martes, febrero 8

Algunas interpretaciones sobre la caída de la tasa de ganancia

Pretendiendo armar un post problemático que busca la participación activa de quien este interesado en comprender mas allá de las vanidades escolares...

La nueva estructura institucional construida en la postguerra determinaba la nueva inserción internacional de las economías nacionales mediante las presiones ejercidas por EEUU para lograr estabilidad de tipos de cambio, aperturas al comercio multilateral y una orientación liberal de la economía por parte de Europa pero principalmente de Gran Bretaña mediante las negociaciones del préstamo británico y posteriormente el plan Marshall.


De acuerdo al orden monetario del período, los tipos de cambio fijos ejercían una presión sobre los costos en las economías nacionales, sin embargo los incrementos de salarios nominales fueron seguidos de incrementos de salarios reales asociados a los incrementos de la productividad mediante mecanismos institucionales propios del mercado de trabajo. El Estado participó activamente de la regulación de los sistemas de seguridad social , entre la atención al desempleo, salarios mínimos, acuerdos colectivos de trabajo, indexación de pensiones, etc. Las experiencias devastadoras de las guerras y las perspectivas frente al comunismo, habían ayudado a los defensores de la participación activa en la seguridad social a su justificación frente a quienes debían aprobar esos presupuestos generando una expansión del sector público financiada en parte con deudas .

El plan Marshall se hizo público entre los años que se conformaban las 3 instituciones originarias de Bretton Woods y fue un aspecto importante del incremento de la demanda agregada necesario para la reconstrucción europea al tiempo que posicionaba los objetivos norteamericanos económicos y políticos de la posguerra , sin embargo no todas las medidas habrían de resultar positivas para EEUU. Hacia 1960 el déficit norteamericano ya era un problema crónico debido a variadas causas entre las que se encuentra la salida de dólares por gastos militares, las inversiones de largo plazo norteamericanas en Europa y en menor medida el deterioro del balance comercial. Las nuevas instituciones habían entrado en conflictos con el orden económico mundial dirigido por EEUU cuando Europa y Japón comienzan su período de crecimiento luego de la reconstrucción. El déficit norteamericano había permitido su hegemonía llevando a Europa su capital y ayuda militar. Sin ello su déficit habría mejorado a cambio de un deterioro en su posición dominante en la configuración de fuerzas internacionales de posguerra (Block 1980, 243). Como era de esperar ante esta situación, la organización mundial de comercio no había nacido y ya tenía sentenciado su fracaso hacia 1950, defectuosamente reemplazada por el GATT - institución que no estaría exenta de los embates de EEUU a medida que su problema de balance comercial se acentuaba -.

Las fortalezas del régimen de acumulación comenzaron a debilitarse a partir de 1960 cuando EEUU comienza a tener un déficit crónico de su balance de pagos. El “exceso de capacidad y producción” en el mercado mundial evidenciado durante la segunda mitad de 1960, provocado por los incrementos en la acumulación de Europa Occidental y Japón, produjo presiones sobre los precios enfrentando a los productores estadounidenses con unos costos relativamente más altos con la consecuente caída relativa de sus tasas de ganancia – frente a Alemania y Japón, aunque por un período breve-.

“Como expresión de la plétora de capacidad y producción, los precios industriales mundiales no habían podido crecer al mismo ritmo que los salarios y los costes en instalaciones y equipo, lo que tuvo como consecuencia una caída de la tasa de beneficio en ese sector, siendo ese descenso en todas las economías capitalistas avanzadas el principal responsable del cambio de tendencia, de la larga expansión al largo declive entre 1965 y 1973” [El subrayado es mío] (Brenner 2003, 46)
Varios aspectos institucionales del sistema mostraban su debilidad: Si la productividad dejaba de crecer al ritmo de los salarios, estos presionarían a la caída de la tasa de ganancia mediante los mecanismos institucionales que permitían la indexación (a precios y productividad) de los salarios nominales, y la tasa de ganancia era uno de los determinantes de los altos niveles de inversión. Al mismo tiempo el incremento de las materias primas produciría similares efectos sobre el salario y las formaciones de precios vía mark-up lo harían sobre la inflación, reduciendo así las ganancias. Estos condicionantes fueron apareciendo a lo largo del período de erosión de la edad de oro (A. Glyn 1990, 72).

En general hacia fines de la década de 1960 las tasas de crecimiento de la productividad muestran una leve caída y la tendencia se refuerza a comienzos de la década siguiente . Esta tendencia junto a la caída en la relación producto-capital con una creciente relación capital-trabajo sugieren, ante salarios reales crecientes respecto de la productividad del trabajo, la caída de la tasa de ganancia. Al mismo tiempo la caída de los beneficios en el producto, es el resultado del incremento en la relación capital-trabajo con empleo creciente, salarios reales crecientes y tasas de ganancia decreciente , hechos que se manifestaron con mayor claridad y contundencia a partir de 1973. Las tasas de ganancia en las principales economías de la OCDE fueron en el año 1979 un 65% de las registradas como máximas desde 1973 - en EEUU un 54% y en Japón un 46% -. Similares datos se registran para la participación de las ganancias en el producto que en promedio fueron de un 72% para las economías mencionadas (A. Glyn 1990, 84).

Este aspecto puede resultar controvertido para explicar la caída de las tasas de ganancia y el deterioro del modo de desarrollo de la edad de oro debido a que los datos sugieren un estrangulamiento de las ganancias por crecimiento de los salarios por arriba de su productividad . Sin embargo, aún con salarios constantes respecto de su productividad –ambos con tasas de crecimientos menores a partir de 1968 aprox. - , el incremento superior de la relación capital-trabajo con una relación al menos constante producto-capital supone una caída de la tasa de ganancia por razones un tanto distintas. La explicación anterior no asigna necesariamente una causa a la caída de la productividad, siendo ésta la causa fundamental de la caída de la tasa de ganancia y consecuentemente inversión y salarios en Glyn (1990).

El “exceso de capacidad y producción” sostenido por Brenner (2003) tiene cierto atractivo, por un lado, si puede mostrar que los precios cayeron con respecto a los costos del trabajo industriales con la consecuente caída de tasa de ganancia, pero al mismo tiempo demostrar que fue el exceso de capacidad lo que produjo esa caída y dar cuenta que este sector es clave en el desarrollo del sistema en aquella época. Respecto del primer dato Brenner muestra las diferencias entre el sector industrial y no industrial. En el primero, entre 1965 y 1973, la tasa de beneficio cae un 6%, los salarios reales suben un 1,9% y la productividad del trabajo lo hace en un 3,3% sin embargo muestra que el incremento en los costos laborales casi igualan al incremento de productividad pero los precios unitarios crecen solamente a un 2,1%. La caída de la tasa de ganancia no es consecuencia del aplastamiento por parte de los salarios, sino que la causa anterior es la desproporción entre los medios de producción y el patrón de consumo, es decir la caída de la productividad es una consecuencia del “exceso de capacidad y producción” .

Esta interpretación requiere suponer que la ley del valor actúa deficientemente. Es una proposición que sale de las mismas palabras de Brenner,

“…las empresas habrían respondido al descenso en la tasa de beneficio derivado de la intensificación de la competencia desplazando medios de producción de las ramas económicas hipertrofiadas a otras nuevas, en las que la rentabilidad potencial fuera más alta. Pero el proceso habitual de ajuste no alcanzó el efecto esperado.” (Brenner 2003, 54)

La explicación subyacente es la negación del proceso de movimiento de capitales que requiere la ley del valor para accionar. El problema de Brenner es que asigna este mecanismo a casi medio siglo debido a que el problema del “exceso de capacidad y producción” y que está lejos de solucionarse siquiera entrada la década de 1990 donde el proceso es potenciado por el peso adquirido en el mercado mundial de las economías asiáticas.

Brenner nunca muestra de qué forma una caída en la tasa de ganancia de la industria en Estados Unidos hace caer la tasa de ganancia general. Anwar Shaikh cuestiona que esto siquiera sea posible ya que entre 1965 y 1973 “las manufacturas representaron cerca de un 25% del producto bruto interno (PBI) de Estados Unidos, y sólo el 12% del PBI del mundo desarrollado” [la traducción es mía] (Shaikh 1999, 104) y dirige varias críticas adicionales a los argumentos de Brenner que de algún modo pueden dirigirse a los argumentos de Glyn, Hughes, Lipietz y Singh debido a que ve una tendencia a la caída de la tasa de ganancia dominada por una caída más significativa en la relación producto-capital y con una leve tendencia de los precios de las manufacturas a la baja y por lo tanto excluye la caída de los beneficios en el producto como razón fundamental .

Shaikh acusa a Brenner por un lado de neoclásico por descubrir aparentemente en él una teoría de la competencia perfecta oculta, es un argumento muy cuestionable ya que se puede disponer de una teoría de la competencia sin fundamentos neoclásicos o dicho de otra manera, porque la economía neoclásica no se puede reducir sólo a las formas de competencia, los fundamentos epistémicos y ontológicos se pasan de largo a Shaikh en el afán del descredito de los fundamentos de Brenner. Por otro lado – y tal vez con un poco más de solidez – nota irónicamente que el mismo Brenner cae en argumentos Smtihianos al aceptar que la caída de la tasa de ganancia en un sector puede arrastrar a la tasa de ganancia general. En rigor el argumento Smithiano de Brenner se traduce en la confianza que depositaba Smtih en que la intensificación de la competencia reduzca los precios en conjunto con la teoría de la formación de precios por los costos de producción, es decir, si el precio cae pero el salario mantiene su “parte componente” del precio entonces debe caer necesariamente la “parte componente” que queda, en este caso los beneficios. La ampliación de los mercados daba un claro respiro a este proceso, es por ello que Brenner dice que las economías capitalistas avanzadas dependían de subvenciones “a la “demanda externas” derivadas de los déficits públicos y del “efecto riqueza” de las burbujas financieras (Brenner 2003, 64).

Glyn otorga crédito al argumento que el incremento de los costos laborales no pudo trasladarse a precios y con ello compensar la caída de la tasa de ganancia, en sus términos,

“Nuestro resumen ecléctico de influencias en la reducción de las ganancias antes de 1973 hace hincapié en la desaceleración de la productividad, el aumento del costo real de producción, las restricciones de los mercados de trabajo que han dado lugar a un incremento secular de la negociación de los trabajadores, y la intensificación de la competencia especialmente a través de las fronteras nacionales…” [La traducción es mía] (A. Glyn 1990, 82)
A diferencia de la postguerra donde los tipos de cambio fijos, los incrementos de productividad y la competencia internacional ponían un límite a la inflación, a partir de 1973 las pujas salariales con menores niveles de productividad y las salidas al sistema de tipo de cambios fijos produjeron un cambio en los niveles de inflación con los que se perpetuaba el sistema. En rigor es un síntoma del cambio en el patrón de acumulación de capital.

Cabe preguntarse cuál es la causa primera de la caída de la edad de oro del capitalismo. La explicación de Glyn parece sospechar de la simpleza técnica que asigna la caída de la productividad a la caída en la relación capital-trabajo con la consecuente caída del producto industrial y vía efecto Verdoorn . En su lugar, propone revisar aspectos sociales relacionados con el mercado de trabajo. Las presiones del salario nominal frente a la relación con la productividad y la formación de precios vía mark-up en conjunto con los ímites impuestos al crecimiento de los precios vía el comercio exterior y los movimientos de capitales permitieron combinar un período de caída de tasas de ganancia e inflación (A. Glyn 1990, 95).

A mi modesto modo de ver concluyo con con varias dificultades en identificar el motivo de la caída de la tasa de ganancia en el mundo desarrollado desde al menos 1965 hasta el fin de la edad de oro en 1973. Shaikh ve una tendencia de largo plazo a la caída de la tasa de ganancia debido al incremento de capital adelantado sobre el excedente (con calculos diferentes al del resto de los autores), no cree necesario descomponer los agregados para darle fortaleza empírica a sus conclusiones, aunque lo hace mediante instrumentos teóricos. Por otro lado, Glyn asigna un papel fundamental a la caída de la productividad y al mantenimiento del poder de compra relativo de los salarios pero no asigna ninguna causa teórica o empírica a este efecto, en rigor la caída de la productividad misma. Por último, Brenner pone el acento en un aspecto enunciado por Glyn, el incremento de la competencia industrial internacional como determinante del aplastamiento de las ganancias en EEUU pero no explica de qué forma esas caídas se traducen en una caída generalizada de la tasa de ganancia a nivel mundial.

Una posible solución al problema sería volver a las fuentes, en ninguno de los tres autores hay una diferencia entre capital adelantado por salarios y cantidad de trabajadores (capital variable, trabajo vivo, etc.) y rotación de insumos y capital fijo (capital constante, trabajo muerto, etc.). Existen varios problemas de medición además del tiempo de rotación del capital. Por un lado salarios y producto no están medidos en la misma unidad (generalmente salarios reales se vinculan con precios al consumidor y producción con precios implícitos), una dificultad mayor presentan los datos necesarios de cantidad de empleo y salarios nominales mensuales anualizados. Por otro lado la productividad está medida con los mismos índices de precios por lo que una caída de producto a valores constantes puede deberse a un incremento de la competencia como a una utilización menos eficaz de la fuerza de trabajo, con salarios crecientes o constantes. Otra dimensión del problema será la de comprender si el grado de explotación de la fuerza de trabajo disminuyó o se mantuvo constante con incrementos del capital constante.

lunes, enero 31

El creativo de Macri. Muchas gracias a aquellos ciudadanos!

Puede ser (realmente me interesa conocer otras referencias) que el jefe de gobierno haya creado una nueva forma potencial de explotar trabajadores...deja dos legados en la historia: que las mentes patronales por más pequeñas que sean parecen estar entrenadas para presionar a los trabajadores por cualquier medio incluso travistiéndose de Estado y que gran parte de la ciudadanía de CABA es propietaria de medios de producción, desea serlo, simplemente tiene desprecio por los trabajadores o vota desinformada.

Un slogan que podría llevarse más votos que los que suma el Pro hoy podría ser "Desde el Estado y contra los trabajadores sobre todo si son delegados!"

Sería muy triste ver que un juez valide esta práctica, en rigor deberían meter preso al jefe de gobierno y en todo caso embargarles los bienes por la pérdida del tiempo de trabajo de los involucrados. La lógica mercantil llevada al extremo de los derechos de los patrones y ahora del Estado "paternalista" y patronal.

miércoles, enero 26

La inde(ter)pendencia del banco central por un monetarista

Interesantes comentarios en la publicación de Harvard por Michael G. Rukstad respecto de la independencia del Banco Central.



 y el remate esperado....
Se lo podán mostrar al Juez Griesa? o informar a la prensa independiente, que parece ser menos independiente que la Reserva Federal?

En fin, alguno podrá decir..obvio marianito...vos comes vidrio? ya se...pero hay mucha gente que no se enteró..

PD: El texto es recomendado para aquellos que aún reivindican a Volcker o sus políticas ya que hace una defensa del que "toma el control" e intenta disipar responsabilidades por el horror político económico del monetarismo en esta época.

PD2: para aquellos que están un poco más informados este post queda intacto incluso después de tener presente cómo se eligen los ejecutivos del FOMC (Fed Open market Committe)

viernes, enero 21

El neoliberalismo: el hijo esquizofrénico del liberalismo

Sino fuera porque aplicar categorías aplicables a individuos a una categoría completamente social es teóricamente incorrecto, y en la mayoría de los casos prácticamente inconveniente, podría afirmar que el neoliberalismo está muy cercano a la definición de esquizofrenia de Wikipedia (usarla con fines científicos también está pésimo pero encuadra mejor que la del diccionario de la RAE)

La esquizofrenia (reemplazar con El neoliberalismo) causa además una mutación sostenida de varios aspectos del funcionamiento psíquico del individuo (reemplazar con procesos sociales), principalmente de la conciencia de realidad (imaginario colectivo), y una desorganización neuropsicológica más o menos compleja, en especial de las funciones ejecutivas (estructura económica, por excelencia financiera), que lleva a una dificultad para mantener conductas motivadas y dirigidas a metas (multiples ejemplos..el menemato está lleno de ellos), y una significativa disfunción social (pobreza, indigencia, discriminación, exclusión, etc.). hasta se podría agregar algo así como el tratamiento con recetas y antídotos (FMI).

El neoliberaliso toma al liberalismo clásico y lo desfigura, se aleja del sentido de la realidad que tenían aquellos autores y ejecutando sus determinaciones caen en la negación de sus propias metas y por suspuesto logran una disfunsión de "lo social" que ninguna otra doctrina pudo haber llevado tan lejos...En rigor pido disculpas a los liberales.

Dejo unos comentarios sobre aquello llamado Neoliberalismo.....

La nueva base contenía a las instituciones financieras como eje central del funcionamiento de la economía a partir de 1979. Entre ese año y 1982 se producirán giros en las políticas públicas en EEUU y Gran Bretaña con los ascensos al poder de Ronald Reagan y Margaret Thatcher respectivamente y la asunción al poder de la Reserva Federal de Paul Volcker con su impulso sobre la suba de las tasas de interés, pero sobre todo con las restricciones monetarias y la desregulación del sistema financiero so pretexto de combatir la inflación.


Entender al neoliberalismo como la expresión en “lo político” del neoclasicismo en “lo económico” como si ambas cosas fueran capaces de separarse sería un tanto incompleto. Económicamente fracasado pero política, social e ideológicamente exitoso, el neoliberalismo ha logrado algunos de sus propósitos: la reducción de la inflación, el aumento de la desigualdad, la racionalización del empleo mediante el embate hacia las organizaciones de trabajadores de todo tipo pero principalmente sindicatos, el incremento en las ganancias. Sin embargo no pudo cumplir con su promesa última de restaurar altas tasas de crecimiento de la riqueza (Anderson, 1996, pág. 6).

El neoliberalismo, la mundialización financiera, financiarización y globalización han sido términos frecuentemente usados para denotar similares procesos. En rigor han sido procesos conjuntos que difícilmente puedan prescindir uno de otro, No puede darse el proceso de financiarización sin una desregularización del mercado de capitales impulsada por las reformas neoliberales como no puede ampliarse a escalas mundiales el proceso sin la globalización. Más profundamente la noción de riqueza clásica tuvo que ser abandonada para comprender de una forma distinta como se “crea valor” (aunque sea para el accionista).

La financiarización a veces denota el cambio hacia el proceso de creación de valor para el accionista bajo el modelo corporativo, otras veces aparece mostrando el peso relativo de las finanzas en la producción de valor, otras como representación de actividades parasitarias o rentísticas de otras “productivas” con su correlato en la clase que se adueña de esas rentas y muchas otras como sencillamente la generalización de los instrumentos financieros y actores que intervienen en esos procesos (Epstein, 2005, pág. 3). Ciertamente el proceso de financiarización es todas estas explicaciones con distintas medidas.

Asistimos a una tendencia sobre un sistema financiero jerarquizado - con EEUU en la cima - , mundializado, falto de controles y regulación y unificado. Prueba de ello es la aparente separación de las esfera financiera y la producción de bienes y servicios, que continuamente el sistema intenta corregir mediante sus crisis . la concentración de sus movimientos y su libertad entendida como capacidad de liquidez de sus instrumentos.

Entre 1960 y 1979 se sucedieron algunos hechos que formaron la prehistoria del neoliberalismo. EEUU avanza hacia las finanzas por el mercado mediante los mercados off-shore de eurodólares y la comercialización de obligaciones negociables (mercado de títulos de crédito) por parte de los bancos comerciales y por otro lado mediante el derrumbe del sistema de Bretton Woods (a través de los tipos de cambios flexibles) y las políticas discrecionales de protección. Por último, la internacionalización de los bancos norteamericanos y su participación en el endeudamiento del tercer mundo junto con la aparición de los mercados de futuros y opciones (derivados) de las monedas y las tasas de interés.

Entre 1980 y 1985 oficialmente el monetarismo se adueña de la FED produciendo una liberalización de las tasas de interés y de los movimientos de capital y por otro lado los instrumentos y actores financieros cobran relevancia, se expanden los mercados de obligaciones y derivados junto con las prácticas de titularización de las deudas públicas y crecen rápidamente los activos de los fondos de pensión y de los fondos mutuales en sus propios términos y en las operaciones a nivel internacional . Ambas tendencias seguirán a lo largo de los 90´s desregulando los mercados de acciones y materias primas . (Chesnais, 2001, pág. 32)

No es un proceso donde los Estados quedan presos de sus políticas o la trampa en la que se vieron encerrados (como indica Chesnais), sino más bien es la implementación política de la no-política. No hay estados que hayan fallado en sus intentos conjuntos con el sistema financiero de otorgarles garantías, no hay una dominación de las finanzas doblegando a los Estados sino que son éstos partes centrales del surgimiento del neoliberalismo hacia fines de los 70´s.
El incremento en el peso relativo de las finanzas ha traído un cambio en las formas de maximización de beneficios por las firmas. “Crear valor para el accionista” se ha transformado en el lema de la búsqueda de beneficios contables a corto plazo y ha sido un arma importante para imponer rigor a los procesos de trabajo impulsada principalmente en los países angloparlantes - donde la porción del manejo de las corporaciones es mayormente por parte del sector financiero - y potenciada por las dimensiones de los fondos administrados por los inversores institucionales.

El consumo adopta una significación no vista en tiempos pasados y se fue transformando en el motor de crecimiento de la demanda a medida que pasan las décadas, desplazando a otros componentes como determinantes del gasto. La tasa de ahorro de los hogares estadounidenses pasa del 8 al 9,5% desde los 50´s hasta los años 80´s y cae al 1,9% en el período 2000/2003.
La contracara de este proceso ha sido el endeudamiento fenomenal de los hogares, producto de la caída de sus ingresos y, desregulación mediante, de los cambios hacia donde van dirigidas las finanzas alimentadas por el efecto riqueza que producen sobre algunos activos (Glyn, 2006, pág. 52).

Una discusión que merece darse en este contexto es acerca del papel de los incentivos individuales de firmas y gerentes, del papel de los fraudes y de los procesos de mimetización que generan desviaciones permanentes de los supuestos “fundamentos” del valor de los activos. Por un lado la historia ha demostrado que los individuos y sus acciones no son enteramente responsables por sus actos, mal que le pese al neoliberalismo, debido a que actúan en una determinada configuración de instituciones y estructuras. Solamente contemplar la realidad de esta forma debería evitar darle excesiva importancia al rol en la destrucción de capital social que tiene el egoísmo “extremo” y los errores de los “agentes” gerentes y sus “principales” propietarios. Con esto quiero señalar simplemente que el mismo funcionamiento de mercado es riesgoso e incierto y que no hay algo que lo haga seguro. En este sentido tomar en cuenta la distinción que hacía Keynes entre probabilidad e incertidumbre ayudaría, pero no habrá manera que nos lleve a la “eutanasia del rentista”. Por otro lado, el “fundamento” de un activo vuela en el aire, si los activos se valúan por las ganancias futuras esperadas no existe nada más objetivo que el “simplemente no sabemos” de la incertidumbre Keynesiana.

Las regulaciones evitarán parte de las fluctuaciones, volar bajo con los valores aminorará la turbulencia pero de ninguna manera evitará las crisis y recesiones. El sistema es incapaz de eliminar los riesgos, el riesgo sistémico no es reducible con solo intercambiar valores, precisamente porque intensifica lo que lo hace inestable, es decir, el propio mercado. Las posibilidades reales que una compañía o un conjunto incurran en pérdidas dependen de las formas de acumulación sobre las de producción y demanda y no sobre las técnicas de traslación de riesgos sobre su capital comprometido. Objetivamente no hay procesos que permitan controlar la sobreproducción y mucho menos los niveles de consumo de cada mercancía en particular en un sistema con cada vez más protagonismo de mercado. Una mera distinción entre Bretton Woods y su edad de oro versus el consenso de Washington y sus quiebres es precisamente la capacidad del Estado de bienestar para actuar como asegurador de ciertas relaciones mercantiles.

El neoliberalismo ha volcado hacia una mayor injerencia de la actividad mercantil y sobre ella ha sumado los mecanismos precisos para hacerla pender de un hilo: mayor endeudamiento, más instrumentos financieros, más actores con mayor poder, más desregularización, más inestabilidad , mayor frecuencia de crisis financieras, menor crecimiento, una leve caída del promedio anual de inflación con mucho más desempleo.

La analogía del título es falsa, la foto aún más. Simplemente un poco de marketing para una lectura de una nota que pretende ser histórica..saludos!

miércoles, enero 19

No te prives de estar en rojo...privatizate

Buscando datos en general sobre el proceso neoliberal me encuentro con un texto que tiene como título (o debería decir un lamento): "Privatization Trends. A Sharp Decline but No Widespread Reversals in 2008". Interesante sitio que depende del Banco Mundial donde solo aparecen estadísticas de la periferia.

Entre otras cosas uno se entera que el título de ese papper es completamente engañoso cuando mira por ejemplo las dos series que ellos mismos publican de forma separada.



¿Una leve caída o una tendencia real? No me puedo responder esto porque no tengo datos netos de privatizaciones vs. vueltas atrás.

Lo cierto es que post crisis 2008 hay algunos indicadores que el neoliberalismo no quiere (como en este caso) ver. Aunque esto no sorprende por la magnitud de la crisis, aún existe una diferencia enrome con el estado de las cosas post crisis del 30´. Es que el neoliberalismo es mucho más profundo en términos reales e ideológicos que el liberalismo clásico del siglo XIX.

Hay que decirlo también, en algunos casos son hasta divertidos, por ejemplo en este mapa se pone con colores de un semáforo a la clasificación privatizadora de los países periféricos, es un excelente ejemplo que podrían tomar los neuroeconomistas de como "pensar al revés". Podrían incluso ver que parte del cerebro se le activa al burócrata del Banco Mundial cuando se clasifica a un país con una luz roja por sus bajos niveles de privatizaciones (variable flujo entiendo que es) y vincularlo con las que se prenten ante idiotez, ignorancia la ingesta de sustancias tóxicas con las disculpas a quienes ingestan. Seguramente encuentren algo..