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domingo, octubre 26

¿Una nueva fase del capitalismo?

Los triunfantes de la crisis del estado de bienestar (o malestar, según quien) configuraron un mundo distinto hacia fines de la década de 1970. Las economías capitalistas cambiaron sus formas de producir, costear la producción, financiarla y distribuirla. Económicamente fracasado pero política, social e ideológicamente exitoso, el neoliberalismo logró algunos de sus propósitos: la restauración de las tasas de ganancias, la reducción (leve) de la inflación, el aumento de la desigualdad, la racionalización del empleo y mundialización del capital. Sin embargo, no pudo cumplir con su promesa última de restaurar altas tasas de crecimiento de la riqueza. El capitalismo aceleró su expansión territorial y encrudeció las relaciones de clase creando bienes y servicios a un ritmo menor.  En su haber acontecen más deudas, más concentración del poder, más inestabilidad, mayor frecuencia de crisis financieras con menor riqueza y más desigualdad.
 
Los economistas e investigadores franceses del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) Gerard Duménil y Dominique Lévy sostienen que los fondos de inversión junto a grandes instituciones financieras controladas por ejecutivos especializados están abriendo una nueva mutación en las relaciones de propiedad como una prolongación de la vieja y conocida sociedad por acciones. Proceso que se precipitó desde mediados de la década de 1990. En su libro titulado La crisis del neoliberalismo (2011) los autores insisten que asistimos a una transformación del neoliberalismo conformado por un compromiso de derecha de las clases dominantes creando un nuevo orden social con mayor injerencia de las administraciones centrales y los gestores del capital. Llamaron a este proceso neomanagerialism. Los datos expuestos son sugerentes: hacia fines del año 2006 (año previo a la crisis mundial) el valor de los activos financieros totales representaba cerca del doble del PBI mundial, el valor de los activos gestionados por los mil bancos más grandes eran casi 25 veces más grandes que toda la riqueza generada en África durante un año y el de los gestionados por 500 gerentes equivalente a 5 veces el PBI de Estados Unidos.
Recientemente Duménil fue invitado a la Argentina en el marco VII Jornadas de Economía Crítica realizadas en la Universidad de La Plata. En numerosos debates durante su estadía presentó lo que considera dos pruebas fundamentales que contribuyen a su tesis sobre el cambio de fase del capitalismo. La primera de ellas surge de un trabajo realizado en el año 2011 por tres investigadores del Instituto Federal de Tecnología de Zúrich (Suiza) titulado LaRed de Control Corporativo Global. Estos investigadores descubrieron la existencia de una red de propiedad global que contiene una íntima relación de control y conforma lo que dieron en llamar una “súper-entidad”. Los investigadores estudiaron las relaciones de propiedad, valor y control de más de 43 mil compañías transnacionales que presentaron más de un millón de vínculos entre ellas. Encontraron que 295 de esas compañías forman un núcleo duro de relaciones, compuestas mayormente por grandes compañías financieras. Aunque el trabajo no sugiere un comportamiento en bloque, al menos permite afirmar que no vivimos en un mundo de carácter “competitivo”. Este tipo de estudios agregó una dimensión poco estudiada del mundo de las desigualdades, la del control. Llegó a la interesante conclusión que distribución del control y propiedad es más desigual que la distribución de los ingresos entre esas compañías. Conclusión que parece paradójica si se estima desde el punto de vista de la eficiencia.
La segunda prueba presentada apareció en los datos publicados en el libro de Thomas Piketty, El Capital en el siglo XXI. Duménil y Lévy sostuvieron desde la llamada revolución gerencial (managerial revolution) a inicios del siglo XX para estados Unidos, los gerentes del capital lograron remuneraciones relativas cada vez mayores, cambiando de este modo su lugar dentro de las configuraciones de clases. Este proceso se aceleró a desde la crisis del estado de bienestar y se potenció fuertemente en la última década. Así las gerencias que a principios del siglo XX eran ocupadas por una nueva clase media, ubicada entre los capitalistas y las clases populares, fueron convirtiéndose de a poco en reducto reservado para los custodios del capital con intereses encontrados con las mayorías trabajadoras y muy bien pagos por su función.
Interpretar la historia mientras ocurre puede ser una tarea difícil y seguramente riesgosa pero con seguridad quien observara con detenimiento las relaciones sociales del trabajo, relaciones entre Estados y los balances económicos globales en la década de 1990 y las comparara con la actualidad debería preguntarse sobre la dirección y la intensidad de los cambios ocurridos. Las tesis de los investigadores del CNRS señalan un mundo donde el viejo poder concentrado se vuelve aún más prepotente, porque se asienta sobre condiciones de poder mayores a las conocidas por el capitalismo neoliberal. Según ellos, aquel ha mutado de forma tan significativa como para estimar una nueva fase del capitalismo.

miércoles, octubre 6

El trabajo: Rupturas y continuidades de las últimas dos décadas

Un análisis del mercado de trabajo durante la convertibilidad, su derrumbe y la postconvertibilidad.

"El mercado de trabajo y la distribución del ingreso en argentina se caracterizan por dos procesos agregados bien diferenciados durante los últimos 35 años. El primero es el que mantiene continuidad desde 1976, pero acentúa el desempleo, la precariedad y la concentración en el decenio 1991-2001. El segundo es el que revierte parte de esas condiciones hasta nuestros días. Se realizará una caracterización de cada una de las etapas para concluir con sus puntos de continuidad y ruptura teniendo presente los determinantes agregados de empleo y producto, políticas fiscales, monetarias y cambiarias, intervención en el mercado de trabajo e ingresos, concentración y reparto de excedente, afección sobre los principales sectores de la actividad económica. En definitiva el régimen o patrón de crecimiento y acumulación durante ambos procesos"

lunes, enero 4

La Argentinidad entre la Fisiocracia y el Saintsimonismo..

...y lejos de un análisis de clase como la gente.

En la nota del sábado publicada por Perfil aparece una máxima de la historia del pensamiento económico, esto es, la asociación de las nociones de productividad con la relevancia (posición social, derechos, privilegios) según la clase u organismo social.
En el cuadro siguiente se muestra cuanto cree la gente (1200 personas¿?) que contribuyen ciertas clases “al país” (¿?)



Antes de pasar al análisis de las conclusiones de esta encuesta quiero recordar dos análisis de clases a través de breves citas, el primero respecto de la doctrina fisiócrata de mediados del S XVIII en palabras de R. Meek:

“¿Fue la doctrina de la productividad exclusiva; de la agricultura una simple aberración mental, como; tantas veces se presenta, o acaso era la doctrina adecuada para aquel tiempo?”


“La variable que aislaron fue la capacidad de la agricultura para proporcionar "producto neto", es decir un excedente disponible sobre el coste preciso. Todo lo que incremente este producto neto provocará una expansión de la actividad económica, y cualquier cosa que lo reduzca provocará una contracción de la actividad económica”

"El descubrimiento del producto neto* -escribiría Mirabeau-, que debemos al venerable Confucio de Europa, cambiará un día la faz del mundo... Toda la ventaja moral y física de las sociedades se resume en un punto, un incremento del producto neto; todo el daño hecho a la sociedad viene determinado por una reducción del producto neto”


“En este último punto concentraron los fisiócratas su sistema teórico, en particular su definición de la palabra «productivo", que para ellos significaba, esencialmente, productivo de producto neto”


“En el modelo fisiócrata la clasificación de los grupos sociales básicos se hace por referencia a la relación de cada grupo con el producto neto. Hicieron especial hincapié en la distinción entre la “clase productiva" (es decir, los dedicados a la producción agrícola) y la «clase estéril" (es decir, los dedicados a actividades no agrícolas). En la tierra de nadie entre una y otra se sitúa la "clase de los propietarios", que comparte en cierta medida el carácter de cada una de ellas, pero no pertenece de forma definida a ninguna”

La segunda cita es cercana a la revolución francesa y pertenece a uno de los fundadores de la sociología en Francia, el Conde de Saint Simon:
"Supongamos que en Francia se pierden de pronto sus cincuenta mejores físicos, sus cincuenta mejores químicos, sus cincuenta mejores fisiólogos... matemáticos, mecánicos y así sucesivamente hasta un total de tres mil sabios, artistas y artesanos, ¿qué resultaría de ello?, una catástrofe que despojaría a Francia de lo que es su verdadera alma... pero -dice Saint-Simón-, supongamos ahora que en lugar de perder este número reducido de individuos, Francia se viera privada de súbito de toda su clase socialmente distinguida; es decir, que perdiese al hermano del Rey, duque De Berry, a duquesas y servidores de la Corona, a los ministros y jueces y a diez mil de los más grandes terratenientes... treinta mil personas en total, ¿qué consecuencias tendría esto?, sería lamentable, desde luego, porque se trata de personas honradas, pero la pérdida sería puramente sentimental; el Estado apenas sufriría perjuicios. Infinidad de gente del pueblo estaría en condiciones de desempeñar las funciones de esos encantadores adornos sociales"

Entre las conclusiones de la nota en Perfil se lee:

Los “buenos” de esta película son, ante todo, y desde hace años, los que producen –productores agropecuarios, industriales, comerciantes– …y …Los que revisten características más corporativas, los que bregan por intereses particulares o buscan distribuir son los que tienen peor imagen –políticos, sindicalistas, piqueteros.

¿Como no se van a incluir a la agricultura entre otras si se los llama de antemano productores agropecuarios? La historia muestra como se asocia el concepto de lo productivo a los privilegios de clase, sin embargo, concluye Saint Simon:

“La moraleja es evidente: son los trabajadores de todas las clases y jerarquías quienes merecen las más elevadas recompensas sociales y son los ociosos quienes deberían recibir las menores consideraciones. Pero, ¿qué ocurre en realidad?, por un sorprendente extravío de la justicia ocurre todo lo contrario: quienes menos trabajan se llevan la mejor parte”

Mis pensamientos:

¿Dónde están los trabajadores en la encuesta?
Saint Simon se habría decepcionado mucho con los banqueros por estos tiempos.
Sigo mirando el gráfico y no encuentro a los trabajadores en la encuesta.
Leo la nota y no encuentro a los trabajadores en el análisis.
Muchas veces escucho decir que evaluar teorías de otros siglos desde la actualidad, hacer revisionismo es una práctica falaz, coincido plenamente, pero cuanto más productivo es a veces leer la actualidad desde los clásicos del siglo XVIII en vez de los periódicos!
Todo lo que quieran, la nota esta buena cierto, pero...¿Donde estan los trabajadores?