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viernes, noviembre 18
lunes, agosto 8
Kicillof presenta el 12/8 el Observatorio de Precios de Malvinas Argentinas
Les hago llegar esta invitación: El viernes 12 de Agosto a las
15, en el Salón Auditorio José Pablo Martín de la UNGS, Axel Kicillof estará
presentando el Observatorio de Precios de Malvinas Argentinas. El mismo difunde
mes a mes un índice de precios al consumidor que fue elaborado y en el que
colaboran investigadores-docentes de distintas Universidades Nacionales
(Córdoba, Mar del Plata, General Sarmiento, Nordeste) que están nucleados en el
CEPEcS (Centro de Estudios Políticos Económicos y Sociales).
La actividad está convocada por el Observatorio de Precios de
Malvinas Argentinas, la Lic. en Economía Política de la UNGS, la Asociación de
Docentes e Investigadores de la UNGS y el Frente Universitario Nacional y
Popular.jueves, abril 7
Inflación de marzo y del 2016
Desde www.eppa.com.ar. Inflación Marzo, según 10 org. que miden inflación general el promedio simple da 3,9% con una dispersión importante entre ellas, desde el 6% de máxima hasta el 2,5%. de mínima. Para abril el promedio de las proyecciones es del 6%. Siempre los aumentos en Alimentos y bebidas por arriba. Los oficiales IPC CABA y San Luis aun no están disponibles, aunque marzo en CABA se espera que este cerca del 6%. la cuestión es que aun se están cerrando las magras paritarias y en algunos espacios se acentúa el conflicto sindical. Docentes universitarios recibieron una propuesta cercana al 20% anual (15%+10% repartido en meses) o lo que es lo mismo, una perdida de su poder de compra del 20% aprox hasta marzo 2017.
Creo que los únicos tres argumentos que tienen quienes confían en que la inflación bajará sostenidamente en lo que quede del mandato de Cambiemos son: 1) La reducción de la cantidad de dinero baje la nominalidad de las mercancías. Este argumento vincula causalmente cantidad de dinero a precios aunque con la misma lógica se podría pensar al contrario. Todavía no se conoce prueba que muestre esa causalidad. Aunque de creencias esta hecha la economía, claro. 2) Inflación núcleo con tendencia a bajar. Esto elimina tarifas y precios estacionales del cálculo. El problema es que el argumento deja de lado la OBVIEDAD que la inflación es un fenómeno de poder relativo e interdependiente. Está en los manuales iniciales de economía mas berretas...impulsos inflacionarios son los que generan, por ejemplo los precios administrados (como energía y transporte por caso)...eso dispara otros espirales. Porque, la inflación es un fenómeno de pujas principalmente entre salarios, ganancias y precios relativos, ergo, si los precios relativos cambian bruscamente y no hay represiones sectoriales entonces la inflación se acelera (la única represión sectorial es la salarial pero no la intersectorial, por eso se esta acelerando. El tema es que la generación actual de economistas no estudio lo que sus antecesores de derecha tenían bien claro con las formaciones de precios retenidas-reprimidas en las formaciones socialistas). 3) Que la recesión haga mierda todo y no le queden ganas a nadie de andar acelerando precios. la corrida hacia la baja por liquidar. Infelizmente es un argumento válido para la década del 30, en economías que se manejan con ordenes de pedido y niveles fenomenales de tercerización no es tan fácil andar vendiendo a perdida, el ajuste es por cantidades (creo yo...veremos), entonces puede menguar pero con caída de producto y así sucesivamente.
sábado, enero 16
Breves notas sobre “Cuando los economistas alcanzaron el poder” de Mariana Heredia
En 2015 se publicó el libro “Cuando los economistas alcanzaron el poder (o cómo se gestó la confianza de los expertos)”, un libro especial que viene a acelerar la preocupación sistemática por comprender una forma de poder que existe hace por lo menos desde 1975 (y es tema de debate creo, si los inicios no fueron a principios del siglo XX o a partir del golpe del 55). En lo personal me parece un aporte excelente, escrito de una forma interesante para que permee fuera de la academia ya que es un libro de historia, historia de las ideas sobre el tema central de la agenda de los economistas después del Rodrigazo, como fue la inflación, sobre los actores que sustentaron estos debates, sobre cómo se legitimaron esas ideas y por ende sobre cómo se regularon las consecuencias sociales de esas realidades construidas –también- mediante el discurso. Llama más la atención que el tratamiento de las ideas por una investigadora que viene de la sociología tiene una coherencia sobre los conceptos, ideas y consecuencias de política económica que es difícil encontrarla entre economistas instruidos, esto es, un aporte a la historia de las ideas pero que puede estimarse un poco más allá, hacia la epistemología de la economía política. La autora estudia el período posterior a 1975 como un período donde las ideas gravitan alrededor de los éxitos y fracasos en el gobierno de la inflación en Argentina. La tesis planteada es que “la inflación se erigió a partir de mediados de los años setenta en el principal termómetro de la crisis”. Pese a que el lugar destinado a las corporaciones o grupos económicos es escaso, los espacios indagados son numerosos, desde la construcción de los economistas en la universidad, hasta las fundaciones y otros espacios públicos y privados. Desde el estudio de los planes económicos hasta el peso relativo de los economistas en las agencias científicas y el lugar relativo de los think thanks, siempre bajo la lupa de la internacionalización de la ciencia. Queda claro que hay que hacerle lugar a los espacios concretos de poder económico en la discusión pública, que hay un espacio para indagar más allá de la política macroeconómica (que es la que gobierna el discurso, claro está) y que se puede ampliar -y porque no, cambiar- los códigos con los que se tratan a la “ortodoxia” y “heterodoxia”, sobre todo porque el Kirchnerismo ha cambiado fuertemente esta separación siempre a partir del fenómeno evidenciado de la transición de los economistas desde el lugar de expertos hacia los espacios políticos que pareció asomar con las candidaturas de Cavallo, López Murphy y Lavagna no hace tanto tiempo atrás pero que hoy los economistas volvieron a recobrar sus lugares de expertos (Por ejemplo, Lavagna y Blejer realizando los prólogos de libros de economistas de espacios políticos enfrentados como fueron Redrado y Kiguel respectivamente)
Entre sus conclusiones quedan claras las consecuencias del poder de los
economistas y sus formas de articularlo, aunque también se vinculan fuertemente
aspectos del éxito de la política económica pública con el sostenimiento de las
ideas y actores. En su epílogo deja una reflexión que sirve como insumo de la
política, insumo antipático para los sectores progresistas, pero del cual se deben
tomar nota, creo y comparto: “este libro confirma que el regreso de la inflación
como problema público es una mala noticia, y se inscribe en una larga saga
argentina (…) Con el incremento de los precios y la corrida del dólar, vuelve a
erosionarse la autoridad estatal y a desacreditarse el valor de la palabra
política.” Y concluye “…cuando la inflación se afirma como problema publico mayúsculo,
se instruye una separación entre economía y política, entre especulación
racional y compromiso ciudadano, que sólo puede beneficiar a los más
oportunistas y los más fuertes. Es sobre esa base que la delegación del juicio público
y político puede hacerse en funcionarios que no contarían necesariamente con el
apoyo de las mayorías”.
Sin duda es de los libros que se tienen que leer dos veces, no sólo por
gusto sino por justo.
martes, enero 5
Breves notas sobre “Las crisis económicas argentinas. Una historia de ajustes de desajustes” de Miguel A. Kiguel (no es reseña)
Miguel Kiguel forma parte del panorama de expertos en
macroeconomía que, como muchos de su generación, tuvo su paso por instituciones
privadas en argentina (CEMA, FIEL, UTDT) y agencias internacionales. También ocupó
espacios de gobierno durante el menemismo. Hasta hace poco estaba catalogado
como un economista de consulta del actual presidente Mauricio Macri. Notablemente
este libro es prologado por quien fuera un consultor de segunda línea de Daniel
Scioli, Mario Blejer.
Kiguel como muchos de sus colegas hoy en el gobierno parecen tener una trayectoria similar, trabajos más trabajos menos, logran ser reputados por construirse en un lenguaje experto, ser reconocidos por los 10 o 15 macroeconomistas argentinos mayores a 50 años que construyeron sus carreras por pasos similares. Los macroeconomistas “exitosos” sino tienen su propia consultora están en alguna fundación esperando a ser convocados para algún cargo público. Por ahora no es el caso de Miguel quien ha tratado de retratar lo que sucede en Argentina observando solamente tres cosas: el balance de pagos, el tipo de cambio y la inflación. En algunos pasajes se identifican las variables de jerarquía menor como son la deuda pública, la política comercial y los salarios.
Kiguel como muchos de sus colegas hoy en el gobierno parecen tener una trayectoria similar, trabajos más trabajos menos, logran ser reputados por construirse en un lenguaje experto, ser reconocidos por los 10 o 15 macroeconomistas argentinos mayores a 50 años que construyeron sus carreras por pasos similares. Los macroeconomistas “exitosos” sino tienen su propia consultora están en alguna fundación esperando a ser convocados para algún cargo público. Por ahora no es el caso de Miguel quien ha tratado de retratar lo que sucede en Argentina observando solamente tres cosas: el balance de pagos, el tipo de cambio y la inflación. En algunos pasajes se identifican las variables de jerarquía menor como son la deuda pública, la política comercial y los salarios.
Describe tres tipos de crisis: las de balance de pagos, las
macrofinancieras y las hiperinflacionarias. Revisa los distintos períodos de
nuestra historia pos-peronista y tras darse cuenta que gran parte de los 60s y
70s argentina no sufrió grandes crisis llega a la conclusión que….nada, sorprendentemente
no llega a ninguna conclusión. Aunque se le hace evidente que las crisis se
vuelven más frecuentes, más violentas de forma creciente después de 1975…el
autor no encuentra nada extraño allí. No le parece raro que las crisis se
vuelvan así durante el periodo neoliberal, en absoluto…nada…a lo sumo hecha
alguna culpa al Rodrigazo de haber sentado un precedente inflacionario.
El libro tiene pocas novedades, aunque algunas paradojas. Por
un lado hace una crítica liviana al monetarismo ingenuo pero termina abrazando
la idea que la inflación es un fenómeno monetario siempre y que es consecuencia
siempre del accionar del gobierno en cuanto a gastos y manejo del tipo de
cambio. De allí a la conclusión que es un fenómeno populista hay un pasito muy
corto. Asimismo, tiene la contradictoria novedad de declarar que la crisis del
kirchnerismo en realidad no es una crisis, aunque hay muchos indicios –para el
autor- que se esté en una antesala de una crisis, pero esta no sería una gran
crisis macrofinanciera o hiperinflacionaria sino y a lo sumo una crisis de
balance de pagos como las que el mismo autor señaló que a la luz de la
actualidad no se observaban como una crisis muchas veces. En resumen, el
kirchnerismo dejaría (pero para el autor en rigor no deja) una crisis. Es más, se
realiza una estimación muy positiva de los fundamentals
macro por la baja dolarización de la economía, la baja deuda pública y un sistema
bancario sólido y si, del resto de las condiciones económicas se olvida por
completo…El autor declara que ortodoxos y heterodoxos fracasaron, desecha de
entrada los aportes del estructuralismo, de hecho, no incluye ningún espacio al
lugar de la argentina en el mundo ni al entramado productivo de ninguna índole.
Al mismo tiempo identifica dos formas solamente de observar la realidad (casualmente
a la que el autor adhiere y la populista-cepalina). El fracaso argentino se
puede explicar por el uso de la política económica independientemente de los
actores que interactúan, fiel al estilo Pro, la salida es buscar buenos quipos,
usar bien la receta de la abuela y esperar que todos los actores se quieran
comer lo que la abuela cocinaba.
Esperaba encontrarme con una derecha más instruida, mejor
informada de las cosas que se discuten incluso en sus ámbitos de dominio, con
ideas más claras y mejor reflexionadas y con propuestas bien pragmáticas. Incluso
la exposición de datos es muy precaria. En lugar de ello me encuentro con un
libro pobre en su reflexión histórica y teórica, falto de conceptos y con una
propuesta que puede esperarse de algún dirigente Pro en un programa de tv
estilo Intratables pero que es difícil de digerir cuando se lee un libro que
pretende interpretar nada menos que las crisis argentinas de los últimos 70 años.
La idea que los problemas del país se reducen al populismo
económico lleva tantos años como el peronismo, pero quienes sostenían esas
ideas hace tiempo lo hacían con argumentos más atractivos. Aunque hay que
reconocer que reducir a dos o tres variables las explicaciones económicas de la
Argentina es una virtud en el mensaje más allá de lo que el mensaje sostenga. En
este sentido es interesante la propuesta liberal-conservadora, ya que -paradójicamente?,
cada vez lo dudo más- contra de sus propias reglas académicas, contribuye a
pensar que casi cualquier cosa se puede decir y su contenido importa poco al
lado de su forma, sus medios, sus dispositivos y los actores que sostienen esas
ideas y contribuyen a que tengan un correlato social. viernes, noviembre 22
Un debate sobre la política económica en Argentina 2003-2013
El pasado 2 de noviembre en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA se expusieron y debatieron dos perspectivas sobre el pasado y futuro de la política económica en nuestro país.
En el marco de la materia Economía del CBC, organizamos un debate entre tres estudiosos de la realidad económica: Fernando Porta, Claudio Katz y Eduardo Basualdo (este último lamentablemente no pudo asistir)
Dejo el vínculo con los 5 videos (Los videos 2 a 4 contienen el núcleo de las exposiciones de Katz y Porta)
https://www.youtube.com/channel/UCVjffv3yK6wc7s43qV4vI1Q
En el marco de la materia Economía del CBC, organizamos un debate entre tres estudiosos de la realidad económica: Fernando Porta, Claudio Katz y Eduardo Basualdo (este último lamentablemente no pudo asistir)
Dejo el vínculo con los 5 videos (Los videos 2 a 4 contienen el núcleo de las exposiciones de Katz y Porta)
https://www.youtube.com/channel/UCVjffv3yK6wc7s43qV4vI1Q
miércoles, enero 26
La inde(ter)pendencia del banco central por un monetarista
Interesantes comentarios en la publicación de Harvard por Michael G. Rukstad respecto de la independencia del Banco Central.
y el remate esperado....
Se lo podán mostrar al Juez Griesa? o informar a la prensa independiente, que parece ser menos independiente que la Reserva Federal?
En fin, alguno podrá decir..obvio marianito...vos comes vidrio? ya se...pero hay mucha gente que no se enteró..
PD: El texto es recomendado para aquellos que aún reivindican a Volcker o sus políticas ya que hace una defensa del que "toma el control" e intenta disipar responsabilidades por el horror político económico del monetarismo en esta época.
PD2: para aquellos que están un poco más informados este post queda intacto incluso después de tener presente cómo se eligen los ejecutivos del FOMC (Fed Open market Committe)
y el remate esperado....
Se lo podán mostrar al Juez Griesa? o informar a la prensa independiente, que parece ser menos independiente que la Reserva Federal?
En fin, alguno podrá decir..obvio marianito...vos comes vidrio? ya se...pero hay mucha gente que no se enteró..
PD: El texto es recomendado para aquellos que aún reivindican a Volcker o sus políticas ya que hace una defensa del que "toma el control" e intenta disipar responsabilidades por el horror político económico del monetarismo en esta época.
PD2: para aquellos que están un poco más informados este post queda intacto incluso después de tener presente cómo se eligen los ejecutivos del FOMC (Fed Open market Committe)
martes, noviembre 30
Informe de la UBA sobre el INDEC
Les paso el link al informe técnico tal como me llegó del departamento de economía de la UBA sobre la cuestión del INDEC: http://www.uba.ar/download/informe.pdf
Entre otras cosas dice que...
“hay un estado de escepticismo generalizado respecto de la validez de las estadísticas que genera el INDEC, y en particular sobre el IPC. El examen realizado en este documento fundamenta la menguada confianza pública en dicho indicador. En este sentido, no es posible considerar al IPC elaborado por el INDEC como una medida fiable del nivel agregado de los precios del consumo, ni como un indicador adecuado para emplear como deflactor a efectos de estimar variables como el tipo real de cambio o el salario real o los niveles de pobreza. Los argumentos presentados por el INDEC, en tanto, no levantan las dudas sobre la calidad del índice, ni modifican la percepción acerca de la existencia de problemas en la estimación de la serie del IPC. Aquí vale la pena señalar que si bien en todo el mundo se discuten cuestiones metodológicas atinentes al diseño, elaboración e interpretación de estadísticas económicas y sociales, la magnitud de las discrepancias observadas en Argentina entre las estadísticas oficiales, en particular en materia de precios, y otras estimaciones e indicadores, tanto públicos como privados, excede por mucho debates de orden metodológico y apuntan fundamentalmente al marco institucional de producción de aquellas estadísticas. En consecuencia, más allá de la necesidad de contribuir a las discusiones conceptuales en la materia, es preciso reconocer que en el caso del INDEC el problema es de naturaleza fundamentalmente institucional”
Entre otras cosas dice que...
“hay un estado de escepticismo generalizado respecto de la validez de las estadísticas que genera el INDEC, y en particular sobre el IPC. El examen realizado en este documento fundamenta la menguada confianza pública en dicho indicador. En este sentido, no es posible considerar al IPC elaborado por el INDEC como una medida fiable del nivel agregado de los precios del consumo, ni como un indicador adecuado para emplear como deflactor a efectos de estimar variables como el tipo real de cambio o el salario real o los niveles de pobreza. Los argumentos presentados por el INDEC, en tanto, no levantan las dudas sobre la calidad del índice, ni modifican la percepción acerca de la existencia de problemas en la estimación de la serie del IPC. Aquí vale la pena señalar que si bien en todo el mundo se discuten cuestiones metodológicas atinentes al diseño, elaboración e interpretación de estadísticas económicas y sociales, la magnitud de las discrepancias observadas en Argentina entre las estadísticas oficiales, en particular en materia de precios, y otras estimaciones e indicadores, tanto públicos como privados, excede por mucho debates de orden metodológico y apuntan fundamentalmente al marco institucional de producción de aquellas estadísticas. En consecuencia, más allá de la necesidad de contribuir a las discusiones conceptuales en la materia, es preciso reconocer que en el caso del INDEC el problema es de naturaleza fundamentalmente institucional”
martes, noviembre 16
El impuesto inflacionario, una categoría a eliminar…Parte 1
… y así desnudamos a los psico-progres.
¿Quién dijo que ser progresista o parecerlo hoy no es fácil? Es muy fácil, de hecho solo hay que enjuiciar al poder ejecutivo por pagar la deuda (y si se paga al club de parís, más argumentos aún) o simplemente decir que el “impuesto inflacionario” es el más regresivo, culpa del banco central o del presupuesto de gastos del Estado.
Como pasa con muchísimas categorías económicas, parece que por convención, repetición u otro tipo de práctica profesional (porque se profesa) pero con poco contenido científico, el “impuesto inflacionario” es moneda corriente. Las metáforas son pertinentes siempre que su significado se corresponda -no tiene significante porque no existe tal impuesto: uno no puede pedir el formulario del pago al impuesto inflacionario - de lo contrario sirven para confundir.
Una cuestión sobre las teorías de la inflación es que la inflación se entiende como una enfermedad que es plausible de curarse con buenos medicamentos. Aquí la metáfora hace a la visión de la inflación pero infelizmente confunde la naturaleza del mismo. Entiende en un cuerpo sano algún órgano es enfermo por un virus, no es un sistema enfermo que en ciertas condiciones aparenta estar sano.
La segunda notación es particular y respecto de la inflación como “impuesto”. El “impuesto” denota algo que recauda el Estado pero sobre todo algo que propone recaudar el Estado, el propósito del sostenimiento de las estructuras de poder es el Fiscal -desde el punto de vista económico-, por ello el impuesto inflacionario denota una intención gubernamental de sostener sus estructuras de poder quitándole a los que menos tienen, este es el discurso de aquellos que señalan entre los problemas inflacionarios el mismo “impuesto”.
Parecería evidente su falsedad sino fuera porque se reitera constantemente y a través del tiempo por gentes que ocupan cargos académicos y donde el público no especializado no tiene más que creer en aquello que le presentan como una verdad absoluta. A partir de ahora voy a llamar diferencia a aquello mal denominado impuesto.
Quienes son dueños de esa diferencia generada por el proceso inflacionario no son otros que aquellos que tienen el poder de imponer precios, es decir, los dueños de las mercancías. El Estado recauda sobre ventas, ganancias, empleo y transacciones principalmente, las cuatro formas son formas mercantiles donde el cobro de impuestos depende del excedente económico, del valor de las mercancías y del valor de la fuerza de trabajo. De cualquier manera cobra impuestos (ganancias, cheques, retenciones, seguridad social, IVA, etc.) luego de producida la transacción y de formado el precio en el mercado.
¿Quiénes tienen el poder de subir precios sin perder rentabilidad sino al contrario, hacer diferencia? Un efecto adicional poco remarcado –y no es casualidad que así lo sea- es que los sectores competitivos de la economía no tienen posibilidad de seguir los incrementos de precios y donde generalmente la suba de salarios afecta a las ganancias y no a los precios, lo que significa que la economía argentina es una economia de bajo nivel de competencia, y que ahora sí resulta coherente que aquellos pseudo-monetaristas ni siquiera hayan querido leer a Milton Friedman.
Este famoso "impuesto inflacionario" aparece como una cuestion de cálculo y definición rigurosa pero encierra un contenido ideológico interesante para analizar: El Estado es el culpable de la inflación por acción u omisión, entretanto esas diferencias van a ganancias y las recetas para salir del proceso van contra el trabajo.
Frenar la inflación por derecha es facil, muy facil, el problema real es hacerlo por izquierda, ahí faltan ideas.
En este caso creo que es mejor llamar a las cosas por su nombre, no existe tal cosa como impuesto inflacionario y en todo caso el balance ingresos públicos vs. los que menos tienen no se puede separase del analisis de la dirección del gasto. Si se quiere acusar al gobierno de no frenar la inflación que se haga por la falta de ideas que demuestra tener.
No nos olvidemos de Cavallo llorando por los jubilados. Siempre hay un psico-progre.
¿Quién dijo que ser progresista o parecerlo hoy no es fácil? Es muy fácil, de hecho solo hay que enjuiciar al poder ejecutivo por pagar la deuda (y si se paga al club de parís, más argumentos aún) o simplemente decir que el “impuesto inflacionario” es el más regresivo, culpa del banco central o del presupuesto de gastos del Estado.
Como pasa con muchísimas categorías económicas, parece que por convención, repetición u otro tipo de práctica profesional (porque se profesa) pero con poco contenido científico, el “impuesto inflacionario” es moneda corriente. Las metáforas son pertinentes siempre que su significado se corresponda -no tiene significante porque no existe tal impuesto: uno no puede pedir el formulario del pago al impuesto inflacionario - de lo contrario sirven para confundir.
Una cuestión sobre las teorías de la inflación es que la inflación se entiende como una enfermedad que es plausible de curarse con buenos medicamentos. Aquí la metáfora hace a la visión de la inflación pero infelizmente confunde la naturaleza del mismo. Entiende en un cuerpo sano algún órgano es enfermo por un virus, no es un sistema enfermo que en ciertas condiciones aparenta estar sano.
La segunda notación es particular y respecto de la inflación como “impuesto”. El “impuesto” denota algo que recauda el Estado pero sobre todo algo que propone recaudar el Estado, el propósito del sostenimiento de las estructuras de poder es el Fiscal -desde el punto de vista económico-, por ello el impuesto inflacionario denota una intención gubernamental de sostener sus estructuras de poder quitándole a los que menos tienen, este es el discurso de aquellos que señalan entre los problemas inflacionarios el mismo “impuesto”.
Parecería evidente su falsedad sino fuera porque se reitera constantemente y a través del tiempo por gentes que ocupan cargos académicos y donde el público no especializado no tiene más que creer en aquello que le presentan como una verdad absoluta. A partir de ahora voy a llamar diferencia a aquello mal denominado impuesto.
Quienes son dueños de esa diferencia generada por el proceso inflacionario no son otros que aquellos que tienen el poder de imponer precios, es decir, los dueños de las mercancías. El Estado recauda sobre ventas, ganancias, empleo y transacciones principalmente, las cuatro formas son formas mercantiles donde el cobro de impuestos depende del excedente económico, del valor de las mercancías y del valor de la fuerza de trabajo. De cualquier manera cobra impuestos (ganancias, cheques, retenciones, seguridad social, IVA, etc.) luego de producida la transacción y de formado el precio en el mercado.
¿Quiénes tienen el poder de subir precios sin perder rentabilidad sino al contrario, hacer diferencia? Un efecto adicional poco remarcado –y no es casualidad que así lo sea- es que los sectores competitivos de la economía no tienen posibilidad de seguir los incrementos de precios y donde generalmente la suba de salarios afecta a las ganancias y no a los precios, lo que significa que la economía argentina es una economia de bajo nivel de competencia, y que ahora sí resulta coherente que aquellos pseudo-monetaristas ni siquiera hayan querido leer a Milton Friedman.
Este famoso "impuesto inflacionario" aparece como una cuestion de cálculo y definición rigurosa pero encierra un contenido ideológico interesante para analizar: El Estado es el culpable de la inflación por acción u omisión, entretanto esas diferencias van a ganancias y las recetas para salir del proceso van contra el trabajo.
Frenar la inflación por derecha es facil, muy facil, el problema real es hacerlo por izquierda, ahí faltan ideas.
En este caso creo que es mejor llamar a las cosas por su nombre, no existe tal cosa como impuesto inflacionario y en todo caso el balance ingresos públicos vs. los que menos tienen no se puede separase del analisis de la dirección del gasto. Si se quiere acusar al gobierno de no frenar la inflación que se haga por la falta de ideas que demuestra tener.
No nos olvidemos de Cavallo llorando por los jubilados. Siempre hay un psico-progre.
martes, febrero 23
Las contradicciones de la Inflación
Tiendo a no pronunciarme a las notas faranduleras, caso Redrado, Banco Central y los problemas del Fondo del Bicentenario, pero la inflación merece un apartado un poco más serio del que se le está dando en TODOS lados.
El sentido común dice que la inflación no le gusta nadie. No le gusta a la derecha porque los ajustes de tasas de interés y otros precios producen costos adicionales que si bien son solventados por las punciones sobre el salario, la razón burguesa alienta el orden y la previsibilidad, o al menos eso parece. A los trabajadores por razones tan evidentes que da asco que muchos colegas se lo olviden: que el salario corre tras la inflación, los precios aumentan (puncionan sobre el salario) todos los meses, el salario como máximo 2 veces al año, más de la mitad de los trabajadores se queda afuera de esta indexación. Al gobierno porque el impuesto inflacionario no le compensa el costo político (al menos no debería) sumado al pago de los bonos ajustados a la inflación y a que es comprador de bienes, servicios y fuerza de trabajo, reitero esto último porque muchas veces se toma al gobierno/Estado como al soberano rey que acumula en su tesoro para gastar en vicios, ocios y demas placeres, ya paso mucho tiempo desde Jean Bodin.
A todo esto, la conclusión es que en primera instancia el que pierde es el trabajador. La contradicción fundamental se da en la pronunciación a la salida de la inflación. La mayoría de las propuestas incluyen una receta de un coctel que si bien es altamente probable que frene el proceso inflacionario, es también, probable que frene la creación de empleo, la inversión, el consumo, aumente las tasas de interés y depaso en la voleada caiga el salario por recesión, en limpio, la inflación perjudica al salario pero su salida necesariamente la sigue perjudicando y de manera mas violenta.
Las principales explicaciones de causas y consecuencias de la inflación tienen que ver con: Expectativas, Política cambiaria, Política Financiera y Monetaria, Política fiscal, Política de ingresos y cambios en las estructuras (a los ilusos del acuerdo social ni los cuento, sino que me digan porque los trabajadores deberían ceder a la recuperacion de su salario real)
De todas estas la única que es compatible a priori con un proceso virtuoso y no recesivo es la del cambio estructural, pero cambiar estucturas lleva tiempo.
No veo muchas salidas sin caer en socialismos, es decir acelerando cambios estructurales, pero la gente no vota ese programa, asique no es una opción viable.
Antes de las reflexiones miren este gráfico, muestra el salario medio real, es decir el poder de compra medio, como ya dijimos en otros post, la recesión le pega mas fuerte al salario. ¿A que costo se intento frenar la inflación en el 85 y el 89 y 91? Infelizmente la serie de la CEPAL no abarca hasta nuestros días, estoy seguro que la tendencia alcista del salario real cambio su rumbo, así y todo estamos lejos del 84 aun.
Ahora si, mis reflexiones:
Nadie dijo que iba a ser justo, digo, el sistema. Muy por el contrario.
No tengo idea la salida, pero faltan ideas sobre la inflación. Seguiré pensando.
No quiero ser muy determinista, y me gustaría confíar aún en una salida con beneficios para los trabajadores.
Me despido con la desafortunada y fabulosamente real frase de Keynes que ya comentamos en otro post: "por lo menos durante otros 100 años debemos fingir nosotros y todos los demás que lo justo es malo y lo malo es justo; porque lo malo es útil y lo justo no lo es. La avaricia, la usura y la cautela deben ser nuestros dioses todavía durante un poco más de tiempo, pues solo ellos pueden sacarnos del túnel de la necesidad económica y llevarnos a la luz del día".
No es mi deseo que sea asi, pero es.
Me gustaría que en este post participen todos los que lo leen, espero sus comentarios entonces.
El sentido común dice que la inflación no le gusta nadie. No le gusta a la derecha porque los ajustes de tasas de interés y otros precios producen costos adicionales que si bien son solventados por las punciones sobre el salario, la razón burguesa alienta el orden y la previsibilidad, o al menos eso parece. A los trabajadores por razones tan evidentes que da asco que muchos colegas se lo olviden: que el salario corre tras la inflación, los precios aumentan (puncionan sobre el salario) todos los meses, el salario como máximo 2 veces al año, más de la mitad de los trabajadores se queda afuera de esta indexación. Al gobierno porque el impuesto inflacionario no le compensa el costo político (al menos no debería) sumado al pago de los bonos ajustados a la inflación y a que es comprador de bienes, servicios y fuerza de trabajo, reitero esto último porque muchas veces se toma al gobierno/Estado como al soberano rey que acumula en su tesoro para gastar en vicios, ocios y demas placeres, ya paso mucho tiempo desde Jean Bodin.
A todo esto, la conclusión es que en primera instancia el que pierde es el trabajador. La contradicción fundamental se da en la pronunciación a la salida de la inflación. La mayoría de las propuestas incluyen una receta de un coctel que si bien es altamente probable que frene el proceso inflacionario, es también, probable que frene la creación de empleo, la inversión, el consumo, aumente las tasas de interés y depaso en la voleada caiga el salario por recesión, en limpio, la inflación perjudica al salario pero su salida necesariamente la sigue perjudicando y de manera mas violenta.
Las principales explicaciones de causas y consecuencias de la inflación tienen que ver con: Expectativas, Política cambiaria, Política Financiera y Monetaria, Política fiscal, Política de ingresos y cambios en las estructuras (a los ilusos del acuerdo social ni los cuento, sino que me digan porque los trabajadores deberían ceder a la recuperacion de su salario real)
De todas estas la única que es compatible a priori con un proceso virtuoso y no recesivo es la del cambio estructural, pero cambiar estucturas lleva tiempo.
No veo muchas salidas sin caer en socialismos, es decir acelerando cambios estructurales, pero la gente no vota ese programa, asique no es una opción viable.
Antes de las reflexiones miren este gráfico, muestra el salario medio real, es decir el poder de compra medio, como ya dijimos en otros post, la recesión le pega mas fuerte al salario. ¿A que costo se intento frenar la inflación en el 85 y el 89 y 91? Infelizmente la serie de la CEPAL no abarca hasta nuestros días, estoy seguro que la tendencia alcista del salario real cambio su rumbo, así y todo estamos lejos del 84 aun.
Ahora si, mis reflexiones:
Nadie dijo que iba a ser justo, digo, el sistema. Muy por el contrario.
No tengo idea la salida, pero faltan ideas sobre la inflación. Seguiré pensando.
No quiero ser muy determinista, y me gustaría confíar aún en una salida con beneficios para los trabajadores.
Me despido con la desafortunada y fabulosamente real frase de Keynes que ya comentamos en otro post: "por lo menos durante otros 100 años debemos fingir nosotros y todos los demás que lo justo es malo y lo malo es justo; porque lo malo es útil y lo justo no lo es. La avaricia, la usura y la cautela deben ser nuestros dioses todavía durante un poco más de tiempo, pues solo ellos pueden sacarnos del túnel de la necesidad económica y llevarnos a la luz del día".
No es mi deseo que sea asi, pero es.
Me gustaría que en este post participen todos los que lo leen, espero sus comentarios entonces.
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