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sábado, mayo 23

The rise and fall of neoliberal capitalism by David Kotz

A principios de este año David M. Kotz publicó a un libro titulado The rise and fall of neoliberal capitalism, cuyo objetivo fue dar una explicación alternativa sobre el significado del neoliberalismo, estudiar su crisis a partir del año 2008 y sugerir un análisis del cambio de etapa en los años posteriores, desde una perspectiva histórico-institucionalista que el autor identifica como una combinación de aportes desde dos teorías: Estructuras Sociales de Acumulación (Estados Unidos) y la Teoría de la Regulación (Francia).

Su contribución se inscribe en una serie de debates sobre el significado de la etapa posterior a 1979 (enunciados muchas veces con los nombres alternativos de globalización, mundialización financiera, etc.), reconocidos por el autor en las contribuciones de David Harvey, Paul Sweezy, Thomas Palley, Joseph Stiglitz, Daniel Rogers y en los pares Duménil-Levy, Howard-King y Foster-Magdoff. Aunque también hace otras referencias hacia Giovanni Arrighi, Samuel Bowles, James Crotty, Gerald Epstein y Paul Krugman.[1]

Luego de la introducción -donde expone sus antecedentes y los códigos del debate que enunciamos arriba- Kotz trata de hacer novedosa su postura sobre el significado del neoliberalismo. Allí identifica cuatro cambios centrales en las instituciones que gestionan la acumulación capitalista. Por un lado, los cambios en la economía global favorables a los movimientos de mercancías y capitales. En segundo lugar, muestra cambios profundos del rol del Estado en la economía que ha renunciado a la gestión de la demanda agregada, desregulado las industrias tradicionales y el sector financiero, disminuido su control en las condiciones de producción de bienes, empleos, medio ambiente y en la aplicación de leyes anti-monopolios, junto a la privatización de empresas y servicios. En términos fiscales se ha elegido la regresividad cortando impuestos a personas jurídicas y físicas de altos ingresos y ha reducido erogaciones relacionadas al Estado de Bienestar. En tercer lugar muestra los cambios en las relaciones capital-trabajo mediados por la precarización del empleo y la reducción de la negociación colectiva de los contratos de trabajo y por último, en cuarto lugar, aparece uno de los aportes diferenciales del libro: el espacio de las corporaciones. Allí identifica una aceleración de la competencia, organizada bajo una generalización de los principios mercantiles, pero al interior de las corporaciones, acompañado de una mayor autonomía de las prácticas financieras. Kotz muestra cómo, a diferencia del período anterior donde los CEOs de las empresas formaban parte de su evolución histórica, durante el neoliberalismo, éstos cargos fueron cubiertos mayormente por contrataciones externas a dichas corporaciones.

El autor muestra cómo las corporaciones que durante la etapa “progresiva” o de “capitalismo regulado” de posguerra habían apoyado generalmente las políticas de pleno empleo y seguridad social, a raíz de la caída en la productividad con salarios ascendentes y consecuentemente caída de la tasa de ganancia, sus reclamos se volvieron compatibles con las políticas neoliberales nombradas anteriormente. El listado de corporaciones enunciados no es para nada despreciable. Se concentra en dos instituciones que sostuvieron interés corporativos, el Committee for Economic Development (CED) formado en 1942 y orientado a formular políticas públicas y la Business Rountable constituida en 1972 con un perfil menos formal que la CED. Ambas lideradas por los CEOs de las grandes corporaciones en Estados Unidos.

Kotz critica la caracterización del neoliberalismo como financiarización, debido a que esta última llegó demasiado tarde, es en parte consecuencia del neoliberalismo. Asimismo, el observar lo sucedido solo en las finanzas no permite explicar los cambios institucionales más relevantes de la época enunciados anteriormente. Por otro lado, señala que el capitalismo globalizado o transnacionalizado tampoco es un aporte completo, sino un componente más del neoliberalismo. A diferencia del enfoque anterior, la globalización comienza tempranamente en los años 60s, continúa en los 70s y se acelera en los años 90s.

Según el autor, el enfoque de la globalización tampoco permite explicar los orígenes de la crisis del neoliberalismo que relaciona a tres procesos: 1) El incremento de la desigualdad entre salarios y ganancias por un lado, y entre los hogares por otro (lo que comúnmente llamamos distribución funcional y personal respectivamente); 2) la sucesión de burbujas especulativas y 3) la orientación del sector financiero hacia actividades especulativas de alto riesgo.

El argumento une a los tres procesos arroja un resultado coherente aunque nada novedoso. Se dice que las grandes burbujas fueron reflejo de la concentración de los ingresos que no pudieron encontrar actividades de inversión productiva, presuntamente debido a que éstas estuvieron orientadas al tipo de producción que predominó durante el capitalismo regulado. Esos excedentes se volcaron a activos reales como los inmuebles aunque también a activos financieros, alimentando el comportamiento especulativo de dicho sector.

Los enfoques teóricos desde donde parte el autor indican que si en un contexto institucional estable se rompen significativamente sus relaciones centrales, entonces la nueva configuración institucional que permita la acumulación de capital difícilmente sea aquella que provocó la ruptura. En este sentido es que el autor del libro confía principalmente en un cambio de época, aunque al momento de revisar los caminos futuros la imagen se vuelva un poco más borrosa de lo que parecía en las primeras páginas del libro.

Por un lado, se expone una acumulación de excedente producto de un cambio en el espacio capital-trabajo pero no se identifica cuáles son los procesos que habilitan esas presiones en los ingresos, al contrario, se estiman de forma leve: La transnacionalización del capital y los cambios en los procesos productivos no tienen un lugar destacado en el libro. En su lugar aparece sólo liberalización de los movimientos de valores. Cabe la pregunta ¿Qué forma de producir ha cambiado en el neoliberalismo que habilitaría un consecuente cambio de época?

En segundo lugar, da significativos argumentos a la dirección de las políticas públicas y enuncia un cambio en la percepción post-crisis de las ideas sobre la austeridad y el trade off Estado-Mercado. En este sentido dos preguntas ponen en riesgo este espacio de cambio: ¿Efectivamente un reconocimiento a la intervención pública juega en contra de las prácticas neoliberales? ¿En qué medida ello es parte del superficial discurso norteamericano que asocia intervención a prácticas no mercantiles? En este sentido creo que el autor identifica a la libertad de mercado como práctica mercantil por excelencia cuando lo que importa de ello es la realización de precios y ganancias, muchas veces construidas desde el Estado. A partir de la evidencia que arrojan los salvatajes de EE.UU, ¿existe forma más grosera de asegurar precios y ganancias que comprando deudas incobrables, acciones depreciadas de empresas en vías de extinción?

En tercer lugar, el autor estima una estabilidad relativa lograda durante el período neoliberal identificada como la “Gran Moderación”. Resulta difícil sostener con él dicha estabilidad macroeconómica. Hasta parece contradictoria con la propia explicación que Kotz tiene de la crisis. El neoliberalismo estuvo repleto de desbalances, no sólo de ingresos al interior de cada Estado, desbalances cambiarios fueron moneda corriente desde sus inicios, crisis recurrentes de deuda, bancaria y económica, fueron características diferenciales del período al compararlo con su precedente. Desbalances globales de mercancías y capitales son las explicaciones principales de aquellos que explican la crisis por globalización.  Sin embargo es notable como el autor pasa por alto la incapacidad del neoliberalismo de lograr crecimiento y tasas de ganancia de forma estable y continuada sin provocar espasmos en todo el planeta constantemente. Al contrario de sus intenciones y enfoques teóricos, la última gran crisis aparece por sorpresa en el libro. 

Kotz enuncia una serie de cuatro instituciones reguladoras del neoliberalismo pero para explicar su crisis no revisa exhaustivamente su cambios, sólo se concentra en partes incompletas de dos de ellas: las relacionadas con los ingresos en el espacio capital-trabajo y las relacionadas con las finanzas en el espacio de las corporaciones. Lo notable de esta práctica es que resulta compatible con la explicación que el autor pretende denunciar: aquella del ascenso y caída del neoliberalismo dirigido por las finanzas. Ninguno de los escasos aspectos que permiten explicar la última gran crisis está en contradicción con las explicaciones de la financiarización, al contrario son los elementos centrales de aquella. Es por ello que al llegar a la parte final del libro, se expongan cuatro posibles escenarios muy distintos y la imagen de cambio se vea disminuida. La caída del neoliberalismo anunciada en el título no parece tan contundente.  

En síntesis, el libro da explicaciones de los procesos capitalistas de las últimos 100 años aunque se detiene en la construcción y potencial ruptura del neoliberalismo. En este sentido aporta interesantes elementos al debate que muchas veces están pasados por alto o enunciados de forma agregada, por caso, el lugar concreto de las corporaciones en el cambio social. También se ensayan explicaciones de la crisis y se marca un punto del debate sobre el cambio de forma del capitalismo. Es un aporte interesante por su claridad expositiva, probablemente haya sido pensado para su uso dentro de las aulas ya que contiene cuadros que sintetizan cada época con claridad y lo hace incluso en los escenarios que el autor imagina para un potencial futuro. Como muchos otros aportes, Kotz no cree en un futuro promisorio, la crisis del neoliberalismo parece dejar procesos -por lo menos- más violentos de los conocidos hasta ahora.

Bibliografía

Kotz, D. M. (2015). The rise and fall of neoliberal capitalism. Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press.

 


 



** Licenciado en Economía (UBA). Especialista en Economía Política con mención en Economía Argentina (FLACSO). Especialista en Docencia Universitaria para Ciencias Económicas (UBA). Docente de Historia del Pensamiento Económico (FCE-UBA).
[1] También identifica a teorías neoliberales. En este sentido aglutina el discurso dominante en una serie de ideas sencillas relacionadas con la dirección del mercado en el trade off entre éste y el Estado, que se encuentran en autores monetaristas como Robert Lucas y Milton Friedman.

martes, agosto 6

Aspectos centrales del desarrollo económico en la periferia de la Economía Política

Así se titula una parte del trabajo que presentaré en las próximas Jornadas de Economía Crítica en Mendoza.

Adelanto el resumen:
El presente trabajo busca caracterizar el debate en torno al desarrollo económico en Argentina durante el período de posguerra hasta la segunda industrialización por sustitución de importaciones, observándolo desde las ideas industrialistas conservadoras, las del peronismo, las izquierdas tradicionales, la nueva izquierda, el desarrollismo y la izquierda nacional.
Se señalan los antecedentes del discurso de izquierda previos al ascenso del peronismo, las ideas de esta doctrina sobre el desarrollo de las fuerzas productivas, el debate sobre su significado para el desarrollo y las formaciones intelectuales posteriores al golpe Estado de 1955, indagando cómo cada uno de los actores se posicionó ante el modo y las relaciones de producción.

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viernes, enero 18

Hobsbawm te dice "Cómo cambiar el mundo"

Recientemente falleció el historiador Eric Hobsbawm cuyas obras son archiconocidas.

Este post refiere al último de sus escritos Cómo cambiar el mundo, que pretende reflexionar sobre el impacto de Marx y Engels en el pensamiento contemporáneo.

Comencé a leerlo con entusiasmo y finalicé con amargura. El libro no me ha provocado mayor conflicto que el de la seriedad con que me tomo lo escrito por Hobsbawm, pero no porque no crea que es un valioso estandarte de la historiografía universal (si tal cosa es posible en un sujeto), sino porque resultó ser un libro (en su segunda parte) de opinión más que de historia, donde priman las ausencias de referencias, cuando no informaciones más que cuestionables sobre el estado de las ideologías en otras partes del mundo que no fueran europeas.

Las virtudes del escrito se evidencian cuando el autor pretende hacer una historia de los textos de Marx y Engels (sobre todo del Manifiesto) y creo muy valioso su aporte al estudio y el significado del socialismo antes de Marx -defecto, si se quiere, de aquellos no revolucionarios- aunque llama la atención su referencia a Marx como el “último y más abrumadoramente grande de los socialistas ricardianos”, problema que creo interpretativo de varios marxistas pero sobre todo, de la economía desde Eugen von Böhm-Bawerk hasta la actualidad.

Llama extremadamente la atención su pretensión de universalidad habiendo subestimado de manera tan burda el pensamiento y la política latinoamericana, al menos. Es notable que cuando exprese las ideas marxistas en América Latina señale sólo a dos intelectuales no latinoamericanos como Andre Gunder Frank e Immanuel Wallerstein, habiendo un listado enrome e otros, incluso más relevantes, para ocupar esos nombramientos. O cuando al pensar el peronismo señalara que su “ideología consiste básicamente en la lealtad a un general demagogo (…) dispuestos a fomentar los movimientos obreros como parte de su lucha contra las viejas elites de terratenientes…”. Sorprende más aún porque, si el libro hace justicia a algo, es en su crítica hacia el comunismo demagogo estalinista, que sorpresivamente sigue vigente para afortunadamente pocos marxistas en Argentina hoy en día. La misma demagogia es utilizada por Hobsbawm para pensar eurocéntricamente a América Latina, el autor evidentemente no le ha preocupado la región, pero estemos advertidos al menos (no recuerdo una sola referencia bibliográfica latinoamericana).

Tal vez esta valoración sea un poco exagerada ¿Quién seré yo para criticar a esta figura de la cultura universal que sin lugar a dudas ha hecho historia? Simplemente un latinoamericano más que le cansa que lo piensen y le digan cómo nos ha sido el mundo y de qué forma somos tan irrelevantes para el curso de nuestra historia. No lamento que fuera así, el centro-centrismo no es exclusivo de los norteamericanos (disculpen canadienses), también es llamativo siendo que -como señalara muy bien el autor- incluso a una figura como Marx se le había pasado pensar en Rusia como un potencial revolucionario.

Finalmente el libro termina sin estudiar el impacto del pensamiento marxista para reflexionar sobre la crisis actual, de hecho, siquiera la caracteriza.

Sin lugar a dudas la idea del libro (a pesar de mis comentarios negativos) sigue siendo un intento que justifica mayores esfuerzos. Creo que la dirección ha sido la correcta, el contenido infelizmente no, al menos para la segunda parte del libro. Tal vez pueda contentarme en que el historiador más conocido ha querido poner de nuevo (luego de los 70s) en debate al marxismo a la luz de los acontecimientos recientes.

Recientemente un ex-amigo de Bernardo Neustard reflexionaba de forma subdesarrollada:

“Lo de que Carlos Marx cada vez escribe mejor alude al esfuerzo de algunos, de reescribir lo que éste dijo a mediados del siglo XIX, para aplicarlo a la situación actual. Al respecto mi recomendación es la siguiente: bastantes problemas tenemos con los problemas. ¿A qué gastar energías, que podrían tener usos alternativos, para imaginar lo que Marx diría hoy, si viviera?”

Y sentenciaba de una manera burda, luego de haberse señalado a una historia del pensamiento económico de autores:
 
“Yo parto de la realidad, no de los autores”

Pues bien, estimados, hemos de comprender que si este economista puede partir de los hechos sin tener presente las influencias de su contorno, entonces es la prueba viva del materialismo histórico más evolucionista que se haya comprobado. Amigo economista, la estructura lo ha absorbido de forma tal que no fue necesario que usted fuera argentino, amigo del jet set noventista, que escribiera los newsletters instruyendo a Escasany y cía sobre las vicisitudes de la coyuntura, ni que leyera a ningún otro economista. La realidad y los hechos le han dicho a usted hacia dónde vamos. ¡Tomen nota los pocos estalinistas que quedan por allí., es prueba!

Hemos de advertir al lector de ambos (...los hay?), Hobsbawm no tiene esas pretensiones, sino las de poner a un autor en lectura que evidentemente es quien más molesta a los liberales, porque es aquel cuyos razonamientos no pueden (aunque hubo intentos) de una forma racional, unírseles ni concederles terreno alguno.

 

 

 

 

 

jueves, enero 10

Revisando...A History of Heterodox Economics de Frederic Lee

Es un libro que vale la pena consultar por varias razones:

1) Es una buena aproximación al estado de la Economía Política en USA y UK en el siglo XX. El autor se tomó un tiempo para explicar y dar pruebas de sus tesis. No se discuten ideas y teorías casi, aunque sí la formación de la academia dominante en el período. 

2) Resulta llamativa la relación de lo ocurrido en la segunda posguerra en los países centrales y las periferias. El autor mantiene la tesis de una unificación de la heterodoxia a mediados de los años 80s y una consolidación una década posterior, en pleno auge de neoliberalismo. Sin embargo, señala al período de posguerra como un período de reclutamiento y de retraso de la formación de una heterodoxia en la economía política. Algo que estimo es completamente contrario a lo sucedido en América Latina cuyo auge puede fecharse en los años 60s y 70s y su destrucción posterior durante el neoliberalismo. Una línea muy interesante para comprobar y seguir estudiando. 

En relación a esto conviene decir que el autor no se preocupa en vincular la fuerza de las ideas al período histórico y ello puede mostrar esa brecha que se evidencia cuando se piensa la formación de resistencias ideológicas en la región.

3) Tiene una pretensión unificadora del discurso crítico, algo que estimo muy necesario en el ámbito académico. Infelizmente sólo se ven actitudes de este tipo en autores postkeynesianos (M. Lavoie es otro ejemplo en su percepción de un paradigma post-clásico, pero los primeros intentos podemos encontrarlos en Joan Robinson) por lo que las posibilidades de una comunión con el marxismo -incluso teniendo presente los ejemplos que se exponen en el libro- resulta debilitada por los distintos matices burgueses de dichas teorías. De cualquier modo, el panorama de lo que Screpanti & Zamagni (2005) denominan la posmodernidad de la Economía Política, parece ser muy heterogéneo pero crítico al mismo tiempo; es por ello que estos intentos publicados pero sobre todo aquellos contados (seminarios, congresos, journals, etc.)  resultan fundamentales para combatir críticamente los límites de la Economía Política (aunque utilizando instrumentos tal vez fuera de sus límites).

4)  Los apartados relacionados con los rankings de journals y demás, permiten tener una visión del estado de los medios donde se discuten ideas en estos dos países centrales al menos. y sobre el manejo de parte de la academia en dichos lugares. Resultan llamativas las distancias y preocupaciones relacionadas con la calificación y el acceso a cargos existentes entre los economistas de USA y UK con, por caso, Argentina y el acercamiento en la discusión de los contenidos de nuestras licenciaturas. 

5) Por último, la sección bibliográfica es el capítulo más grande, por lo que sirve de referencias para estudiar algunos temas,

Dan ganas de disponer de algo así para América Latina.

lunes, diciembre 27

Una reflexión de izquierda moderada

Explicarle a la derecha práctica como mejorar las condiciones de su propia acumulación es uno de los problemas teóricos pero que se reflejan en lo ideológico que tiene la izquierda moderada, llamando así a los sectores que no proponen cambios radicales en las formas de acumulación sino que se pretende un sistema de acumulación basado en similares principios – en algunos casos acentuándolos - pero con un reparto del excedente del producto social. El capitalismo global empujado por las premisas de la movilidad y la seguridad puso un fuerte freno al discurso moderado y sigue recordándoselo.

La máxima desde las teorías clásicas seguirá siendo que salarios y ganancias son variables encontradas, porque asalariados y capitalistas están en posiciones encontradas necesariamente pero no sólo por el reparto del excedente, es fácil comprobar que terratenientes, banqueros y empresarios son grupos generalmente opuestos por el reparto de su excedente y sus relaciones sociales son completamente diferentes a las primeras.

Una diferencia que tienen estas teorías desde la postguerra hasta el fin de la edad de oro, es que la reproducción podía estar asociada al incremento del salario, en rigor debía estar asociada. Desde la década del 70 eso dejó de ser el caballo de batalla teórico de las interpretaciones armónicas de los esquemas de reproducción y las dificultades se han acentuado en las naciones que tienen regímenes de demanda impulsados por ganancias e híbridas. Por ello es que muchas alternativas de izquierda han devenido (intencionalmente o no) en discursos que validan el orden del capitalismo "sano" de aquellas épocas, con una retórica melancólica del industrialismo y la sustitución de importaciones.

Sin excedente no hay acumulación y sin producción no hay excedente, es decir, que las formas de apropiación deben basarse en las formas de producción. La actual crisis económica muestra las correcciones del sistema ante el olvido de sus reglas básicas, y son esas mismas reglas básicas de las que no se puede escapar el discurso moderado, no hay riqueza sin acumulación de capital, no hay acumulación sin excedente y no hay excedente sin explotación (dada la existencia histórica de asalariados).

Hablar del "sistema" es una antigüedad, debido a que el "sistema" se dejó de cuestionar cuando la economía política paso a llamarse economía (una mala traducción de economics) lisa y llanamente. Esto es en parte consecuencia del dominio de la derecha en el discurso económico pero validado por la izquierda moderada constantemente porque,

"Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante son también las que confieren el papel dominante a sus ideas"
Muy buen 2011

viernes, agosto 27

Reflexiones sobre el socialismo antes de Marx: Release candidate

Ahora está el 100% del trabajo que voy a presentar en las jornadas de economía crítica de octubre en Rosario, agradezco los aportes de cualquier índole.

Adelanto parte de las conclusiones

"Hemos pasado por el bajo tratamiento del tema en los libros de historia del pensamiento económico sobre el socialismo antes de Marx, pero incluso en aquellos donde se hace referencia al tema, las conclusiones no parecen ser las mismas a las que llegamos en este trabajo. Lo planteado aquí pretende hacer fuerza sobre la idea que es necesaria la explicación del socialismo antes de Marx para comprender el aporte hecho por este último autor, no solamente por las ideas con las que se vio influido, sino precisamente por aquellos aspectos donde Marx es distinto. Pasamos también por las concepciones comunes mal asociadas a Marx que existían en la heterodoxia en la época de los clásicos. Es precisamente necesario notar esto, porque ello hace a la explicación que gran parte de las críticas a la teoría del valor trabajo pretendiendo ser contra Marx, no son sino contra el pensamiento pre-marxista."

va el link

lunes, agosto 23

Reflexiones sobre el socialismo antes de Marx: Beta 2

Este es el 90% del trabajo que voy a presentar en las jornadas de economía crítica de octubre en Rosario, si alguno/a quiere hacer un aporte, comentario o crítica antes del viernes será más que bienvenido.


El trabajo pretende valorar el lugar que ocupa el pensamiento socialista antes de Marx para los cursos de Historia del pensamiento económico y evidenciar cuáles son los aportes que se derivan directa o indirectamente de sus formas de pensar los procesos económicos entre las categorías comunes que se encuentran en ellos y Marx. Haciendo principalmente hincapié en sus diferencias como elemento didáctico para el desarrollo del pensamiento de Marx en un curso de Historia del pensamiento económico.

Acá va el texto completo.

viernes, junio 4

"La Teoría del Desarrollo Capitalista" de Paul M.Sweezy

Me atrasé un poco en comentar este libro donde Sweezy no cumple con lo expresado en la contratapa en cuanto al pensamiento de Marx, donde dice “hacemos la suposición simplificante de que quiso decir lo que dijo” ya que en muchos aspectos del libro (caso problema de la transformación, teoría de las crisis y capital monopolista principalmente) el autor da su aporte diferencial. Por lo que no es una traducción de Marx, tampoco creo que haga falta algo semejante, simplemente es una postura desde Marx es tomar parte de sus problemas y valorizarlos.


Es un Libro didáctico, de fácil lectura, centrado en el problema cualitativo del valor, resalta un aspecto poco entendido (cuando se hace el intento) por las críticas a Marx, creo que este es el principal aporte por su simplicidad y comprensión que muchas veces hace falta de estas cualidades para lograr el objetivo de difusión. Expone de forma clara el problema de la transformación y da su solución relegando otras, por lo que el estudio del problema en su conjunto debe ser retomado desde múltiples autores. Es sumamente instructivo el apéndice que hace las analogías entre los esquemas de reproducción en los Fisiócratas y en Marx (simple y ampliada)

Realiza una crítica introductoria al objeto de la economía del mainstream (a Robbins) que desde mi punto de vista es completamente válida, coherente y pocas veces difundida y explica otro aspecto dejado de lado, cuando no negado, por la crítica ortodoxa ¿Qué tenía que decir Marx acerca de la demanda? Encuentro un excelente complemento entre lo publicado por Sweezy y lo expresado por Marx en los Grundrisse (Tomo I, Cap I, sección 2) donde básicamente la demanda de forma general no se relaciona en el sistema sin antes comprender cuales son las relaciones sociales que lo determinan (asalariados/capitalistas) el problema cualitativo tiene que ver, antes, con estas relaciones sociales para tomar cuerpo en el proceso de distribución del producto social.

Hasta la mitad del libro puede ser una excelente bibliografía obligatoria de un curso sobre economia marxista, luego, en la segunda parte, pasaría a ser integrante de la historia del pensamiento Marxista (en su concepción sobre el monopolio, el Estado, el imperialismo, etc.) ensayo que hasta hoy no conozco y me gustaría saber de su existencia.

A juzgar por los programas de economía hoy, podría decir que es un libro que se puede utilizar a modo de transición entre la mezcolanza de la Macro I, donde Keynes aparece como el IS LM de la mano de Branson, a la comprensión de esquemas macroeconómicos con posibilidades y necesidades de inestabilidad, la síntesis que hace Sweezy sobre el problema de la realización (capítulo sobre la crisis de realización) es Keynes a los ojos de un Marxista preocupado por la realización de los valores y el papel del Estado en el consumo posterior a la Gran Depresión.

Dejo unas reflexiones sobre la vida y obra de Paul Sweezy, escritas por Diego Guerrero

En breve les ofrezco los comentarios sobre "crisis y regímenes de crecimiento" de Robert Boyer

sábado, abril 24

Socialismos, Marx y la heterodoxia

Creo que Marx fue injusto con el socialismo previo a él, es fácil encontrar constantes ataques y muy difícil encontrar alguna referencia positiva cualquier autor crítico del orden clásico [1] ya sea en el manifiesto comunista, la miseria de la filosofía o las teorías sobre la plusvalía, incluso en la pequeña obra donde Engels trata el tema [2]. Thomas Hodgskin y Richard Jones podrían ser una excepción siendo este último no-socialista.

Creo que parte del silencio frente a estos socialismos en la historia del pensamiento [3] se debe a la sombra y crítica hecha por Marx sumado al pensamiento fantástico en alguno de ellos que es indudable y no hace falta discutir ahora: ¿Por qué esta injusticia? ¿Que podría haber quedado del socialismo pre-Marx?


No son preguntas fáciles de responder pero esto es un post y no lo puedo hacer muy extenso, voy a plantear las 2 respuestas breves y si a alguien le interesa lo fundamento en los comentarios.

Respecto de la supuesta injusticia con que fueron tomados y criticados, entiendo que se debe a un tratamiento diferencial a los clásicos. La crítica de Marx iba dirigida al pensamiento clásico ¿Por qué ocuparse de terminar de derrumbar a los otros críticos del clasicismo? ¿Por qué no sumarse a cierta base crítica ya establecida? La respuesta está en las revoluciones de 1848, año en que se publica el manifiesto comunista (y los principios de economía política de Mill) donde Marx pretende separarse de las nociones socialistas hasta ese momento que habían sido derrotadas en la teoría la práctica. No le fue nada mal pero ¿Podría haber quedado algo del socialismo pre-Marx? Comenzando por la actitud hacia el sistema, las discusiones sobre la función del estado, la posibilidad de profundizar el estudio de organizaciones cooperativas, el análisis de desequilibrio, entre otras cosas que Marx expuso, pero con diferente tinta. Si bien todas estas discusiones no han desaparecido del radar, se han visto disminuidas por mucho tiempo.

Tengo algunas sospechas referentes a la historia del pensamiento económico. Si la supuesta estrategia de Marx fuera cierta (para mi es evidente) ¿Cuánto ha cumplido con su cometido de la crítica a la economia política y su programa social teniendo en cuenta su desarrollo posterior? difícil de responder, pero me lleva a otra pregunta ¿Qué tan útil hoy es el ataque entre la misma heterodoxia en busca de un programa social alternativo? Muchos Marxistas olvidan que en definitiva lo que importa es la acción práctica. Esto me lleva a la cuestión sobre los medios y los fines, tema de otro post. Me gusta la idea de Marc Lavoie respecto de la noción Post-Clásica, aunque le falten aun muchas cosas.

[1] Robert Owen, William Thompson, Thomas Hodgskin, John Gray  John Bray, Richard Jones, Conde de Saint Simon, Charles Fourier, Simonde de Sismondi, Pierre Joseph Proudhon, Ferdinand Lassalle, etc.


[2] Del socialismo utópico al socialismo científico.


[3] Socialistas Ricardianos, Socialistas Utopicos, Socialistas verdaderos, Socialistas pequeño burgueses, Socialistas burgueses, etc.