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lunes, febrero 13

Damage Economics comes to Latin America


En 1955 la Universidad de Chicago firmó un acuerdo con la Universidad Católica de Chile para entrenar a economistas en el país andino. El programa de intercambio estuvo financiado por United States Agency for International Development (USAID, agencia que siguió las directivas del Departamento de Estado estadounidense) y entrenó a varios economistas chilenos en los códigos teóricos del monetarismo cuyo referente principal fuera Milton Friedman, conocido por su re-apreciación de la teoría cuantitativa del dinero, que asociaba déficits públicos a inflación. Entre estos economistas se encontraban diversos funcionarios que guiaron la economía chilena posterior al golpe de Estado dirigido por Augusto Pinochet en 1973.
En un artículo denominado Good Economics comes to Latin America, 1955-95, el economista y responsable de los acuerdos entre Chicago y La Católica, Arnold C. Harberger, enfatizó la relevancia que tuvieron los cambios en la enseñanza de la economía en los procesos de liberalización, modernización y reformas políticas en América Latina. Allí expuso los principales argumentos contra las ideas originadas en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Indicó que la Economía Política que se enseñaba y practicaba en la región era conceptualmente errónea y que la “buena economía” había desembarcado en Chile desde Chicago en 1955. Aquel proyecto entrenó a más de una docena de ministros claves, banqueros centrales y directores de presupuesto con las ideas de mantener tasas de interés reales positivas, eliminar controles de precios, abrir las economías al comercio internacional, reducir controles y tarifas, entregar “racionalidad” a los precios de servicios públicos, privatizar la seguridad social y abrir la economía a los mercados de capitales (casi todas medidas señaladas y festejadas en el informe sobre la Argentina publicado en noviembre de este año por el FMI en el marco del artículo IV).
Entre 1974 y 1989, el proyecto militar logró combinar el desempleo más alto (18%) con los niveles de inversión más bajos de su historia contemporánea. Además, provocó un giro regresivo en la distribución del ingreso del que hasta la actualidad no se ha podido revertir. Mantuvo en esos quince años, una tasa de inflación promedio del 80% anual y los niveles salariales más bajos de su historia reciente. En los primeros cinco años de monetarismo en Chile, su PBI creció menos que el resto de América Latina y en sus primeros diez años, su deuda externa se quintuplicó. El economista chileno -también doctorado de Chicago- Ricardo Ffrench Davis sintetizó: “La consecuencia fue que tasas de inflación superiores al 300% anual persistieron hasta el tercer año de vigencia del modelo, a pesar de la restricción monetaria, de un presupuesto fiscal ya equilibrado en 1975, y de la generación de una enorme brecha recesiva entre el PBI potencial y el efectivo.”
Nadie, alguien o una dictadura
En el marco del festival internacional de Cine Documental el mes de agosto pasado se presentó el film Chicago Boys en el Cine Gaumont. El trabajo estudia el proceso por el cual varios economistas entrenados en la Universidad de Chicago aplicaron las ideas fundamentales pro-mercado en la sociedad chilena a partir del golpe militar de 1973. Cuenta cómo, un grupo de estudiantes universitarios autodenominado “La Mafia”, sin militancia ni interés político -en apariencia-, se entrena en una universidad extranjera y es financiado con becas internacionales (algo que sucedía con una parte importante de los economistas a mediados del siglo pasado en Argentina) y regresan a su país de origen para transmitir y aplicar su expertise. En los años setentas y sin haber tenido impacto en la política chilena hasta el momento, este grupo es convocado para diseñar una serie de políticas económicas orientadas a quitarse de encima las transformaciones del gobierno de la Unidad Popular de forma permanente y a participar, cada vez más, de cargos de conducción de jerarquía dentro del gobierno militar.
El golpe de Estado chileno combinó tempranamente juntas militares y tecnócratas neoliberales pretendiendo una separación entre política y economía que se materializaba en la técnica. Entre 1969 y 1973 el grupo se fue ampliando y crearon lo que apodarían “El Ladrillo” (formalmente se llamó “Programa de Desarrollo Económico”), un texto estructurado en dos capítulos. El primero de diagnóstico, donde señalaban problemas de bajo crecimiento, estatismo exagerado, inflación, escasez de empleos productivos, entre otros, y un segundo capítulo destinado a política especificas macroeconómicas y otro tanto de políticas sectoriales. Este apunte reconoce antecedentes en 1969 cuando los economistas participaron en el armado de un plan para la candidatura del opositor a Salvador Allende, Carlos Alessandrini, quien perdió las elecciones en 1970 por una diferencia apenas superior al 2%. Sin embargo, estas ideas no habían logrado convencer a esta fuerza política debido, en parte, a la falta de gradualidad de las políticas propuestas. Estos economistas pretendían actuar como dispositivos de cambio social revelando una pretensión neutral y técnica del saber económico más allá de los sujetos sociales, creando un plan para cualquier gobierno o, en palabras de Sergio de Casto (ex-ministro de hacienda chileno entre 1976 y 1982 y egresado de Chicago) “…para que aplique nadie, o alguien”.

El 28 de agosto de 1976 Orlando Letelier, ex canciller del gobierno de Allende en EEUU, publicó un artículo en el periódico The Nation, The 'Chicago Boys' in Chile Economic 'Freedom's' Awful Toll denunciando el programa económico por sus efectos devastadores sobre el empleo y regresivos en la distribución de la riqueza. Allí señaló que testigos de un comité sobre Inteligencia del Senado de EE.UU. sostuvieron que algunos de los economistas de Chicago recibieron fondos de la CIA para los esfuerzos de investigación del proyecto económico que se le ofreció a los líderes militares antes del golpe. Recientemente el gobierno de los Estados Unidos entregó a la presidenta chilena, Michelle Bachelet, documentos desclasificados que demuestran que Pinochet ordenó el asesinato de Letelier el 21 de septiembre de 1976 en Washington.

URL: https://www.pagina12.com.ar/18194-doctrina-chicago-boys 

miércoles, abril 13

Congreso de ECONOMIA POLITICA PARA LA ARGENTINA (EPPA)







El grupo de Economía Política para la Argentina (EPPA) y el área de Economía Política del Instituto de Industria de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) han decidido organizar conjuntamente el I Congreso de Economía Política para la Argentina.

Entre los objetivos del Congreso se encuentran promover el intercambio, discusión y reflexión conjunta en torno a las problemáticas actuales de la economía política con el propósito de contribuir a la construcción de un espacio sistemático de reflexión crítica sobre la disciplina y los problemas actuales de nuestro país. 

El encuentro se realizará los días 23 y 24 de noviembre de 2016 en el Campus de la UNGS, (Gutiérrez 1150, Los Polvorines).  Se pone a disposición transporte desde Ciudad de Buenos Aires al campus Universitario previa reserva vía mail a:
congresoceppa@gmail.com, tel (54) 011- 4469 – 7500 / 7552, int. 7160. Para más información visite nuestro link www.eppa.com.ar, www.ungs.edu.ar/ecopol.Entrada libre y gratuita. Se entregarán certificados de participación y exposición.

Los trabajos serán organizados en mesas articuladas en torno a los siguientes ejes temáticos:

1) La actividad económica, el sector industrial y el sector agrario
2) El mercado de trabajo, sistema previsional, pobreza y distribución del ingreso
3) El sector público: déficit y recaudación fiscal, endeudamiento interno y externo.
4) El sector externo y la política internacional
5) Políticas anti-inflacionarias, monetarias, cambiarias y financieras.
6) La economía social
7) El panorama económico de América Latina y su repercusión en la Argentina
8) El sector energético

Fechas límites:
Fecha límite para la recepción de resúmenes: 16de junio de 2016
Los resúmenes deberán contar con una extensión máxima de 500 palabras. Formato: Hoja A4, fuente Time New Roman, tamaño 12pts., interlineado 1,5pts. Se aceptarán resúmenes y ponencias en castellano y portugués.
La aceptación de los resúmenes será comunicada el 29 de junio de 2016.
Fecha límite para la recepción de ponencias: 15 de septiembre de 2016
Las ponencias deberán contar con una extensión máxima de 10.000 palabras, incluyendo las notas al pie y las referencias bibliográficas.
Formato: Hoja A4, fuente Time New Roman, tamaño 12pts., interlineado 1,5pts.
Todos los archivos deberán contener: Nombre y apellido del/los/las autores/as, inscripción institucional, título de la ponencia y eje temático elegido.

Inscripción e informes:  congresoceppa@gmail.com
Fecha límite de inscripción para recibir certificado de asistencia 3 de octubre de 2016.

COMITÉ ACADEMICO:
Ricardo Aronskind
Demian Panigo
Carlos Martínez
Mariano Kestelboim
Alan Cibils
Andrés Asiain
Emmanuel Álvarez Agis
José Sbattella
Gerardo De Santis
Horacio Rovelli
Guillermo Wierzba
Arnaldo Bocco
Federico Bernal
Paula Español
Alejandro Rofman

COMITÉ ORGANIZADOR:
Santiago Fraschina
Hernan Letcher
Juan Fal
Pablo Lalanne
Sonia Filipetto
Cecilia Allami
Mariano Arana
Pablo Manzanelli
Sergio Carpenter
Arnaldo Ludueña
Alejandro Barrios
Germán Pinazo
Jorge Marchini
Fernanda Vallejos
 


martes, marzo 1

Crear valor para el rentista, o la política económica del nuevo conservadurismo en Argentina

Casi tres meses de gestión del gobierno del Pro dan mucha tela para cortar en materia de economía política. Dado que una parte de lo que efectivamente hicieron fue anunciada en la campaña electoral, es menester tomar en cuenta no sólo las políticas efectivamente realizadas sino aquellas que han sido anunciadas con suficiente énfasis como para esperar que se vuelvan realidad en el corto plazo. Lo que sigue trata muy brevemente temas económicos ocurridos en los ámbitos fiscales, financieros, de ingresos, de los sectores productivos y de las relaciones con el resto del mundo. El esquema general arroja un evidente aumento de la inflación que contribuye a acelerar el conflicto social, caída del nivel de actividad, concentración del ingreso y excedente, mayor exposición y vulnerabilidad externa, caída del consumo público y privado por lo tanto del mercado interno, aumento del desempleo, pobreza e indigencia, perdida de posición e integración regional y un incremento del déficit público y de la deuda externa pública.

El anuncio de metas de inflación acompañó la previsión del ajuste del gasto público en relación al PBI en lo que refiere al gasto corriente. Aunque no hay aún una nueva ley de presupuesto que permita estimar concretamente el programa de gastos, al compás de la abrupta devaluación del 17 de diciembre pasado, siguió el desfinanciamiento fiscal mediante la reducción de los ingresos vía retenciones al agro y luego la minería (de yapa la quita de impuestos a los autos de lujo, al tabaco y al champán). La modificación del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias fue otro efecto de incremento el déficit fiscal, aunque el resultado fiscal final está abierto por la inclusión de nuevos contribuyentes.
La política de metas de inflación está en sintonía con un recorte del gasto al quitar financiamiento al sector público mediante un ajuste del crecimiento de la base monetaria. La liberación de tasas de interés, el negocio de las LEBAC y los plazos fijos, la liberación de movimiento de capitales y el aumento de deudas para reservas vía BONARs + Megacanje II, son medidas que apuntan a aspirar pesos sin comprar dólares y hacerse de dólares mediante toma de deudas, de modo de no incrementar los billetes y monedas en manos del público. El diagnóstico oficial acerca de la inflación está circunscripto exclusivamente al financiamiento del déficit fiscal vía incremento de la masa monetaria.
Por otro lado, el arreglo de pago a los Fondos Buitres fue una de las prioridades de la actual administración. El cambio de estudio de abogados que sigue las causas, la cúpula de decisión en materia económica entera viajando a Davos y el reciente pre-acuerdo con litigantes italianos reunidos en Task Force Argentina, fueron señales premonitorias de la costosa media-salida del default. Es que el ámbito fiscal, luego de la desfinanciación y la caída del nivel de actividad, no cierra ni con las quitas de subsidios programadas, por ello es que ayer el Ministro de Hacienda anunció que, de no conseguirse un arreglo con los holdouts, las alternativas están entre una emisión mayor y un ajuste brutal -seguidamente descartó solo la primera alternativa-. De este modo, el Pro extorsiona al Congreso Nacional para que derogue las dos leyes que impiden mejorarle la oferta a los que no entraron a los canjes de deuda pública 2005 y 2010 (leyes cerrojo y de pago soberano).
Recapitulando, el BCRA se endeuda para no salir comprar dólares y el tesoro se endeuda para no financiar gasto corriente con emisión. He aquí los dos problemas fundamentales de la política económica del Pro: la inflación y el crecimiento.
Respecto del diagnóstico inflacionario, la probabilidad de error crece con cada aumento del índice de precios mes a mes. La inflación está mostrando tener un componente cambiario muy significativo coadyuvado por la concentración en la formación de precios, la quita de retenciones al trigo y maíz principalmente, la quita de subsidios a la electricidad y las expectativas futuras (incluyendo los acuerdos salariales en torno al 35/40%). Los anuncios de quitas de subsidios al transporte y al gas, el desmantelamiento de precios cuidados, claramente no contribuyen a morigerar las expectativas inflacionarias.
Si el diagnóstico inflacionario oficial es errado, en Argentina se recrudecerá el estancamiento y la inflación, pero con el agravante de un endeudamiento progresivo. Si la inflación menguara, se corre con el problema adicional de crecer poco y endeudarse mucho, en el mejor de los casos, dilatar una crisis de deuda. La única salida de mediano plazo políticamente viable es crecer rápidamente y mucho. En este ámbito las posibilidades no son alentadoras: la contracción del gasto público anunciada y del consumo (mediante la baja de ingresos populares, salario real y transferencias ANSES) pone la lupa del crecimiento sobre el sector externo y la inversión privada. En cuanto al primero, las posibilidades de crecimiento de las regiones compradoras son menores a las de años anteriores, en este sentido el apoyo público a los sectores agroindustriales, pesqueros, mineros y energéticos parece ser una política de retención de ingresos más que de fomento exportador.  Sobre el segundo, resulta un tanto ingenuo creer que la potencial caída de la tasa de interés local (acuerdo con Fondos Buitres mediante) y la flexibilización de importaciones contribuyan a la expansión de la inversión. Los pronósticos de caída del nivel de actividad que arrojan las agencias internacionales, las perspectivas de pérdida del poder adquisitivo, y el crecimiento de la vulnerabilidad externa (tanto por un mundo más hostil en términos comerciales, así como por la mayor exposición a los movimientos de capitales) difícilmente aceleren las proyecciones de inversión en lo que resta del año. La trampa del Pro es que pone en jaque las finanzas públicas y los ingresos populares, con una promesa de estabilidad futura que día a día muestra que lo que al gobierno le falta de realidad le sobra de deseo.    
Sin embargo, no hay que descartar la posibilidad que deseo y realidad estén en el mismo lugar. Si ese fuera el caso, se explicaría el énfasis sectorial reprimarizador orientado a las actividades rentísticas y extractivas (que permitiría explicar una gran parte de las concesiones al sector financiero) junto los intentos de cambio del eje en las relaciones internacionales desde Mercosur -China/Rusia, CELAC, etc. hacia Estados Unidos y el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), pasando por el desplante al apoyo de 136 países que realizaron hacia Argentina para conducir un marco regulatorio contra los fondos buitres votada en Naciones Unidas el año pasado.
La historia es conocida: desde fines de la década de 1970 los gobiernos neoliberales prometieron reducir la inflación, lograr más estabilidad e incrementar el bienestar aumentando el crecimiento económico. Hoy se sabe que las leves reducciones de la inflación fueron a costa de logros sociales o de burbujas financieras. También se sabe que los países que siguieron las políticas neoliberales aplastaron el crecimiento económico e intentaron compensar esas caídas con deuda pública y privada. En un contexto internacional negativo, la estrategia del Pro parece una estrategia defensiva de los sectores rentísticos asociados al dinero y los recursos naturales, pagadera con una ofensiva sobre el resto de la población. Lo cierto es que este año tendremos lo opuesto a las promesas neoliberales: menor crecimiento con más inflación.

lunes, febrero 1

El ciclo de la ilusión y el...la ilusión (punto).

El FMI empeoró sus proyecciones estimadas desde el último dato revelado en octubre de 2015. Espera contracción estimada del -1% del PBI para Argentina durante 2016 luego de que el mismo organismo publicara tres meses antes que la contracción sería del -0,7%.

Alejandro Werner, analista del FMI señaló en el reporte actualizado de Octubre de 2015 que “Si bien en Argentina la proyección de crecimiento para 2015 sigue siendo levemente positiva gracias, en parte, a un importante impulso fiscal, se espera que la economía se contraiga el próximo año. Además, la combinación de política monetaria y fiscal expansiva sigue ejerciendo presión sobre la brecha entre el tipo de cambio oficial y el de mercado, el nivel de inflación y las reservas internacionales netas.” América Latina y el Caribe: Ajustando bajo presión. hoy señala que “En Argentina, el nuevo gobierno ha iniciado una importante transición para corregir desequilibrios macroeconómicos y distorsiones microeconómicas. Se han tomado medidas significativas para avanzar en esa transición mediante el levantamiento de restricciones al mercado cambiario, la eliminación de varias restricciones al comercio internacional, y el anuncio de las principales directrices del marco macroeconómico y la supresión parcial de los subsidios a la energía. Este nuevo enfoque ha mejorado las perspectivas de crecimiento para el mediano plazo, pero es probable que el ajuste genere una leve recesión en 2016”  América Latina y el Caribe en 2016: Ajustándose a una realidad más dura.
 
El FMI dijo que Argentina estaba bien porque iba mal, pero ahora le va a ir mal para ver si le va mejor...notable cuando creen que las políticas no son acertadas: en octubre de 2014 pronosticaron una contracción del PBI del -1,5% para 2015, en abril corrigieron a una contracción del -0,3%, en octubre 2015 actualizaron a un crecimiento del 0,4% para ese mismo año y terminó arriba cerrando en 1,5%. Es decir, en poco mas de un año tuvieron una reversión de signo de igual magnitud al crecimiento estimado, creyendo que la política era desacertada.

sábado, mayo 23

The rise and fall of neoliberal capitalism by David Kotz

A principios de este año David M. Kotz publicó a un libro titulado The rise and fall of neoliberal capitalism, cuyo objetivo fue dar una explicación alternativa sobre el significado del neoliberalismo, estudiar su crisis a partir del año 2008 y sugerir un análisis del cambio de etapa en los años posteriores, desde una perspectiva histórico-institucionalista que el autor identifica como una combinación de aportes desde dos teorías: Estructuras Sociales de Acumulación (Estados Unidos) y la Teoría de la Regulación (Francia).

Su contribución se inscribe en una serie de debates sobre el significado de la etapa posterior a 1979 (enunciados muchas veces con los nombres alternativos de globalización, mundialización financiera, etc.), reconocidos por el autor en las contribuciones de David Harvey, Paul Sweezy, Thomas Palley, Joseph Stiglitz, Daniel Rogers y en los pares Duménil-Levy, Howard-King y Foster-Magdoff. Aunque también hace otras referencias hacia Giovanni Arrighi, Samuel Bowles, James Crotty, Gerald Epstein y Paul Krugman.[1]

Luego de la introducción -donde expone sus antecedentes y los códigos del debate que enunciamos arriba- Kotz trata de hacer novedosa su postura sobre el significado del neoliberalismo. Allí identifica cuatro cambios centrales en las instituciones que gestionan la acumulación capitalista. Por un lado, los cambios en la economía global favorables a los movimientos de mercancías y capitales. En segundo lugar, muestra cambios profundos del rol del Estado en la economía que ha renunciado a la gestión de la demanda agregada, desregulado las industrias tradicionales y el sector financiero, disminuido su control en las condiciones de producción de bienes, empleos, medio ambiente y en la aplicación de leyes anti-monopolios, junto a la privatización de empresas y servicios. En términos fiscales se ha elegido la regresividad cortando impuestos a personas jurídicas y físicas de altos ingresos y ha reducido erogaciones relacionadas al Estado de Bienestar. En tercer lugar muestra los cambios en las relaciones capital-trabajo mediados por la precarización del empleo y la reducción de la negociación colectiva de los contratos de trabajo y por último, en cuarto lugar, aparece uno de los aportes diferenciales del libro: el espacio de las corporaciones. Allí identifica una aceleración de la competencia, organizada bajo una generalización de los principios mercantiles, pero al interior de las corporaciones, acompañado de una mayor autonomía de las prácticas financieras. Kotz muestra cómo, a diferencia del período anterior donde los CEOs de las empresas formaban parte de su evolución histórica, durante el neoliberalismo, éstos cargos fueron cubiertos mayormente por contrataciones externas a dichas corporaciones.

El autor muestra cómo las corporaciones que durante la etapa “progresiva” o de “capitalismo regulado” de posguerra habían apoyado generalmente las políticas de pleno empleo y seguridad social, a raíz de la caída en la productividad con salarios ascendentes y consecuentemente caída de la tasa de ganancia, sus reclamos se volvieron compatibles con las políticas neoliberales nombradas anteriormente. El listado de corporaciones enunciados no es para nada despreciable. Se concentra en dos instituciones que sostuvieron interés corporativos, el Committee for Economic Development (CED) formado en 1942 y orientado a formular políticas públicas y la Business Rountable constituida en 1972 con un perfil menos formal que la CED. Ambas lideradas por los CEOs de las grandes corporaciones en Estados Unidos.

Kotz critica la caracterización del neoliberalismo como financiarización, debido a que esta última llegó demasiado tarde, es en parte consecuencia del neoliberalismo. Asimismo, el observar lo sucedido solo en las finanzas no permite explicar los cambios institucionales más relevantes de la época enunciados anteriormente. Por otro lado, señala que el capitalismo globalizado o transnacionalizado tampoco es un aporte completo, sino un componente más del neoliberalismo. A diferencia del enfoque anterior, la globalización comienza tempranamente en los años 60s, continúa en los 70s y se acelera en los años 90s.

Según el autor, el enfoque de la globalización tampoco permite explicar los orígenes de la crisis del neoliberalismo que relaciona a tres procesos: 1) El incremento de la desigualdad entre salarios y ganancias por un lado, y entre los hogares por otro (lo que comúnmente llamamos distribución funcional y personal respectivamente); 2) la sucesión de burbujas especulativas y 3) la orientación del sector financiero hacia actividades especulativas de alto riesgo.

El argumento une a los tres procesos arroja un resultado coherente aunque nada novedoso. Se dice que las grandes burbujas fueron reflejo de la concentración de los ingresos que no pudieron encontrar actividades de inversión productiva, presuntamente debido a que éstas estuvieron orientadas al tipo de producción que predominó durante el capitalismo regulado. Esos excedentes se volcaron a activos reales como los inmuebles aunque también a activos financieros, alimentando el comportamiento especulativo de dicho sector.

Los enfoques teóricos desde donde parte el autor indican que si en un contexto institucional estable se rompen significativamente sus relaciones centrales, entonces la nueva configuración institucional que permita la acumulación de capital difícilmente sea aquella que provocó la ruptura. En este sentido es que el autor del libro confía principalmente en un cambio de época, aunque al momento de revisar los caminos futuros la imagen se vuelva un poco más borrosa de lo que parecía en las primeras páginas del libro.

Por un lado, se expone una acumulación de excedente producto de un cambio en el espacio capital-trabajo pero no se identifica cuáles son los procesos que habilitan esas presiones en los ingresos, al contrario, se estiman de forma leve: La transnacionalización del capital y los cambios en los procesos productivos no tienen un lugar destacado en el libro. En su lugar aparece sólo liberalización de los movimientos de valores. Cabe la pregunta ¿Qué forma de producir ha cambiado en el neoliberalismo que habilitaría un consecuente cambio de época?

En segundo lugar, da significativos argumentos a la dirección de las políticas públicas y enuncia un cambio en la percepción post-crisis de las ideas sobre la austeridad y el trade off Estado-Mercado. En este sentido dos preguntas ponen en riesgo este espacio de cambio: ¿Efectivamente un reconocimiento a la intervención pública juega en contra de las prácticas neoliberales? ¿En qué medida ello es parte del superficial discurso norteamericano que asocia intervención a prácticas no mercantiles? En este sentido creo que el autor identifica a la libertad de mercado como práctica mercantil por excelencia cuando lo que importa de ello es la realización de precios y ganancias, muchas veces construidas desde el Estado. A partir de la evidencia que arrojan los salvatajes de EE.UU, ¿existe forma más grosera de asegurar precios y ganancias que comprando deudas incobrables, acciones depreciadas de empresas en vías de extinción?

En tercer lugar, el autor estima una estabilidad relativa lograda durante el período neoliberal identificada como la “Gran Moderación”. Resulta difícil sostener con él dicha estabilidad macroeconómica. Hasta parece contradictoria con la propia explicación que Kotz tiene de la crisis. El neoliberalismo estuvo repleto de desbalances, no sólo de ingresos al interior de cada Estado, desbalances cambiarios fueron moneda corriente desde sus inicios, crisis recurrentes de deuda, bancaria y económica, fueron características diferenciales del período al compararlo con su precedente. Desbalances globales de mercancías y capitales son las explicaciones principales de aquellos que explican la crisis por globalización.  Sin embargo es notable como el autor pasa por alto la incapacidad del neoliberalismo de lograr crecimiento y tasas de ganancia de forma estable y continuada sin provocar espasmos en todo el planeta constantemente. Al contrario de sus intenciones y enfoques teóricos, la última gran crisis aparece por sorpresa en el libro. 

Kotz enuncia una serie de cuatro instituciones reguladoras del neoliberalismo pero para explicar su crisis no revisa exhaustivamente su cambios, sólo se concentra en partes incompletas de dos de ellas: las relacionadas con los ingresos en el espacio capital-trabajo y las relacionadas con las finanzas en el espacio de las corporaciones. Lo notable de esta práctica es que resulta compatible con la explicación que el autor pretende denunciar: aquella del ascenso y caída del neoliberalismo dirigido por las finanzas. Ninguno de los escasos aspectos que permiten explicar la última gran crisis está en contradicción con las explicaciones de la financiarización, al contrario son los elementos centrales de aquella. Es por ello que al llegar a la parte final del libro, se expongan cuatro posibles escenarios muy distintos y la imagen de cambio se vea disminuida. La caída del neoliberalismo anunciada en el título no parece tan contundente.  

En síntesis, el libro da explicaciones de los procesos capitalistas de las últimos 100 años aunque se detiene en la construcción y potencial ruptura del neoliberalismo. En este sentido aporta interesantes elementos al debate que muchas veces están pasados por alto o enunciados de forma agregada, por caso, el lugar concreto de las corporaciones en el cambio social. También se ensayan explicaciones de la crisis y se marca un punto del debate sobre el cambio de forma del capitalismo. Es un aporte interesante por su claridad expositiva, probablemente haya sido pensado para su uso dentro de las aulas ya que contiene cuadros que sintetizan cada época con claridad y lo hace incluso en los escenarios que el autor imagina para un potencial futuro. Como muchos otros aportes, Kotz no cree en un futuro promisorio, la crisis del neoliberalismo parece dejar procesos -por lo menos- más violentos de los conocidos hasta ahora.

Bibliografía

Kotz, D. M. (2015). The rise and fall of neoliberal capitalism. Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press.

 


 



** Licenciado en Economía (UBA). Especialista en Economía Política con mención en Economía Argentina (FLACSO). Especialista en Docencia Universitaria para Ciencias Económicas (UBA). Docente de Historia del Pensamiento Económico (FCE-UBA).
[1] También identifica a teorías neoliberales. En este sentido aglutina el discurso dominante en una serie de ideas sencillas relacionadas con la dirección del mercado en el trade off entre éste y el Estado, que se encuentran en autores monetaristas como Robert Lucas y Milton Friedman.

jueves, febrero 19

Sobre los orígenes de la "institucionalización" del discurso modernizador en Argentina

Comparto un fragmento de una entrevista que realicé hace poco.

 "Yo le cuento otra anécdota, sin decir los nombres. En el año 62, de repente sale un aviso en los diarios que se está creando un instituto de investigaciones económicas que están buscando director. Y era justamente el frondizismo con la cosa que atrajo un montón de empresas norteamericanas, empezó un poco toda la burocratización de las empresas, consultoras de personal, las consultoras de marketing, todas esas cosas. Entonces, había una consultora de personal, que se llamaba Rappaport, que estaba ahí enfrente del teatro Colón por la calle Viamonte. Entonces la que publicaba el aviso era Rappaport que tenía si la gente tenía interés se presentara. Yo no tenía el menor interés en entrar en una actividad ... Pero me produce curiosidad porque era un mundillo que lo conocíamos todos. Además yo como padre de la criatura, de la carrera de Economía, tenía siempre mucha curiosidad sobre estas cosas. Y entonces me presenté para saber de qué se trataba. Escribí, me citaron, y fui un día, me hicieron algunas preguntas, de conveniencia y después me dicen “Bueno, este es un instituto que lo financian todas las organizaciones empresarias de la Argentina, la Sociedad Rural, la de Comercio, etc.”

¿Qué?

Claro. El director tiene que dedicarse a destruir las teorías comunistas de la Alianza para el Progreso y de la CEPAL. Esta fue la cosa. De hecho, eché una carcajada y le dije “no”.

Conmigo no creo que vayan muy lejos. Y así empezó FIEL. El que fue director, que efectivamente le deben haber hecho la misma propuesta y la aceptó. Eso a mí me hace mucha gracia...libertad de mercado y qué sé yo. Porque había muchos, había enfrentamientos muy duros, digamos"

viernes, septiembre 26

De buenos muchachitos y viejos conservadores


No está mal revisar de otra manera en qué anduvieron y en qué andan los economistas (del establishment).

Hoy tenemos un revival de algunos de aquellos Buenos muchachos, coadyuvados por esos pobres talentos mediáticos de mi generación que quieren pertenecer... Diferencias entre los de clase y los nuevos ricos.

En algunos años desfilarán por libros como estos los buenos muchachitos de hoy, solo que el discurso será mas vulgar.

Hasta me animo a decir que alguno extrañará luchar contra estos siniestros rivales.

¿Quiénes serán el reemplazo de los expertos orgánicos en 15 años?

domingo, diciembre 8

La irritante práctica de resaltar que no todo está mal en economía

El pasado 30 de noviembre, el "buen" liberal de Krugman afirmaba que no todo está mal en economía. En todo caso estaríamos buscando mal, ya que hay mucho de lo que necesitamos en algunos libros viejos.

La cosa sería así...cambiemos la macro (poco), bien por los que conocen la historia económica, una moneda para la historia del pensamiento económico y eso si, modifiquemos bien la forma en que enseñamos la economía. Como ha señalado hace mucho, solo deberíamos enseñarle a los estudiantes a "ser heterodoxos cuando sea necesario".

Conviene aclarar que en principio, no conozco ningún economista (productor, repetidor o difusor de ideas...) del no-mainstream  que se sienta aludido cuando alguien acusa a nuestra disciplina, profesión o ciencia de amplificar males sociales (y creo que muchos de ellos, que se sienten fuera del de la ciencia dominante, igual deberían hacerlo).

En segundo lugar, la idea de ir a buscar a los libros viejos ideas nuevas o correctas (enfoque sostenido originalmente por Schumpeter en el primer caso) puede resultar peligrosa. Da un poder a las ideas separadas del contexto que sigue orientando la universalidad del pensamiento. Esa universalidad no es desdeñable en sí misma, pero, ¿qué aseguraría esta vez que el maistream con sus categorías podrá encontrar el camino correcto siendo tan poco critico de los papelones que han hecho?

En tercer lugar, no sólo hay que cambiar el contenido dominante en la enseñanza de la economía, sostenido en el enfoque de grandes ideas y autores, sino que debemos lograr la transición de los trabajos individuales tan enfocados en el éxito del economista por trabajos colectivos que valoren la reflexión. Krugman hace todo lo contrario a lo que dice, quiere volver a buscar en esos libros...casi que me puedo imaginar un libro marrón, de tapa dura, ilustrado y con telaraña en algún rincón de una biblioteca gigante que guardaría el secreto de la economía (el de la mercancía ya lo habría revelado Marx, claro está).

En cuarto lugar, la forma de evaluación de las teorías que propone Krugman es absolutamente desechable. Khun -tan repetido por la etimología barata del economista- ha hecho unas excelentes reflexiones sobre los cambios científicos desde las ciencias naturales. Nosotros en cambio, a eso de "muéstrenme algo mejor..." tendríamos que agregarle, ¿con que criterios evalúa "mejor"? pregunta que los epistemólogos se siguen debatiendo, pero que el mainstream ya hace tiempo que no lo hace más (no sé, arriesgaría desde Mill, pero dudo). las formas de validar lo "mejor" por parte del maistream son dos: 1) lógica (matemática) y 2) dominio social (premios en honor a A. Nobel, etc.).

En nuestras latitudes está lleno de estos defensores de la conservación. Argumentos muy similares aunque menos persuasivos ya que siquiera hablan de historia. El texto de Krugman ayuda a seguir sosteniendo que el maistream es capaz de reciclarse para lograr eso "mejor"... No creo que esté en sus capacidades siquiera lograrlo, no son tan dueños de su destino como creen. 

miércoles, marzo 27

La Economía o el opio de los creyentes


Pero si la Economía es el opio de las almas religiosas, la principal crítica contra los excesos de los adictos a esa droga habría que enderezarla hacia quienes la fabrican…
Joan Robinson

 
A la Economía que ha dominado desde fines del siglo XIX hasta nuestros días se le ha denomina comúnmente Economía neoclásica. Dicho término se ha asignado a un marco teórico ni más ni menos difuso que el resto de los cuadros. Si nuestro propósito es realizar una crítica es preciso delimitar su contenido.
El término neoclásico resulta bastante inadecuado para darle un primer carácter a este cuerpo. Colander (2000) anunciaba la muerte de dicha Economía, no de su contenido, sino del término utilizado para designar las prácticas de cuerpo difuso en la actualidad. Aunque utiliza para ello otras nóminas no menos controversiales como Economía moderna[1] o economía del nuevo milenio. Dicho término es confuso, además, para a los nuevos ingresantes al estudio de nuestra disciplina. Por un lado generaliza la Economía nueva. De un lado, la contrapone a algo antiguo: clásica, marxista, institucionalista y hasta keynesiana. Por otro, si al filtrar lo novedoso se presupone que hemos filtrado los aportes antiguos, también lo novedoso viene a explicar algo corriente. Lo nuevo es por lo tanto lo válido[2].
Sin perjuicio de lo anterior, el término neoclásico vuelve a confundir anunciando una nueva Economía que conserva mucho más en su nombre de los clásicos que de lo nuevo, entonces, no resultará moderna, menos aún posmoderna, sino con fundamentos en un capitalismo distinto (el del siglo XIX). Sin embargo, en los hechos, la Economía neoclásica no ha conservado muchas cosas de los clásicos y hasta podríamos decir que han ignorado los aportes más significativos de aquella Economía Política del siglo XVIII y gran parte del XIX (Volveremos luego con un ejemplo en el caso del estudio del capital y la distribución de valores). ¿Cómo denominar entonces a este cuerpo dominante de la Economía?
Colander, Holt y Rosser (2003) hacen intentos de aclarar el uso de los términos: ortodoxia, mainstream y neoclásico, por separado. Al igual que otros trabajos relacionados, hacen caso omiso al proceso por el cual unos autores forman parte de la elite de la Economía. En cambio, se insiste en que el método utilizado es quien delimita la pertenencia. De este modo, se evita dar una discusión del proceso social por el cual algunos autores son premiados y otros discriminados de los recursos para investigación, premios, etc. (discusión investigada por Lee, 2009). Resulta notable que en los argumentos explicar por qué la Economía de elite está abierta a nuevas ideas se afirme que, pese a que se siguen usando modelos, su naturaleza ha cambiado incorporando los siguientes tópicos:
1)      La teoría evolutiva de los juegos está redefiniendo cómo las instituciones están integradas en el análisis.
2)      La economía ecológica está redefiniendo cómo se relacionan la naturaleza y la economía.
3)      Los aportes desde la psicología están redefiniendo cómo se trata a la racionalidad.
4)      Frente a las limitaciones de la estadística clásica, los estudios econométricos están redefiniendo cómo piensan los economistas de la prueba empírica.
5)      Teoría de la complejidad está ofreciendo una manera de redefinir la forma en que concebimos de equilibrio general.
6)      Las simulaciones por computadora ofrecen una forma de redefinir los modelos y cómo éstos se utilizan.
7)      La economía experimental está cambiando la manera economistas pensar en el trabajo empírico.
Es interesante que los términos, político, Estado, clase, conflicto, crisis, capital, poder y tantos otros relevantes no se asomen en esta reconfiguración. Por el contrario, podríamos decir que respecto a 1) acorde a la experiencia con el neoinstitucionalismo, ha incluido al Estado caracterizándolo funcionalmente como una organización con ventaja comparativa de la violencia que existe en la medida que pueda reducir los costos de transacción; el significado económico del Estado resulta el mismo que el de una empresa privada (Nieves San Emeterio, 2006, Pág 71). De este modo, no entusiasma mucho el hecho de cómo han incluido las instituciones aquellas teorías que buscan adaptarse al cuerpo dominante. Respecto de 2), es notable que la definición clásica de la Economía entre el hombre y la naturaleza, la escasez y la selección de técnicas y consumos sean las únicas que puedan modificarse significativamente para ser utilizada en los aportes hacia la ecología. Sin embargo, toda técnica y ciencia es política y la definición no escapa a ello, se requiere, de nuevo, un cambio radical en la concepción de la disciplina. El punto 3) es curioso que se exponga como una virtud el hecho de haber declarado que los seres humanos no somos racionales en las decisiones económicas luego de haberlo afirmado por decenas de años. Los clásicos no precisaron meterse en semejante embrollo, y, de hecho, la psicología, tiene similares problemas para conocer las conductas de los humanos. Lo notable es creer que ello forma parte del núcleo necesario de nuestro conocimiento. El punto 4) no es otra cosa que fundamentar más aun sus instrumentos de dominación simbólica. No resulta una novedad ya que viene sucediendo hace tiempo. Al menos, luego de las catástrofes evidenciadas por el uso de distribuciones normales en el cálculo de probabilidades de activos financieros, algunos han creído que hay cisnes negros, tormentas perfectas, etc. que sus modelos no alcanzan a visualizar, por ende son incompletos. No tengo mucho más que agregar aquí. En el punto 5) debemos preguntarnos ¿Qué pruebas existen que la Economía dominante adopte epistemologías de la complejidad? En caso que existan (tengo muchas dudas sobre dicha prueba), ¿qué tipo de teoría de la complejidad se está desarrollando? Y, teniendo presente los puntos 4), 6) y 7), ¿resulta contradictoria esta afirmación? 6) y 7) son hechos que ocurren en todas las ciencias y no forman parte de una opción científica sino de una necesidad. Es decir, si ahora podemos procesar millones de datos en segundos, almacenar durante varias generaciones de científicos datos de forma que hasta superan la capacidad de análisis, comunicar científicamente de forma inmediata un resultado interesante es una necesidad impuesta por el desarrollo de las fuerzas productivas, del cual, la misma ciencia compone, ahora bien, si esa difusión, esos datos y esos recursos los utilizamos para estudiar a la libertad de elección y la satisfacción de las palomas (ver nota), entonces la dirección y el contenido no nos llevarán lejos.
 
Dequech (2007), da jerarquía al término mainstream frente al de ortodoxia y ambos al de neoclásico[3]. El termino maistream refiere a un énfasis en el aspecto sociológico de la ciencia, es decir, que un cuerpo de teorías domine el saber requiere una explicación y el uso del término que designa esas teorías hace referencia a ello. Por otro lado, el término ortodoxia refiere a una sujeción de ideas, es decir pone énfasis en lo intelectual -en particular en este caso- asociado a la Economía neoclásica. Lo que el autor llama Economía neoclásica está compuesto por la combinación de las siguientes características: 1) el énfasis en la racionalidad y el uso de maximización de la utilidad como criterio de racionalidad, 2) el énfasis en los equilibrios y 3) el descuido del lugar de la incertidumbre.
Continúa aquí sin hacer hincapié en las categorías fundamentales y los objetos de la disciplina. La Economía no es la ciencia que estudia la racionalidad, o la incertidumbre de forma exclusiva, sino que son aspectos subordinados del estudio de los procesos de producción, distribución, cambio, consumo y con ellos sus categorías fundamentales como el valor, el capital, el trabajo asalariado, el dinero, etc. Es decir, que el objeto de estudio pone el límite a la caracterización de determinadas formas de hacer ciencia. En el caso neoclásico resulta esencial señalarlos acorde a la definición del objeto de la ciencia y la naturaleza de sus categorías, además de sus métodos.
Hay una realidad que discutir y se hace necesario disponer de ciertos parámetros sobre el estado de la Economía Política para pensar el porqué de su crisis. Este hecho, tan simple, tan evidente, que se encuentra en una mayoría de las disciplinas sociales académicas -la filosofía, sociología, psicología, historia, etc.- y que es, el estudio del desarrollo de sus aportes al conocimiento del ser humano, para nosotros -los economistas- nos resulta desdeñable. Es por ello que evitamos investigar con nuestros estudiantes de primeros años de qué viene la Economía Política. La historia del pensamiento económico es sino, el aspecto más desvalorizado de esos cursos iniciales.



[1] Existen publicaciones de autores no-neoclásicas con dicho término. El caso de la Introducción a la economía moderna de Joan Robinson y John Eatwell puede ser un buen ejemplo de ello.
[2] Mark Blaug afirma que debemos evitar “tomar la paja por el trigo y a pretender la posesión de la verdad cuando sólo poseen una serie intrincada de definiciones o juicios de valor disfrazados de reglas científicas. Sólo mediante el estudio de la economía moderna resulta posible darse cuenta de esta tendencia” (Blaug, Teoría económica en retrospección 2001, Pág. 784).
[3] Un economista del mainstream puede no sostener ideas neoclásicas y viceversa. Un economista neoclásico puede tener aspectos no ortodoxos y viceversa.

viernes, septiembre 16

El Premio Nobel de Economía...contate otro!

Un premio otorgado por una fundación por cuenta y orden de un banco, naturaliza el aporte científico a la espera de quien lo premia. Recientemente el Instituto para el Nuevo Pensamiento Económico (que no es santo de mi devoción) publica un artículo y video interesante que denuncia lo que a la luz de cualquier entendido es una farsa completa: la entrega el "Prize in Economic Sciences in Memory of Alfred Nobel" malamente conocido como Premio Nobel de Economía. Alguien supo decir que es un premio que Nobel no incluyó en su lista seguramente porque se puede premiar a dos investigadores que sostienen efusivamente lo contrario. Sin embargo y desafortunadamente esta no fué la tendencia en la entrega del premio según se puede evaluar en sus detentores y como bien se cuenta en el siguiente video y sus "juegos científicos de credibilidad"



Pero una vez, durante la ceremonia de entrega del premio... un muchachito gritó  "Friedman Go Home!" y unos años después Raúl Prebisch enfatizó "Friedman no tiene lugar en nuestras tierras"



Infelizmente Milton Friedman tuvo lugar en nuestras tierras y en muchas otras y se sabe desde entonces que la farsa y el circo de la economics no es exclusiva del Premio Nobel de Economía.

jueves, marzo 10

Los cambios en los regímenes de acumulación desde la posguerra hasta la crisis del 2008

Con la pretensión de analizar con perspectiva crítica las grandes transformaciones de la economía mundial desde la segunda mitad del siglo pasado, examino las trasformaciones del sistema de Bretton Woods y su significado en los países centrales durante la llamada “edad de oro” del capitalismo. Los cambios en las formas de acumulación desde mediados de la década de 1960 muestran transformaciones en el ámbito real – de las formas de producir e intercambiar -  en el camino hacia el neoliberalismo y en el aspecto ficticio de la hegemonía del capital financiero, hasta su crisis gestada durante la primera década del siglo XXI pasando por una nueva división internacional del trabajo y cambios en las categorías centro-periferia.

Algunas de las preguntas que me pude hacer en este corto trabajo son las que siguen:

  • ¿Quién puede afirmar que existen convergencias nacionales de acuerdo con las formas de inserción internacional, formas de explotación de la fuerza de trabajo, las monedas y el rol del Estado?
  • ¿Se produjo una ruptura de la ley del valor? ¿O simplemente fueron cambios de la dirección de la producción con ley del valor mediante y empujados por los patrones de consumo que imperan a raíz de las condiciones generales en las relaciones de producción en aquellas economías  - China y Este de Asia - donde el Estado ha participado activamente? Debido a que la convergencia y homogeneidad no son dos atributos del sistema, es pertinente preguntarse el lugar de la ley del valor en un sistema donde las diferencias entre el centro y la periferia son cualitativas y donde existen incluso dentro del submundo denominado periferia. ¿La distinción entre centro y periferia contradice las nociones elementales sobre la ley del valor? ¿Cuál es el lugar de la ley del valor dentro de la economía política actual?
  • ¿Por qué los países del Este Asiático siguen formando parte de la periferia?
  • ¿Quién puede negar que las bajas tasas de interés ayudaron a inflar la burbuja inmobiliaria? ¿Quién puede negar que la codicia de los gestores del capital contribuyó –desregulación mediante – al colapso del “castillo de naipes” de las finanzas? ¿Quién puede negar parte de la responsabilidad de la ingeniería financiera que contienen los derivados y otros instrumentos o del bochornoso papel que cumplieron las (des) calificadoras de riesgo?
  • ¿Por qué no se sostiene este modo de desarrollo? ¿Cómo semejante incompatibilidad puede perdurar en el tiempo? ¿Luego de la crisis hay perspectivas de una transformación?
Sin embargo, y excluyendo a las explicaciones más radicalmente ortodoxas que plantean, entre otras cosas, que los mercados hubieran funcionado correctamente de no ser por shocks externos o por falta de más mercado en los países emergentes. Si sólo nos quedamos con la crítica a la ética del capitalismo moderno norteamericano y a la falta de regulación (asimetría de información y externalidades) poco habremos aprendido de la historia. Quedan muchas cosas por estudiar, el caso más importante que creo que dejé de lado injustamente fué el cambio en las formas del trabajo en los 70´s. hecha la aclaración fundamental creo que esta revisión de parte de la biliografía sirve apra problematizar algunos aspectos que a mi modo de ver han tenido respuestas incompletas.

Además del proceso conocido donde la codicia y la desregulación juegan el rol central del cuento del capitalismo malvado ¿Qué hay detrás de la segunda crisis más relevante que conoce el sistema?