen usando modelos, su naturaleza ha cambiado incorporando los siguientes tópicos:
1)      La teoría evolutiva de los juegos está redefiniendo cómo las instituciones están integradas en el análisis.
2)      La economía ecológica está redefiniendo cómo se relacionan la naturaleza y la economía.
3)      Los aportes desde la psicología están redefiniendo cómo se trata a la racionalidad.
4)      Frente a las limitaciones de la estadística clásica, los estudios econométricos están redefiniendo cómo piensan los economistas de la prueba empírica.
5)      Teoría de la complejidad está ofreciendo una manera de redefinir la forma en que concebimos de equilibrio general.
6)      Las simulaciones por computadora ofrecen una forma de redefinir los modelos y cómo éstos se utilizan.
7)      La economía experimental está cambiando la manera economistas pensar en el trabajo empírico.
Es interesante que los términos, político, Estado, clase, conflicto, crisis, capital, poder y tantos otros relevantes no se asomen en esta reconfiguración. Por el contrario, podríamos decir que respecto a 1) acorde a la experiencia con el neoinstitucionalismo, ha incluido al Estado caracterizándolo funcionalmente como una organización con ventaja comparativa de la violencia que existe en la medida que pueda reducir los costos de transacción; el significado económico del Estado resulta el mismo que el de una empresa privada (Nieves San Emeterio, 2006, Pág 71). De este modo, no entusiasma mucho el hecho de cómo han incluido las instituciones aquellas teorías que buscan adaptarse al cuerpo dominante. Respecto de 2), es notable que la definición clásica de la Economía entre el hombre y la naturaleza, la escasez y la selección de técnicas y consumos sean las únicas que puedan modificarse significativamente para ser utilizada en los aportes hacia la ecología. Sin embargo, toda técnica y ciencia es política y la definición no escapa a ello, se requiere, de nuevo, un cambio radical en la concepción de la disciplina. El punto 3) es curioso que se exponga como una virtud el hecho de haber declarado que los seres humanos no somos racionales en las decisiones económicas luego de haberlo afirmado por decenas de años. Los clásicos no precisaron meterse en semejante embrollo, y, de hecho, la psicología, tiene similares problemas para conocer las conductas de los humanos. Lo notable es creer que ello forma parte del núcleo necesario de nuestro conocimiento. El punto 4) no es otra cosa que fundamentar más aun sus instrumentos de dominación simbólica. No resulta una novedad ya que viene sucediendo hace tiempo. Al menos, luego de las catástrofes evidenciadas por el uso de distribuciones normales en el cálculo de probabilidades de activos financieros, algunos han creído que hay cisnes negros, tormentas perfectas, etc. que sus modelos no alcanzan a visualizar, por ende son incompletos. No tengo mucho más que agregar aquí. En el punto 5) debemos preguntarnos ¿Qué pruebas existen que la Economía dominante adopte epistemologías de la complejidad? En caso que existan (tengo muchas dudas sobre dicha prueba), ¿qué tipo de teoría de la complejidad se está desarrollando? Y, teniendo presente los puntos 4), 6) y 7), ¿resulta contradictoria esta afirmación? 6) y 7) son hechos que ocurren en todas las ciencias y no forman parte de una opción científica sino de una necesidad. Es decir, si ahora podemos procesar millones de datos en segundos, almacenar durante varias generaciones de científicos datos de forma que hasta superan la capacidad de análisis, comunicar científicamente de forma inmediata un resultado interesante es una necesidad impuesta por el desarrollo de las fuerzas productivas, del cual, la misma ciencia compone, ahora bien, si esa difusión, esos datos y esos recursos los utilizamos para estudiar a la libertad de elección y la satisfacción de las palomas (ver nota), entonces la dirección y el contenido no nos llevarán lejos.
 
Dequech (2007), da jerarquía al término mainstream frente al de ortodoxia y ambos al de neoclásico[3]. El termino maistream refiere a un énfasis en el aspecto sociológico de la ciencia, es decir, que un cuerpo de teorías domine el saber requiere una explicación y el uso del término que designa esas teorías hace referencia a ello. Por otro lado, el término ortodoxia refiere a una sujeción de ideas, es decir pone énfasis en lo intelectual -en particular en este caso- asociado a la Economía neoclásica. Lo que el autor llama Economía neoclásica está compuesto por la combinación de las siguientes características: 1) el énfasis en la racionalidad y el uso de maximización de la utilidad como criterio de racionalidad, 2) el énfasis en los equilibrios y 3) el descuido del lugar de la incertidumbre.
Continúa aquí sin hacer hincapié en las categorías fundamentales y los objetos de la disciplina. La Economía no es la ciencia que estudia la racionalidad, o la incertidumbre de forma exclusiva, sino que son aspectos subordinados del estudio de los procesos de producción, distribución, cambio, consumo y con ellos sus categorías fundamentales como el valor, el capital, el trabajo asalariado, el dinero, etc. Es decir, que el objeto de estudio pone el límite a la caracterización de determinadas formas de hacer ciencia. En el caso neoclásico resulta esencial señalarlos acorde a la definición del objeto de la ciencia y la naturaleza de sus categorías, además de sus métodos.
Hay una realidad que discutir y se hace necesario disponer de ciertos parámetros sobre el estado de la Economía Política para pensar el porqué de su crisis. Este hecho, tan simple, tan evidente, que se encuentra en una mayoría de las disciplinas sociales académicas -la filosofía, sociología, psicología, historia, etc.- y que es, el estudio del desarrollo de sus aportes al conocimiento del ser humano, para nosotros -los economistas- nos resulta desdeñable. Es por ello que evitamos investigar con nuestros estudiantes de primeros años de qué viene la Economía Política. La historia del pensamiento económico es sino, el aspecto más desvalorizado de esos cursos iniciales.



[1] Existen publicaciones de autores no-neoclásicas con dicho término. El caso de la Introducción a la economía moderna de Joan Robinson y John Eatwell puede ser un buen ejemplo de ello.
[2] Mark Blaug afirma que debemos evitar “tomar la paja por el trigo y a pretender la posesión de la verdad cuando sólo poseen una serie intrincada de definiciones o juicios de valor disfrazados de reglas científicas. Sólo mediante el estudio de la economía moderna resulta posible darse cuenta de esta tendencia” (Blaug, Teoría económica en retrospección 2001, Pág. 784).
[3] Un economista del mainstream puede no sostener ideas neoclásicas y viceversa. Un economista neoclásico puede tener aspectos no ortodoxos y viceversa.

lunes, febrero 4

Trabajadores y palomas. Un buen recurso didáctico para explicar las "monadas" de la economía

Según Zalduendo, Leontief -uno de los economistas más relevantes del siglo pasado- revisó los artículos publicados entre 1977 y 1981 en la American EconomicReview (sino uno de los journals más consultado en la actualidad por los economistas de todo el mundo) y decidió dejar de publicar en revistas académicas de economía luego de observar que “el 54% de sus artículos eran modelos matemáticos sin ninguna observación empírica; 23% extraía inferencias estadísticas de datos recogidos con propósitos diferentes; 12% eran análisis sin formación matemática ni datos”.
Leontief también encontró una investigación empírica sobre la maximización de la utilidad de las palomas. Dicho artículo fue publicado por Battalio, Green y Kagel en 1981 bajo el título Income-Leisure Tradeoffs of Animal Workers, en sus objetivos buscaba demostrar la aplicabilidad de la teoría del consumidor para predecir comportamientos no humanos.
Para los no entendidos...esto se publicó en el journal más consultado de la economía moderna en 1981. Esto se publicó en ese journal al que están suscriptos más de 19.000 economistas de todo el mundo...y al que se consulta en todas las universidades y otras instituciones...esto es la pelotudez más grande del planeta.
El texto dice... "En este trabajo se presentan los resultados de los experimentos que muestran que los trabajadores no humanos (palomas) están dispuestos a sacrificar ingresos para el ocio si el precio es correcto…con incrementos en los salarios reales tanto efectos renta y sustitución se hacen más pequeños, pero el término sustitución disminuye más rápidamente que el término ingresos resultante en un flexión hacia atrás la curva de oferta laboral en salarios más altos.”
Salarios de palomas, racionalidad hedonista en animales. Efectos ingresos. Dichos autores también publicaron en otros journals muy conocidos, es decir, que podemos descartar un error editorial:
·         Labor Supply of Animal Workers: Towards an Experimental Analysis
·         Consumer Demand Behavior with Pigeons as Subjects
·         The Effect of Deprivation Level on Labor Supply in Pigeons: An Experimental Analysis of Eco-nomic Behavior
·         Ratio Schedules of Reinforcement and Their Relationship to Economic Theories of Labor Supply
·         Token Economy and Animal Models for the Experimental Analysis of Economic Behavior
·         Experimental Studies of Consumer Behavior Using Laboratory Animals
·         Consumer Demand Theory Applied to Choice Behavior of Rats
·         Demand Curves for Animal Consumers
En rigor, debemos agradecer que realicen esfuerzos a mostrar de semejante forma el nulo carácter social de la economía dominante. Está tan alejada de la realidad de los humanos que hasta serviría para explicar el comportamiento de las ratas y las palomas.
Resulta ser que el precio es una categoría tan natural que los animales también lo comprenden, y resulta ser que la racionalidad humana no es humana, sino que hasta un animal la sostiene, instintivo. También resulta ser que la relación salarial es simplemente el pago de un ingreso por satisfacer una necesidad ¿Algo tan eterno como el capitalismo mismo?
¿Por qué posteo esto? Porque sirve como anécdota para clases y como un ejemplo –extremo- de hasta dónde puede llegar la idiotez de los economistas. Pero no sólo por ello. Resulta que ahora se ha puesto de moda explicar comportamientos no mercantiles mediante el uso de herramientas mercantiles, como ya hemos dejado registro en otro post sobre los pavoteconomics.
 

jueves, enero 10

Revisando...A History of Heterodox Economics de Frederic Lee

Es un libro que vale la pena consultar por varias razones:

1) Es una buena aproximación al estado de la Economía Política en USA y UK en el siglo XX. El autor se tomó un tiempo para explicar y dar pruebas de sus tesis. No se discuten ideas y teorías casi, aunque sí la formación de la academia dominante en el período. 

2) Resulta llamativa la relación de lo ocurrido en la segunda posguerra en los países centrales y las periferias. El autor mantiene la tesis de una unificación de la heterodoxia a mediados de los años 80s y una consolidación una década posterior, en pleno auge de neoliberalismo. Sin embargo, señala al período de posguerra como un período de reclutamiento y de retraso de la formación de una heterodoxia en la economía política. Algo que estimo es completamente contrario a lo sucedido en América Latina cuyo auge puede fecharse en los años 60s y 70s y su destrucción posterior durante el neoliberalismo. Una línea muy interesante para comprobar y seguir estudiando. 

En relación a esto conviene decir que el autor no se preocupa en vincular la fuerza de las ideas al período histórico y ello puede mostrar esa brecha que se evidencia cuando se piensa la formación de resistencias ideológicas en la región.

3) Tiene una pretensión unificadora del discurso crítico, algo que estimo muy necesario en el ámbito académico. Infelizmente sólo se ven actitudes de este tipo en autores postkeynesianos (M. Lavoie es otro ejemplo en su percepción de un paradigma post-clásico, pero los primeros intentos podemos encontrarlos en Joan Robinson) por lo que las posibilidades de una comunión con el marxismo -incluso teniendo presente los ejemplos que se exponen en el libro- resulta debilitada por los distintos matices burgueses de dichas teorías. De cualquier modo, el panorama de lo que Screpanti & Zamagni (2005) denominan la posmodernidad de la Economía Política, parece ser muy heterogéneo pero crítico al mismo tiempo; es por ello que estos intentos publicados pero sobre todo aquellos contados (seminarios, congresos, journals, etc.)  resultan fundamentales para combatir críticamente los límites de la Economía Política (aunque utilizando instrumentos tal vez fuera de sus límites).

4)  Los apartados relacionados con los rankings de journals y demás, permiten tener una visión del estado de los medios donde se discuten ideas en estos dos países centrales al menos. y sobre el manejo de parte de la academia en dichos lugares. Resultan llamativas las distancias y preocupaciones relacionadas con la calificación y el acceso a cargos existentes entre los economistas de USA y UK con, por caso, Argentina y el acercamiento en la discusión de los contenidos de nuestras licenciaturas. 

5) Por último, la sección bibliográfica es el capítulo más grande, por lo que sirve de referencias para estudiar algunos temas,

Dan ganas de disponer de algo así para América Latina.

viernes, julio 27

Historia del pensamiento económico en conflicto

"Historia del pensamiento económico en conflicto" es un desarrollo de algunos post anteriores revisados, publicados y a exponer en las próximas Jornadas de Economía Crítica (JEC V) a realizarse del 23 al 25 de Agosto en la UBA-FCE. El trabajo pretende aportar una forma más de discutir - a través de la materia - parte del plan de Estudios en al UBA en particular y en las universidades de Argentina en general.
A modo de presentación y como componente adicional para quienes leen el blog voy a explicar el epígrafe del trabajo, que, vara no variar demasiado, vuelve a ser propiedad de Carlos Marx cuando, en las "teorías sobre la plusvalía" dice...
Un filósofo produce ideas, un poeta poemas, un sacerdote sermones, un profesor compendios, etc…El criminal no sólo produce delitos, sino también la legislación en lo criminal, y con ello, al mismo tiempo, al profesor que diserta acerca de la legislación…
Este apartado se llama "Concepción apologista de la productividad de todas las profesiones". Básicamente se está burlando de la eternización discursiva de las relaciones entre productividad y capital expresadas por los "apologistas filisteos de la sociedad burguesa". La cita aplica al trabajo que presentaré, de dos formas:

  1. Por un lado, porque acusa al docente de "producir" mediante la disertación de las realidades existentes a partir del criminal.
  2. Por otro lado, porque pone en relieve la duda del sentido sobre lo productivo. Lo productivo ¿De qué?
La primera aplicación pretende ser una crítica de nuestra labor docente ¿Qué pretendemos enseñar? ¿Qué pretendemos aprender? ¿Qué estamos haciendo? (!)

La segunda aplicación pretende ser una crítica de las nociones de trabajo productivo del perfil del economista actual. Llegamos a cumplir las ironías de Marx estudiando (y enseñando) las relaciones entre el crimen y la economía!!! (en sus versión más berretas: freakeconomics; pero las hay bien académicas también). Paradójicamente, quienes seguramente realicen una defensa del conductismo del que están empapadas estas nociones - que bien aplicarían casi exclusivamente a la psicología -, también acusen al historiador de las ideas de trabajador improductivo. Para ellos tenemos el epígrafe de Carlos y mucho más...

Creo que esta introducción se tronó mejor que el trabajo mismo, espero sirva para la reflexión y el debate.


domingo, junio 24

La historia del pensamiento económico y las antigüedades del pensamiento

Junto con las dos notas anteriores, esta pretende discutir uno de los argumentos más relevantes contra la historia del pensamiento económico como reproductor de antiguedades, que dejan sin más efecto que la quita del escaso tiempo de cursada durante los estudios de grado.

Schumpeter (1982) reconoce que cualquier ciencia estudia su historia y se pregunta ¿Por qué la economía no habría de hacerlo? ¿Porqué no dejar la tarea del cuidado de los materiales antiguos a pocos espcialistas? Reconoce que es precisamente en nuestra ciencia donde hay mayores ventajas del estudio de su historia. La primera es una ventaja pedagógica, cualquier que estudie economía, sin conocer su historia pierde “orientación y sentido”. La ciencia “progresa”, si es que lo hace en “zigzag” sobre nuevas ideas que responden a nuevas necesidades pero las nuevas ideas se reconocen novedosas en función de sus condiciones históricas, es decir, delimitadas por el estado de conocimiento previo. Aun así - dice Schumpeter - es posible reconocer la ventaja del descubrimiento de viejas ideas aunque ocultas por un tiempo y que el ejercicio de la reflexión sobre la propia disciplina puede provocar nuevas interpretaciones.

El argumento que discute y aparenta ser poderoso, es que los historiadores son reproductores de antigüedades, formas de pensamiento no vigentes y por lo tanto sin ninguna función que sirva al economista. Este tipo de concepciones posee algunos presupuestos que es preciso revisar. Por un lado, sin hacerlo expreso, se está asignando una función social al economista, éste no debe conocer la historia de su ciencia ¿Qué sentido tiene si sus funciones modernas le exigen realizar precisos cálculos sobre categorías ya consagradas? En segundo lugar, no importa pensar el futuro de la ciencia a la luz de su pasado y presente. Importa el presente. La realidad profesional arrincona cualquier desvío del presente aunque más no sea para superarlo ¿es que el debate sobre el trabajo productivo e improductivo ha perdido vigencia en el capitalismo moderno, cognitivo, financiero o postindustrial?  

Es preciso indicar que, pese a la reducción del peso de la materia en los cursos universitarios[1], paradógicamente, parece suceder una tendencia al incremento del peso relativo y su peso absoluto (bajo aunque creciente) de la HPE en los principales journals de economía (Fogarty, 1998). Aunque el escaso, justo o escesivo tratamiento suele ser tema de controversia de acuerdo a la forma de recortar la muestra (por journal, por tema principal, por tema secundario, por rango de fechas, etc.), no parece ser un argumento convincente quitarle peso la asignatura del currículo de grado debido al hecho que no sea un tema tratado en la actividad académica de revistas, sino muy por el contrario - si estos datos son ciertos y el criterio es válido – habría que prestarle más atencion durante el grado. Pero no nos quedamos con semejante argumento porque las actitudes miméticas en economía no han mostrado buenos resultados hasta ahora.

Eric Roll en la introducción a su “Historia de las doctrinas económicas” parece responder a las anteriores acusaciones,

“…las exigencias del estudio de la economía moderna presentan dos graves peligros. En primer lugar, las intrincadas sutilezas de la teoría moderna pueden hacer que el alumno olvide la naturaleza esencialmente práctica de su disciplina…El estudiante contemporáneo de economía puede, también, perder de vista la aportación que su materia ha ofrecido, y sigue ofreciendo, a la corriente general del pensamiento humano.” (Roll, 1994, p. 14)

A ello debemos sumar la crítica de las categorías y métodos de estudio son mucho más efectivos teniendo perspectivas de lo que ha sucedido.

“Cuando Schumpeter defendió la historia del pensamiento económico que estaba pensando en la historia del análisis económico, mientras que casi todos los argumentos posteriores para la enseñanza de la historia del pensamiento económico, como los de Stigler y Boulding que acabamos de discutir, han sido sobre la historia de las doctrinas económicas: la relación de la teoría económica a la política económica, la influencia de los prejuicios sociales, filosóficas y políticas sobre las ideas de desarrollo económico, los puntos de vista metodológicos de los grandes economistas, la sociología de la profesión económica, la difusión internacional de ideas económicas, y similares a nivel de todo que van preguntas sobre la historia de las ideas que se aplican a la economía. Desde esta perspectiva más amplia, en el caso de la enseñanza y el estudio de la historia del pensamiento económico es fácil de hacer. De hecho, es la única manera de dar a los estudiantes un sentido del lugar de la economía en la comunidad más grande de la ciencia social, y elevar las famosas preguntas de las ventajas y desventajas de una división del trabajo intelectual.” (Blaug, 2001, p. 150)

Blaug está reconociendo simplemente que el conocimiento tiene varias dimensiones, la política, metodológica, histórica, etc. pero se inclina por la reconstrucción racional de la historia la analítica en lugar de la histórica. La forma en que hacemos historia del pensamiento, de las ideas, teorías, de las doctrinas o del análisis económico cambia las perspectivas entre las construcciones del pasado. Si eligiéramos la opción de Blaug, no sólo continuamos con el problema de la interpretación histórica (disminuido) sino que adquiriríamos otros que creemos de mayor envergadura, los del lenguaje y la construcción de sentido. La trampa interpretativa contra estos argumentos nos acusaría de la imposibilidad de pensar el pasado cerca de lo que realmente fue debido a que nuestras experiencias modernas nos impregnan de presente, entonces –se dice – será mejor sincerarse a leer el pasado directamente desde el presente[2]. El enfoque se acerca a la dicotomía entre el relativismo o el absolutismo ¿Es preciso ponernos en relación ante semejantes dicotomías? ¿Porqué no buscar la ruptura del discurso en lugar de la regularidad? O de otro modo completamente distinto ¿Por qué nos perderíamos de una biografía intelectual como una parte – aunque pequeña tal vez – de comprender el pensamiento económico? ¿De qué forma podríamos poner en evidencia los debates sino es interpretando el contexto?

Debe notarse que Blaug utiliza una forma particular del análisis económico de Schumpeter. Sin embargo es preciso reconocer la discusión sobre la “visión” y las “cajas de herramientas” de Schumpeter[3] y expresar acorde a Dobb que

“…parece ser que la distinción que Schumpeter trataba de hacer entre la economía como análisis puro y la economía como visión del proceso económico, dentro del cual entran el sesgo y la coloración ideológica, no puede ser sustentada, a menos que el primero quede restringido al marco formal, simplemente, de afirmaciones económicas, y no a la teoría económica como proposición sustancial respecto de las relaciones reales de la sociedad económica…” (Dobb, 1998, p. 49)

Por lo que afirmaba que la economía es una ciencia deductiva y por lo tanto, lo central de aquella son sus conceptos. Pero estos no pueden ser estudiados separados de los problemas que pretenden resolver, es por ello que – para este autor - el estudio de las escuelas de pensamiento económico constituye uno de los primeros pasos para la compresión de la economía.

Llevando un caso de categorías al uso de la HPE tenemos que por no distinguir entre excedente y riqueza se le acusa al historiador o estudiante de pensamiento un tipo de trabajo social estéril mientras que aquel que comporta su estudio hacia una tecnicatura, en la medida que esté puesto en relación a la producción de excedente tiene un derecho de adquirir el subsidio social de la universidad pública. La función práctica a la que refiere Roll es la de la transformación social, muy distinta a la función técnica que aunque sea necesaria según el caso no es competencia de la ciencia sino de otro tipo de formación que ni siquiera estamos discutiendo ahora.

Recientemente The Institute for New Economics Thinking (Johnson, 2012) se preguntaba a quién debían servir los economistas ¿intereses de los poderosos o a la sociedad? Resulta paradójico que la institución que gravita sobre la figura de George Soros sea co-comandante de las críticas a la formación del pensamiento actual y que sea una pregunta tan burda que casi no merezca respuesta. Sin embargo, la sensación del deber responderla – no sólo personal – sino de muchos colegas, deja en evidencia el desastre institucional en que se encuentra el estado actual de nuestra ciencia[4]. La pregunta que separa al profesional del científico es interesante para la historia del pensamiento económico por varias razones.  Se supone que aquel que profesa una disciplina es precisamente aquel que no la cuestiona, aquel que toma sus postulados básicos y los aplica a una forma de trabajo predeterminada, el dogmático. El perfil científico es precisamente el contrario, el que realiza una crítica de las formas en que se le entregan las cosas. No acepta las predeterminaciones, sino hasta haberles pasado el filtro del dogma comentado anteriormente. Los caminos a seguir parecen ser: HPE para el científico pero no para el profesional. De otro modo, se ha clasificado a los economistas de tres tipos: los creadores, los transmisores y los aplicadores, entre los primeros están aquellos que hacen ciencia, mientras que los últimos aparecen los que trabajan en la industria y el gobierno. Ciencia por un lado y bienes y servicios por otro, reconociéndose que en última instancia la ciencia debe ser útil (Spengler, 1968, p. 14). El argumento es potente, ya que si los bienes y servicios son útiles por su naturaleza, la ciencia puede no serlo, entonces ¿Qué harán los economistas? Si el perfil profesional se debe guiar por el “mainstream” internacional, hemos de comprobar que esta actividad no ha caído en interés de las instituciones que dominan el saber, por otro lado, entre las cuatro actividades más demandantes de economistas, se encuentra la enseñanza, superando ampliamente los sectores de la actividad económica más tradicionales como construcción, industria manufacturera, agricultura, ganadería, caza y silvicultura, electricidad, gas y agua, comercio y transporte, entre otros (Rozenwurcel, 2007, p. 50), por lo que los argumentos corrientes que pretenden quitarle peso a la materia no son siquiera coherentes en sus propios términos.

Debemos reconocer el hecho que no estamos formando una nueva estructura institucional, sino que estamos pensando en los cambios que debe sufrir la estructura existente. El perfil del economista (no digo el perfil teórico que será discutido en la última parte del trabajo, sino del perfil real) es un perfil profesional, en general[5].  Cuando a un economista le preguntan ¿Qué es la economía? Y no dispone de los medios sugeridos por las historias del pensamiento económico, seguramente no podrá responder más que dogmáticamente que la economía es la ciencia que estudia la administración de recursos escasos entre usos alternativos[6], etc.- ¿Se encuentra en el perfil del egresado la necesidad de comprender qué es su ciencia? ¿Es posible responder a esa pregunta sin conocer los caminos que han seguido sus conocimientos? ¿Sin conocer el estado actual de los debates sobre los problemas económicos y sociales? ¿Desconociendo por completo al resto de las ciencias sociales? Eliminarle la posibilidad de conocer a nuestros estudiantes de economía, independientemente que la función social[7] que asuman tiene una justificación posible: creer que la ciencia ha llegado a un consenso generalizado y por lo tanto algún manual moderno nos ha ahorrado el paso de definir la Economía o, en su versión más refinada, a creer que las formas de aproximarse a la realidad son únicas, es decir, que los objetos de estudio y los métodos son cuestiones secundarias, - se dice - como la realidad es una sola, basta con observarla. Llamativamente es una característica que comparte la ortodoxia evolucionista con ciertas formas de marxismo con la enorme diferencia que los primeros han ganado el discurso económico.

La economía desprovista de su historia, como ciencia y como procesos, sólo va a reconocer la selección natural de aciertos como una construcción única. La selección natural entre teorías alternativas. Dejar la HPE a la historia de la ciencia fuera de las facultades de ciencias económicas contribuye a consolidar esta visión. El capitalismo muestra constantemente lo contrario pero no sólo para la “economía del nuevo milenio”, la “economía moderna” o como se le quiera rotular a eso que ordinariamente llamamos ortodoxia. ¿Es éste el proceso mediante el cual una serie de teorías se vuelve dominante? ¿Es competencia de la HPE comprender cómo y porqué las teorías se vuelven dominantes? ¿Qué y para qué realidad recortamos?? ¿Quién se ocupa de las ideas que no han ganado? No parece necesario realizar esfuerzos en anunciar que las ideas que han ganado hoy, nos hacen perder oportunidades históricas como lo han hecho en gran parte de la historia de las crisis del capitalismo. Si existen crisis del pensamiento es porque hay períodos de regularidad. Si la historia del pensamiento económico se vuelve dogmática ¿quién estudia sus crisis?


[1] Ver Blaug (2001), Fogarty y Naples (1998) y Gallardo (2004), entre otros.
[2]Es preciso notar que la posición “intermedia” que propone Gallardo (2004) tampoco satisface el requerimiento de la dirección y el sentido, que en definitiva aporta a la heurística de la HPE.
[3] Puede consultarse una línea similar de crítica a los argumentos de Schumpeter en Jensen (1985).
[4] El hecho que sea costumbre preguntar a los directores y altos gerentes de compañías privadas sobre el tipo de fuerza de trabajo que precisan contratar refuerza la pregunta que se hace el INET. ¿Debemos preguntarles a aquellos que en semejante período de crisis han mostrado todas y cada una de sus incapacidades para dirigir virtuosamente al sistema de producción de riquezas? No importa si son incapaces porque pese a sus conocimientos nada pueden hacer o si solamente no saben que hacer.
[5] Un breve repaso de los principales planes de estudio arroja una idea inicial, sin embargo, debe consultarse el estudio de casos particulares, para ello se aconseja una lectura crítica de Rozenwurcel, Bezchinsky y Rodríguez Chatruc (2007), Jornadas de Economía Crítica (JEC), 2010, Rikap y Arakaki (2011), Teubal (2000) y Asiain, López y Zeolla (2011) entre otros.
[6] Como las Fronteras de las ciencias se desplazan, la economía no se puede definir por tema ni por método, por lo que no es posible dar una definición completa de la economía política “Lo más parecido a una definición será la enumeración de los terrenos hoy día reconocidos en la práctica didáctica…siempre hay que dejar abierta la posibilidad que en el futuro se añadan o se retiren temas de cualquier lista que se estableciera hoy como completa.” (Schumpeter, 1982, p. 45)
[7] Termine siendo la de mano de obra barata de las consultoras económicas, la de un egresado con perfil científico tecnológico que se incorpora a las carreas existentes, la de un profesional independiente, etc. ¿Qué hacen hoy los economistas?