sábado, marzo 16

Una, dos, tres,…crisis de la Economía

No es extraño que los ricos se hayan estado haciendo más ricos en los últimos cuarenta años, mientras que la gente normal ha estado recibiendo una fracción decreciente del pastel económico.
Paul Samuelson

La Economía Política es una ciencia social que ha pasado por diversas crisis. Joan Robinson, señalaba que la primera de esas crisis, en 1930, había sido consecuencia de su imposibilidad para explicar el nivel de empleo y que la segunda crisis, a principios de la década de 1970, había sumado los problemas para explicar su contenido (Robinson 1984). Las crisis del neoclasicismo y de la ortodoxia keynesiana respectivamente. Lo llamativo de la crisis actual es que ha sumado las tremendas ingenuidades de ambas crisis anteriores y se ha manifestado no sólo incapaz de explicar el nivel de empleo, su forma y su contenido, en sentido de su esencia, sino que ha hecho esfuerzos para desechar importantes contribuciones generales al ámbito de las ciencias sociales. Al neoclasicismo lo trasformó el keynesianismo y a éste lo combatió el monetarismo fusionado con otras teorías no contestatarias del status quo neoliberal que impera en el mundo desde esa segunda gran crisis (Política nuevos clásicos, neokeynesianos, etc.). Pero las crisis de la Economía no comienzan en la crisis económica más profunda del siglo XX, sino en el período de su gestación formal entre Adam Smith y John Stuart Mill desde fines del siglo XVIII y principios del XIX, que es precisamente el período de separación analítica del ámbito de la Economía Política. Parece claro que para el propio Marx su Economía Política (la de Ricardo y J. S. Mill) también estaba en crisis. Pero hemos de señalar que el mismo Simonde de Sismondi había entrado en crisis con su Adam Smith, es decir, con su interpretación de dicho autor. Debemos señalar que las concepciones sociales de Robert Owen (y los Socialistas Ricardianos) entraban en conflicto con su David Ricardo y que todo el sistema clásico de la Economía Política entraba en conflicto con otras ciencias sociales, no solamente en la disputa sobre la sociedad futura sino en las explicaciones sobre la presente[1].

Resulta llamativo que intelectuales como Piero Sraffa hayan señalado que era necesario volver a ese estado curricular de los fisiócratas, los clásicos y Marx, al apuntar de este modo una forma de hacer Economía Política observando el excedente y las clases sociales, aunque hoy esté casi desaparecido a los estudiantes iniciales y que pueden ellos mismos comprobar estudiando cualquier otra disciplina social que no fuera la Economía[2]. La nostalgia de Sraffa es comprensible en el lugar y el momento que piensa. La nueva ortodoxia se estaba desarrollando (primera mitad del siglo XX) y era lógico, pues, que se observara con buenos ojos las fundamentales -aunque no abismales- diferencias existentes en los otros subsistemas de Economía Política, las discusiones sobre el excedente y las relaciones de clase. Claro que Marx no es (pese a ser llamativamente asociado en la literatura) un ricardiano de ninguna índole. Sin embargo, las distancias permitían el diálogo a través de sus textos[3]. Hoy no podemos asegurar que suceda algo parecido. A diferencia de aquellas crisis teóricas, los que entran en crisis teóricas actualmente han decidido –de momento- no salirse demasiado de sus carriles y ello es algo que requiere una explicación que va más allá de las virtudes de sus ideas.

Podemos decir que la Economía Política no fue jamás una ciencia homogénea (aunque así se presente), siquiera las llamadas escuelas dentro de dicha disciplina comparten los mismos principios (el caso que David Ricardo sea un crítico de Adam Smith no lo excluye de formar parte del mismo espacio histórico). En segundo lugar, es interesante notar que las dos crisis de la Economía Política señaladas por Robinson (la del período de entreguerras y la del fin de la edad de oro), junto a nuestra actual y tercera crisis, comparten un espacio teórico, es decir, se han dirimido entre el neoclasicismo de principios de los años 30s, entre las síntesis del keynesianismo y derivados del período de posguerra y al monetarismo asociado correspondiente al neoliberalismo[4]. En tercer lugar, la crisis mundial muestra la crisis de las explicaciones dominantes sobre el curso de la historia económica. Esas son las crisis que cuenta Robinson y que actualmente estamos transitando. No es que otros marcos teóricos queden intactos (son notorias las crisis del marxismo y del keynesianismo de izquierdas), pero si dichas aproximaciones teóricas rara vez se nos presentan en la academia, menos aún se nos presentarían como los únicos marcos teóricos válidos.



[1] Podría ser el caso del Conde de Saint Simon y Pierre Joseph Proudhon entre otros fundadores de disciplinas sociales.
[2] Resulta evidente comprobar que la categoría clase social le es familiar desde el estudiante de sociología, ciencia política, hasta al estudiante de psicología, aun así, al economista le es indiferente.
[3] Tanto es así, que aún hoy, a muchos estudiosos desconcentrados se le escapa anunciar a Marx como un integrante más del grupo de los clásicos.
[4] Las llamadas revoluciones keynesianas y contra-revoluciones deben ser puestas en duda, la Economía Política debe ir más allá de Keynes si pretende adjudicarse alguna virtud en cuanto al conocimiento humano.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas tardes Mariano,

Antes que nada muy bueno el blog. Te hago una pregunta: ¿Por qué se le presta exclusiva atención a la evolución del dólar a la hora de diagnosticar el estado de la competitividad de la economía argentina, si EEUU no es nuestro principal socio comercial?. ¿No sería más apropiado observar la dinámica del tipo de cambio multilateral, o como mínimo, del real brasileño?. Me resulta extraño que todos los periodistas económicos, economistas, medios, etc. siempre hablen del dólar.

Muchísimas gracias!!
Agustín.

Mariano dijo...

Estimado, gracias por tu comentario. Es más idnicado el TC multilateral a los efectos del comercio, de hecho se hace. El BC publica ese índice. Aunque siempre depende del IPC oficial asique cuando ves que sube, en realidad esta bajando...;). hay gráficos con el impacto por socio comercial asique es una medida muy usada. respecto del dólar, simplemente porque es la moneda hegemónica mundial, es decir, patrón de precios, medida de cambio y reserva de valor.

saludos!